UNIDAD TRES
TEXTO BASE 2
Durante siglos el hombre ha intentado clasificar a los discursos pero, a medida que se complejizan los estudios se advierte, con mayor fuerza, la dificultad para construir una tipología de textos que dé cuenta de todos los formatos textuales y que, al mismo tiempo, sea reconocida universalmente.
¿Cuáles son los diversos tipos de textos? ¿Cómo se clasifican? ¿De acuerdo con qué criterios? ¿Qué clases de textos existen?
Son preguntas de difícil resolución, sin embargo, intentaremos hacer un acercamiento a una cuestión tan compleja con la intención de dar, solamente, algunas entradas para el estudio del tema.
De esta manera, las diferentes problemáticas que puedan surgir podrán ser profundizadas por aquellos a los que interese esta perspectiva lingüística y comunicativa consultando una bibliografía más extensa.
A continuación, presentamos un sumario para que puedan guiarse en algunas de las posibles clasificaciones:
1).- Clasificación de textos según las funciones del lenguaje.
a) Platón y Bühler: las primeras funciones.
b) Roman Jakobson: circuito de comunicación verbal y funciones.
c) Kerbrat-Orecchioni: Las competencias, una reformulación del circuito de la comunicación.
2).- Clasificación según los géneros discursivos: Mijail Bajtín
3).-Clasificación según los géneros textuales y las prosas de base: María Teresa Serafini.
4).- Clasificación según la función predominante y la trama: Ana María Kaufman y María Elena Rodríguez.
5).- Clasificación según morfología, sintaxis y aspectos textuales: J.M. Adam .
1).- Clasificación según las funciones del lenguaje
a) Platón y Bühler: las primeras funciones
Durante el siglo 1 a.C., Platón explicó en sus “Diálogos” las ideas de Sócrates y las suyas propias. En uno de ellos, “Cratilo o de la exactitud de los nombres”, presenta interesantes dudas y propuestas con respecto al lenguaje que suponen los primeros planteos sobre la que luego sería la ciencia lingüística. Una de esas cuestiones, ya puesta en el tapete por Platón, es la de la representación de la esencia de la cosa y no la cosa misma por medio del signo. Al respecto Platón dice que el lenguaje es un órganon para comunicar a otro algo sobre las cosas.
En el siglo XIX, el lingüista y filósofo alemán Karl Bühler, siguiendo a Platón, retomó ese concepto y encontró que al hablar de que “uno comunica a otro sobre cosas” está designando tres fundamentos de relaciones.
Siguiendo en esta línea, definió al lenguaje como un órganon, es decir, un sistema en cuanto conjunto de relaciones que componen un todo coherente. Ese órganon sirve para comunicar a otro algo sobre las cosas a través de un fenómeno perceptible por los sentidos que es la enunciación. Esta idea la esquematiza de la siguiente manera:

Ese fenómeno perceptible es, para Bühler, la enunciación o emisión lingüística que tiene tres funciones de sentido o funciones semánticas:
- representativa: símbolo de las cosas y sus relaciones.
- expresiva: que depende del emisor y es el síntoma de su interioridad.
- apelativa: que es la señal para el receptor.
Bühler, con las dos propuestas, termina por plantear el siguiente esquema:

De acuerdo con este esquema, las funciones se manifiestan de la siguiente manera:
La función expresiva se produce por la relación entre signo y emisor, en ella el emisor manifiesta su interioridad, realiza una interpretación subjetiva de las cosas.
La función apelativa se produce por la relación entre el signo y el receptor y se manifiesta por el intento de actuar sobre la voluntad de otro.
La función de representación se produce por la relación entre el signo y la cosa que nombra.
Si bien esta clasificación desde las funciones es insuficiente para ser aplicada a todo tipo de texto, sentó las bases para la lingüística posterior y postuló un concepto de suma trascendencia: las funciones del lenguaje son fenómenos de dominancia, es decir, aparecen ordenadas jerárquicamente dominando una a las otras pues difícilmente aparece una sola.
Estos estudios de Bühler serán retomados por Roman Jakobson para plantear su circuito de la comunicación verbal.
b) Roman Jakobson:
circuito de comunicación verbal y funciones
El lingüista ruso Roman Jakobson, uno de los fundadores del Círculo de Praga, emigró a los Estados Unidos en 1941 y allí tomó contacto con estudios sobre cibernética y teoría de la información.
Por aquella época, la compañía Laboratorios Telefónicos Bell realizaba estudios que tendían a maximizar la eficacia de los sistemas y, cuándo no, a abaratar los costos. En 1950, Claude Shannon, un ingeniero de la empresa, realiza, a raíz de estas investigaciones, una representación esquemática de un modelo de comunicación.

Precisemos algunos términos: Una fuente de información es la totalidad de los mensajes entre los que puede seleccionarse uno; el código es un sistema de convenciones por el cual se transmuta la forma de un mensaje; el canal es el medio físico por donde circula la señal. Un elemento importante para este esquema es el ruido que es una alteración de la señal. Pensemos que el objetivo era conseguir una transmisión veloz con costos e interferencias mínimas.
Si nos ubicamos en una situación de comunicación concreta, lo podemos explicar así: de una carpeta de noticias, un locutor elige un mensaje que transmite por un micrófono; el micrófono codifica el mensaje en forma de ondas electromagnéticas, que circulan por el aire hasta un aparato de radio que forma la señal en los sonidos originales que llegan a un oyente.
A partir del esquema de Shannon, Roman Jakobson elabora su circuito de la comunicación verbal:

Este esquema consta de seis elementos. Un destinador (emisor) que emite un mensaje que llega a un destinatario (receptor).
El mensaje debe hablar de algo, es decir, para que el mensaje se comprenda se requiere un contexto: aquello de lo cual se habla. Este término no debe confundirse con la acepción de entorno o circunstancia que rodea a la situación comunicativa. Jakobson aclara sobre este término que algunos llaman a este elemento referente pero él prefiere no mencionarlo así porque el concepto de referente es todavía poco claro. Pensemos que estamos hablando de los años ´50. Sin embargo, no es más que una de las tantas contradicciones que encontramos en toda teoría que se precie. Veremos más adelante cómo llama Jakobson a la función que corresponde a este elemento.
Otro elemento del circuito es el código que, por su parte, asegura la comunicación en cuanto es común a destinador y destinatario; es el idioma imprescindible para que puedan comprenderse emisor y receptor.
El último de los elementos es el contacto. Se refiere, en realidad, al canal o medio físico por el cual transita el mensaje pero es, además, el contacto psíquico que se produce entre el destinador y el destinatario.
A partir de nuestra de nuestra enunciación, queda de manifiesto una de las características por las cuales ha sido más fuertemente criticado este circuito: no es realmente un circuito sino que es eminentemente unidireccional. En ningún punto se habla de un efecto de feed back, es decir, de ida y vuelta del emisor al receptor y viceversa. Esta problemática será retomada cuando trabajemos la teoría de Catherine Kerbrat Orecchionni.
El modelo de las funciones del lenguaje
A partir de su modelo del circuito de comunicación verbal, Jakobson advierte que las funciones del lenguaje no pueden ser sólo tres como había planteado Bühler.
Jakobson, entonces, rearmó un esquema de funciones en el cual, mantuvo, sin embargo, algunos de los criterios fundamentales sostenidos, también, por Bühler:
- cada factor determina una función,
- ninguna función existe en estado puro,
- hay un orden jerárquico o de dominancia entre las diversas funciones que leemos en un mensaje.
Cada uno de los elementos del circuito de comunicación verbal determina una función diferente del lenguaje según la relación que entabla con ellos el mensaje.

Cuando el mensaje está orientado hacia el destinador o emisor se produce una función emotiva. Son marcas de ella la primera persona, las interjecciones, la abundancia de adjetivos. Esta función también es conocida como expresiva.
Cuando el mensaje está orientado hacia el contexto se produce una función referencial. ¿Recuerdan que Jakobson se negaba a llamar referente al contexto? Evidentemente, no encontró otra palabra más adecuada. Son marcas de ella la tercera persona y la preeminencia de sustantivos. Esta función también es conocida como informativa.
Cuando el mensaje se orienta hacia el destinatario se produce una función conativa. Son marcas de ella la segunda persona y la marcada importancia de los verbos. Esta función también es conocida como apelativa.
Cuando el mensaje está orientado hacia el canal o contacto se produce la función fática que tiene como objeto comprobar si el canal funciona correctamente, abrirlo o mantenerlo abierto.
Cuando el mensaje está orientado hacia el código se produce función metalingüística, es decir, se habla del código mismo.
Cuando el mensaje se orienta hacia el mensaje se produce función poética, es decir, el mensaje mismo es puesto de relieve.
Es conveniente que vean algunos ejemplos para fijar el tema.
RECORDAR: Lo importante es que ninguna de estas funciones se presenta en un texto o mensaje de manera aislada sino asociada con otra u otras. Además, esa asociación se da jerárquicamente ya que puede determinarse una como más importante y otras subordinadas a ella.
Por supuesto, todo análisis está relacionado con las posibilidades que tenga cada sujeto de interpretar el mensaje. Sobre este aspecto se ha realizado una interesante reformulación del esquema de Jakobson a partir del concepto de competencias que poseen el emisor y el receptor.
Aunque, dicha reformulación no tiene que ver específicamente con las funciones sino con los elementos del circuito, da una nueva perspectiva, y muy importante, para comprender cómo se construyen y se interpretan los textos. La veremos inmediatamente.
c) Kerbrat-Orecchioni: Las competencias, una reformulación del circuito de la comunicación
La lingüista francesa Catherine Kerbrat-Orecchioni con la idea de captar y reproducir la complejidad del hecho comunicativo reformula el circuito de la comunicación verbal de Roman Jakobson de la siguiente forma:

COMPETENCIAS
En primer lugar, debemos preguntarnos ¿qué se entiende por competencias? Son los saberes y conocimientos que cada uno posee en relación a diversos temas y objetos. Es decir, estamos hablando de las diferencias en la adquisición de bienes simbólicos y culturales. Las dificultades y facilidades que tenemos cuando atravesamos por diferentes circunstancias se deben a las competencias que tenemos o que no tenemos.
La adquisición de competencias es permanente y se lleva a cabo de diferentes maneras que tienen que ver con:
-hábitos de conducta
-experiencias propias y ajenas
-relaciones sociales, grupales, etc
Por ejemplo: el código de la lengua es potencialmente común a todos los hablantes, pero algunos lo hablan mejor que otros, según la situación en que se encuentren y por las que hayan atravesado, ya que el lenguaje se aprende en situación, es decir, bajo condicionamientos o restricciones que impone la misma práctica.
Esto significa que no todos tenemos el mismo conocimiento de la lengua ni la misma experiencia, ni la usamos de la misma manera, ni hablamos y escuchamos del mismo modo. Es decir, algunos, tenemos mayor o menor conocimiento que otros para la codificación y decodificación de los mensajes.
¿Qué sucede en una clase en la que, después de la explicación del profesor, algunos alumnos entendieron y otros no? Dejamos de lado las interferencias (falta de motivación, distracción, etc) y sintetizamos: los que entendieron tenían más competencias para escuchar esa explicación que otros.
Recordar lo que vimos en este curso sobre puentes cognitivos. Transitar por una clase, por un curso, por una formación, consiste en adquirir competencias sobre ese saber, es decir, comprensión y aplicación de las temáticas, dominio de él.
Analicemos algunas de las competencias que aparecen en el cuadro:
1)COMPETENCIA COMUNICATIVA Y LINGÜÍSTICA
En las situaciones de comunicación los participantes deben tener conocimientos acerca de:
a)Cada participante debe conocer su rol y su status. Ello determina quién, cómo y dónde hablar.
b)Los participantes deben saber donde se encuentran con relación al espacio y al tiempo. Porque adquirimos competencias los hablantes manejamos los sistemas de relaciones espacio y tiempo, de manera tal que nos permiten hablar según el momento y el lugar en el que nos encontramos.
c)Los participantes deben ser capaces de categorizar las situaciones según su nivel de formalidad, que puede ser íntimo, familiar, formal.
d)Los participantes deben saber qué medio es apropiado para la situación.
e)Los participantes deben ser capaces de utilizar enunciados apropiados al tema y de elegir el tipo de habla que se corresponda con dicha actitud respecto del tema: irónica, entusiasta, reservada, sentimental.
f)Los participantes deben ser capaces de adecuar los enunciados según la especialidad (ocupación, profesión, actividad) y el dominio (esfera de la actividad, situaciones sociales)
Las competencias linguísticas son los conocimientos que poseemos de la gramática de la lengua es decir, sobre la formación de enunciados de la lengua.
La competencia comunicativa incluye a la anterior y la pone en circulación junto con otros saberes o conocimientos de una misma sociedad.
Si hablamos de competencias linguísticas podemos preguntarnos acerca de las competencias no linguísticas, es decir, las paralinguísticas: es el lenguaje que no utiliza palabras sino gestos, miradas, mímica.
2) COMPETENCIA IDEOLOGICA Y CULTURAL
Las competencias culturales reúnen los conocimientos que poseemos con relación al mundo, es decir, las facilidades o dificultades para leer el universo simbólico.
En la competencia ideológica, además del universo simbólico, llevamos a cabo una serie de prodecimientos que nos permiten la interpretación y la evaluación de dichos objetos. Al conjunto de actitudes interpretativas y evaluativas las denominamos competencias ideológicas.
3)DETERMINACIONES “PSI”
Las competencias anteriores están atravesadas por un conjunto de determinaciones individuales de las que tampoco somos demasiados concientes y que pueden alterar en diferentes sentidos los mensajes. Son las determianciones “psi”, esto es, psicológicas, psicoanalíticas, psiquiátricas.
No es una competencia que se adquiere sino una determinación a la que uno está sujeto.
4)RESTRICCIONES DEL UNIVERSO DEL DISCURSO
Para hacer funcionar el modelo de las competencias necesitamos hablar de las restricciones del universo del discurso. Dichas restricciones operan como filtros en el discurso, en el sentido de que limitan lo que puede y debe ser dicho según la situación de inscripción de los enunciados. Podemos hablar de restricciones de género, es decir, de tema, de estilo, de léxico, de tipologías discursivas, que actúan como filtros.
Globalmente, podemos decir que los tipos de textos son componentes del género y del discurso, es decir, la conversación, la argumentación. El relato pertenece a la novela, a la crónica. Se trata de una dimensión textual o lingüística, relacionada con la competencia lingüística.
Los tipos de discurso son los géneros discursivos que pueden estar compuestos por tipos de texto en común. Ellos engloban géneros. El discurso periodístico está articulado por la crónica, el editorial, la entrevista. El discurso literario, por la novela, el cuento, el teatro. Se trata de una dimensión institucional o social, relacionada con las competencias culturales e ideológicas.
Estos son, en breve síntesis, los elementos que Kerbrat toma en cuenta para formalizar los modelos de producción y de interpretación de los mensajes.
Modelos que reformula el esquema de Jakobson y donde los modelos de producción y de interpretación hacen funcionar la codificación y la decodificación de los mensajes bajo las leyes que regulan estas competencias.
2).- Clasificación según los géneros discursivos
Mijail Bajtín
El lingüista ruso Mijail Bajtín, en su obra “El problema de los géneros discursivos”, editada en 1955, desarrolla su teoría sobre los géneros discursivos.
Hoy, seguramente, entenderemos a la misma como insuficiente pero su planteo de la situación comunicativa en relación con los enunciados fue de gran importancia para otros estudiosos que continuaron sus estudios.
Para tener una idea sobre el tema podemos leer un fragmento del famoso libro de Bajtín en el que el autor da cuenta de estos conceptos importantes.
Luego de leer el planteo de Bajtín, retomen los ejemplos en los que vimos cómo leemos las funciones.
Desde la teoría de Bajtín, ¿cómo analizamos esos textos? El ejemplo brindado para función fática, tomado tal como está planteado, es decir, como diálogo entre dos jóvenes en la oralidad del habla cotidiana, está encuadrado como género simple. El resto pertenece al género secundario o complejo. Pero pensemos. ¿Qué ocurre con ese diálogo dentro de este contexto de enseñanza? Sigue siendo un género simple dentro de un género complejo como es todo este hipertexto con el cual nos estamos comunicando.
3).- Clasificación según los géneros textuales y las prosas de base
María Teresa Serafini
La italiana María Teresa Serafini, publicó en 1989 su obra “Cómo redactar un tema” que se convirtió, inmediatamente, en libro de consulta frecuente para profesores y alumnos. Luego editó en castellano dos textos muy interesantes y recomendados: “Cómo se escribe” y “Cómo se lee”.
En la primera de las obras mencionadas ella propone la clasificación de textos desde diferentes perspectivas.
1.- La primera y más difundida es la clasificación según géneros textuales de acuerdo a cómo se dan en los diferentes textos las prosas de base: descripción, narración, exposición y argumentación. Sobre este aspecto podemos leer el texto “Géneros textuales y prosas de base”.
2.- Según la función que cumplen los géneros textuales se pueden agrupar en cuatro tipos principales: escritos con función expresiva, informativo - referencial, poética e informativo - argumentativa.
Para completar la comprensión del cuadro de géneros textuales recomendamos leer “Funciones en la escritura” para ver de qué manera se manifiestan estos géneros según su función.
4).- Clasificación según función predominante y trama
Ana María Kaufman y María Elena Rodríguez
Las investigadoras argentinas Ana María Kaufman y María Elena Rodríguez presentan en su obra “La escuela y los textos”, editada en 1997, una tipología basada en el cruce entre función predominante y trama que se puede detectar en los textos.
En párrafos anteriores hemos explicado la teoría de las funciones de Jakobson. A esta perspectiva se refieren las autoras cuando hablan de función predominante
Con respecto a la trama , ella es entendida como las “distintas estructuraciones o configuraciones de los textos”. (NUEVA ESCUELA, Nº17: 16).
Según Kaufman y Rodríguez las tramas son:
a) Descriptiva: muestra las características de objetos, personas o procesos que permiten conocerlo y diferenciarlo.
b) Argumentativa: “a partir de un tema, proposición o hipótesis se organiza una demostración (en la que se explican o confrontan ideas, se acumulan pruebas, se ejemplifica) y se llega a determinadas conclusiones (explícitas o no)”. (NUEVA ESCUELA Nº17:16).
c) Narrativa: muestra hechos de manera cronológica o por la relación causa-efecto, tiene en cuenta el marco y los personajes.
d) Conversacional: “muestra “en estilo directo, la interacción lingüística que se establece entre los diferentes participantes de una situación comunicativa, quienes deben ajustarse a un turno de palabra” “.(NUEVA ESCUELA Nº17:16).
Las autoras esquematizan el cruce en el siguiente cuadro:

5).- Clasificación según morfología,sintaxis y aspectos textuales J.M. Adam
En otras partes de este trabajo hemos desarrollado el pensamiento de J.M.Adam, un estudioso estadounidense que ha aportado planteos importantes a la educación entendida desde la perspectiva cognitiva. Transcribimos, ahora, una adaptación del cuadro de Adam donde se muestra una posible tipología de textos.

Luego de haber trabajado algunas perspectivas , podemos ver un ejemplo de cómo puede analizarse un texto.
Ahora, intenten realizar ustedes un trabajo similar de integración haciendo el trabajo práctico de esta unidad
UNIDAD TRES
TEXTO BASE 1
Concepto de texto.
Dimensiones y niveles del texto. Figura del cubo
UN TEXTO ES UN TEXTO
Durante muchas oportunidades, a lo largo de las unidades anteriores, hemos usado el término “texto”. Pero, surge la pregunta: ¿Qué es un texto? En esta unidad del programa vamos a reflexionar sobre esta pregunta.
Preguntar y preguntarse qué es un texto parece, en primera instancia, una tontería. Desde que adquirimos la lengua materna, desde el principio de la escolaridad y desde siempre estamos en contacto con textos. Textos orales y escritos, literarios y publicitarios, textos que están hechos de imágenes, textos musicales y de gestos corporales, textos dichos con colores, textos cinematográficos, televisivos y radiofónicos, incluso, textos textuales.
Los podemos reconocer simplemente porque somos usuarios de múltiples lenguajes y porque la comunicación se piensa en textos.
Ahora bien. ¿Cómo definirlo?
Seguro que podemos formalizar una definición a partir de nuestra experiencia. Así podríamos decir, por ejemplo, que un texto escrito desarrolla un tema, que es algo más que una oración, que es un conjunto de oraciones relacionadas, a su vez organizadas en párrafos. Lo cual no estaría nada mal por cuanto, en parte, efectivamente eso es un texto. Sólo que aquí nos proponemos ir más allá de nuestra rica experiencia como usuarios y aprovechar los aportes de lingüistas y semiólogos que han indagado en esta definición.
Lozano señala: “Una primera aproximación al concepto de texto nos es proporcionada en un sentido amplísimo por Lotman y la llamada Escuela de Tartú (y la semiótica soviética en general, herederos de M. Bajtín), quienes lo considera como un ‘conjunto sígnico coherente’. De un modo todavía más abierto suelen referirse al texto como ‘cualquier comunicación registrada en un determinado sistema sígnico’. Desde ese laxo punto de vista hablan de un ballet, de un espectáculo teatral, de un desfile militar y de todos los demás sistemas sígnicos de comportamiento como de textos, en la misma medida, afirman, en que se aplica dicho término a un texto escrito en una lengua natural, a un poema o a un cuadro”.
Nosotros adoptaremos el punto de vista de aquellas tendencias científicas que consideran al texto como un objeto de carácter comunicativo y estructurado.
La característica de objeto comunicativo se relaciona con la noción de texto como producto de una actividad verbal de carácter social, que manifiesta una intención del hablante y se encuadra en una situación de comunicación en la cual se produjo.
La característica de objeto estructurado se relaciona con que, para garantizar el propósito comunicativo, hablante y oyente se atienen a reglas propias del nivel textual que rigen la construcción del producto.
Daremos entonces una definición de texto que tiene consenso de la mayoría de las corrientes:
Texto es una unidad lingüística comunicativa que concreta una actividad verbal con carácter social en que la intención del hablante produce un cierre semántico-comunicativo, de modo que el texto es autónomo.
Aclaremos también, que existen diferencias sutiles entre los conceptos de texto, discurso y enunciado, diferencias que, por razones operativas, no vamos a despejar en este curso pero que son válidas y podrán delimitarse en los cursos de Lenguajes, Semióticas y Análisis del discurso.
Sólo vamos a mencionar, a modo de ilustración, la postura de Teun van Dijk , por cuanto es el rumbo teórico que adoptamos para este tema. Según van Dijk, texto es “un constructo teórico” , un concepto abstracto que se concreta a través de distintos discursos y su estudio debe ser abordado interdisciplinariamente desde la lingüística, la socio-lingüística, la psicolingüística, la teoría de la comunicación.
DIMENSIONES Y NIVELES. FIGURA DEL CUBO
Algunas categorías de las que vamos a utilizar para describir ese objeto de estudio abstracto que es el texto ya las viste en la primera unidad cuando hablamos de las estrategias de producción y de las tareas del lector. Aquí las retomamos a propósito de la descripción del objeto texto.
Para acceder al análisis de la complejidad del texto, las autoras Mabel Marro y Amalia Dellamea han interpretado la teoría de van Dijk con el dibujo del cuerpo geométrico de un cubo para representar el concepto de que el texto presenta un formato no plano. (¿Cuándo eras chico, o no tanto, jugaste alguna vez con un cubo articulado que tenía unas celdas de colores? Bueno, este cubo textual sería algo muy parecido)

Este esquema figurativo cúbico que representa al texto presenta dimensiones y niveles.
Las dimensiones son aquellos aspectos que nos resultan visibles porque están en la superficie y se materializan en el aspecto notacional, morfológico, sintáctico, semántico y pragmático.
Los niveles son todo lo contrario, no son perfiles visibles sino abstractos porque son conceptuales, son esquemas que el escritor procesa en su intelecto, en la ideación mental del texto, pero pueden identificarse perfectamente desde la producción en los subprocesos de la planificación de la escritura y desde la comprensión cuando el lector procesa las representaciones con sus estrategias de cognición. Los niveles son: superestructural, macroestructural, microestructural, estilístico y retórico.
Dimensiones y niveles se interconectan y relacionan tanto para la producción del texto como para la comprensión.
Vamos a describir brevemente cada uno de estos aspectos:
Dimensión notacional: aquí se toma en cuenta las diferencias entre oralidad y escritura. Como todos sabemos no se escribe como se habla y viceversa, aunque está claro que la escritura requiere el cumplimiento de normas más estrictas, más exigentes que la oralidad por cuanto el interlocutor se encuentra ausente.
Esta dimensión la podemos reconocer en el texto por el cumplimiento o incumplimiento de las normas para ortografía, puntuación, tamaño y diversidad de letras, sangrías, exactitud en la transcripción de nombre y apellidos, numeraciones, estilos para el uso de mayúsculas y minúsculas y cualquier otra variedad de signos convencionales para señalar y diagramar el texto.
Esta dimensión interviene decisivamente en la cuestión de la escritura por cuanto su aparición satisfactoria ayuda a construir el significado y, por el contrario, su aparición insatisfactoria lo dificulta y lo traba.
Dimensión morfológica: refiere a la cuestión de la formación de las palabras y sus accidentes: género (masculino, femenino, neutro), número (singular, plural), tiempos y modos verbales, casos del pronombre, etc.
En general, tanto lectores como escritores tienen internalizados los mecanismos de formación de palabras, pero siempre es conveniente, en la etapa de revisión de la escritura, estar atento a este aspecto ya que los errores son frecuentes y sus efectos pueden afectar el sentido del texto.
Dimensión sintáctica: los usuarios una lengua manejan naturalmente una serie de reglas, algunas rígidas y otras flexibles, que le permiten reconocer y producir oraciones bien construidas.
Entre las reglas rígidas, tenemos la que indica que el artículo va siempre delante del sustantivo (usamos: la casa. Nunca al revés)
Entre las reglas flexibles podemos señalar aquella que nos permite romper el orden sintáctico típico, sujeto + verbo + objeto directo + objeto indirecto + circunstanciales, por otro ordenamiento que resulte más apropiado para la situación comunicativa en que nos encontremos.
Dimensión semántica: aporta una descripción en el nivel de los significados de palabras y grupos de palabras.
El nivel de los significados incluye aquellos que son convencionales y generales, como los que aporta el diccionario y también aquellos que surgen del acuerdo entre hablantes de una comunidad lingüística que pueden coincidir o no con los del diccionario.
Por ejemplo: “Estar del tomate”, por estar loco o “El diputado trucho”, por el diputado falso.
También operan en esta dimensión las relaciones entre la realidad y los significados lingüísticos que se construyen para referir esa realidad: éstos se denominan significados referenciales y son de índole interpretativa, con intervención de las categorías de conocimiento de mundo y mundo posible.
El componente semántico tiene una incidencia fundamental en la construcción del sentido del texto.
Dimensión pragmática: analiza las relaciones entre el texto como acto de habla y sus usuarios.
En esta esfera incide el análisis del contexto comunicativo y la interacción social, por cuanto es en este marco donde se materializan los actos de habla como verdaderas acciones intencionales que tienen consecuencias sobre los conocimientos, las opiniones y los comportamientos de las personas.
Pasamos ahora a la descripción de los niveles:
Nivel superestructural: analiza los formatos globales de los textos independientemente del contenido.
Estos esquemas convencionales intervienen en la asignación del sentido porque, desde la comprensión, los usuarios los reconocen como formas típicas y desde la producción, los usuarios toman la decisión del tipo o formato que darán al texto, en paralelo a las decisiones relacionadas con el contenido o tema.
Nivel macroestructural: se relaciona directamente a la noción de tema o asunto general del discurso.
En el proceso de comprensión de un texto complejo, un lector puede realizar la tarea de abstraer de ese todo, una idea global del tema que trata, tarea que como usuarios podemos reconocer como asignar o resumir un tema de un discurso.
Pongamos un ejemplo: Un alumno le cuenta esta clase de Redacción a otro que estuvo ausente y se produce este diálogo: -¿De qué se habló en la clase de Redacción? –El profesor explicó qué es un texto. La respuesta constituye la macroestructura o tema global, extraída del desarrollo completo de los contenidos de toda la clase de Redacción.
En el proceso de producción de un texto, la formación de la macroestructura global aparece en las etapas de planificación y revisión ya que es el sostenimiento y progreso del tema lo que guía el proceso de escritura.
Este nivel interviene en la asignación de coherencia y por lo tanto, permite reconocer un texto de un no texto.
También corresponde relacionar este nivel con el superestructural y con el microestructural.
Digamos que las superestructuras se “llenan” de contenido con las macroestructuras y éstas, a su vez, se despliegan en las microestructuras que pasamos a explicar.
Nivel microestructural: Este nivel también opera en la esfera de las significaciones pero en vez de manifestarse de manera global, como el anterior, lo realiza en el nivel local o micro, que quiere decir en la estructura de las oraciones y las relaciones de conexión y coherencia entre ellas.
Aquí podemos reconocer las señales textuales de causa – efecto, condición – consecuencia, medio – meta, indicadores temporales como los adverbios o recursos de producción como ampliación, ejemplificación, evaluación, etc.
Si la macroestructura global opera como un todo, la microestructura opera como las partes que especifican el todo.
Nivel estilístico: Los distintos campos de la actividad humana determinan una elección particular de medios léxicos, gramaticales, fonéticos y gráficos, es decir que imponen un uso particular de las dimensiones de los textos que se producen un ámbito social.
Aunque los usuarios pueden elegir entre varias alternativas posibles, esta elección no es absolutamente libre, sino que resulta previamente determinada por las características que imponen los tipos de discurso específicos y los contextos sociales también específicos donde circulan esos discursos.
Por esto podemos reconocer estilos bien diferenciados: periodístico, educativo, legal, científico, administrativo, etc.
Nivel retórico: Ligado al nivel estilístico, el nivel retórico también se relaciona con el modo en que cada escritor dice algo.
Este nivel estudia las estrategias para persuadir al público sobre algún hecho o idea, para lograr aceptación de lo que se dice, para que crean o adhieran a las afirmaciones que propone el texto y eventualmente para que realicen acciones o ejecuten órdenes. Es decir, la esfera retórica influye en la eficacia del discurso, desarrolla mecanismos para convencer a la audiencia que siempre son intencionales.