TRABAJO PRÁCTICO DE TEXTO BASE 4
La solvencia en el manejo del lenguaje se consigue ejercitándose, trabajando, corrigiendo y volviendo a hacer. Ese es el motivo por el cual les planteamos este nuevo práctico. Sigamos ejercitándonos en el difícil pero apasionante juego de la argumentación.
1. Leer el artículo “Demasiado Rubio para un apellido árabe”.
2. Fijar una posición a favor o en contra, con respecto a la problemática planteada.
3. Planificar un texto argumentativo de acuerdo con todos los elementos que te hemos brindado al comienzo de este curso.
4. Escribir el texto argumentativo. Extensión mínima: 20 líneas.
5. Revisar el borrador con los instrumentos brindados por el cuestionario de autoevaluación.
6. Entregar todo el material trabajado.
DEMASIADO RUBIO PARA UN APELLIDO ÁRABE
La Corte de Apelaciones de la ciudad francesa de Belfort determinó que un niño no puede llevar el apellido de su padre, de origen argelino, porque es demasiado rubio y con la piel clara. El niño, conocido por la inicial V., “tiene la piel demasiado clara, los cabellos rubios y los ojos azules, como la madre, y sería para él un shock llevar un apellido argelino”, determinó el tribunal.
La sentencia parece hija de un nuevo tipo de racismo, con el cual la Corte inventó el criterio de la adecuación física de un niño a su apellido, y sobre todo provocó estremecimientos al revivir viejos y malos recuerdos.
El padre se llama Abdelnacer Ahmed Fouatih, trabaja en Belfort y pasa con su hijo, dos fines de semana por mes.
El niño lleva el apellido de la madre, que lo reconoció al nacer, pero en 1998 el hombre se dirigió a la Justicia para poder darle el suyo, como lo prevé el Código Civil. Ese año, en Belfort, se presentaron más de 8.000 demandas similares. Sucede a menudo que parejas no casadas desean cambiar el apellido, si es extranjero, para no crear problemas futuros al niño.
La jurisprudencia, por su parte, es favorable a los padres naturales que quieren dar su apellido a los hijos, porque así “ se da apariencia de hijo legítimo, siempre preferible para el niño”.
En este caso, en cambio, la Corte le hizo caso a la rubia y etérea madre, con un estridente aire de racismo.
“Reemplazar el apellido de la madre por el del padre – sentenciaron los tres jueces – sería perjudicial para el niño, en la medida en que no tiene las características físicas de tipo mediterráneo”.
La Capital, sábado 7 de julio de 2001, pág. 25.
TRABAJO PRÁCTICO DE TEXTO BASE 4
En este práctico deben aplicar lo estudiado sobre la superestructura argumentativa integrando estos conocimientos con los ya vistos anteriormente, especialmente, en la unidad de Coherencia y Cohesión.
Escribir un texto argumentativo con la siguiente premisa:
“No es posible vivir con miedo”
Para ello:
1. Seleccioná algunas de las razones que te proponemos a continuación o ideá otras:
· Porque el miedo es paralizante.
· Porque no es posible ser feliz si se vive amenazado.
· Porque el miedo se cimenta en la desinformación.
· Porque el miedo a quedarse afuera de la economía conduce a la violencia.
· Porque el miedo favorece la quietud social, muy necesaria para mantener el orden.
· Porque el miedo alienta a no discutir con el Poder.
2. Planificá el texto de acuerdo con todos los elementos que te hemos brindado al comienzo de este curso.
3. Cuando tengas el borrador listo, aplicá el cuestionario de autoevaluación. Escribí todas las reflexiones que surjan a partir de la tarea de revisión
4. Escribí la versión final.
5. Entregá todo el material: planificación, borrador, reflexiones sobre la aplicación del cuestionario, versión final.
Para enriquecer tus ideas sobre el tema propuesto, podés tener en cuenta lo expresado en el texto “El miedo” de Jorge Lanata y las reflexiones de Gorgias sobre el miedo.
Te brindamos, además, un práctico resuelto sobre el mismo tema por un alumno:
Franco Trovato Fuoco(1999)
El miedo y la impunidad: dos formas de hacer política
Don Miguel de Unamuno, en “Del sentimiento trágico de la vida”, nos dice que todo, absolutamente todo, lo que mueve al hombre se deriva, en forma directa o no, en forma consciente o no, del miedo a una certeza: la certeza de la muerte. Entonces, nos sigue diciendo, todo lo que el hombre hace es por miedo. Puede discutirse, si se quiere, la veracidad del pensamiento de Unamuno con respecto a la muerte, pero, hay algo que no admite discusión: el miedo moviliza nuestras acciones, el miedo es coercitivo.
Así, cuando niños, el miedo al “cuco” nos hace comer con avidez esas verduras que tanto despreciamos, o nos hace dormir, o nos hace “portarnos bien”.
Luego, cuando adolescentes, el miedo a ser iguales que el resto del mundo nos hace rebeldes; y, al mismo tiempo, el miedo a no ser aceptado por nuestros pares, los otros adolescentes, nos hace sumisos a esa rebeldía.
Seguimos carreras universitarias, obtenemos trabajos, nos casamos, nos afiliamos a una A.F.J.P, contratamos seguros de vida, acumulamos bienes, cuidamos nuestra salud, hacemos dieta, tratamos de dejar el cigarrillo, cumplimos los diez mandamientos; y más tarde o más temprano les imponemos estos preceptos, y muchos más, a nuestros hijos y les decimos: “Es por tu bien”. A su vez, nuestros hijos repetirán, con pequeñas variaciones de puesta en escena y reparto de personajes, estas acciones, ¿Por qué? : por miedo. Detrás de todas las acciones está, con una fusta de mango corto el miedo, obligándonos a caminar.
Alejándonos del plano individual, la conciencia social se impone al individuo, de la misma manera que los padres a los hijos. Así, por miedo, los egipcios construyeron las pirámides, los hebreos mataron a Jesús, se levantó la Muralla China, se llevó a cabo la inquisición, se destruyó la cultura indígena, se dividió Alemania, se produjo la guerra fría, se montó el “Operativo Cóndor”; los ejemplos parecen caprichosos pero no lo son, ya que todo hecho histórico, toda acción llevada a cabo por la civilización, luego de cierto examen nos conduce, invariablemente, al miedo.
Examinemos un ejemplo con brevedad.
La Muralla China, según los historiadores fue construida a los fines de impedir el ataque de los pueblos nómadas del norte de China. Borges, en “Otras inquisiciones”, opina que Qin Shi Huangdi, la mandó a construir por miedo al tiempo, para matar al pasado y para detener al futuro. Uno puede quedarse con una u otra explicación, pero lo cierto es que 6000 Km, de tierra y piedra formaron una muralla que se ve desde la luna, ¿y todo por que? : Por miedo. Elija el que más le guste, miedo a los invasores, miedo al tiempo, o cualquier otro; lo cierto es que el miedo movilizó durante muchísimos años a toda una nación con un solo objetivo: levantar una inmensa pared.
Lo anterior nos permite afirmar que el miedo es el mejor combustible, tiene todas las cualidades necesarias para serlo: una pequeña chispa lo enciende de manera asombrosa; su rendimiento, una vez encendido, es muy prolongado; y por último vemos que su fuerza de propagación es tan asombrosa como su empuje.
Hoy día se habla de inseguridad, que no es más que una de las tantas expresiones del miedo. ¿A quién beneficia la inseguridad? ¿Quién nos carga ese poderoso combustible? ¿Para quién y para qué estamos levantando qué muralla?.
La respuesta no la sabemos, o mejor: ¿No la sabemos?.
Imaginemos lo siguiente: Shi Huangti, advirtió que el tiempo inevitablemente no solo lo mataría a él, sino que también mataría su recuerdo, siglos y siglos de historia terminarían por borrar su imagen. Sigamos imaginando, este emperador advirtió que el miedo puede movilizar a todo un pueblo y encontró así la solución a su problema. De aquí en más sólo le quedaba encender el miedo y esperar que el pueblo construya la obra que lo inmortalice.
Volvamos a nuestro tiempo y pensemos quién es ahora la reencarnación de nuestro imaginario Shi Huangti y qué propósitos tiene.
Nuevamente, la respuesta no la sabemos, o, mejor dicho: ¿No la sabemos?.
Lo cierto es que nos han cargado hasta el tope de ese combustible, entonces, compramos alarmas, contratamos seguridad privada, adquirimos armas, y nos olvidamos de todos los demás problemas cuando aparece la inseguridad.
Lo cierto es que mientras nosotros hacemos todo eso el poder permanece dónde está y es el único que parece no tener miedo.
Repito la pregunta: ¿A quién beneficia nuestra inseguridad?.
El miedo puede ser considerado como un sentimiento natural del espíritu humano, que le ayuda a permanecer vivo en ciertos casos.
Pero, ¿qué pasa cuando nos implantan el miedo?.
No podemos vivir con el miedo que nos imponen los sectores de poder para permanecer impunes, debemos informarnos, para poder saber a quién beneficiamos con nuestro miedo. Esta es la única forma de combatir la impunidad.