UNIDAD CUATRO
Este texto formula preguntas para la autoevaluación organizadas según las dimensiones y niveles del texto que estudiamos en la unidad 3. Puede resultar muy apropiado para la etapa de revisión del escrito y, eventualmente, para tomar decisiones sobre reelaboraciones totales o parciales orientadas a conseguir un texto coherente.
“La nueva escuela” Nº 17, Ministerio de Cultura y Educación de la Nación
Dimensiones y niveles. Autoevaluación.
Los textos son los productos del entramado de DIMENSIONES Y NIVELES. Los elementos que conforman cada uno de estos componentes pueden servir como guía para la corrección de textos.
Por ser el contenido del texto lo primero que convoca la atención dl oyente o del lector, se describen en primer lugar los NIVELES:
1) Superestructura: ¿Qué tipo de textos se ha elegido? ¿Considera que es lo más efectivo para su intención comunicativa? Verifique si ha desarrollado todos los componentes del esquema que corresponde al tipo de texto elegido. ¿Responde el modelo elegido a lo que la audiencia espera que se desarrolle? ¿Es armónico el desarrollo de las partes que componen el esquema o ha dado preeminencia a alguna de las partes? Verifique la coherencia entre las partes que desarrolló.
2) Macroestructura: ¿Ha respetado a lo largo del texto el tema elegido? Si ha incorporado más temas, ¿cómo se relacionan entre si? ¿Se han utilizado los elementos de coherencia necesarios como para que las oraciones formen un todo significativo? ¿Las relaciones lógicas entre los enunciados han sido expresadas por los conectores correspondientes (por ej.: relaciones de causa-efecto, de condición, temporales, restrictivas, etc.). Verifique si no falta establecer alguna de estas relaciones.
3) Microestructura: ¿Se ha establecido bien la coherencia local? Revise en su trabajo cómo ha mantenido la ilación temática. ¿Conforma cada microestructura la progresión textual?
4) Estilístico: Revise su elección del nivel de lengua y del registro (general/específico, objetivo/subjetivo); del léxico correspondiente (estándar, familiar, de jerga profesional). Relacione esta elección con el ámbito de producción, el rol de los participantes y la intención comunicativa: ¿su elección es adecuada?
5) Retórico: ¿Se ha sacado el mejor partido de los enunciados para persuadir al receptor? ¿Se planteó la eficacia de su texto? Verifique si su texto es apropiado para los fines que persigue. ¿Se corresponden las formas de persuasión con el tipo de texto elegido, por ej.: una carta para solicitar empleo, un aviso publicitario, un discurso político, etc.? ¿Ha hecho totalmente conscientes los mecanismos que la lengua posee para el convencimiento del receptor?
DIMENSIONES
1) Pragmático: ¿El texto muestra que, como emisor, se ha tomado en cuenta a quién se dirige, con qué motivo?. El formato elegido, ¿es el más apropiado?. ¿Cree que su texto podrá cumplir el efecto que se ha propuesto?. ¿Tuvo en cuenta la competencia de conocimientos de su receptor?. Revise cómo ha sido su elección dentro de las posibilidades que brinda la lengua para que la comunicación sea exitosa.
2) Semántico: ¿La información que se brinda es pertinente?. ¿Se establecen en el texto contradicciones que no se aclaran?. ¿Se ha utilizado un vocabulario preciso y adecuado al tema y al tipo de texto elegido?. ¿Ha cuidado la cohesión del texto?.
3) Sintáctico: La combinación de palabras en las oraciones, ¿es intelegible?. Si alguna de las oraciones no se organiza según el orden lineal, ¿puede reflexionar sobre las razones del cambio?. ¿Es distractora la organización de su oración, por ej.: por exceso de inclusiones, por ser muy extensa, con elementos paratácticos (en coordinación), porque el verbo principal sólo se lo encuentra casi al final?. Verifique la fluidez de las oraciones. La organización de los constituyentes de la oración, ¿puede inducir a una mala interpretación o a la ambigüedad?. Verifique si todos los verbos tienen su sujeto correspondiente o si no ha olvidado desarrollar el predicado: esto sucede en oraciones extensas muy a menudo.
4) Morfológico: ¿La selección de palabras se corresponde con la intención comunicativa?. Controle la concordancia entre los elementos. ¿La elección de persona (lª, 2ª o 3ª), de tiempo y modo verbal, de adjetivos (objetivos o subjetivos afectivos/valorativos) se corresponde con el tipo de texto elegido?. ¿Cuidó no zigzaguear entre el tiempo pasado y el tiempo presente si su texto se trata de una narración?. Preste atención a las formas irregulares, sobre todo de los verbos.
5) Notacional: ¿Ha cuidado que la puntuación del texto no se contradiga con lo que ha deseado expresar?. ¿La puntuación colabora con el lector para la captación del significado del texto?. ¿Revisó cuidadosamente la ortografía?. ¿Se preocupó por la tildación de las palabras para que no se produzcan confusiones o ambigüedades?. Verifique que sí utilizó los signos auxiliares que correspondan. ¿Recordó señalar con sangría el comienzo de sus párrafos?. Controle el uso de mayúsculas. Observe la utilización del espacio.
Recuerde que esta dimensión colabora activamente en la construcción del significado del texto.
UNIDAD CUATRO
Texto fuente 2
de “Producción de textos” de Mabel Marro y Amalia Dellamea
Este texto puede resultar de ayuda para la producción de aquellos trabajos prácticos en los que se requiere lograr un texto informativo.
El discurso noticioso recurre con frecuencia:
Ø al modo indicativo, que es el modo verbal con que se manifiestan las aserciones o aseveraciones, y
Ø a la tercera persona, para dejar los hechos en el primer plano sin que se filtren intervenciones del emisor, ni apelaciones directas al receptor. Además,
Ø rehusa utilizar adjetivos subjetivos afectivos y subjetivos axiológicos para evitar la valoración de los hechos;
Ø prefiere el uso de sustantivos o frases sustantivadas para presentar un mundo sustancial, en el sentido de que está referido a hechos;
Ø prefiere el pretérito indefinido como tiempo verbal apropiado para presentar la noticia como suceso principal, con lo que se logra dar una idea de que algo ocurrió puntualmente en el pasado próximo, dando al mismo tiempo la idea de que lo que ocurrió es una acción; por ejemplo, se escribirá “ganó Boca” y no “ha ganado Boca”;
Ø prefiere el uso de la voz activa (los usos de la voz pasiva en el español se presentan en el punto 2.3 de esta misma Unidad), salvo cuando se quiere destacar algún tópico no humano, como en los casos:
Ø
“Mil cabezas de ganado se remataron hoy en el mercado de Liniers.”
“Cinco toneladas de cocaína fueron incautadas.”
O bien despersonalizar; por ejemplo, “según pudo saberse”, o “fue firmado el decreto de indulto”.
Ø para la presentación de la noticia prefiere el uso del artículo indefinido con lo que señala que se trata de información nueva y actual. Por ejemplo, “nació un oso hormiguero” y no “nació el oso hormiguero”.
Ø evita el uso de palabras extensas, dado que uno de los ideales del lenguaje informativo neutro es la economía de espacio. Así resultan poco usuales los adverbios terminados en mente, u otras palabras con más de un sufijo o prefijo, como “requeteinutilísimo”. Asimismo, la forma “requete” vulnera otra norma del estilo informativo neutro, referida a la preferencia por la lengua formal y no la coloquial.
Ø requiere que se utilicen palabras conocidas y de uso frecuente, por tanto evita la inclusión de neologismos y sólo los usa cuando son necesarios.
Ø evita el uso de sufijos aumentativos y diminutivos, como, por ejemplo, “niñita” por niña, o “superhábil” por muy hábil. Tampoco utiliza los sufijos como –ísimo, que atenúan o exageran las cualidades de las personas o características de los hechos; por ejemplo “cruentísimo” por “de inusitada crueldad”, “famosísimo” por “célebre”.
UNIDAD CUATRO
Adaptado de “Producción de textos” de Mabel Marro y Amalia Dellamea
Este repertorio de conectores está organizado según el tipo de conexión que se realiza en el texto: espacio, orden, causa, etc. Muestra las relaciones lógicas más frecuentemente utilizadas para conectar las proposiciones contenidas en oraciones o párrafos subsiguientes.
Este listado puede resultar muy útil en el momento de la producción ya que sirve como material auxiliar en la elección de conectores, puede resolver casos de repeticiones innecesarias y puede despejar dudas acerca del significado de algunos de ellos.
Conectores
AMPLIACION: Para ampliar:Y, e, o, por añadidura, también, además, de acuerdo con, sumado a esto, asimismo, además de esto, al mismo tiempo, paralelamente, a continuación, en otros casos, de la misma manera.
CAUSA-EFECTO: Para establecer relaciones de causa y efecto:Porque, entonces, por esta razón, consecuentemente, en consecuencia, puesto que, debido a, por ello, por esta causa, por lo antedicho, de lo antedicho se desprende que, lo que antecede permite deducir, de ahí que, por lo tanto, así, en efecto.
FINALIDAD: Para mostrar propósitos o intenciones:Para, en orden a, con el propósito de, con el fin de, con el objeto de, con tal objeto, a fin de, a estos efectos, en procura de, para eso (ello).
CONTRASTE: Para mostrar oposición respecto de algo dicho anteriormente en el discurso contrastar ideas:No obstante (lo dicho), sin embargo, en oposición a, con todo, aun, aunque, aun cuando, contrariamente a, pero, si bien, en contraste con, empero, a pesar de, pese a (lo expuesto), en cambio, inversamente, al contrario.
CONCESION: Para hacer una concesión a algo dicho recién en el discurso:Pero, aunque, no obstante, bien que, sin embargo.
CONDICION: Para relacionar ideas en la que una es condición de otra(s):Si… entonces…si (tal cosa) tal (otra).
TIEMPO: Para relacionar ideas temporalmente:Antes (anterioridad), Después (posterioridad), Mientras (simultaneidad), anteriormente, más tarde, actualmente, previamente, posteriormente, un momento después, mucho tiempo antes, hasta que, cuando, finalmente, después, ya.
EXPOSICION U ORDEN: Para mostrar relaciones de orden entre partes del discurso o señalar continuidad discursiva en una exposición:Primero, en primer lugar, luego, a continuación, más adelante, en tercer lugar, finalmente.
LOCACION O ESPACIO: Para relacionar ideas en el espacio:Aquí, allá, acá, en ese lugar, donde, allí, al lado, debajo, arriba, a la izquierda, en el medio, en el fondo.
MANERA O MODO: Para mostrar la manera en que los fenómenos se relacionan:Como, de modo similar, del mismo modo, de igual manera, de diferente modo, de esta manera, similarmente, inversamente.
EJEMPLIFICACION Y ESPECIFICACION: Para explicar algo relacionándolo con lo anteriormente dicho:Por ejemplo, tal es el caso de, para ejemplificar, en otras palabras, es como, es decir, en particular, es precisamente, lo que quiere decir, dicho de otra manera, o bien.
RESUMEN Y CONCLUSION: Para resumir o concluir un discurso o fragmento de discurso relacionándolo con lo anteriormente dicho:En resumen, en síntesis, para concluir, para terminar, sintéticamente, en forma sumaria, por último, en definitiva, para concretar, en suma.
ENFASIS: Para destacar ideas más importantes en relación con el resto:Sobre todo, lo que es más importante, es preciso señalar, repetimos, subrayamos, conviene poner énfasis, cabe destacar, cabe resaltar, en otras palabras.Los distintos tipos de discurso utilizan con más frecuencia, es decir prefieren, unos conectivos en detrimento de otros.
UNIDAD CUATRO
María Isabel de Gregorio de Mac, María Cristina Rébola de Welti,
(fragmento de “Coherencia y Cohesión en el texto”, Plus Ultra, Buenos Aires, 1992)
Conectividad
La coherencia como propiedad semántica de los textos se revela en el hecho de que cada una de las oraciones o secuencias de un texto, deben ser interpretadas en relación con las oraciones o secuencias que las preceden.
Esta es la base del concepto de conectividad entendido como una relación que responde a la estructura profunda textual y señala la vinculación entre hechos en determinados mundos posibles.
La conectividad se manifiesta a nivel superficial tanto en la estructura lineal, como en la estructura global. En la estructura global se organiza en torno al tópico de discurso, que da sentido y continuidad a un texto permitiendo interpretarlo como un todo significativo.
El tópico de discurso en sí mismo un conectivo que se manifiesta a través de la reiteración de temas, conceptos, personajes, lugares, etc. que van conformando la progresión temática.
La progresión temática es un tipo de estructura utilizado para señalar información conocida e información nueva, de modo que se evidencia la forma en que un tópico va pasando de oración en oración abriéndose camino en un texto y produciendo una dinámica intratextual.
El concepto de progresión temática no es nuevo, aparece ya en muchas retóricas. Ha sido trabajado a nivel oracional a través de la noción de tema y rema. Tanto a nivel oracional como textual, es la manifestación del pasaje de información conocida a información nueva. Al producirse este pasaje el texto conserva su continuidad global mediante la presencia periódica de elementos (personajes, conceptos, etc.), que permiten establecer lazos entre la nueva información y lo que la precede.
Se mantiene así la dinámica intratextual, conformando las conexiones necesarias para la coherencia.
La progresión temática está asegurada en el nivel superficial a través de mecanismos capaces de formar una red de relaciones intratextuales que ayudan a mantener y conformar el tópico del discurso. Estos mecanismos que operan en la estructura lineal de superficie incluyen una serie de fenómenos léxico-gramaticales, llamados mecanismos de cohesión.
La red de relaciones que se manifiesta en la estructura superficial constituye la expresión de un complejo sistema de conexiones que configura la macroestructura textual e involucra relaciones como identidad referencial, diferencia y cambio, información vieja - información nueva, que permiten construir el tópico del discurso estableciendo coherencia semántica.
La identidad referencial trabaja la relación entre elementos dentro de la secuencia discursiva. Permite conectar proposiciones que tienen un mismo referente, aun cuando este se explicite de modos diferentes en la estructura de superficie. Si se trata de un individuo puede referir a la misma persona diciendo su nombre, “María”, un pronombre, “ella”, y otras expresiones, “esa chica”, “la hermana de Juan”, etc.
Vinculadas a la identidad referencial están las relaciones de diferencia y cambio, mediante las cuales pueden introducirse nuevos elementos en un discurso, o asignar nuevas propiedades y relaciones a los ya introducidos. En estos casos deben cumplirse ciertas condiciones, por ejemplo que la información nueva esté relacionada con algo que fue mencionado antes.
De igual modo, las nuevas propiedades y relaciones asignadas, serán homogéneas respecto de las asignadas anteriormente: si acabo de mencionar que Pedro se rompió una pierna y está en el hospital, no puedo continuar diciendo que está corriendo una carrera pedestre.
Veamos un ejemplo simple:
Pilas digestivas
No fueron imaginadas como apetitoso plato del día, no las recomiendan los nutricionistas, ni podría siquiera decirse que son sabrosas. Eso sí, son inocuas. Se trata de unas diminutas baterías creadas, ¡por supuesto!, por los previsores japoneses.
Ocurre que son muchos los accidentes que se producen cuando los más pequeños llevan a la boca y tragan las pilas de sus juguetes o calculadoras. Las baterías convencionales, al ser ingeridas, son atacadas por los ácidos del estómago, perjudicando la pared del mismo.
Eso no ocurre con las pilas que inventaron los científicos de la Universidad de Tsukuba, ya que no se destruyen ni sufren alteración alguna en el estómago. Incluso, pueden ser eliminadas por el organismo sin daño alguno.
Aplicando las macrorreglas obtenemos una macroestructura del tipo:
“Los japoneses inventaron pilas que no hacen daño en caso de ser ingeridas”.
Evidentemente, este puede ser el tema, asunto o tópico del discurso. Es aproximadamente lo que diríamos si nos preguntaran de qué trata el texto. Pero ocurre que lo podemos decir porque las estructuras textuales nos han permitido derivarlo. Hemos hecho intervenir nuestros conocimientos generales y nuestro saber técnico, además de aceptar que estamos ante una situación en que se nos está informando algo.
Ahora bien, veamos cómo funcionan las relaciones semánticas mencionadas que permitirán revelar la conectividad e interpretar cada proposición en relación con las demás proposiciones que integran el texto.
La información está referida, en este caso a un objeto (pilas). El texto comienza introduciendo este elemento en el título. Las proposiciones siguientes están conectadas porque tienen como referente el mismo objeto:
· no fueron imaginadas como apetitoso plato del día
· no las recomiendan los nutricionistas
· ni podría siquiera decirse que son sabrosas
· son inocuas
“Se trata de unas diminutas baterías creadas por los previsores japoneses” es información nueva conectada con la ya dada a través del lexema “baterías”.
En la segunda secuencia operan las relaciones de diferencia y cambio: se introduce una nueva información: “las pilas” (en general, las que conocemos), se pueden considerar como un elemento ya mencionado, pero asignándole propiedades diferentes: son las que causan accidentes.
Vemos que se respetan las condiciones que exigen relacionar la información nueva con la dada.
La secuencia continúa mencionando explícitamente “baterías convencionales” y sus propiedades: perjudican al estómago si se tragan.
La tercera secuencia retoma el referente de la primera: “pilas que inventaron los científicos de la universidad de T.” refiere a “diminutas baterías creadas por los previsores japoneses” y se relacionan también sus propiedades: “son inocuas”, “ya que no se destruyen ni sufren alteración alguna en el estómago, etc.
Notamos entonces, que en estos tipos de relaciones, el paso de información conocida a información nueva supone la condición de conectarse intratextualmente. Es decir, el texto avanza proporcionando información nueva, pero debe estar estructurado de tal modo que esta información nueva se apoye sobre la información ya aparecida antes. Se manifiesta así, en la superficie textual, la conectividad profunda del texto.
UNIDAD CUATRO
María Isabel de Gregorio de Mac, María Cristina Rébola de Welti
Factores de la coherencia
(fragmento de “Coherencia y Cohesión en el texto”, Plus Ultra, Buenos Aires, 1992)
¿Cuáles son los factores que nos permiten reconocer la coherencia?
Veamos el siguiente poema, “Predilección evanescente” de Oliverio Girondo.
Lo verde.
Lo apetecible.
La llanura.
Las parvas.
Está bien.
¿Pero el humo?
Más que nada,
que todo
el humo
el humo
el humo.
Se evidencia aquí que somos nosotros como lectores quienes damos coherencia al texto. Para este tipo de textos es probable que haya tantas interpretaciones como receptores.
La posibilidad de deducir el sentido existe siempre por parte del lector. Los textos literarios encuentran una interpretación o un interpretante, que va llenando los huecos con su propio mundo cognitivo. En poesía no es seguro que hablante y oyente coincidan, pero sí lo es que el oyente siempre tendrá su interpretación.
Aventura en el Mato Grosso
La fundación Club de la Aventura Ecológica, (FUCAE) está organizando una expedición al Mato Grosso, que partirá el 9 de julio.
Un grupo de 30 jóvenes aventureros recorrerán durante 15 días, gran parte de la región del pantanal en busca de testimonios fílmicos y fotográficos que luego serán utilizados para promover una concientización general sobre la ecología.
El objetivo de la expedición apunta a destacar la importancia que tiene el conocimiento de los problemas que causan la contaminación, la depredación y la caza indiscriminada de especies exóticas.
FUCAE, ubicada en Córdoba 5941, teléfono 7724235, es una entidad civil, sin fines de lucro, dedicada a la defensa de la ecología y al ejercicio del conservacionismo mediante la práctica explorativa, en contacto directo con la naturaleza.
En este texto informativo tomado de la prensa escrita en el que la interpretabilidad depende de nuestro conocimiento acerca de qué es el Mato Grosso y de qué pensamos o creemos que es la ecología y sus propósitos. Con esos datos podremos fácilmente entender en contenido textual, es decir, resulta semántica y formalmente accesible. Con esto no estamos diciendo que el poema de Oliverio Girondo no lo sea, sino que aun cuando sabemos que no existe una interpretación única, ciertos textos por su forma y significado no dan lugar a una multiplicidad de interpretaciones como sucede en poesía.
La coherencia puede también manifestarse a través de relaciones casi exclusivamente pragmáticas, es decir, no sólo es la relación entre contenidos y formas lo que otorga coherencia, sino también la relación entre actos de habla que adquieren un sentido en contextos determinados. Veamos el siguiente diálogo:
A: ¡El teléfono!
B: ¡Estoy en el baño!
C: Bueno.
Este diálogo sólo será coherente, es decir, tendrá sentido, si consideramos los actos de habla que cada expresión realiza.
Cuando A dice ¡El teléfono!, esto es entendido por B como un pedido: EL TELEFONO está sonando, ¿Podrías atender? B responde con una justificación: No puedo atender porque ESTOY EN EL BAÑO. A acepta esta justificación y probablemente se dispone a ejecutar él mismo la tarea que le pidió a B: BUENO, yo atiendo.
En este texto publicitario la primera secuencia atrae nuestra atención precisamente porque no la entendemos.
Sintácticamente es correcta, pero sabemos intuitivamente que hacer frío y encender la radio no son dos hechos que se coordinan normalmente, el problema es de “significado”. La secuencia conlleva una causalidad anómala. ¿Qué quiere decir esto? Que lo “sentimos” incoherente y necesitamos encontrarle un sentido, eso nos obliga a seguir leyendo, que es justamente el propósito de quien lo programó.
Podríamos afirmar que es una argucia, un gancho publicitario basado en la incoherencia aparente de la secuencia, y decimos aparente porque cuando continuamos con la lectura, nuestra competencia comunicativa hace posible construir la coherencia e interpretarlo.
En determinados casos el receptor deberá apelar al conocimiento de otros textos. Este fenómeno muy amplio, por cierto, mencionado aquí de manera extremadamente simplificada, se denomina intertextualidad.
ATRAPADOS
CON SALIDA
El productor de este título aparecido en un diario de circulación masiva remite a otro texto: “Atrapado sin salida”, título de una conocida película que supone puede ser identificado sin dificultad por sus lectores.
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En este caso se toma una expresión popularmente difundida y se la revierte. Se observa además el intertexto extraído de un proverbio: No todo lo que reluce es oro. Con cambio y anexión de palabras resulta lo que aparece en el texto: No todo músculo que reluce es de fierro.
Los ejemplos que hemos visto nos permiten reafirmar que la coherencia es una condición que se construye en la interacción, en una situación comunicativa. Podría vérsela como una teoría acerca del sentido del texto planteada desde el punto de vista de que los usuarios del lenguaje posean la competencia comunicativa necesaria para acceder a la comprensión y producción.
UNIDAD CUATRO
Ana María Margarit
Los textos instructivos están muy presentes en nuestra vida cotidiana. Diariamente nos enfrentamos con sencillas indicaciones para preparar comida, tomar un medicamento, comprar algo en una máquina automática, poner en funcionamiento un artefacto por primera vez y aprender navegando por este curso de redacción.
A diferencia de otros tipos de texto, las instrucciones conectan el lenguaje con la acción: sirven para hacer algo.
Conectar lenguaje y actividad cuando se dan o reciben instrucciones no es fácil: es necesario ponerse en el lugar del que no conoce el procedimiento, no saltearse ningún paso ni alterar la secuencia, explicitar hasta lo que parece obvio y usar un vocabulario preciso.
La superestructura o formato global del texto de instrucciones organiza formalmente la información de modo que puede ser reconocida por los lectores como una forma habitual de presentar estos textos cuyo fin pragmático es llevar a cabo acciones diversas.
Fuente del cuadro: Marro y Dellamea, op.cit, página 326.
Las categorías y sus posibles relaciones constituyen planes cognitivos de producción para el escritor de recetas o instrucciones y dicho plan funciona como una maquinaria -o una gramática, según Van Dijk- para hacer instrucciones, sin importar en este nivel formal, si se trata de instruir para desempeñarse frente a un cajero automático o para lograr una torta selva negra decorada con frutillas.
En tanto planes, reiteramos lo ya dicho en otros textos base y textos fuente: sirven al escritor tanto para orientar la producción como para la revisión global de las metas de escritura, en las constataciones que necesariamente deben hacerse en el momento de la edición.
La categoría Resumen indica que estos textos normalmente incluyen un Título que anticipa de qué se va a hablar y un Comentario que puede incluir el tiempo de preparación, la utilidad o el valor del producto que se intenta crear.
La categoría Desarrollo se realiza a través de la categoría Elementos, en la que se describen exhaustivamente los materiales o ingredientes que se utilizan y la categoría Acciones, que expone en orden temporal y causal el modo de realización, preparación o construcción.
Como son de uso tan corriente, los participantes de este taller podrán reconocer estos textos en sus formas escritas más difundidas en las recetas de cocina de las revistas dominicales. Pero también podrán reconocerlos en usos cotidianos orales cuando indican a alguien cómo hacer algo.
En cambio de ejemplificar con instrucciones rutinarias, aquí les ofrecemos como ejemplo un texto de creación que incluye textos de instrucciones.
Comer y beber/ Drinks maso
El clericot, la sangría
por Miguel Brascó
Preparate un clericot, Pepe, dice la conyugal. Que gracias al cielo no es anoréxica sino como corresponde, con todos los volúmenes genuinos donde deben estar, y bien dispuesta hacia la culinaria de la pastasciutta con arrabiata. Te llega a tocar una escuálida fashion y tu vida alimenticia sucumbe en el marasmo, porque las flaco-flacas son siempre tipo las que no comen ni dejan comer. En cambio esta rotundita te pide un clericot con tutti, la bebida del verano en los quinchos de las quintas. Y uno va feliz acopiando frutería, meta vino grueso y sin escatimar azúcar, para este escabio lunfa inmortalizado por Pietro Mascagni en la famosa aria de Turiddu “Oh mata, oh mamma”, qué placer.
Pero tenga mano compañero que la cosa no viene tan fácil. Entreverar fruta con azúcar sobre una base de vino tinto grueso no es clericot sino sangría. Por esquivar la lectura del coronel Kenney Herbert, la gente yerra el vizcachazo creyendo que clericot y sangría son una misma cosa con diferente nombre, y excusez moi (escusemuá) no es así. Son distintas, casi antagónicas. La sangría es un júbilo español de vino tinto, azúcar, fruta & hielo preparable como salga con intención bien fiestera. En cambio el clericot es drink británico originario del Punjab, zona norte de la India, con receta muy estricta y protocolo bien piripipí. Nombre originario: claret cup, que terminó siendo clericot por un proceso de deterioros fonéticos similar al que transformó en nuestras pampas el give me curry en chimichurri.
Este trago light fue inventado al promediar el siglo XIX cuando, tras la derrota de los últimos motines bengalíes, el dominio británico pasó de los heroísmos tipo Robert Clive atacando con sus escoceses en Chandernagore a las rutinas burocráticas del Raj o administración colonial británica de la India, con funcionarios abrumados por el calor, los moscardones y el aburrimiento. “Desde el 15 de marzo en que comienzan las canículas polvorientas de la estación caliente, hasta bien avanzado junio cuando los monzones torrenciales aflojan la opresión, el tiempo elige detenerse”, dice Kenney Herbert en Fifty Dinners. El sol calcina el alma, los escorpiones acechan en los armarios y los ingleses se entregan al contract-bridge, los romances ambiguos y el claret cup”.
En las noches tórridas los hombres comen igual con saco y corpiño apretado las mujeres, pero los qui-hai (camareros nativos) en lugar de oscuros enjundiosos vinos Shiraz llegados desde Persia, sirven claret cup con vino tinto clarete del Medoc, o casi rosé del Ródano inferior. O Rhine wine cup, un vino blanco alemán, en los tres casos con mucho hielo y ajustándose a la fórmula y sus proporciones de manera estricta. Por cada botella de vino agregar doce cubitos de hielo, rodajas de una naranja y una pera, las cáscaras de un pepino, una copita de maraschino, otra de Grand Marnier y algo de agua mineral con gas, punto. Azúcar, nunca. Hay sólo dos heterodoxias admitidas: una, reemplazar la naranja por pomelo; la otra,agregar ocho frutillas cortadas por mitades a lo largo.
De vuelta en el quincho de Pilar, el country de San Isidro, la quinta de Guadalupe a orillas de la Setúbal o el tres ambientes con balcón a una placita de Flores, prepare un clericot bien claret cup fórmula absolutamente colonial británica bien estricta y lo sorprenderá la delicadeza del resultado. Tenue dulzor pese a no llevar azúcar. Y la presencia del pepino que agrega un toque memorable.
Vinos base argentinos sugeridos: Rincón Famoso Rosé, Norton Rosado, Valmont, Sangiovese Santa Julia o el Murillo Tinto. Para la Rhine wine cup, el Bianchi Cinta de Plata o el Gewürztraminer de Luigi Bosca.
Revista Veintitrés, año 3, número 122, páginas 94 y 95.
Teun Van Dijk
A una serie de estructuras globales se denominará superestructuras. Los diferentes tipos de textos se diferencian todos entre sí, no sólo por sus diferentes funciones comunicativas y por sus funciones sociales, sino que además poseen diferentes tipos de construcción.
Denominaremos superestructuras a las estructuras globales que caracterizan el tipo de un texto. Para decirlo metafóricamente: una superestructura es un tipo de forma de texto, cuyo objeto, el tema, es decir la macroestructura, es el contenido del texto. Se debe comunicar, pues, el mismo suceso en diferentes formas textuales según el contexto comunicativo.
Las superestructuras y las macroestructuras semánticas tienen una propiedad común: no se definen con relación a oraciones o secuencias aisladas de un texto, sino para el texto en su conjunto o para determinados fragmentos de éste. Esta es la razón por la que hablamos de estructuras globales, a diferencia de estructuras locales o microestructuras en el nivel de las oraciones.
Las superestructuras no sólo permiten reconocer otra estructura más, especial y global, sino que a la vez determinan el orden (la coordinación) global de las partes del texto. La propia superestructura debe componerse de determinadas unidades de una categoría determinada que están vinculadas con esas partes del texto previamente ordenadas. Es decir que la superestructura es una especie de esquema al que el texto se adapta.
Las superestructuras existen independientemente del contenido y no se describen con la ayuda de una gramática lingüística. Una persona puede hablar y entender su lengua, sin que por ello tenga que estar capacitada para narrar. Por otro lado, tampoco es muy útil para un hablante conocer las reglas de la gramática sin saber reproducir los sucesos cotidianos con una narración correcta o sin poder comprender lo que otros cuentan.
Es decir que también hay que dominar las reglas en las que se basan las superestructurras y estas reglas pertenecen a nuestra capacidad lingüística y comunicativa. Una serie de tipos de superestructuras posee un carácter convencional, es decir que la mayoría de los hablantes de la comunidad lingüística las conocer o reconoce.
Una superestructura es un tipo de esquema abstracto que establece el orden global de un texto y que se compone de una serie de categorías, cuyas posibilidades de combinación se basan en reglas convencionales. Esto implica formular una serie de categorías para las diferentes superestucturas y una serie de reglas mediante las cuales puedan combinarse las categorías entre sí.
Las mismas superestructuras, los mismos esquemas pueden manifestarse en diferentes sistemas semióticos. Una estructura de relato se puede expresar tanto a través de un texto como a través de dibujos o de películas. Es decir que aquí se mantiene la típica estructura de relato –que podemos denominar estructura narrativa para evitar confusiones con el relato narrado (el texto)- en los diferentes mensajes de los sistemas semióticos. Dado que un sistema de categorías y reglas narrativas típicas que define la estructura narrativa no puede manifestarse directamente, sino que necesita de otro sistema, de una lengua, podemos llamar secundarios a estos sistemas.
Las superestructuras, al formar parte de sistemas secundarios, sólo pueden manifestarse indirectamente. Por otra parte ese sistema no sólo establece la estructura textual en abstracto, sino que los hablantes lo conocen y pueden aplicarlo adecuadamente. Por lo tanto, un hablante debe ser capaz de producir e interpretar textos de acuerdo con este sistema.
Por ello una teoría de la superestructura debe tematizar determinadas particularidades del comportamiento lingüístico de los hablantes y la teoría lo hace al postular un sistema convencional de categorías y reglas que parcialmente también codefinen este comportamiento. La existencia de un sistema de superestructuras puede también explicarse sobre la base de la aplicación o calificación más o menos conciente del propio hablante: éste puede aportar ciertos juicios sobre los textos en conceptos de sistema, clasificar los textos sobre la base de estos conceptos, así como dar un nombre convencional a los tipos de texto específico, por ejemplo: “esto es una narración, aquello se encuentra en un texto publicitario, alguien acaba de dar una conferencia”.
Pensar que todos los textos tienen una superestructura, supondría que cada texto pertenece a un sistema convencional, y no sólo por su contenido o por cierta función pragmática y social, sino debido a una estructura esquemática global dada que se manifiesta en el texto.
Sin embargo, no queda excluido de entrada que haya textos que, aunque se reconozcan como tales por otras razones (semánticas, pragmáticas y retóricas) apenas posean o acaso no posean ninguna superestructura convencional.
Aparentemente, un anuncio o un poema pueden poseer una forma global arbitraria y tampoco podemos imaginar de qué manera tienen una superestructura convencional una noticia de prensa o un spot publicitario de la T.V. A la inversa, también hay textos cuyas formas están institucionalmente establecidas o fijadas, como por ejemplo rituales religiosos, las leyes, los contratos o determinados documentos. El problema de si todos los textos tienen superestructura es pues sobre todo empírico y debe solucionarse mediante la observación y la descripción sistemática.
Indicaciones referentes al tipo de texto y a la superestructura
Los textos pueden presentar indicaciones sobre el tipo de textos para una identificación más efectiva del tipo al que pertenece, de las funciones específicas, y la importancia del mismo para el lector. El subtítulo novela o poesía caracteriza un tipo de texto literario, mientras que los institucionales se sirven de determinadas denominaciones como ley, certificación, etc.
Algunas características de los niveles pragmáticos, semánticos y superestructurales pueden reunirse en lo que se denomina textos acompañantes. Un texto puede poseer no sólo introducción sino también un prólogo o un epílogo. El primero brinda información; el segundo, además de asumir una parte de estas funciones brinda un comentario sobre el contenido. Los textos acompañantes pueden cumplir una función etiqueta, como las solapas, los títulos de cubierta o las reseñas. En las reseñas de cierta extensión se podría hablar de secuencias textuales en las que se establecen relaciones particulares entre textos.
Fórmulas
De manera similar a la fijación de la estructura textual global, existen estructuras fijas en el nivel más local de la oración individual o de la secuencia oracional; se las puede denominar fórmulas. El principio y fin de las cartas, por ejemplo. También las cartas de instituciones suelen tener carácter de fórmulas; disposiciones, leyes y contratos se introducen y finalizan con fórmulas estándar. Las fórmulas fijas no sólo actúan en el sentido institucional, sino también de manera socioprogramática y cognitivo-pragmática.
Para poner de manifiesto la particularidad de las macroestructuras disponemos también de demarcaciones de párrafos, como las sangrías u otras marcas gráficas. Además existen divisiones por partes, capítulos, libros, tomos. Estas diferenciaciones gráficas son con frecuencia reproducciones de la articulación de la macroestructura, por ejemplo el paso a un nuevo tema.
La división fonológica-gráfica también puede institucionalizar, ejemplo de ello son la métrica y los versos en la poesía; en estos últimos, también la impresión y la disposición (tipo) gráfica puede adoptar funciones especiales.
Estructuras narrativas
Los textos narrativos son formas básicas globales de la comunicación textual. Con textos narrativos se hace referencia, en primer lugar, a las narraciones que se producen en la comunicación cotidiana: narramos lo que nos pasó recientemente o hace un tiempo. Esta narración sencilla y natural es, si tenemos en cuenta el contexto de la situación conversacional, primariamente oral y única en su tipo. En el contexto conversacional en el que transmitimos la misma narración a otros interlocutores, produciremos una variante de la primera narración, es decir un texto con la misma macroestructura. Después de estas narraciones naturales aparecen en un segundo lugar los textos narrativos que apuntan a otros tipo de contexto, como los chistes, mitos, cuentos populares, las sagas, leyendas, etc. Y en tercer lugar las narraciones más complejas que circunscribimos con el concepto de literatura: cuentos, novelas, etc.
La característica fundamental del texto narrativo consiste en que este texto se refiere ante todo a acciones de personas, de manera que las descripciones de circunstancias, objetos u otros sucesos quedan subordinados. Esta característica semántica se junta con otra de orden pragmático: por regla general, un hablante explicará unos sucesos o acciones que en cierta manera sean interesantes. Esto presupone que únicamente se explicarán el suceso o las acciones que, hasta cierto punto, se desvían de una norma, de expectativas y costumbres. No se narra una historia adecuada sobre el desayuno, el mecanografiado de una carta, si con ello no va ligado algo especial. Un texto narrativo debe poseer como referentes un suceso o una acción con el criterio del interés.
Si se convencionaliza el criterio anterior, se obtiene una primera categoría de superestructura para los textos narrativos: la complicación. Se trata de una superestructura dado que el suceso puede ser descripto en un fragmento más largo del texto (raras veces en una oración). Es decir, que existe una parte del texto de la macroestructura cuya función específica consiste en expresar una complicación en una secuencia de acciones. Esta complicación puede ser un suceso en que no intervienen personas, como un terremoto, pero el principio anterior requiere que a lo largo del texto se vean implicadas personas, en su reacción frente al suceso. Esta reacción podría ostentar el carácter de una dilución de la complicación. Por eso la categoría narrativa tradicional correspondiente es la resolución. Esta puede ser tanto positiva como negativa.
La complicación y la resolución constituyen el núcleo de un texto narrativo. Llamaremos suceso a este núcleo conjunto. Cada suceso tiene lugar en una situación determinada, a una hora determinada y en determinada circunstancia. Denominaremos marco a la parte del texto narrativo que especifica estas circunstancias. El marco y el suceso juntos forman algo que podemos llamar episodio. Dentro del mismo marco pueden darse varios sucesos. La categoría suceso es recursiva. Lo mismo vale para el episodio; los sucesos pueden tener lugar en sitios diferentes. Esta serie de episodios se llama trama.
Junto con las categorías superestructurales que constituyen la parte más importante de un texto narrativo, existen otras categorías que aparecen regularmente en las narraciones cotidianas. La mayoría de los narradores aporta, también, su reacción mental, su opinión o su valoración. Esta categoría se llama evaluación. Junto a la trama, la evaluación forma la verdadera historia. La evaluación en sí no pertenece a la trama, sino que se trata de una reacción del narrador frente a la misma. Muchos textos poseen también un anuncio y un epílogo, que son más bien de naturaleza pragmática antes que semántica, por lo que se refieren a las acciones actuales y futuras del hablante/narrador y/o del oyente. Ejemplo de esta categoría de epílogo aporta la fábula, en la que al final se extrae una lección, la moraleja, que en cierto sentido es una conclusión práctica.
La superestructura de un texto narrativo puede esquematizarse mediante un diagrama arbolado como sigue:
Estructura de un relato periodístico
Los textos no sólo tienen una estructura semántica global sino también una estructura esquemática global: la llamada superestructura.
El discurso periodístico también exhibe estructuras semánticas convencionales. Una estructura esquemática consiste en una serie de categorías jerárquicamente ordenadas, muy similares a las categorías del esquema narrativo. Las categorías deben verse como funciones específicas asignadas a las respectivas macroproposiciones de un texto. Una superestructura esquemática es una estructura formal, muy similar a la sintaxis de una oración, y se llena con el contenido de la macroestructura semántica. Cualquier discurso periodístico tiene el mismo esquema de noticias, pero el contenido global es diferente. Las superestructuras esquemáticas son importantes por razones cognitivas, porque organizan el proceso de lectura, comprensión y (re) producción del discurso periodístico. También nos permiten esperar cierto tipo de contenido macrosemántico. Para alguna de las categorías centrales de un esquema de noticia periodística sabemos qué categorías pueden presentarse y qué tipo de información se sitúa en cada categoría.
Las principales categorías de un esquema de noticia son:
Cada categoría esquemática necesita alguna forma de contenido global, en especial las categorías de los niveles superiores, de modo que aquella información deviene importante por definición, y debe ser por ende representada como una macroproposición.
El vínculo entre macro y superestructura en un artículo periodístico es establecido en los títulos y en el encabezamiento. Aquí encontramos las categorías de resumen o la introducción del texto, que funcionan como una expresión directa de la macroestructura del discurso periodístico. La función cognitiva y comunicativa de esta expresión explícita de la macroestructura semántica en el propio texto es la de permitir que el lector lea y comprenda superficialmente las noticias leyendo únicamente los puntos principales. Esto hará más fácil parra el lector la lectura y comprensión de los artículos y más simple la comrpensión de loss detalles y la coherencia, porque éste ya sabe cuáles son el asunto y la coherencia en general.
La organización tanto de la macroestructura como de la superestructura de un texto periodístico responde a lo que se llama ordenación por importancia. Los hechos / informaciones importantes aparecen primero. De ello resultará una estructura discontinua de las noticias. A partir de los títulos y encabezamientos ya tenemos construídda la macroestructura y por lo tanto los principales temas del texto. El orden, aunque por importancia de los hechos a informar, respetará las relaciones condicionales y temporales entre los hechos globales.
Se debe considerar la macroestructura al igual que los significados de las oraciones, subjetivamente variables. Las diferentes personas pueden considerar diferentes informaciones como más importantes o relevantes en un texto. Por lo tanto cada lector asigna al texto una macroestructura subjetiva. De hecho el hablante / lector empleará palabras temáticas, resúmenes previos, títulos y encabezamientos para establecer, al menos, alguna macroestructura intencionada. Muchos lectores no tendrán otra alternativa que la de aceptar esta interpretación global de los sucesos, por lo tanto, de la definición de la situación tal como es proporcionada por las noticias / periódico.
Las macroproposiciones sólo pueden ser derivadas sobre la base de las proposiciones expresadas en el texto conjuntamente con el conocimiento previo del mundo, es decir, marcos, o escritos almacenados en la memoria del lector. Por consiguiente un distinto conocimiento de mundo llevará a interpretaciones globales distintas del mismo discurso.
Además las macroestructuras tienen no sólo un papel semántico o ccgnitivo sino también uno comunicativo, de interacción y por lo tanto de carácter social. Definen cuáles son los asuntos más importantes de las conversaciones, definen lo que las personas evocarán de las interacciones y del discurso público (como las noticias) y definen también aquello a lo que la gente prestará atención, lo que evaluará y sobre lo que actuará.
Estructuras argumentativas
El esquema básico de las estructuras de argumentación y la demostración lo constituye la secuencia hipótesis (premisa) –conclusión. Esta estructura la encontramos tanto en las conclusiones formales como en las enunciaciones argumentativas del lenguaje familiar. La estructura argumentativa debe verse sobre todo si procede de manera histórica sobre el fondo del diálogo persuasivo.
La tarea consiste en convencer al oyente de la corrección o verdad de la aseveración, aduciendo suposiciones que la confirman y la hagan plausible, o bien suposiciones a partir de las cuales pueda deducirse la aseveración. La argumentación cotidiana y la científica se ocupan en muy pocas ocasiones de una relación necesaria entre hipótesis y conclusión, sino que se dedica a una relación de probabilidad, de credibilidad, etc.
Se pueden diferenciar las estructuras argumentativas sobre la base del tipo de relación entre hipótesis y conclusión: la derivabilidad (sintáctica) en un cálculo formal, la implicación (semántica) y finalmente las conclusiones (pragmáticas). En estos tres niveles de relaciones argumentativas se puede hacer una distinción en cuanto al carácter estricto de estas relaciones, partiendo de la necesidad lógica y pasando por otras formas de la necesidad (física, biológica, psicológica) y de la probabilidad a la posibilidad.
Si se considera las formas cotidianas de la argumentación veremos que estas categorías pueden no existir o mejor dicho pueden estar implícitas. En estos casos se partirá de la base de que una circunstancia determinada es una condición suficiente para otra circunstancia.
Si se desea explicar la estructura argumentativa debe existir una base para la relación de las conclusiones y para la relación semántica condicional entre circunstancias en que las que se basa la conclusión. Una categoría de este tipo podría denominarse garantía o legitimidad que autoriza a alguien a llegar a una conclusión determinada. Se denominará esta categoría la legitimidad de la argumentación. Eventualmente se podrá explicar mejor esta legitimidad, de ese modo se dará un refuerzo a la demostración.
Al igual que en los otros textos narrativos, llamaremos marco del argumento a la especificación de la situación determinada. Se puede complejizar una estructura argumentativa mediante la recursividad de la categoría argumento. Todas las argumentaciones cotidianas encierran la posibilidad de una cláusula de pretexto. Dado que la relación entre el precedente y las consecuencias en un contexto habitual usualmente no es necessario sino a lo sumo probable, resulta muy posible que existan excepciones.

En el diagrama arbolado situamos las categorías de la estructura argumentativa. Debe tenerse en cuenta que el tipo de argumentación depende también del contexto institucional de la demostración.
La estructura de las argumentaciones puede modificarse sobre la base de transformaciones. Determinados puntos de vista pueden quedar implícitos (dependiendo del contexto) y una justificación puede seguir a una severación expresada anteriormente, cuando es evidente que esta aseveración es una conclusión del hablante.
El tratado científico
La estructura básica del discurso científico consiste en una conclusión y su justificación, en un planteo del problema y una solución. Se puede ilustrar con la estructura de un artículo científico: el informe experimental.
Este se origina en una serie de observaciones a partir de las cuales se intentará una explicación con la cual se puede formular una hipótesis de la cual se puede derivar una serie de expectativas, predicciones, que se pueden corroborar experimentalmente. Además el informe prestará atención a los siguientes criterios: a las personas de ensayo que se necesitan, a la estructuración del argumento, a las diferentes condiciones de investigación, a la ejecución del experimento, al comportamiento de las personas de ensayo, a los resultados del experimento, a la discusión de los resultados y la conclusión o las conclusiones sobre cuya base la hipótesis se confirma o no, mediante las que se demostrará si se ha hallado o no una explicación adecuada de las observaciones originales (solución).
La estructura jerárquica sería la indicada en el esquema siguiente:

Otros discursos científicos pueden ser distintos. Aunque la construcción global está claramente modificada la aceptación de la publicación depende de una serie de criteriios que exigen métodos e informaciones adecuados.
Contrariamente a las argumentaciones cotidianas, la institucionalización de la ciencia requiere que las presuposiciones se hagan explícitas, que se definan t
Teun van Dijk
Textos adaptados de “Estructuras y funciones del discurso”, México, Siglo XXI, 1980 por Berta Zamudio de Molina y María Eugenia Saifán en “Lingüística del texto. Selección de trabajos”, Ediciones Cursos Universitarios, Buenos Aires, 1992.
Al usar términos como asunto, resultado e idea general o locuciones como lo importante/esencial de lo que se dijo, nos referimos a alguna propiedad del significado o del contenido del discurso. Por lo general, no nos referimos al sentido de las oraciones individuales, sino al del discurso como un todo o de fragmentos más o menos grandes como, por ejemplo, párrafos o capítulos del discurso. Este tema del discurso (o de la conversación) se hará explícito, por lo tanto, en términos de un cierto tipo de estructura semántica. Puesto que tales estructuras semánticas aparentemente no se expresan en oraciones individuales sino en secuencias completas de oraciones, hablaremos de hablaremos de macroestructuras semánticas. Las macroestructuras semánticas son la reconstrucción teórica de nociones como tema o asunto del discurso.
Los usuarios de una lengua pueden asignar un tema o asunto a la mayoría de los discursos. A veces lo hacen produciendo un abstracto del discurso, el cual recoge los temas principales del texto en un resumen.
El término técnico macroestructura da cuenta del contenido global de un discurso; el término microestructura denota la estructura local de un discurso, es decir la estructura de las oraciones y las relaciones de cohesión y de coherencia entre ellas. Ahora bien, diremos que un discurso es coherente sólo si es también coherente en un nivel más global y que esta coherencia se da en cuanto se pueda asignarle un tema o asunto al discurso.
En otras palabras, sólo si nos es posible construir una macroestructura para un discurso puede decirse que ese discurso es coherente globalmente. Debemos respetar el principio semántico básico según el cual el significado del todo debe especificarse en términos de los significados de las partes. Así, si queremos especificar el sentido global de un discurso, tal sentido debe derivarse de los sentidos de las oraciones del discurso, esto es, de la secuencia proposicional que subyace en el discurso.
Por lo antes dicho, hay que definir el tema de un discurso en términos de proposiciones. Como estas proposiciones forman parte de la macroestructura de un discurso, las llamaremos macroproposiciones. Esto no quiere decir que sean un tipo particular de proposición sino sólo que pertenecen a la macroestructura de un discurso y como tales definen el tema o el asunto. Así es que el vínculo entre microestructura y macroestructura debe ser una relación particular entre dos secuencias de proposiciones, es decir, en términos técnicos, una proyección semántica.
A las reglas de proyección semántica las llamaremos macrorreglas. Estas hacen explícita la manera en que se puede derivar el tema o asunto de un discurso, por lo menos en la semántica (gramatical).
Nuestro conocimiento del uso de la lengua nos dice que un discurso no tiene un solo tema o asunto sino posiblemente una secuencia de temas o asuntos, que se expresan también en un resumen del discurso. Esto hace que sea posible tener temas aún más altos, de manera que se obtienen varios niveles de macroestructuras, cada uno derivado del nivel inmediato inferior, por las mismas macrorreglas. De hecho, entonces, es posible tener un tema de un párrafo, de una página o de un capítulo, así como de un libro entero, según el nivel de globalidad que se escoja para caracterizar el contenido del discurso.
MACRORREGLAS
Las macroestructuras son proposiciones y por lo tanto es necesario tener reglas para la proyección semántica que vinculen las proposiciones de las microestructuras textuales con las macroestructuras textuales. Tales reglas se llamarán macrorreglas porque producen macroestructuras textuales. Su función es la de transformar la información semántica. De alguna manera tienen que reducir la información semántica : reducen una secuencia de varias proposiciones a unas pocas o, incluso, a una sola. Esta clase de reducción de información es necesaria para poder comprender, almacenar y reproducir discursos. También es característica de las macrorreglas su naturaleza organizadora.
Las diversas macrorreglas son las siguientes :
1. Supresión
Dada una secuencia de proposiciones las que no sean proposiciones de las proposiciones subsiguientes de la secuencia se suprimen.
2. Generalización
Dada una secuencia de proposiciones, se hace una proposición que contenga un concepto derivado de los conceptos de la secuencia de proposiciones y la proposición así obtenida sustituye a la secuencia original.
3. Construcción
Dada una secuencia de proposiciones, se hace una proposición que denote al mismo hecho denotado por la totalidad de la secuencia de proposiciones y se sustituye la secuencia original por la nueva proposición.
La primera regla nos dice sólo las proposiciones que son textualmente pertinentes, en el sentido que desempeñan un papel en la interpretación de otras oraciones, deben figurar en la descripción de la macroestructura. Las proposiciones suprimidas denotan lo que se llama los detalles del cuento. Esos detalles no son importantes semánticamente para el sentido global, o para el tema del discurso. Por otra parte, el tipo de discurso determina la aplicación de las macrorreglas : lo importante en un cuento puede ser impertinente en un protocolo policíaco que relate los mismos eventos.
La segunda macrorregla, la generalización, nos permite emplear nombres como superconjuntos de varios conjuntos, procedimiento que posibilita construir una proposición en la que se expresa el tema. Tales oraciones se llaman oraciones temáticas o tópicas. Su función es la de señalar el probable tema del resto del discurso. Una de las condiciones de la generalización es que debe ser mínima : no se toman conceptos generales arbitrariamente sino superconceptos inmediatos.
La restricción más general en cuanto ésta y otras macrorreglas es que no se puede suprimir información que formará presuposiciones para la interpretación del resto del discurso. La información eliminada tanto en la supresión como en la generalización es irrecuperable. Las macroestructuras obtenidas de esta manera definen un conjunto de discursos posibles, es decir, de todos los discursos que tienen un mismo tema global.
Con la tercera regla, la construcción, derivamos una proposición que implícitamente contiene la información abstraída en la aplicación de la regla, porque ella forma parte de nuestro conocimiento del mundo. Esta regla nos permite suprimir únicamente aquellos detalles que pertenezcan convencionalmente al episodio de la acción global.
Una macroestructura derivada por medio de macrorreglas es una secuencia de proposiciones. Tal secuencia debe ser coherente satisfaciendo las condiciones normales de la coherencia lineal. Si es posible construir macroproposiciones más generales, podemos volver a aplicar las macrorreglas y construir una macroestructura de más alto nivel.
En cuanto al orden en la aplicación de las macrorreglas deben considerarse los siguientes aspectos. Para la construcción se requieren todos los detalles para obtener una macroproposición, por ello tal vez se debiera aplicar esta regla primero. Después, la supresión, para eliminar aquellos detalles que ya no son pertinentes para el resto del discurso, pero que pueden ser incluidos en una proposición generalizada. Y si se quiere resumir aún más se aplicará la regla de la generalización. En la práctica no todo usuario de la lengua aplicará las reglas de la misma manera. Cada lector u oyente encontrará pertinentes diferentes aspectos del mismo texto, según los intereses, deseos, conocimientos, normas y valores del usuario ; éstos en conjunto definen el estado cognoscitivo contextual particular al usuario de una lengua en el momento que interpreta el texto.