UNIDAD DOS
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Porque deviene del sentido común, del repaso de nuestras historias personales, de lo que hemos aprendido en diversas instancias como sujetos sociales, podemos afirmar que los procesos de lectura y escritura son complementarios, que se inician y expanden estrechamente vinculados.
Pero lo que aquí nos interesa destacar es cómo sacarle todo el jugo a esta complementación de procesos de modo que resulte de ayuda para aprender a escribir.
Desde que iniciamos este taller describimos por separado los procesos de leer y escribir desde las perspectivas de la comprensión y de la producción respectivamente, pero entendiendo que esas actividades se llevan a cabo en la vida de las personas de manera conjunta y que hay microprocesos que se alimentan recíprocamente.
Desde el plano de la lectura y la comprensión podemos observar que tareas básicas como parafrasear, asociar, seleccionar ideas principales y separarlas de los detalles, comparar, relacionar causas con consecuencias, tienen su correlato en el plano de la producción de la escritura con las tareas de planificación, especialmente con la generación y organización de las ideas.
Si durante el proceso de lectura se pueden reconocer las relaciones anafóricas , despejar la ambigüedad de un pasaje, hacer inferencias, se logrará durante el proceso de escribir, disponer de mejores recursos para llevar a cabo las tareas de establecer la coherencia local, manejar la información explícita e implícita y los marcos de conocimiento compartidos con el lector.
Cuando el lector desarrolla capacidad para seleccionar las ideas más importantes de un texto, está en camino de poder despejar el tema y está también construyendo la macroestructura semántica. En el plano de la escritura, esta estrategia tiene una importancia decisiva, por cuanto dirige la producción de significados y controla la coherencia global del texto.
Los formatos globales de los textos o superestructuras intervienen como ayudas de la comprensión durante la lectura ya que presentan la información organizada de una manera que puede ser reconocida como típica. Esos conocimientos de las superestructuras intervienen en la producción ayudando en las decisiones de organización de la información y de la coherencia del texto.
Los estudios lingüísticos de gramática del texto, la psicolingüística y las teorías cognitivas que nos proveen de marco teórico también nos apuntan otras aristas de estos procesos.
En primer lugar, los factores afectivos –“las razones del corazón” como dice Ernesto Sábato- intervienen decisivamente en la adquisición y el aprendizaje de estas habilidades. El deseo, las ganas, el entusiasmo, la curiosidad, la pasión, generan en el escritor aprendiz unos focos de motivación que desarrollarán actitudes positivas para el aprendizaje.
Es cierto que, -como en todo proceso- aparecen también, en lucha contra estos factores positivos, otros estados emocionales negativos, como inseguridad, angustia, enojo. Para que el aprendizaje de la escritura se convierta en un proceso viable, la suma de los factores emocionales positivos tiene que ser mayor que la suma de factores negativos.
En segundo lugar, los factores racionales hacen posible el aprendizaje como una actividad conciente, controlada y organizada, -o sea, estratégica- de modo que el individuo desarrolla capacidades cognitivas tales como observar, aplicar reglas, hacer planes, reconocer y salvar errores, asumir la responsabilidad de los actos de habla que realiza.
Afectividad y racionalidad se combinan en los conceptos de aprendizaje comprometido y el desarrollo de la actitud de leer como un escritor, que, a nuestro modo de entender, constituyen la esencia de la práctica de este taller.
Que la complementación de los procesos de escritura y lectura efectivamente se realice en cada persona depende decisivamente de estos factores que, en definitiva, forman el mundo personal de cada escritor. Lo primero es querer. Lo que sigue es hacer, con conciencia de los esfuerzos y los trabajos que ponemos en dichos procesos.
Realicen ahora dos trabajos prácticos:
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TEXTO BASE 3
Aproximación a los formatos globales de los textos
como factores de comprensión
Tal como mencionamos en el punto anterior, la estructura de los textos también es un factor importante para alcanzar una mejor comprensión, ya que los lectores esperan determinada organización de la información según los diferentes tipos de textos. Asimismo, por otra parte, cuando se trata de un tema nuevo para el lector, la estructura de la información juega un papel importante en la comprensión porque el ordenamiento del texto y los señaladores, de acuerdo a la importancia de los conceptos, ayudarán al lector sin conocimientos previos.
Después de leer el texto fuente “La estructura de los textos y la comprensión”, estarán en condiciones de demostrar lo que han comprendido del tema. A ver cómo realizan la actividad “Comprender la noticia”.
Otros caminos para la comprensión
Podemos leer por placer, para estar informados o para aprender. Las motivaciones y expectativas que tengamos, así como nuestros propósitos, intereses y atención, juegan un rol importante en el proceso de interpretación y, de alguna manera, restringen o amplían nuestras estrategias de comprensión.
Con estas actitudes emocionales y del pensamiento que todo lector dispone al iniciar y desarrollar el proceso de lectura se relacionan los conceptos de estados afectivos, cognitivos y metacognitivos, que constituyen otros factores que afectan la comprensión.
Los estados afectivos se relacionan con los gustos, valores y creencias del lector: si el texto presenta características en sintonía con esas motivaciones puede orientar decisiones vinculadas a continuar leyendo y esforzarse por comprender. Por el contrario, el lector puede abandonar el proceso si no se conecta con el texto.
La presentación física del texto, el uso de color, diseño gráfico, el tratamiento de los espacios en blanco, tamaño de la tipografía, la inclusión de otros materiales gráficos como fotografías, cuadros, infografías, influyen en este tipo de decisiones.
Los estados afectivos también determinan las diferentes expectativas del lector sobre los contenidos del texto y la evaluación del tiempo que invertirá en la lectura.
Los estados cognitivos están constituídos por posibilidades y habilidades intelectuales y se vinculan con los planes que el lector realiza para obtener una representación textual, elaborar significados e internalizar el conocimiento.
Los estados metacognitivos son estrategias autoevaluativas que el lector realiza para monitorear su procesamiento de la información. Cuando volvemos a leer un párrafo, cuando nos hacemos preguntas y nos planteamos dudas sobre lo que estamos leyendo, estamos realizando tareas metacognitivas, tareas que controlan, corrigen y reorientan nuestro proceso de comprensión.
Después de leer los textos fuente, estarán en condiciones de demostrar lo que han comprendido del tema. A ver cómo realizan la actividad “Comprender las noticias”.
UNIDAD DOS
TEXTO BASE 2
En este apartado, nos centraremos en los esfuerzos del lector por comprender, la importancia de que los textos estén bien preparados para obtener la interpretación deseada por el autor y el conjunto de obstáculos que afectan el proceso de lectura.
La lectura es una forma de diálogo y como tal, pone en juego una interacción entre el escritor -el que tiene la palabra- y un lector que va siguiendo la propuesta y la interpreta, critica, compara.
En un primer nivel de comprensión, el lector decodifica los signos del sistema de escritura; en un nivel más profundo, construye los significados globales del texto. Para ello, el lector apela a estrategias como “establecer puentes entre lo nuevo y lo conocido”, es decir que la experiencia personal y los saberes previos deben relacionarse con la nueva información.
Pero en las estrategias lectoras no sólo intervienen el conocimiento previo y la activación de ese conocimiento, sino también el reconocimiento de la estructura del texto, la identificación de sus ideas principales, la detección de las diferentes relaciones entre ellas y la forma en que se elaboran determinadas respuestas y resúmenes de un material previamente leído.
Tareas básicas del lector
Algunas de las tareas básicas que ayudan a obtener significados textuales son:
* Parafrasear,
* Asociar,
* Seleccionar ideas principales y detalles,
* Comparar, Reconocer lenguaje figurativo y literal,
* Reconocer si existe ambigüedad,
* Buscar causas y consecuencias,
* Organizar secuencias,
* Reconocer relaciones anafóricas.
Después de leer el texto fuente sobre las tareas del lector estarán en condiciones de realizar un trabajo práctico sobre el tema.
Otras tareas
Además los lectores deben poder realizar otras tareas que le permitan distinguir entre hechos y opiniones, evaluar las preferencias del autor, analizar los propósitos del autor, su estilo y su efectividad, formar imágenes mentales durante la lectura, distinguir los mundos reales de los fantásticos y estar familiarizados con las formas de estructuración de diferentes tipos de discurso.
Debemos considerar, también, la tarea general de hacer inferencias, que es un aspecto inherente a la lectura. Las inferencias dependen de la información explícita e implícita contenida en un pasaje, pero también de los guiones o esquemas del lector que le permiten derivar conocimientos de los textos.
Ahora, para aplicar lo que han estudiado en los apartados Tareas básicas y Otras tareas y en sus respectivos textos fuentes, les pedimos que realicen el trabajo práctico “Rayuela”.
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TEXTO BASE UNO
Hemos profundizado sobre el estudio del proceso de escritura y aunque lo hemos hecho manteniendo siempre las perspectivas de la producción y la comprensión, en esta segunda unidad nos centraremos específicamente en el segundo punto de vista, enfocando los procesos de lectura y las estrategias de comprensión con el objetivo de explorar cómo las personas se acercan a los textos y cómo se apropian de la información, el conocimiento y los modos de organización que contienen.
Definimos la lectura como un proceso cognitivo y comunicativo, que dinamiza interacciones entre autor, lector y texto y pone en juego simultáneo actividades intelectuales, afectividad, operaciones de la memoria y tareas del pensamiento, todos factores estratégicos para alcanzar la comprensión.
El objetivo de la lectura es, efectivamente, alcanzar la comprensión, entendida como un proceso creador e integrador del significado. Desde esta perspectiva, el lector que comprende, lo hace a partir de los significados que le ofrece el texto escrito y es desde allí que genera un nuevo texto, lo reescribe con el autor y, de algún modo, escribe un texto propio. Cuando el lector lee y se esfuerza por comprender está realizando un verdadero trabajo intelectual que no resuelve en solitario sino en cooperación con el autor: la lectura y la comprensión ponen en movimiento todos los engranajes de la máquina del texto.
Estudios e investigaciones actuales realizados por la psicología cognitiva y la psicolingüística proponen un modelo de lectura que puede sintetizarse como “un proceso destinado a construir el significado de un texto escrito en el que se producen transacciones entre pensamiento y lenguaje. (Nueva Escuela;19)
La transacción entendida más allá de la interacción, ya que en este proceso tanto el “texto como el lector resultan modificados”, en la medida en que comprender implica trascender el texto integrando sus ideas con las ideas del lector. En tanto proceso cognitivo y comunicativo, a lectura puede ser entendida “como una experiencia social” que contempla tanto al lector y al texto como al contexto: en consecuencia el significado puede definirse como un producto variable de esa interacción. Si bien la construcción del significado de un texto se lleva a cabo por una vía individual, también ésta suele ser la vía mediante la cual asimilamos la cultura que nos rodea.
El mundo del lector
Para encarar el estudio del proceso de lectura separaremos dos aspectos:
v lo que el lector es y sabe en el momento de la lectura, esto sería como el capital de conocimientos y experiencias culturales que cada lector “lleva puesto” al iniciar cada nuevo proceso; también sus motivaciones, intereses, actitudes y valoraciones.
v lo que el lector hace cuando lee, es decir, la descripción de actividades y tareas del pensamiento que se llevan a cabo durante la realización del proceso de lectura y que, según cómo las emprenda cada lector, constituirán las estrategias de lectura.
El primer aspecto, lo que el lector es y sabe en el momento de la lectura, está relacionado a los conocimientos previos.
En los casos de lectores con poca experiencia, la ausencia total o parcial de conocimientos previos bloquea la posibilidad de apropiación de producciones textuales o en su defecto sólo se consigue articular algunas piezas de un rompecabezas que quedará inconcluso. También influye la situación comunicativa del lector incluidas las condiciones físicas y socioculturales de la situación de lectura y sus propósitos, atención e intereses.
En los casos de lectores expertos, o simplemente lectores ávidos e interesados, la lectura pone en marcha dispositivos complejos para activar mediante la memoria conocimientos previos relacionados al mundo físico, al mundo social y la comunicación y al lenguaje.
Esquemas
Los conocimientos previos se organizan en nuestra memoria con estructuras estables que se denominan esquemas. Los esquemas se constituyen en conocimientos ya interiorizados por la persona e incluyen componentes que siempre están presentes en nuestra percepción de objetos, situaciones y acontecimientos.
Pongamos por ejemplo esta situación de comunicación en la que nos encontramos ahora. Es probable que cada uno de nosotros pueda encontrar algún esquema relacionado con
“lectura de texto en pantalla”
y que podamos identificar alguna información del esquema que se adecúe al entorno actual, algún modelo anterior que, aunque sea en parte, pueda explicar la situación actual, de modo que podamos recuperar ese conocimiento previo e integrarlo a uno presente:
“sí, efectivamente, estoy leyendo un texto en pantalla”
“leer en pantalla es diferente a leer en un libro”
“las páginas tienen distintas formas”
“hay diferencia en la manipulación de las páginas”
Al actualizarse, los esquemas sirven para dar un significado a nuestro entorno. Sirven también para hacer inferencias sobre aquellos aspectos y relaciones ausentes, para guiar el proceso de interpretación con su capacidad para anticipar, crear expectativas, concentrar la atención y organizar el recuerdo.
Por todo esto, los esquemas que organizan nuestros conocimientos previos intervienen estratégicamente en la comprensión ya que solamente se puede comprender algo nuevo si se lo puede vincular a algo ya conocido. La comprensión es ese puente que se tiende entre los conocimientos previos y los conocimientos nuevos que contiene el texto.
El segundo aspecto, lo que el lector hace cuando lee, lo trataremos específicamente en el próximo apartado “Estrategias y tareas de la comprensión lectora”.
Cuando no se comprende
El investigador español Emilio Sánchez Miguel ha indagado en la problemática de la comprensión y también de la no comprensión. Según sus estudios, cuando un texto no se comprende, todos sus elementos tienen la misma o parecida importancia, por lo tanto, no se establece un orden temático, las ideas carecen de jerarquía, no se puede apreciar cómo unas ideas se apoyan sobre otras y cómo se relacionan.
Si empleáramos términos técnicos para describir esto mismo, podríamos decir que cuando no se comprende no se llega a construir los niveles de significado que dan sentido y coherencia a las ideas. No se construye la macroestructura del texto, tampoco se logra la organización temática ni se emplea una superestructura.
Las evidencias sobre el modo de operar de lectores con dificultades de comprensión pueden puntuarse de esta manera:
1. Usuarios que no llegan a la comprensión porque presentan dificultad para operar con conocimientos previos, ya sea por problemas de limitación de los conocimientos generales del mundo y específicos de los textos o por problemas operativos para actualizarlos con la suficiente flexibilidad y oportunidad durante el proceso de lectura. Se trata también de personas que suelen creer que la lectura está basada en el texto únicamente y no en un proceso constructivo que lleva a cabo el lector.
2. Lectores que aplican estrategias de comprensión lineales, en lugar de estrategias de comprensión globales. Este problema suele estar originado en la lectura palabra por palabra, oración por oración, estrategias lineales orientadas a listar temas sin articulación. Estos usuarios suelen tener tendencia a resolver resúmenes donde se eliminan aquellos aspectos poco importantes y se copian literalmente todos aquellos que sí lo parecen, con pérdida de capacidad de percibir las relaciones entre las ideas. Esta tendencia (copy-delete strategy) les obstaculiza la derivación de la macroestructura global del texto.
3. Personas que no identifican su problema de comprensión y por lo tanto no logran tomar conciencia y reflexionar sobre sus dificultades, de modo que pierden el control del proceso de comprensión al no planificar y regular sus recorridos cognitivos.
“Estas dificultades se relacionan recíprocamente entre sí. Podríamos por tanto hablar de un sistema o modo de operar cuyos diferentes componentes coexisten y se alimentan mutuamente”. (SANCHEZ MIGUEL, 142)