UNIDAD CINCO
TEXTO BASE 3
La entrevista es una situación de interacción entre dos o más personas que se relacionan asimétricamente. Uno de ellos –el entrevistador- se posiciona de manera tal que a través de la interrogación busca respuestas de su interlocutor sobre cuestiones determinadas en un marco regido por reglas propias de este tipo de interacción y establecidas de antemano.
Las reglas son tácitas y su aplicación depende del ámbito en el que la entrevista se realiza, de quienes participan en ella y la relación que los une. Puede haber variaciones según se trate de entrevistas entre médico y paciente, periodista y personaje, jefe y aspirante, investigador e informante, creyente y confesor, psicoterapeuta y paciente.
En líneas generales podemos decir que para la entrevista rigen las reglas básicas de una situación comunicativa cuyo funcionamiento es conversacional:
· ambas partes de la relación –entrevistador y entrevistado- participan en ella voluntariamente.
· los roles de entrevistador y entrevistado no son intercambiables.
· debe tener un objetivo prefijado, a diferencia de la conversación.
· está regida por un funcionamiento de turnos como principio ordenador de las intervenciones que regulan los cambios de locutor y los tiempos de emisión.
· existe un pacto de cooperación implícito entre entrevistador y entrevistado que implica que la entrevista contenga tanta información como sea necesario, que esa información sea verídica, que los dichos del entrevistado sean relevantes y que exista la mayor claridad posible.
Podríamos afirmar que este tipo de interacción surge de la necesidad de los sujetos de obtener información sobre algún tema específico. Es decir, que la curiosidad es el factor motivador para emprender una entrevista. Por lo tanto la situación de entrevista parte de una falta de conocimiento, generalmente parcial, sobre un tema o un aspecto del tema, una curiosidad en el mismo sentido por parte del sujeto entrevistador, una o varias personas que sí tienen ese conocimiento y están dispuestas a darlo y una acción que tiende a revertir la situación de “carencia de información”. Es a esa acción a la que llamamos “entrevista”: un sujeto que pregunta y otro que responde en un marco determinado y con objetivos particulares de cada situación.
Así como la curiosidad que motiva la entrevista puede surgir por diferentes razones, su satisfacción tendrá muchos y variados fines como por ejemplo: una investigación científica, la redacción de una noticia o nota de opinión, una entrevista laboral o un examen. De este modo, podemos intentar un clasificación de la entrevista en entrevista periodística, entrevista antropológica, entrevista laboral, entrevista médica, entrevista judicial, entrevista psicológica.
Incluso, al interior de la entrevista periodística encontramos una gama variada de modalidades de este tipo de intercambios dialógicos. En esta línea podemos mencionar la entrevista de personalidad, las declaraciones sobre un tema de interés, la entrevista informativa, la rueda y conferencia de prensa, las encuestas, entre otras.
Pero más allá de estas especificidades, que serán trabajadas particularmente en el Taller de Redacción 2, de segundo año, el aspecto que nos interesa resaltar es el instrumental. Es decir, que concebimos a la entrevista como una herramienta de recolección de datos que puede resultar de gran utilidad en diferentes ámbitos de la vida individual de las personas y en la dinámica social, siempre dirigida a lograr un objetivo que es de conocimiento.
Actividad de lectura de fuentes
Para estudiar este tema tienen que leer los textos fuente que acompañan esta unidad:
1. Primeros capítulos de “La entrevista periodística” de Jorge Halperín. Aborda algunos aspectos de la entrevista desde la práctica periodística. Otros temas que trata esta obra se relacionan con la edición de la entrevista, reflexiones y anécdotas de entrevistadores expertos sobre esta práctica y debates sobre el género.
2. El resumen de los primeros capítulos de “La entrevista, una invención dialógica”, de Leonor Arfuch. Otros temas que trata esta obra se vinculan a la conversación política y a la entrevista como instrumento de la investigación en periodismo.
3. “La entrevista en la investigación cualitativa”, trabajo de investigación de Ana María Margarit para el proyecto en curso “La construcción del discurso informativo”.
Luego de realizar estas lecturas estarán en condiciones de realizar el trabajo práctico “Entrevista, entrevistador”.
UNIDAD CINCO
TEXTO BASE 2
A menudo, en nuestra lectura de los periódicos y también en nuestros intercambios verbales comprobamos que los discursos con los que tomamos contacto se parecen a objetos discontinuos, desajustados. Suelen aparecer rupturas o interferencias, algunas derivadas del uso de palabras que de algún modo rompen un orden que aparecía como establecido, algunas derivadas del cruce de varios enunciados en el terreno de un solo texto.
Lejos de considerarlos errores o desajustes, tenemos que comprender que así son los textos y así funcionan; como decíamos al comienzo de esta unidad, un discurso no es un conjunto homogéneo de enunciados que remiten a un sujeto único de enunciación, sino todo lo contrario, un discurso es de naturaleza heterogénea y suele presentar variadas y diversas fuentes de enunciación que a la vez pueden entablar entre sí, variadas y diversas relaciones, algunas muy simples, otras más complejas.
Cuando estamos en situación de producir o comprender un discurso que incluye más de una fuente de enunciación, disponemos de dos variantes básicas de integración textual: estilo directo y estilo indirecto.
Estos dos modos de representar o referir o citar enunciados en un texto tienen reglas propias. Las veremos por separado.
Seguimos trabajando con ejemplos de la Entrevista a Rosa Montero.
Estilo directo
Mediante el estilo directo podemos citar textualmente las palabras de alguien e incluirlas en nuestro discurso logrando que ambos enunciados mantengan sus propias marcas de enunciación.
Pongamos un ejemplo :
“Hubo cuatro años en mi vida en los que no pude escribir, porque me había bloqueado”, comenta, y agrega : “En ese tiempo me di cuenta de que la vida es un lugar muchísimo menos habitable de lo que uno se imagina. Se la pasa muy mal en muchas ocasiones”.
Existe, para este ejemplo, una situación de enunciación del discurso citante que incluye otro discurso diferente, que identificaremos como discurso citado. Ambos discursos mantienen su autonomía y conservan sus propias marcas de enunciación.
Podríamos representarlo así :
Discurso citante Discurso citado
Lo que denominamos discurso citante se identifica, en el ejemplo, con el segmento “comenta y agrega”, mientras que lo que llamamos discurso citado se identifica con los segmentos “hubo cuatro años....” y “en ese tiempo me di cuenta...”; el discurso citado también tiene señales de puntuación, tales como comillas, conexión con dos puntos, inicio con mayúsculas.
También podemos agregar que el discurso citante siempre cumple la función de atribuir la cita textual a quien la dice y esta atribución se cumple a través de lo que llamaremos verbos de atribución.
Para atribuir las citas los escritores disponen de una enorme cantidad de verbos, muchos de ellos derivados de las múltiples formas y matices en que puede desplegarse la acción básica incluída en el verbo decir. Consulten sobre este punto el texto fuente “Campo semántico del decir”.
Para resumir, nos remitimos a la definición de Dominique Mainguenaux: “El discurso directo inserta una situación de comunicación en otra manteniéndole su independencia, es un discurso dentro de otro discurso, donde cada uno conserva sus propias marcas ; el discurso directo reproduce palabras, las repite pura y simplemente”.
Conexiones y puntuación
Ahora veremos algunos modos de conectar la cita directa en nuestro idioma y adoptaremos las formas correctas que solemos leer en la prensa escrita.
Cita textual + Coma + Verbo de atribución
“Soy muy maniática”, dice.
Verbo de atribución + Dos puntos + Cita textual
Se indigna aún más : “Qué barbaridad, qué brutalidad”.
Cita textual extendida en un párrafo con verbo de atribución intermedio
“Hubo cuatro años en mi vida en los que no pude escribir, porque me había bloqueado”, comenta, y agrega : “En ese tiempo me di cuenta de que la vida es un lugar muchísimo menos habitable de lo que uno se imagina. Se la pasa muy mal en muchas ocasiones”.
Estilo Indirecto
Es un procedimiento de integración textual que se caracteriza por mantener estable el contenido del discurso citado pero se presenta en una sola fuente de enunciación, la fuente del discurso citante.
No solamente es diferente del estilo directo sino que es su opuesto.
Mientras que la característica principal del estilo directo es que las distintas fuentes de enunciación mantienen su autonomía y se presentan con sus propias marcas e índices, la característica principal del estilo indirecto es que reduce todo a su óptica, subordina las fuentes a una sola y se manifiesta como una interpretación del discurso que refiere y no como una reproducción exacta.
Veamos este ejemplo de referencia de la voz en estilo indirecto:
Rosa Montero habla de su intimidad y reconoce que le teme más a la vejez indigna e incapacitada que a la muerte y a la soledad .
Dice, también que condena el olvido (...) y recuerda a los desaparecidos en la Argentina durante el último gobierno militar.
Como podemos observar en estos ejemplos, el contenido proviene de una situación de comunicación en la que conversaban Rosa Montero y la periodista pero el enunciado no remite con sus marcas de enunciación a aquella situación sino sólo rescata el contenido de los dichos de la entrevistada y los presenta en un texto en el que se puede reconocer una sola fuente de enunciación, la fuente del discurso citante, en este caso identificado con el discurso de la periodista.
Podemos graficarlo así:
Discurso citante
Discurso citado
Ahora hagamos la prueba de transformar un enunciado referido en estilo directo en otro referido en estilo indirecto y observemos los cambios que se producen:
En estilo directo :
“Le temo más a la vejez indigna e incapacitada que a la muerte y a la soledad”, dice Rosa Montero en referencia a cuestiones íntimas.
En estilo indirecto :
Rosa Montero habla de su intimidad y reconoce que le teme más a la vejez indigna e incapacitada que a la muerte y a la soledad.
Al pasar a estilo indirecto se produjeron las siguientes transformaciones :
· cambio de tiempo verbal : el verbo temo, 1º persona Presente Indicativo, cambió a teme, 3º persona Presente Indicativo. Aunque en este caso sólo cambió la persona verbal, en otros casos es común que cambie también el tiempo verbal.
· cambio de signos de puntuación y auxiliares : desaparecieron las comillas de la cita textual y la coma que funciona como nexo coordinante entre el segmento textual y el citante .
· presencia de nexos subordinantes o relacionantes : apareció el nexo subordinante “que” para enlazar los dos segmentos.
· cambio de pronombres : no se dan en este ejemplo pero sí en otros de uso corriente.
Fabriquemos un ejemplo breve para reconocer este tipo de cambio:
En estilo directo: Ella dijo: “Me gusta escribir”
Al pasar a estilo indirecto: Ella dijo que le gustaba escribir
Sólo un efecto de veracidad
Tanto el estilo directo como el indirecto comportan usos discursivos diferentes. La utilización del estilo directo y de la cita textual da la impresión de reproducción fiel del enunciado original y crea un efecto de veracidad acerca de que lo dicho por otro aparece referido “tal como lo dijo”. Algunos autores de manuales de periodismo escrito así como también los manuales de estilo de los diarios, argumentan que el uso de la cita textual inyecta un efecto de credibilidad a la noticia, aumenta el contacto personal con la audiencia, agiliza la lectura del texto e impresiona a los lectores como que la mediación del periodista desaparece.
Pero es necesario que hagamos consciente que se trata sólo de un efecto, de una ilusión, ya que el enunciado que se cita ha perdido el contexto comunicativo original ; se encuentra, al ser referido, en una nueva situación comunicativa y de alguna manera queda en una postura de dependencia respecto de factores tales como la memoria, las intenciones, las condiciones de producción, las directivas de estilo que impone el medio, estados psicológicos, determinaciones ideológicas, todos éstos factores de mediación que implican que la cita textual aparezca funcionando en un sistema de significación distinto del original, en un nuevo sistema de significación.
Si aceptamos que, aún refiriendo un discurso en forma directa no se puede alcanzar su reproducción exacta y que esta imposibilidad se justifica en que cada instancia de la enunciación es nueva cada vez, única e irrepetible, entonces la elección del escritor por referir enunciados directa o indirectamente se convierte en una más de las tareas estratégicas que debe emprender para la producción de un texto.
En el discurso periodístico en general y en particular en el discurso de las noticias existen pautas que orientan las decisiones en torno a esta cuestión estratégica. En los manuales de estilo que los diarios ponen en circulación entre sus redactores para unificar criterios respecto de la elaboración de los textos figuran indicaciones y ejemplificaciones técnicas sobre el encomillado, las conexiones y la organización en párrafos, así como también tienen en cuenta que la selección de los enunciados que aparecerá en forma de cita textual en tal o cual lugar de la noticia comporta una tarea de valoración por parte del redactor.
Es en este punto donde el escritor toma las decisiones discursivas: decide lo que quiere citar, decide sobre qué punto o aspecto centralizará la información, decide qué enunciados referirá directamente y qué otros presentará en forma indirecta o si planteará el escrito en un sólo estilo uniforme, dilucida si alguna cita, por su importancia o por su atractivo, merece subir al primer párrafo de la noticia o incluso saltar al titular.
Estilo Mixto
En la gama de géneros discursivos informativos que vemos habitualmente en los diarios, comprobamos que la referencia de voces se manifiesta a través de la mixtura de estilo directo e indirecto. (Excepto en el texto de la entrevista típica de trama conversacional con formato pregunta-respuesta).
El estilo mixto es un recurso utilitario que permite condensar la totalidad de las declaraciones, facilita la organización textual y puede inducir un texto dinámico y de lectura interesante, si el escritor es hábil. El estilo mixto resulta de la combinación del directo e indirecto, a veces, alternando párrafos de uno u otro estilo y, a veces, con la mixtura en el interior mismo del párrafo.
Otro recurso de combinación: en un párrafo planteado en estilo indirecto se enfatizan sólo algunas palabras o alguna frase, generalmente la que resulta más significativa para ese texto y para ese personaje citado. Este recurso que reconoceremos como término o frase enfatizada, también se utiliza con las comillas de la cita textual.
Veamos estos ejemplos que tienen de todo :
Estilo directoEstilo indirecto “Mi generación creció con ese susurro de frustración que te decía no te cases, no lo hagas”. Cuenta que, sin embargo, desde hace ocho años convive con Pablo, un periodista, y con dos perros viejos que recogió de la calle cuando eran cachorros.
Estilo indirectoFrase enfatizada Estilo directo híbrido Estilo indirecto Rosa Montero habla de su intimidad y reconoce que le teme más a la vejez indigna e incapacitada que a la muerte y a la soledad, una compañera que reconoce “demasiado bien”. Dice, también, que condena el olvido, “porque permite que se repitan las atrocidades y la injusticia” y recuerda a los desaparecidos en la Argentina durante el último gobierno militar.
Observá atentamente las articulaciones de los estilos en el interior del párrafo y también fijate cómo están hechas las conexiones en el nivel sintáctico y semántico.
Estilo Directo Híbrido
Primero veamos el ejemplo, en este caso, fabricado para la ocasión:
Asegura que “los violentos son parte de una minoría patológica”.
Aunque no aparece así en el original, el ejemplo muestra un tipo de conexión de la cita textual que está completamente difundida y debemos aceptarla como impuesta por el uso la costumbre, aunque, en rigor, no está encuadrada en la normativa del idioma español y, a juzgar por la bibliografía consultada, tampoco en las gramáticas de otros idiomas.
Reconocemos a esta especie como estilo directo por cuanto aparecen en textos que revelan claramente la intención pragmática de reproducir la voz del citado y así se manifiesta en la marcación con comillas del segmento textual.
Le llamamos híbrido porque conecta una cita textual (Estilo Directo) con un nexo típico del Estilo Indirecto. Como puede verse en el ejemplo la entrada al segmento textual se da a través del subordinante que.
Sin embargo, este uso podemos considerarlo aceptable cuando, tal el caso del ejemplo, el discurso citante, el que dice “asegura”, y el citado, el que dice “los violentos son parte de una minoría patológica”, coinciden en una invariante no personal o 3º persona : ambos discursos tienen en común que no presentan marcas de la enunciación.
Pero observemos lo que ocurre en estos otros ejemplo, también “fabricados” :
Cuenta que “en los dos primeros años, de los cinco que me lleva escribir
una novela, tomo notas a mano”.
...y agregó que “no tengo dudas de que los violentos son parte de una minoría patológica”.
Consideramos estos usos como incorrectos, aunque convengamos que son de frecuente aparición en registros escritos y orales. En estos dos últimos ejemplos, la cita textual tiene marca de enunciación de persona (Yo) y choca con la invariante no personal del discurso citante (3º persona). Desde la comprensión, y según las condiciones de la recepción, hasta pueden llegar a confundirse la atribución de las voces a uno u otro enunciador.
Ahora volvamos al texto original y veamos cómo se resuelven aceptablemente estas articulaciones en estilo directo :
“Es que en los dos primeros años , de los cinco que me lleva escribir una novela, tomo notas a mano”, cuenta.
Rosa Montero se indigna aún más : “Afortunadamente, creo que los violentos son parte de una minoría patológica”.
También veamos qué posibilidades tenemos para expresar estos dichos en estilo indirecto :
Cuenta que escribir una novela le lleva cinco años, pero en los dos primeros se dedica obsesivamente a tomar notas a mano.
En estilo indirecto con frase enfatizada :
Crece su indignación cuando habla de los violentos y considera que sólo forman parte de una “minoría patológica”.
En estilo mixto :
Crece su indignación ante el tema de la violencia y cree que “los violentos son parte de una minoría patológica”.
Cuando tengan estudiado este punto, estarán en condiciones de realizar los siguientes trabajos prácticos:
UNIDAD 5
TEXTO BASE 1
En las unidades anteriores, las números 3 y 4, hemos estudiado las características de los textos, sus propiedades, algunas posibles tipologías. Estas especificaciones nos han demostrado la complejitud de la escritura. Es decir, en los encuentros anteriores hemos comprobado que los discursos están lejos de presentarse como un conjunto homogéneo.
En esta instancia del programa vamos a estudiar la manera correcta en que se deben trabajar las inclusiones de diferentes voces en un texto.
Desde la comprensión hemos visto que muchas de las noticias que se publican diariamente contienen declaraciones o conceptos de personas que “hablan” en ella; de modo que se trata de textos que contienen más de un discurso. Sin embargo, al concluir la lectura nos han quedado claro los conceptos atribuibles a cada uno de los sujetos que intervino en el texto.
Desde la producción hemos comprobado que cuando necesitamos incluir en el texto los dichos de alguien diferente al sujeto enunciador marcamos el escrito con señales tales como dos puntos, comillas, guiones y comas, justamente para indicar esa diferenciación que necesariamente debe quedar nítida hacia el interior del texto y hacia el lector.
Si superamos la esfera del discurso de los periódicos y ampliamos la observación, podemos comprobar que citar palabras de otros y relatar dichos que otros emitieron, forma parte de la utilización del lenguaje que hacemos desde que adquirimos la lengua materna, en los ámbitos familiares y cotidianos hasta esta nueva etapa del quehacer universitario, en la escritura de exámenes, trabajos prácticos y monografías, en la investigación y, también, cuando nos desempeñamos oralmente.
En esta unidad proponemos, como objetivo de trabajo, conocer y ejercitar los modos que nos ofrece el idioma para presentar correctamente los dichos de distintos enunciadores que intervienen en los textos.
El problema de referir enunciados plantea al escritor una cuestión de responsabilidad respecto de su texto, por cuanto inevitablemente manipula discursos de otros. Si bien estamos a esta altura rozando un problema ético que podemos empezar a pensar, en esta unidad de trabajo comenzaremos a incorporar saberes teóricos y técnicos para decir bien lo propio y lo ajeno.
Ahora, vamos por partes.
Referir enunciados es un problema incluido en un fenómeno lingüístico mayor: la enunciación. Las investigaciones sobre este asunto se agrupan en lo que se denomina Teoría de la Enunciación.
Breves conceptos acerca de la enunciación
Pero, ¿qué es la enunciación?
En principio, podemos responder a esta pregunta de la siguiente manera:
F aparición del sujeto en el enunciado
F relación del hablante con su interlocutor a través del texto
F actitud del sujeto con respecto a su enunciado
En los años ’70, el lingüista francés Emile Benveniste, siguiendo a su antecesor y padre de la lingüística, Ferdinand de Saussure, aceptó reconocer que para estudiar el lenguaje corresponde hacer una división en dos grandes cuerpos de investigación: lengua y habla; cada sector con sus características y sus rasgos peculiares e identificatorios.
Recordemos que Saussure, cuyos estudios se desarrollaron entre 1875 y 1913, definió la lengua como un sistema de signos y le asignó la esfera de lo social, lo esencial, lo homogéneo. Opuso a la lengua, el habla, que describió como individual y accesoria, que no puede reconocerse como un sistema, por consiguiente, constituye un campo en el que la aplicación de normas y reglas no es posible.
Aunque para Saussure el habla no puede ser normativizada, Benveniste sostiene, años después, que el habla puede constituir un sistema.
Benveniste definió la enunciación como “la puesta en funcionamiento de la lengua por un acto individual de utilización”. Es el “acto mismo de producir un enunciado y no el texto del enunciado”.
El hablante moviliza la lengua por su cuenta, convierte a la lengua en discurso y se coloca en posición de hablante por medio de índices específicos. En sus estudios, Benveniste dedicó mucha atención a estos índices específicos de la enunciación por cuanto constituyen señales, huellas, marcas, que el hablante deja en el enunciado y son la evidencia de que se ha consumado ese acto único e irrepetible que es cada enunciación.
Otro lingüista, Oswald Ducrot, dice: “La realización de un enunciado es, en efecto, un acontecimiento histórico: algo que no existía antes de que se hablara, adquiere existencia, para dejar de existir después de que se deja de hablar. Llamo enunciación a esa aparición momentánea”. (O. Ducrot, “El decir y lo dicho”)
Ubicación de marcas o índices de enunciación
En la lengua existen entidades cuyo significado que tienen status estable y pleno y otras, cuyo significado está incompleto que son producidas por el aparato formal de la enunciación, que sólo existen en el sistema de individuos creados por la enunciación y en relación con el aquí y el ahora del hablante. Se trata de signos vacíos, o pseudosignos, que son los mismos para todos los hablantes y que se cargan de un contenido único cada vez que se emplean.
Para entenderlo mejor daremos un ejemplo de signo pleno.Consideremos el signo:
mesa
Está integrado por una imagen acústica o significante y por un concepto o significado que responde a la representación social de un objeto inanimado compuesto por una tabla y una o varias patas que se utiliza para apoyar objetos, comer, etc. El signo mesa siempre designa a ese objeto que responde a las características generales de mesa.
Ahora consideremos un ejemplo de signo vacío.
Veamos el signo:
yo
Está integrado por una imagen acústica o significante y por un concepto que remite a la primera persona verbal pero no designa a alguien, sino únicamente en el momento en que es pronunciado por una persona que se identifica a sí misma como “yo”. El signo “yo” es nuevo siempre; tiene la capacidad de variar de significado cada vez que se usa; depende de quien dice “yo” y el contexto en que se produce la emisión para que podamos entender plenamente a quién designa “yo”.
Otros ejemplos de signos vacíos son “ayer”, “aquí”, “este”, “mañana”, “mío”, “nuestro”.
Estos signos vacíos que tienen que ver con el tiempo y el espacio en que un hablante produce un enunciado se llaman índices de enunciación y hay varios tipos:
A. índices de persona
B. índices de ostensión
C. tiempos verbales
D. modalizadores.
Los abordaremos con ejemplos del texto de entrevista a Rosa Montero que se presenta completa.
A. Indices de persona
Cuando las personas utilizamos la lengua para comunicarnos construimos enunciados en los que dejamos señales o índices que sólo tienen validez para ese momento de utilización.
Veamos estos ejemplos :
“La verdad es que yo me paso la vida escribiendo
.. ......................................................................
“Ah...¿sí ? Mira tú. Ni mi editor se dio cuenta con todo lo que se le paga”.
..........................................................................................................
Se define como antisexista y, desde sus columnas en el diario español El País, - labor por la que ganó en 1980 el Premio Nacional de Periodismo - emprende una defensa encendida de los derechos de la mujer, de las minorías discriminadas y de la no violencia.
.............................................................................................................................................
Ahora, analicemos.
¿Quién o quiénes aparecen en estos enunciados?
¿Quiénes están presentes?
Observarás con nosotros que en el primero, alguien se autonombra en el enunciado como “yo”, mientras en el segundo, alguien que coincide con “yo”, se manifiesta en el enunciado a través del índice “mi” y también instala a otro frente a sí, a quien formula la pregunta y a quien denomina “tú”. Para estos ejemplos, “yo” coincide con Rosa Montero, mientras que “tú” coincide con la entrevistadora Andrea Centeno. En el tercero, el sujeto de la enunciación no se hace evidente, salvo a través de la marca “sus”, que funciona como una referencia lejana, no relacionada inmediatamente con la instancia de la enunciación.
En estos ejemplos, podemos identificar a “yo”, “mi”, “tú”, como índices de persona. Según Benveniste, la aparición de los índices de persona sólo se produce por la enunciación. Yo y tú poseen marca de persona frente a él, que solo sirve para representar un invariante no personal.
¿Qué significan los vocablos yo y tú fuera de un enunciado?
¿Tienen la misma categoría de otros signos plenos de contenido si los comparamos con otros vocablos que aparecen en los ejemplos, tales como “columnas”, “premio”, “mujer”, “minorías”?
A esto nos referíamos anteriormente cuando decíamos que el aparato formal de la enunciación dispone de unos signos vacíos o pseudo-signos, tales como yo-tú que solamente significan o se cargan de significación en el momento de la enunciación, en el acto mismo en que son dichos y solamente sirven para significar en la instancia del discurso en que son producidos.
Yo, remite solamente a “la persona que enuncia la presente instancia del discurso que contiene a yo“ y solamente puede ser identificado por la instancia del discurso que lo contiene.
Tú, remite a lo que yo instala como el individuo a quien se dirige la presente instancia del discurso.
En cambio, él contiene, según Benveniste, índice de no-persona y tiene las propiedades de combinarse con cualquier referencia de objeto, no remitir a la instancia del discurso, tener una cantidad de variantes pronominales o demostrativas y no ser compatible con índices como aquí y ahora.
B. Indices de ostensión
Estas marcas o índices comparten con los índices de persona, la condición de signos vacíos, si se los analiza en forma aislada. Se cargan de contenido cuando son pronunciados y eso ocurre únicamente por el dispositivo que acciona cada acto de enunciación.
¿Cuáles son y cómo aparecen los índices de ostensión?
Primero, pensemos una noción o idea aproximada al significado del término ostensión. Podemos recurrir a otras palabras parecidas que conocemos, como ostensible, ostentar, ostentoso. Todos estos términos que nos resultan más familiares se relacionan con la idea de algo que se manifiesta, que se muestra, que se exhibe intencionalmente.
A modo de ejemplo, vamos a suponer la siguiente conversación entre dos personas:
- ¿Dónde está mi saco ?
- Acá.
Quien pronuncia el término “acá”, realiza al mismo tiempo un gesto de señalamiento hacia un lugar cercano a los protagonistas que hace ostensible el “saco”. El término acá, lo mismo que allí, allá, aquí, éste, ése, aquel, todos pronombres demostrativos, no tienen autonomía ni plenitud conceptual; sólo se cargan de sentido en cada instancia en que son pronunciados.
El dispositivo de funcionamiento de la enunciación con respecto a estos índices, como podemos ver, es similar a los índices de persona; nacen de la enunciación, son nuevos en cada nueva enunciación, remiten a individuos y no a conceptos.
C. Tiempos verbales
En relación con el aquí y el ahora del hablante, tenemos que considerar también el factor temporal. Veamos primero el ejemplo:
“Nació en Madrid hace 47 años y el sábado último llegó por quinta vez a la Argentina para presentar su séptima novela, ‘La hija del caníbal’, que desde hace casi un año vende un ejemplar cada cuatro minutos en España.”
Para poder tener una idea acabada de la ubicación temporal de este enunciado nos faltan datos que hagan posible precisar a qué sábado se refiere con “el sábado último” y a partir de qué momento se puede medir “hace casi un año”. Si nuestro contacto con el ejemplo tuviese el contexto adecuado, (texto completo, página completa, diario completo) esos datos estarían disponibles en simultáneo con la lectura de la entrevista y por consiguiente, las marcas o señales temporales quedarían más claras aún.
En el ejemplo también encontramos los verbos “vender” en tiempo presente y “nacer” y “llegar” en pasado. Los tiempos verbales en pasado tienen valor de pasado únicamente porque contrastan con un presente que coincide con el presente de la enunciación, con el ahora de la enunciación. Así la referencia temporal “hace casi año” puede entenderse como el tiempo que ha transcurrido hasta el presente o el ahora de la enunciación, y “el sábado último” puede entenderse como un lapso de tiempo entre ese día y el hoy, el presente de la enunciación.
Según Benveniste, “el presente es propiamente la fuente del tiempo”; el presente es el tiempo testigo. Cuando en el enunciado se emplea ayer, éste signo tiene contenido sólo por su relación con el punto de referencia que es el ahora de la enunciación. Si cambia este punto de referencia, hay que reajustar las expresiones temporales.
D. Modalizadores
Además del aspecto indicial que describió Benveniste, es conveniente considerar también cómo operan los modalizadores del discurso por cuanto también constituyen el fenómeno de la enunciación. El concepto de modalización se define como la marca dada por el sujeto a su enunciado; la adhesión del hablante a su propio discurso. Esta adhesión, que puede presentarse más o menos intensa según los enunciados, suele cumplirse a través de los adverbios, como quizá, evidentemente, naturalmente.
Tomamos otro fragmento de la entrevista a Rosa Montero :
“Afortunadamente, creo que los violentos son parte de una minoría patológica”.
A través de la emisión “afortunadamente”, el enunciador imprime a su enunciado una adhesión muy subrayada, muy positiva. En cierta manera, también muestra que el enunciador manifiesta un juicio de valor con respecto a su enunciado.
En resumen, tanto en las tareas de comprensión como en las de producción es necesario tomar en cuenta las marcas de enunciación, denominadas también deícticos, para detectar la presencia del hablante en su propio texto. Los índices de enunciación o deícticos no se confunden con los anafóricos. Estos últimos operan siempre como elementos de articulación textual y se pueden analizar independientemente de la enunciación. En cambio, los índices de la enunciación remiten siempre a la enunciación. Para mostrarlo con un ejemplo: "Este acto" remite al lugar que designa sin necesidad de que aparezca un antecedente textual que lo conecte. Los índices entablan una doble relación: con el sujeto y con el objeto.
Sujeto éste libro Objeto
ése libro
aquel libro
No sólo indican proximidad respecto al sujeto sino que remiten a un objeto que, en cierta medida, denotan.
Después de estudiar este punto, estarán en condiciones de realizar el trabajo práctico “Indices en la vida cotidiana”.