Categoría: [Textos Complementarios (u4)]
Rosario, Santa Fe, Argentina, 14 de Agosto de 2005


¿En qué consiste la adaptación de un texto?

UNIDAD CUATRO

TEXTO COMPLEMENTARIO

Taller de Redacción Uno- Año 2000
Autor: ayudante alumno Franco Trovato Fuoco
Material de ayuda para la producción del trabajo práctico “Toque mágico”


Brevemente, podríamos decir que la adaptación de un texto consiste en una adecuación de la Competencia Comunicativa. Veamos, a su vez, qué significa esto.

Como ya sabemos, una comunicación eficiente depende del hecho de que los usuarios del texto en cuestión posean la competencia comunicativa necesaria para acceder a la comprensión del mismo. De esta forma, en el caso de una producción escrita, el lector podrá otorgar sentido al texto en la medida en que su mundo cognitivo se lo permita.

Analicemos un ejemplo:
Un científico especializado en biotecnología pretende dar a conocer un descubrimiento en la materia. Entonces, decide presentar un escrito a la comunidad científica en el que explicará todos los conceptos necesarios para entender los nuevos conocimientos que él descubrió. Finalmente, publica su texto y, seguramente, los científicos que accedan al mismo lo comprenderán y obtendrán así a una nueva gama de saberes.

El éxito de esta empresa se debe a que el mundo cognitivo de los receptores de los nuevos conocimientos le permite descifrar, u otorgar sentido, al texto que los explica. En fin, se ha establecido la necesaria competencia comunicativa entre el emisor del mensaje y sus receptores. Es decir, estos últimos poseen los conocimientos adecuados, entre otros sobre biotecnología, como para entender el texto emitido por el primero.

Ahora bien: ¿Qué sucedería si el escrito del ejemplo anterior llega a manos de una persona que no pertenece al ámbito científico?
La respuesta es simple: no entenderá dicho texto y le parecerá incoherente e incompleto. Además, para entender el escrito, tendrá que recurrir a fuentes externas al mismo. Podríamos decir que el mundo cognitivo del receptor no le permite acceder a la comprensión del texto y, por tanto, que la compentencia comunicativa entre emisor y receptor es por mucho inferior a la mínima necesaria para garantizar una comunicación eficiente. Lo mismo ocurriría con una persona, que no tiene los conocimientos que han adquirido ustedes en el curso de esta materia, al intentar leer este texto. Posiblemente, no lo entenderá, ya que no sabe el significado específico de términos tales como “competencia comunicativa”, “receptor y emisor”, “comunicación eficiente”, etc.

El objetivo de este práctico es corregir esa deficiencia.
En otras palabras, la tarea que te proponemos es la siguiente: “Establecer una adecuada competencia comunicativa entre el escrito a adaptar y un público para el cual no fue pensado”.
Como veremos más adelante, el cumplimiento de este objetivo presenta varias dificultades y requiere de un examen muy cuidadoso de los niveles y dimensiones del texto original a fin de adaptarlo correctamente.

Análisis de Dimensiones y Niveles del texto a adaptar.

Si bien, para la producción de cualquier texto es necesario ejecutar una realización correcta de la totalidad de sus Dimensiones y Niveles, a la hora de realizar la adaptación de una producción escrita, algunos de estos aspectos merecen un análisis más meticuloso. En los párrafos siguientes procederemos al análisis de estos componentes en especial.

Dimensión Semántica

Ya sabemos que esta dimensión aporta una descripción en el nivel de los significados de palabras y grupos de palabras. A su vez, el nivel de los significados incluye aquellos que son convencionales y generales, como los que aporta el diccionario, y también aquellos que surgen del acuerdo entre hablantes de una comunidad lingüística. Estos últimos son de índole interpretativa y pueden coincidir o no con los aportados por el diccionario. Ahora bien, en una adaptación de textos, en especial si se trata alguno de carácter científico, estos significados, que necesitan de una interpretación, pueden jugarnos una mala pasada provocando un equívoco en la comprensión del texto. Esto significa que corremos el riesgo de exponer a nuestros lectores a una interpretación errónea y, por consiguiente, a una confusión en el plano cognitivo. Por esta razón, debemos
tratar de obviar estos términos o de asegurarnos de que no provoquen dicha confusión.

Nivel Macroestructural

Este nivel se relaciona a la noción de tema o asunto general del discurso. En el proceso de comprensión de un texto complejo, un lector puede realizar la tarea de abstraer, de ese todo, una idea global del tema que trata. Como ejecutores de una adaptación debemos facilitar este trabajo al lector. Para conseguirlo, debemos producir un texto que se complete en sí mismo y que no de lugar a ambigüedades. La utilización de las “Macroreglas”, para la confección del título y los subtítulos, puede ayudarnos mucho en este sentido.

Nivel microestructural

Este nivel opera en la estructura de las oraciones y en la asignación de conexión y coherencia entre ellas.
Las señales textuales, por ejemplo las de causa – efecto o condición – consecuencia, pueden servirnos como instrumentos en extremo útiles a la hora de guiar al lector a través del texto, sobre todo si desconoce el tema del cual éste trata. De esta manera, una correcta y cuidadosa asignación de conexión y coherencia a nivel local nos ayudará a un entendimiento menos trabajoso del texto a nivel macroestructural, facilitando así la consecución de nuestro objetivo. Sobre todo, una amplia y consciente utilización de las señales textuales, facilitará la progresión temática, o sea el pasaje desde la información conocida a la nueva.

Nivel estilístico
Como hemos aprendido, los usuarios de los textos pueden elegir entre varias alternativas posibles en cuanto a los medios léxicos, gramaticales, fonéticos y gráficos. Y, también sabemos, que esta elección no es totalmente libre. En nuestra tarea en particular, nos enfrentamos a, lo que podría denominarse, un doble tratamiento del nivel estilístico. Es decir, por un lado, debemos intentar “traducir” el original, redactado según los usos del estilo científico, a un léxico más apto o, mejor dicho, mas familiar al nuevo público al cual tratamos de acceder. Pero, por otro lado, debemos ser conscientes de que el estilo científico posee elementos inamovibles, los cuales no pueden ser modificados sin modificar al mismo tiempo el sentido del texto. Por ejemplo, si en una adaptación de un texto de Peirce colocás la palabra “símbolo” en lugar de “signo” estás cometiendo un grave error, que provocará un equívoco en el lector. Cabría denominar a estos elementos como el “lenguaje específico” de cada materia; sus componentes, los términos específicos, deben ser explicados pero nunca modificados.

Algunos consejos útiles para la tarea de producción

1. Conocé a fondo el tema a tratar. Es muy probable que tengas que consultar fuentes externas al texto a traducir. Este requisito es fundamental para no caer en el error de cambiar, en tu adaptación, el sentido original del texto.

2. Llevar a cabo una doble planificación: a) Primero del tema a tratar, para ordenar tus conocimientos, y b) del texto a producir, para adecuarlo a las necesidades del nuevo público.

3. Tené en cuenta lo anteriormente expuesto con respecto al Nivel Estilístico. En cuando a los términos escritos en otro idioma, es aconsejable que coloques su traducción. En caso de no existir una traducción, debés explicar cual es el significado del término en cuestión.

4. Realizá, en los dos primeros párrafos del texto, una introducción clara y global del tema. Esto te permitirá darle al lector una “base de conocimientos”; que, a su vez, te permitirá efectuar, con más claridad, la progresión temática.

5. Cada vez que lo consideres necesario, utilizá la ejemplificación. En algunas ocasiones, un buen ejemplo dice más que diez párrafos.

6. Evitá la referencia exofórica. Todo término que remita a algún concepto situado fuera del texto dejará una duda en el lector no habituado al tema a tratar, y tal vez provoque el abandono de la lectura. Por lo tanto, es preferible que la adaptación sea más extensa que el texto original pero que no tenga “lagunas”.

7. Tené mucho cuidado en el uso de los conectores, un error puede cambiar el sentido de todo el texto.

8. Al final del texto, puede ser de gran utilidad incluir un resumen de todo lo expuesto.

9. Una vez finalizada la tarea de producción del nuevo texto, realizá una comparación de éste último con el original. De esta manera, podrás advertir si tu texto adaptado respeta la intención del autor de la producción original. Si esto no sucede deberás modificar tu adaptación hasta conseguir una versión fiel.


Editado por María Elena Sánchez a las 12:37 AM | Palabras: [ 1383 ]
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Aprendé a resumir mejor el material de estudio

UNIDAD CUATRO

TEXTO COMPLEMENTARIO

Taller de redacción 1 – Año 1999 - Modalidad semipresencial
Franco Trovato Fuoco.
Comisión N° 3.
.
Trabajo práctico: “Enseñanos algo de lo que nos sepas hacer”.


Planificación:
Medio: revista
Audiencia: adolescentes, estudiantes (principalmente de escuela secundaria)
Macroestructura:
Qué: instrucciones, consejos.
Para qué: para resumir mejor el material de estudio.

Como estudiante, te habrá pasado alguna vez que tenés muy poco tiempo para preparar un examen y que para colmo los textos que tenés que estudiar son muy complicados o muy extensos. Entonces te preocupás porque pensás que no vas a llegar a estudiar todo e incluso se te cruza por la cabeza la idea de no presentarte a rendir. Aquí te proponemos algunas pautas para realizar mejor tus resúmenes, lo que te permitirá ahorrar tiempo y trabajo.

Lo único que necesitás es: un lugar tranquilo, un bloc de hojas en blanco, una lapicera, un diccionario y un poco de ganas.
Lo primero que tenés que hacer es situarte en un lugar donde no haya nada que te distraiga, y donde te sientas cómodo y puedas distribuir todo el material de estudio a tu gusto.

Una vez ahí, organizá los textos que tengas que estudiar (o que quieras estudiar en ese día) en el orden que te propone el programa o el plan de estudios de la materia. Seguramente ese orden responde a cuestiones didácticas, la mayoría de los programas están hechos para pasar desde la información mas elemental a la mas detallada del tema a tratar; así que sería bueno que identifiques ese orden para hacerte una idea global acerca de qué vas a aprender y de cómo se van a ir desarrollando los temas; y si podes expresalo (de la forma que te sea más simple de entender) en alguna hoja que vas a tener siempre a mano para consultarla en cualquier momento.

Esto te asegurará que no te queden temas “colgados”, es decir que seas consciente de la relación que hay entre un texto y otro para saber en qué sentido va la información que estas recibiendo, y por qué estás leyendo ese texto en ese momento. Establecer este orden es muy importante para que, una vez terminados todos los documentos, no tengas que forzar la memoria cuando necesites recordar algún punto especifico de la asignatura.

Una vez conseguida esta visión global de la materia, podés empezar a estudiar los temas en particular.

Tomá el primer texto y realizá una lectura atenta del escrito en su totalidad, así te enterarás del tema del que trata y estarás en condiciones de resumir sus ideas más importantes. Luego, en una segunda lectura, tratá de resumir en el escrito (puede ser subrayádolo) las ideas principales de cada párrafo y de marcar u observar la manera en que el autor fue relacionando un párrafo con otro. Esto último es de vital importancia para la comprensión y para evitar estudiar de memoria.

Si lograste marcar las ideas principales y sus relaciones estás en condiciones de ejecutar el próximo paso. Este es el de adaptar el texto a tu lenguaje. Una forma muy simple de hacerlo es reescribiendo en un papel las ideas principales pero, esta vez, de la misma forma en que vos las expresarías hablando y usando el lenguaje que utilizas todos los días en las conversaciones que tenés con otras personas. En este momento te será muy útil el diccionario que te permitirá cambiar algunas palabras de los textos por otras que te sean más familiares y fáciles de estudiar, por ejemplo si se te presenta la frase: “...el lector reconoce como frecuentes en ese tipo de....” , tal vez, aunque vos conozcas el sentido de las palabra RECONOCE te sea mas fácil de estudiar si la cambias por DISTINGUE palabra con la que estás más familiarizado.

Vale la pena aclarar que muchos escritos tienen determinadas palabras que no pueden ser suplantadas porque representan la forma característica de expresar determinados objetos o ideas, y que forman parte del “lenguaje de la materia”. En estos casos lo mejor es que incorpores el significado puntual de estas palabras a tú propio lenguaje, aunque en un primer momento tengas que memorizarlas o volver constantemente al texto para aclararte a vos mismo qué significan. Para facilitarte esta tarea de incorporación (que se te va a presentar muy a menudo en los textos de estudio) podés hacer en otro papel un pequeño glosario, esto es una lista de palabras y sus significados específicos a la que puedas recurrir con facilidad cuando lo necesites.

Una vez que terminaste la adaptación de las ideas a tu lenguaje habitual, compará el texto que vos redactaste con el escrito por el autor. La finalidad de esta comparación es advertir si omitiste algún tema o si no estableciste la conexión de las ideas de la misma forma en que lo hizo el autor. Si te sucedieron alguna de estas dos cosas deberás modificar tu texto hasta que este sea fiel a lo que intenta expresar el autor. Lo importante es que escribas lo mismo que el escritor del texto, pero de una manera que a vos te sea mas familiar y simple para estudiarlo. Pero nunca tenés que cambiar ni el contenido ni el sentido de las ideas que se expresan en el escrito principal.

Si lograste redactar un texto fiel al pensamiento del autor, ubicalo conjuntamente con el texto principal. Ya que tal vez, cuando repases el tema, necesites recurrir en alguna ocasión al original para despejar alguna duda que pueda surgirte.

Repetí estas operaciones con cada texto y reordená el programa con tus propios apuntes.

Cada vez que consigas realizar efectivamente estos procesos obtendrás un resumen completo y fácil de estudiar de la materia, con lo que ahorrarás tiempo y esfuerzo. Por otra parte no estudiarás memorizando ideas que no entendés, y esto te ayudará a no olvidarte de lo estudiado dos días después de rendir la evaluación.

Esperamos que estos consejos te sean útiles, y te deseamos suerte con los exámenes.


Editado por María Elena Sánchez a las 12:33 AM | Palabras: [ 999 ]
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Receta para un poema

UNIDAD CUATRO

TEXTO COMPLEMENTARIO

Taller de Redacción Uno – Año 2000
Alumna: Mirna Sartor
Trabajo Práctico “Enseñanos algo de lo que vos sabés hacer”
Comisión Nº 6

Medio: Revista femenina, quincenal, para adolescentes (estilo “Tú”)
Audiencia: chicas de entre 13 y 18 años
Cursantes de escuela secundaria
Clase alta – media

Lista de temas:

· ¿Cómo elegir bien una fruta?
· ¿Cómo hacer una sopa crema?
· ¿Cómo escribir un poema?
· ¿Cómo scanear una fotografía?
· ¿Cómo hacer para estudiar en un día de sol y calor?
· ¿Cómo anotarse para rendir un final?
· ¿Cómo cazar un canguro?
· ¿Cómo curar las heridas del alma?
· ¿Cómo preparar buenos mates?
· ¿Cómo secar la ropa en un día de humedad?
· ¿Cómo cocinar chipas?


Lista de títulos:

§ Receta para un poema
§ ¿Cómo hacer un poema?
§ Hacemos un poema
§ Cualquiera puede hacer un poema
§ ¿Cómo escribir un poema?
§ Instrucciones básicas para escribir un poema
§ Algunas técnicas para elaborar un poema
§ Poema
§ ¿Escribir un poema? No, yo no puedo
§ Vos podés hacer un poema
§ Ingredientes para escribir un poema
§ ¿Te animás a escribir un poema?
§ Ayuda para escribir un poema
§ Consejitos para escribir un poema

Lista de ideas:

Ø Tener la inspiración
Ø Sentir profundamente
Ø Dejar salir lo que se siente
Ø Buscar palabras simples
Ø No desesperarse si no sale nada
Ø Nunca un poema es feo
Ø Usar pies
Ø No es necesario ser un experto


Racimo asociativo

VAN CUADROS


Texto definitivo:


Título: “Receta para un poema”

Comentario: ¡Tranquila! Escribir un poema no es tan difícil. No necesitas de experiencia ni de un poder innato para escribir. Sólo tenes que tener fe y no olvidar que todo lo que sale del alma tiene un toque especial que hace que sea hermoso.

Elementos:
· Papel
· Birome
· Paciencia (para esperar la inspiración)
· Un sentimiento:
ü Alegría
ü Ilusión
ü Deseo
ü Dolor en el pecho
ü Nudo en la garganta
ü Tristeza
ü Bronca
ü Amor
ü Amistad
ü Desilusión
ü Miedo
· Palabras simples
· Libros, canciones, diarios
· Un escarbadientes
· Una llave mágica

Sugerencias:
Si no sabes como empezar, busca una frase en un poema que te guste, que no sea de más de tres o cuatro versos, tomalo como base para hacer tu propio poema.

Utilidades:
§ Desahogarte
§ Darte cuenta de lo que realmente te pasa
§ Demostrar a alguien cuanto lo queres cuando las palabras ya no bastan
§ Aliviarse
§ Decir cosas que no te animas

Acciones:
Ø Primer paso: Espera ese momento en el que sentís que vas a explotar (ya sea por que estás alegre, triste, desilusionada, enamorada, ilusionada, enojada, etc.) ese momento en el que sentís que si no hablas o gritas lo que te pasa vas a morir asfixiada.
Ø Segundo paso: busca papel y birome.
Ø Tercer paso: busca la llave mágica(vos sabes dónde encontrarla), la que permite abrir tu alma y dejar salir lo que esta ahí escondido.
Ø Cuarto paso: con la ayuda del escarbadientes escarbá más adentro para conseguir que salgan los sentimientos más viejos, guardados en lo más profundo de tu ser.
Ø Quinto paso: escribí lo que te pasa usando palabras simples y asociaciones locas que ayuden a describir lo que sentís. Si te parece que sólo es una lluvia de ideas disparatadas, no te preocupes, eso es lo que le da el toque original y especial.
Ø Sexto paso: deja que lo que escribiste repose por un rato. Y mientras tanto deja leudar lo que sentís.
Ø Séptimo paso: relee en voz alta lo que escribiste y dale los retoques que creas necesarios.
Ø Octavo paso: Sí, ya sé, ese final no queda bien, y esa frase en el medio queda desubicada. No te preocupes. Ponete a leer un libro, a escuchar una canción, o lee una noticia y seguro vas a encontrar la frase que te hacía falta, o la idea para hacer tu propia frase.
Ø Noveno paso: llevar al horno hasta que llegue alguien que pueda leerlo y darte su punto de vista sobre tu poema. Escuchá sin miedo atentamente lo que te dice. Por ahí vas a darte cuenta de cosas que necesitas cambiar.
Ø Décimo paso: lo escribiste para alguien, no temas, regálaselo.
Ø Undécimo paso: tomate un tiempito para mirar tu interior... ¿no te sentís un poquito mejor?

Deja a un lado:
§ El miedo a no poder
§ Frase: “Yo no puedo”
§ Frase: “Yo no sé”

Para tener en cuenta:
De poetas y de locos... todos tenemos un poco...

Editado por María Elena Sánchez a las 12:29 AM | Palabras: [ 773 ]
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Cómo comportarse correctamente en un velorio

UNIDAD CUATRO

TEXTO COMPLEMENTARIO

Taller de Redacción Uno – Año 2000
Alumno: Ignacio García Riestra
Comisión: miércoles de 11hs. a 14hs.
Trabajo Práctico “Enseñanos algo de lo que vos sabés hacer”

¿Quién no se sintió alguna vez en el compromiso de asistir al velorio de una persona poco conocida? Es muy probable que hayas ido, al menos una vez, al velatorio de una persona con quien no tenías una relación muy cercana. Puede tratarse del fallecimiento de algún vecino nuevo, un pariente lejano, el familiar de un compañero de trabajo, un amigo de un amigo, etc.

La situación puede ser incómoda y posiblemente dudes acerca del comportamiento más conveniente a adoptar. Para la próxima vez que te encuentres en esa situación, seguí las siguientes recomendaciones:

Indumentaria y horario

Una buena opción en la situación a la cual nos hemos referido es pasar lo más desapercibido que sea posible. Para esto, abstenerse de aprovechar el buen clima primaveral para estrenar esa remera amarilla que compraste para ir al río. Si bien en estos tiempos no es necesario el riguroso luto, tampoco es bueno irse al otro extremo. Vestite de una manera relativamente sobria. Para mayor seguridad, mantenete en la gama que va de los grises medios al negro. Una aclaración válida aunque quizá te parezca obvio: ni pantalón y/o remera ajustada para los varones, ni pollera demasiado corta y/o escote muy pronunciado para las mujeres.

En cuanto al horario, tené en cuenta que cuanto mayor sea la cantidad de gente presente, el momento será menos incómodo. Elegí horarios en que sea factible una buena concurrencia. Ej.: a las 20hs. es probable que haya poca gente trabajando o durmiendo y quizá asistan al velorio en ese momento. Otra buena opción: a la siesta o media tarde puede aumentar la concurrencia de gente de la tercera edad (grandes aficionados a estos eventos).

Saludos, pésames y otras formalidades

En caso de que se trate de un vecino nuevo o por cualquier otro motivo que pienses que podés llegar al velorio y no conocer a nadie, hacete acompañar por un amigo (que tome en cuenta las mismas recomendaciones que te estoy haciendo). Si después tenés un partido de fútbol con amigos, no los lleves a todos.

En cuanto al saludo, ensayá un gesto sobrio (cuidar especialmente ese gesto ante desconocidos). Saludá educadamente a toda persona que te presenten y a los deudos haceles saber tu pesar por el deceso. A la hora del pésame, ninguna frase está demasiado gastada y, como todo clásico, será aceptada de buen grado. Si te parece que te va a resultar imposible decir lo mismo siete u ocho veces, llevá un repertorio suficiente para poder variar cuantas veces creas necesario (ver lista de pésames adjunta).

Comportamiento en la sala de velatorios


Tené presente en todo momento que se trata de un momento triste (o que así debe parecer) aunque el fallecimiento no te produzca un dolor mucho mayor que la muerte de un refugiado de Kosovo, la de un hámster, o la derrota sobre la hora del equipo de tus amores en un amistoso a beneficio de DINAD, ante la cuarta especial de dicha institución.

Si ese día tuviste una buena noticia, por muy buena que sea, ocultá el entusiasmo, que seguramente será mal visto. Si pensás en algo muy gracioso y no podés aguantar la risa, tapate la cara con las manos y fingí que llorás. Para que no se sospeche tu falsedad, comentá que recordaste el fallecimiento de alguien a quien querías mucho (si no querés ni quisiste mucho nunca a nadie no importa, no dudes en mentir descaradamente).

Bien puede ocurrirte que un deudo, aún desconsolado, te cuente los pormenores del deceso. Ante tal circunstancia escuchalo con atención y alejate lo antes posible con el pretexto de ir a buscarle café.

Acercarte al ataúd es opcional. Si lo hacés, mostrate triste y no te quedes demasiado tiempo. Al volver a la sala principal podés besar o tocar la frente del difunto. Si nunca estuviste junto a un ataúd ocupado, este no es el mejor momento para debutar: podés impresionarte con el cadáver y hacer algún gesto inapropiado. Ni hablar del desastre que causás si llegás a vomitar sobre el occiso.

Si te ofrecen algo para comer o beber, aceptá y agradecé, pero no abuses al punto de que parezca que estás cenando en un tenedor libre.

En caso de que el velorio sea en día viernes o sábado, no vayas inmediatamente antes ni después de ir a bailar. Además del problema de la ropa, es posible que te encuentres bajo los efectos del alcohol y des una imagen vergonzosa.

Una última recomendación: pensá de antemano una buena excusa para anunciar que tenés que irte y así vas a poder culminar la visita con una salida elegante.

Recordá todos estos consejos, buena suerte y hasta pronto.


Lista de pésames y frases clásicas. Modo adecuado de usarlas.


“Mi más sentido pésame”. Válida para todo tipo de deudo, fácil de recordar y siempre vigente.

“Lo lamento mucho”. Reúne similares virtudes que la anterior y quizá te salga de forma más natural. Al enunciar esta frase o la anterior, podés frotar suavemente la espalda del receptor de la misma.

“No somos nada”. Una de las preferidas de los mayores, ideal para comentar junto al féretro. Te recomiendo acompañar la frase con un gesto de negación con la cabeza.

“A todos nos llega el momento”. Al terminar de pronunciarla, cerrá la boca apretando un poco los labios y asentí levemente con la cabeza. Excepción: no dirijas esta frase a una persona que aparente estar muy mal de salud.

“Uno se conoce en los peores momentos”. Usala con una persona con quien te estén presentando.

“Hay que ser fuerte”. Frase recomendada para alentar a los deudos más directos.

“Era el destino”. De uso exclusivo para casos en que se pueda relacionar el fallecimiento con un acto de mala suerte. No digas esta frase delante de una persona cuyo carácter desconozcas por completo, ya que la misma podría, desde ponerte mala cara, hasta golpearte con una silla.


La lista podría extenderse. Apelá a tu imaginación si creés que no es suficiente con las frases sugeridas.


Editado por María Elena Sánchez a las 12:23 AM | Palabras: [ 1032 ]
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Rosario, Santa Fe, Argentina, 13 de Agosto de 2005


Regalo textual

UNIDAD CUATRO

TEXTO COMPLEMENTARIO

Jorge Lanata

Fragmento de “No se maten”, Revista XXI, Nº 47

“Tuve la suerte, en mi vida, de asistir –y eventualmente protagonizar- en dos o tres oportunidades al proceso durante el cual una idea se transforma en algo concreto y logra cierto éxito en la vida real. Es impresionante y hasta conmovedor ver cómo aquellos garabatos en un borrador pueden transformarse en un puente, o un diario, o un disco, o lo que sea.

Es del todo movilizador ver cómo esa primera idea propia se reformula, mejora, va y vuelve, avanza, comienza a ser de todos los que la tocan y después de todos a los que estuvo destinada. Ese proceso inicial en el que la idea trata de ser se alimenta de mística y de una poderosa necesidad de futuro. Creo, incluso, que no importa mucho si la idea refiere a una fábrica de pastas o aun museo: nos mejora como personas en tanto participamos con creatividad y desprendimiento en su realización. Hacer nos mejora, aun cuando nos equivoquemos, así como creer nos mejora porque dirige nuestra atención hacia los otros, sacándonos la cabeza del ombligo”.

Editado por María Elena Sánchez a las 09:23 PM | Palabras: [ 191 ]
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Rosario, Santa Fe, Argentina, 04 de Agosto de 2005


La coherencia como principio en la regulación de la producción discursiva.

UNIDAD CUATRO

TEXTO COMPLEMENTARIO

M. Charolles.

En otros textos intenté defender la idea de que la coherencia -diferente de la conectividad- no es una propiedad inherente de los discursos sino un constructo por parte de los intérpretes. Argumenté que el receptor (I) a priori hace todo lo posible por asignar a los eventos discursivos que recibe, una representación coherente del significado –es decir, una configuración aceptable de relaciones entre individuos y situaciones denotados por los eventos discusivos.

Para construir esta configuración, por ejemplo, cuenta con los indicadores de conexidad (conectores) presentes en los elementos discursivos. Los indicadores de conexidad suministran instrucciones convencionales que guían el proceso interpretativo; indican al receptor el tipo de relaciones que establece el articulador (Lo) entre las situaciones que emite.

Estos indicadores son marcas suministradas por Lo para I; señalan a I un puro esquema relacional. I debe completar esta armazón con los componentes discursivos que puedan ocupar un lugar en él, para tener acceso a la manera en que Lo encadena individuos y/o situaciones.


La coherencia es un principio para la interpretación del discurso. Normalmente, I elabora numerosas hipótesis a partir de las emisiones que recibe. A éstas debe considerarlas ( y posiblemente reconsiderarlas) de manera tal que, al final del proceso interpretativo (o reinterpretativo), pueda haber accedido a una configuración de relaciones entre individuos y/o situaciones que le parezcan aceptables sobre una base de la representación que tiene en mente, de lo que Lo quiere significar mientras fue diciendo lo que dijo.
En las páginas siguientes, examinaré el principio correspondiente al nivel de la producción discursiva. Defenderé la idea de que la coherencia es también un principio que gobierna las emisiones discursivas. En su versión cooperativa generosamente idealista, esta hipótesis sostiene que Lo ofrece -en principio y por principio- a I todas las indicaciones relacionales relevantes necesarias para que comprenda la coherencia de su discurso. Esto Lo es capaz de manejar con eficiencia las posibilidades de las indicaciones relacionales adheridas a ciertas palabras y construcciones que pertenecen a la lengua empleada. Hablaremos de un manejo inteligente de estos medios relacionales cuando seamos capaces de establecer que Lo distribuye instrucciones interpretativas acordes con un razonamiento (o cálculo) que tiene en cuenta:
-su plan ( o proyecto) de comunicación al momento preciso del proceso discurso-producción.
-su representación de las habilidades interpretativas de I.

Preferiría hacer dos observaciones generales antes de examinar estos puntos. Primero: desde un “punto de vista filosófico”, la hipótesis de que coherencia es un principio que gobierna los discursos no es particularmente extravagante. . Considerando que el sujeto que recibe algún evento discursivo no puede ignorar que éste se produce para significar algo -aunque fuera un absurdo-, de manera similar el sujeto que produce una emisión discursiva no puede ignorar que ésta se interpretará como que expresa cierto significado. Como la coherencia es el significado mínimo que permite acceder a otras interpretaciones (interpretaciones indirectas), parece razonable imaginar que Lo hace todo lo posible para que I tenga éxito al calcular, al menos, las relaciones que Lo establece entre las diferentes partes de lo que dice.
La segunda observación es, de algún modo. Diferente. Para establecer que el empleo de algunos portadores de conexidad corresponden a los cálculos inteligentes de Lo, sería necesario llevar a cabo investigaciones psicocognitivas. Diversos métodos pueden utilizarse par este fin. Entre los estudios devotos de los procesos de escritura, uno de los practicados es el de protocolo, donde se solicita a los adultos que digan en voz alta algo que piensan, y algo que les sucede mientes efectúan la tarea de escribir (Hayes y Flower, 1980: 4). En las páginas siguientes, no recurriré a tales métodos. Nuestro propósito consiste en inducir un conocimiento relevante para otras observaciones psicológicas. El tipo de aproximación que desarrollaré, pertenece al análisis procesal (Elkmer, 1982); de todos modos, sólo aspira a ser una preparación lingüísticamente orientada para un estudio más controlado (sobre problemas generales de producción del habla y estrategias en el planeamiento del discursos, ver Zammuner, 1981).

Tratamiento inteligente y estrategia

Un manejo inteligente es un manejo gobernado por la evaluación de lo que debe hacerse. Esto presupone un proceso de decisión; los sujetos deciden llevar a cabo una de varias acciones para alcanzar una meta.
Para aclarar estas nociones, consideramos un ejemplo de inteligencia observado cuando este comportamiento tuvo efectos notables en la definición de las estrategias de emisión.
Experimentalmente se ha establecido (Just y Carpenter; Frazier y Rainer ) que los lectores, cuando se enfrentan con oraciones ambiguas incluidas en textos breves no emplean más tiempo considerándolas de lo que invierten en leer emisiones no ambiguas de una misma lengua. Estas observaciones demuestran que los lectores no asignan igual importancia a las 2 o n interpretaciones teóricamente posibles en un evento ambiguo. Adoptan una y sólo una lectura, y continúan con ésta hasta que pueden. No establecen posibles alternativas anticipadas, consideran al texto de acuerdo con el sentido de la interpretación que han adoptado. Este proceso llamado estrategia de senderos, implica una labor de decisión determinada por rasgos de contexto y cotexto; no obstante, escapa a la conciencia del sujeto. Además se ha establecido que cuando el lector enfrenta una dificultad -por ejemplo, una información que no se ajusta con la orientación interpretativa previamente adoptada- es capaz de retomar los pasajes relevantes para conseguir la primera interpretación. Su reanálisis corresponde a su inteligencia, pues en situaciones catastróficas, el sujeto no reinterpreta el texto total o no regresa a pasajes irrelevantes para resolver el problema encontrado.
En lo concerniente al manejo de Lo de las indicaciones relacionales utilizadas para el acceso a la coherencia de este discurso, hablaremos de un estrategia inteligente cuando Lo tiene en cuenta las maneras comunes de interpretación que I intenta adoptar -es decir cuando el proceso de decisión de Lo incluye como parámetro, por ejemplo, la estrategia natural de lectura de I. El siguiente ejemplo ilustra una de estas estrategias. Es un extracto de un diario francés ( Est Républicain, 11-1-83 ). Reprodujimos sólo el comienzo del texto, dado que es adecuado para lo que deseamos mostrar. La traducción castellana es un recurso para ayudar a la comprensión de la versión francesa que permite observar este interesantísimo fenómeno:

(1) Nouvelle affaire d’autodefénse.

ELLE CHERCHIAT SON CHAT:
SON VOISIN TIRE
ET L’ATTEINT Á LA TETE.

Un macon de 44 ans, M Vicente Duarte, a blessé d’un coup de fusil de chasse sa voisine, qui venait chercher son chat dans son jardín, dimanche, à Osny (Val-d’Oise) , près de Pontoise.
Mme. Christiane Boulaire, secrétaire de 26 ans, aviat pénétré dans le jardin de M. Duarte…

Nueva cuestión de autodefensa.

ELLA BUSCABA A SU GATO.
SU VECINO DISPARA
Y LA HIERE EN LA CABEZA

Un albañil de 44 años, Vicente Duarte, hirió con un disparo de fusil de caza a su vecina, quien buscaba a su gato en el jardín de Sr. Duarte, el domingo, en Osny ( Val-d’Oise) cerca de Pontoise.
La Sra. Christiane Boulaire, secretaria de 26 años, penetró en el jardín del Sr. Duarte...


Prácticamente todos los sujetos a los que el texto se presenta, declaran luego de la lectura, que el vecino de la Sra. Boulaire la cazó a ella ( es decir, a la Sra. Boulaire), no a su gato. Sólo pocos lectores señalaron que podrá haber sido posible entender que el Sr. Duarte disparó al gato de la Sra. Boulaire, pero que esta interpretación -perfectamente posible en la versión francesa, donde el pronombre l’ ( la en la versión castellana) es ambigua – realmente no concuerda con el título. Si el artículo hubiera mencionado que el Sr. Duarte hirió al gato de la Sra. Boulaire, estos lectores
i) habrían pensado que naturalmente interpretaron el título en un sentido, el cual no fue el único posible
ii) habrían corregido sus interpretaciones previas y conectado el pronombre l’ a son chat (con un posible movimiento ocular retrasado hacia esta zona del texto).
Tal método de lectura es típico de la estrategia del sendero con un reanálisis inteligente en situaciones catastróficas. Si el autor del texto hubiere formulado este título de manera tal que evitara cualquier ambigüedad, en esta instancia, podría adoptar:

ELLE CHERCHAIT SON CHAY
SON VOISIN TIRE
ET LA BLESSE A LA TETE

ELLA BUSCABA A SU GATO
SU VECINO DISPARA
Y LA HIERE EN LA CABEZA

De esta manera, el escritor tiene a su disposición artificios lingüísticos (en francés) para producir un texto sin ambigüedad pronominal. No obstante, la ambigüedad del título original es puramente teórica, confirmada por el hecho de que prácticamente ninguno de los lectores la percibió. Por tanto, la formulación adoptada por el autor es perfectamente eficiente; pues los lectores normalmente tratan el texto de un manera conveniente –es decir, en un sentido que es confirmado por el resto del texto. El modo de expresión elegido es inteligente –aunque no muy creativo- pues sirve a la meta comunicacional del escritor.
Este ejemplo muestra la noción de eficiencia, cuando aplicada a procesos de interpretación, debe definirse en relación con las condiciones naturales que regulan la labor interpretativa. Por lo tanto, un manejo inteligente de los portadores de conexidad -aquí marcadores anafóricos- supone que Lo los distribuye teniendo en cuenta las condiciones naturales de interpretación (Eikmer) que determinan la mayoría de las estrategias (por ejemplo, la lectura) en una situación precisa de recepción. La situación de recepción -más precisamente la representación que hace Lo de ésta- determina la elección de una estrategia de lectura. Si la emisión:

Elle cherchait son chat, son voisin tire et I'atteint à la tete.

Ella buscaba a su gato, su vecino disparó y la hirió en la cabeza.

se recortará del papel como ejemplo de los anafóricos, el texto (1) no sería, desde ya, leído idénticamente por un lingüista.
En el texto original, el comentario Nueva cuestión de autodefensa es también un encabezamiento como la resolución del pronombre l' para designar a elle, dado que se reconoce que tales asuntos sólo conciernen a seres humanos, e implica que el sujeto aplicó justicia a otra persona. De manera similar, el hecho de que el texto (1) apareciera en un sector del periódico no especializado en asuntos de defensa de animales, es relevante para el acuerdo de la interpretación de l’ = elle, pues el lector infiere que la información concierne, como es habitual, a un comportamiento de seres humanos. Así la manera en que Lo toma o no ventaja de la situación en que se recibe un texto, es significativa para el análisis de su estrategia de emisión.
Ahora examinaremos otros dos textos: el texto (2) es una nueva ilustración de la hipótesis cooperativa, mientras que el texto (3) es un ejemplo típico de una estrategia no cooperativa de escritura.

La historia de Tancredo y Clorinda

EI siguiente texto es una breve abstracción de la historia de Tancredo y Clorinda. Fue presentada al público antes de la representación de la ópera de Monteverdi. Esta intentaba ayudar a la audiencia que no comprendía el italiano para que pudiera seguir la trama de la obra.

(2) La historia:
Tancredo, el cristiano, ama a Clorinda, la musulmana. Esta, una audaz y hermosa guerrera, dispara a una de las torres de los cruzados. Tancredo quien. por supuesto, no la identifica, la persigue y la desafía a un combate singular.. La lucha comienza...El único testigo es la noche que parecía esconder en su seno aquel tenebroso drama. La joven doncella escapa al asedio del caballero ( 'el asedio de un enemigo, no de un amante’ ). Pero justo antes de que el sol asome, ella se debilita: una terrible herida atraviesa su joven y delicado cuerpo. Vencida, pide a Tancredo que la bautice. Tancredo va y trae agua de un arroyo cercano. Se acerca a su adversaria para Ilevar a cabo su piadoso servicio. Retira su yelmo, reconoce su rostro y 'queda sin voz y sin palabras', mientras el cielo se abre a la muerte :

EI pasaje que nos interesa es el siguiente: Trancedo quien por supuesto no la identifica...Nos gustaría mostrar que la manera de escribir de Lo presupone un cálculo inteligente que se manifiesta en el evento de esta información; la meta de Lo es economizarle al lector un laborioso reanálisis.
Primeramente señalaremos que la producción de esta pieza de información responde a una pura necesidad textual. Verdaderamente, si consideramos la obra dramática en sí, no es esencial para la comprensión de la acción. En esta instancia, podemos imaginar perfectamente a un productor que trata de comunicar a la audiencia el hecho de que el enemigo desafiado por Tancredo no es Clorinda, a fin de conducir al trágico descubrimiento final del héroe. AI describir precisamente que Tancredo desconoce la identidad de su adversario al comienzo del combate, satisface la necesidad ligada a la comprensión no de la trama de la ópera sino del texto (2). ¿Cómo se concibe esta suerte de necesidad? Si suprimimos en (2) la cláusula quien, por supuesto no la identifica... obtenemos un nuevo texto (2') que aún es comprensible pero que implica una estrategia de lectura a un alto costo cognitivo. Un lector de (2') no tiene motivo, a primera vista, para no interpretar que la se refiere a Clorinda. Lo mismo sucede con las descripciones siguientes la joven doncella, su adversario y los pronombres. EI lector que interpreta (2') de esta manera, enfrenta un problema de coherencia al final del texto. Su problema radica en esta cuestión:¿cómo puede el escritor de (2') decir que Tancredo descubre repentinamente que ha herido el delicado cuerpo de Clorinda, mientras que los pasajes precedentes implican que él sabe que está luchando contra ella? La inferencia Tancredo lucha contra Clorinda (y él lo sabe) es provocada por el modo expresivo adoptado en esta versión del texto. Ésta no se basa en materias propiamente lingüísticas sino que es provocado naturalmente.
Lawler considera que en tales instancias, I cumple con la hipótesis normal; es decir, I actúa como si la emisión fuera interpretada en un contexto transparente. Esta es “la estrategia menos costosa'” (Lawler) y Lo, que sabe que esta estrategia es normal, sólo indica a I que él no es responsable de una descripción definida o de una denominación. Lawler dice también que “cuando I no percibe ninguna contradicción, I interpreta las descripciones como si fueran hechas por el participante responsable de estas”.
Esta estrategia explica lo que ocurre cuando alguien lee la versión (2') de la historia de Tancredo y Clorinda. Cuando el lector Ilega a Tancredo la persigue y la desafía... no tiene motivos para suponer que hay un cambio de espacios mentales en este punto del texto. Cumple con la hipótesis normal según la cual, si el escritor no marca explícitamente un cambio de espacio mental, puede seguir interpretando el texto de la misma manera que en los pasajes precedentes. Como las dos primeras oraciones no contienen ninguna marca que implique una lectura opaca, I las trata a manera de contexto transparente y hace lo mismo con el resto del texto. Cuando Ilega a ...reconoce su rostro... I es obligado a reconsiderar su estrategia para preservar la coherencia del texto. Por eso retrocede en el texto ( reanálisis inteligente) hacia Tancredo la persigue y la desafía... Calcula que hay un cambio en la manera en que Lo sustenta las denominaciones, descripciones y referencias relacionadas con Clorinda, y concluye que Tancredo no sabe que el lucha contra Clorinda al comienzo del combate. Continúa con esta nueva interpretación hasta el final del texto y, al ver que no ocasiona mayores problemas, considera que este modo de comprensión es el requerido por (2'). Este reanálisis es posible debido al fenómeno de subdeterminación lingüística en los cambios de espacio (Fauconnier). (2') admite una lectura similar a la segunda lectura observada arriba, pues no hay regla lingüística que obligue a Lo a señalar un cambio de espacios mentales en tal contexto
Desde un punto de vista cognitivo, (2’) requiere un reanálisis relativamente extenso que puede constituir una pesada carga para el lector. Verdaderamente, él debe situar un punto posible de cambio de espacios, volver a este punto que está distante del lugar catastrófico, y corregir su primera interpretación sobre este punto. Si Lo creyera que esta estrategia de reanálisis es muy costosa y pudo ver un medio conveniente, apto para facilitar la tarea del lector, probablemente emplearía este artificio, y así ahorrará al lector un extenso proceso de reinterpretación. Este es quizás el motivo por el cual el autor de (2’) mencionó en la versión original que Tancredo desconocía por supuesto la identidad de su adversario el comienzo del combate.


Un ladrón en la noche

El siguiente ejemplo suministra otra ilustración de la hipótesis normal evocada anteriormente. Es un extracto de la revista americana New York (Sept. 1,1980 ), reimpresa por Hatakeyama, J.S. Petöfi, E. Sözer:

(3) Un ladrón en la noche

Durante el reciente choque de tránsito, un joven caminaba desde el trabajo hacia su casa cruzando el parque. Era tarde y estaba solo. A mitad de camino, vio que alguien se le acercaba. Tuvo, por supuesto, un arrebato de miedo. Cambió de rumbo, y el extraño también. Pero como ambos cambiaron de rumbo en la misma dirección tropezaron.
Unos momentos después, el joven pensó que difícilmente se trató de un accidente, y buscó su billetera.
Ésta había desaparecido.
Encolerizado por el triunfo, se volvió, detuvo al carterista y le pidió su billetera.
El hombre se la entregó.
Cuando llegó a su casa, lo primero que vio fue su billetera sobre la cama.
No podía evitar la verdad. Había asaltado a alguien.

Los fenómenos que podemos observar en conexión con este texto, son de la misma naturaleza que los que describimos en la historia de Tancredo y Clorinda. La peculiaridad de (3) radica en el hecho de que el lector cae sistemáticamente en la trampa y se lo obliga a reinterpretarla. Verdaderamente cualquiera que observe a través del texto no tiene motivo para sospechar, en una primera lectura, que la descripción definida el carterista y las expresiones su billetera, el hombre se la entregó deben entenderse de un modo opaco. Considerando que estas expresiones no están marcadas, el lector las interpreta según el modo normal –es decir, del mismo modo adoptado para el tratamiento de los pasajes precedentes del texto. Dado que los pasajes precedentes son de fácil interpretación a la manera de contexto transparente (como una novela relatada por un narrador omnisciente) el lector no piensa que las expresiones citadas arriba necesitan un tratamiento opaco particular. Así, cuando el lector descubre al final del texto que el ladrón no es el que él creía, la única solución es observar nuevamente el pasaje donde se extravió. Este proceso de reinterpretación está ligado prácticamente al acontecimiento. Además, no sólo lo conciernen el carterista, su billetera y el hombre se la entregó; la conexión también reside en ésta desapareció y aún con el título.
¿Cómo eligió las expresiones que pueden o deben ser corregidas? ¿Cómo determinar, en esta instancia, el alcance del proceso de corrección? La cuestión surge debido a que I comenzaría a sospechar y reconsiderar otras expresiones que las indicadas arriba. Pero nadie piensa mientras reinterpreta (3), luego del descubrimiento del punto final, corregir su comprensión de alguien... en vio que alguien se le acercaba. Este punto es importante porque nos permite marcar suposiciones más precisas sobre lo que sucede durante la fase de reanálisis, y por qué el reanálisis es inteligente. Además, puede conjeturarse que el lector considera el problema al cual se confronta, como la base para el proceso de reanálisis. De este modo, recoge y corrige sólo la información ligada con la base del problema. Dado que el problema en (3), en esta instancia, consiste en conocer a quién pertenece la billetera, el actor es capaz de corregir sólo el dato del texto conectado con el tema en cuestión.
Preferiría agregar dos observaciones sobre (3). Primero, el autor habría separado a sus lectores del proceso de reinterpretación. Las marcas de cita, o expresiones referidas según Lawlor, señalarían, por ejemplo, la opacidad del carterista. Si el escritor de (3) hubiera escrito detuvo al “carterista” y le pidió “su” billetera. El hombre se la entregó..., el lector habría advertido que Lo no quiere ser responsables de las expresiones entre las marcas de la cita. Por otra parte, el título también debería formularse así: Un ladrón en la noche, Así se invita al lector a inferir que si el escritor no aceptó las denominaciones y descripciones citadas, se debe a que él las juzgó como falsas. De esta manera, los lectores habrían anticipado el final de la historia. Pero dado que (3) sólo se interesa por las singularidad de su final, ciertamente explica el motivo por el cual el escritor eligió un modo de expresión particularmente subdeterminado. Finalmente, podemos conjeturar que voluntariamente ha formulado la historia de esta manera para engañar a sus lectores del mismo modo en que el joven engaña al “carterita” del relato. Por lo tanto, podemos ver cómo el escritor construye inteligentemente sobre la inteligencia del lector y las estrategias naturales de interpretación.
El segundo punto concierne a un tópico más lingüístico. La posibilidad de decepción en la lectura se debe aquí al fenómeno de subdeterminación en los cambios de espacios mentales comunes en la comunicación de la lengua natural. También se debe la empleo del estilo indirecto el cual pierde ambigüedades imposibles en el estilo directo. Aún cuando el pedido del joven se hubiera expresado como:

Detuvo al carterista y le dijo: “Deme mi billetera”. El hombre se la entregó

El empleo de marcas de cita aún hubiese sido posible:

Detuvo al carterista y le dijo : “Deme mi billetera”. El hombre se “la entregó”...

Pero la reinterpretación final no habría sido más fácil. ¿Por qué? La dificultad viene de la mención de que el hombre entregó la billetera al joven. Si el hombre acepta “entregar” la billetera, se le permite al lector inferir que el hombre la robó, y el final del texto se hace prácticamente inconcebible. Las marcas de cita sobre la entregó no cambiarían el problema. En tal contexto, probablemente se habrían interpretado de manera similar a una marca de cita literal, que indica que el hombre en realidad ha empleado el verbo entregar durante el intercambio y, consecuentemente, que ha reconocido el robo de la billetera. En el estilo directo, el pasaje examinado aquí se hace prácticamente imposible de recuperar mediante un reanálisis inteligente. EI empleo de marcas de cita no facilitan en absoluto el proceso de reinterpretación. Esto se explica fácilmente: el uso del estilo directo no permite ambigüedades en los contenidos de los universos de creencias o espacios de mentales de Lo y los participantes involucrados. Si el joven dice a su interlocutor “deme mi billetera”, esto prueba que él cree que la persona a quien habla la ha robado y le indica su creencia. Luego, si el interlocutor entrega la billetera, esto prueba que ha aceptado la creencia de Lo como relevante para el intercambio. Así, el universo de creencias del joven se presenta compartido y consecuentemente legitimado por el participante del diálogo que es un testigo ontológicamente decisivo. Por lo tanto, Lo no puede marcar este universo como falso.
De este modo, podemos ver cómo el escrito de (3) toma ventaja de las posibilidades de subdeterminación ofrecida por el estilo directo. El hecho de que no emplee el estilo directo es otra evidencia de la inteligencia y perfidia de su estrategia de escritura que está lejos de ser cooperativa en el sentido clásico de la palabra.

Adaptado de M. Charolles, “Coherence as Principle in the Regulation of Discursive Production”, en W. Haydrich et al., Connexli and Coherence, Londres, De Gruyter, 1989: 3-15. Traducción de Gabriela Folchieri.


Editado por Cátedra Redacción I a las 05:24 PM | Palabras: [ 3946 ]
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© Fernando Irigaray, Marcelo de la Torre, Jorge Yunes,
Diego Rolle y Carlos Rossano (2002-2005)

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