Categoría: [Textos Base (u1)]
Rosario, Santa Fe, Argentina, 13 de Abril de 2003


Estrategias para establecer la Coherencia local (T. base 12)

Texto base 12


Ya hemos dicho que el proceso de producción de un texto es complejo e implica para el autor orquestar habilidades y conocimientos variados y múltiples.
En este contexto de complejidad quedan enmarcadas también las estrategias para establecer la coherencia local. De modo que procederemos aquí a una primera explicación que ampliaremos en la unidad 4.

Para completar las estrategias semánticas estudiaremos unas nociones sobre coherencia local, relacionadas con las decisiones que toman los autores para resolver el problema de ordenar, distribuir y conectar el sentido de la información de modo que ésta resulte coherente para los lectores.

¿Porqué se llama coherencia local?

En primer lugar, para distinguirla de la coherencia global.

En segundo lugar, porque estas estrategias se activan en niveles diferentes.

La coherencia local asigna los significados del texto en el nivel de la estructura de las oraciones individuales y relaciona la coherencia y cohesión de unas oraciones con otras.

Como opera en el nivel oracional, se la denomina también coherencia lineal y microestructura.

Si recuperamos los conceptos que estudiamos en el punto anterior podemos establecer una comparación entre coherencia global (macroestructural y superestructural) y coherencia local o lineal (microestructural) y así podemos evaluar qué tienen en común, en qué se diferencian y cómo se complementan.

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Son estrategias semánticas, esto es, del orden del SIGNIFICADO.Se construye en el nivel oracional, también denominado MICRONIVEL.La organización de la información se realiza en MICROESTRUCTURAS.La unidad de análisis es el significado de las oraciones, que en el campo semántico se llama PROPOSICION. Son estrategias semánticas, esto es, del orden del SIGNIFICADO.Se construye en el nivel textual, también denominado MACRONIVEL.La organización de la información se realiza en MACROESTRUCTURAS y SUPERESTRUCTURAS.La unidad de análisis son los textos completos.

Estrategias de coherencia local y global son interdependientes y actúan conjuntamente y simultáneamente en el proceso de asignación de significados textuales.

Significado y referencia

Para abordar este tema, hablaremos de proposición, concepto que se define como el significado de una oración aislada.

Al caracterizar estas estrategias como semánticas nos referimos a que se vinculan al orden de los significados generales y conceptuales de palabras, grupos de palabras y oraciones y también a las relaciones entre esos significados y la realidad a la que se refieren (relaciones referenciales). De modo que los hechos son los referentes de las proposiciones.

Pueden amplia este tema en:
Coherencia local: definición
Proposiciones y mundo posible
Relaciones causa-consecuencia
Relaciones motivos-acciones

En las secuencias textuales aparecen señales que revelan estas relaciones entre significados y realidad y entre los significados entre sí, relaciones que ocurren fuera y dentro del texto. La primera relación que describiremos es la de co-referencia, que relaciona participantes de hechos conectados por medio de una relación de identidad, se continúa hablando de la misma cosa o persona, se mantiene el foco.

Ejemplo:

Las tarifas telefónicas para acceder al uso de Internet registrarán una rebaja de hasta cinco veces en los costos actuales. En promedio, ahora cuesta 1 peso la hora de navegación pero pronostican que bajará a 20 centavos hacia fin de año.

En el ejemplo analizamos:

Entre las proposiciones “registrarán una rebaja” y “pronostican que bajará” se establece una relación de co-referencia o identidad referencial: ambas denotan el mismo referente, en este caso, las tarifas telefónicas. Esto lo podemos advertir porque en el texto hay señales “rebaja” “bajará” y también porque podemos interpretar la relación de esos significados lingüísticos con entidades del mundo real, en este caso, el costo de las tarifas telefónicas que utilizamos cotidianamente.

También hay identidad referencial entre “el costo de las tarifas telefónicas” y “cuesta 1 peso” y “bajará a 20 centavos”. Mientras que lo mismo se cumple esta relación entre “rebajará cinco veces el costo” y “bajará a 20 centavos”.

De la misma manera, hay co-referencia entre “el uso de Internet” y “la hora de navegación”, aunque esta relación podrán establecerla sólo aquellos lectores que conocen la modalidad de aplicar el verbo navegar a la acción de buscar o conectarse a Internet.

Todas las proposiciones de este ejemplo tienen identidad referencial: “las tarifas telefónicas para Internet”, aunque se prediquen propiedades y relaciones distintas, tales como “ahora” y “a fin de año”, “1 peso” y “20 centavos”.

Marcos de conocimiento

La coherencia conceptual también se constituye con información proveniente de los marcos de conocimiento, esto es, conocimientos convencionales de los usuarios de una lengua. “Los marcos, dice van Dijk, definen lo que esperaríamos que fueran los transcursos de eventos posibles, normales y necesarios”.

La coherencia local involucra el concepto de mundo posible, que indica que un texto representa una secuencia de hechos que caracterizan un mundo particular, ya sea el mundo real o mundos inventados, imaginados, fingidos, soñados o supuestos.

Por ejemplo, en la emisión:
La Empresa de Teléfonos paga a los usuarios para que naveguen por Internet.

Remite a un estado de cosas que resulta falso, o no verdadero para el mundo posible de esta proposición puesto que en el mundo real las empresas cobran las tarifas a los usuarios, nunca las pagan.

En cambio, si la emisión es:

Soñé que la Empresa de Teléfonos pagaba a los usuarios para que naveguen por Internet.

Vemos que las proposiciones que la componen son admisibles y verdaderas para el mundo posible de un sueño.

Ligada a la condición de mundo posible, la coherencia local también se establece con otro tipo de marco de conocimiento, el conocimiento de mundo que utilizan hablantes y oyentes en el proceso de interpretación.

El conocimiento de mundo son informaciones o pedazos de informaciones generales y convencionales que dispone la mayoría de los usuarios de una lengua. En el momento de interpretar, esta información de marco se activa y contribuye decisivamente en el establecimiento de la coherencia y por lo tanto, también de la comprensión.

Para el ejemplo:

Las tarifas telefónicas bajarán de 1 peso a 20 centavos.

Podemos afirmar que en el significado de esta proposición hay una información contextual disponible para una cantidad masiva de usuarios que permite interpretar el valor de la rebaja, es decir, hay un conocimiento de mundo amplio mediante el que se puede inferir que las tarifas bajarán cinco veces su valor, simplemente, porque los usuarios pueden llegar a esa conclusión con una simple operación aritmética básica.

En cambio, para la proposición:

Cuesta 1 peso la hora de navegación por Internet

El significado de navegación aplicado a la red mundial de computadoras supone un conocimiento de mundo disponible para un grupo de usuarios que se interesan o pertenecen a la cultura de las computadoras y al ambiente cibernético, usuarios que pueden despejar que no se trata de navegación por el río, el mar o el espacio sino que así se denominan las acciones de búsquedas y contactos en el ciberespacio.

Lo conocido y lo nuevo

Una estrategia general utilizada por los escritores es que no es necesario incluir explícitamente en el texto información que se considera conocida por los lectores. Sólo la información nueva debe ser dada.

Pero para dar entrada a información nueva, a menudo hay que vincularla con información que ya se conoce pues ésa relación entre lo conocido y lo nuevo, entre lo ya sabido y lo no conocido es también la clave de la comprensión.

De modo que preestablecer los conocimientos de los lectores y darlos por presupuestos, configura un problema para el escritor, problema que demandará un movimiento estratégico en este campo, donde se trata de tomar decisiones orientadas a seleccionar tanto la información que quedará expuesta o explícita como la que dejará implícita.

Lo que va primero y lo que le sigue

Retomemos ahora el concepto inicial con que nos aproximamos a este tema: las estrategias de coherencia local tratan de explicar los mecanismos a través de los cuales se conecta la información a lo largo de un texto.

¿Pero cómo se lleva a cabo realmente este proceso mediante el cual el escritor construye una proposición y la conecta o relaciona con la siguiente?

Una formulación aproximada es la que proponen las autoras Mabel Marro y Amalia Dellamea:

“Una vez que el escritor constuye una proposición, la aloja en su memoria de corto plazo o memoria operativa. Esta proposición constituirá el input (ingreso) de la estrategia de formulación de oraciones. La estrategia consiste en la construcción en paralelo de una forma sintáctica determinada –por ejemplo, sujeto/predicado- que toma por base la información semántica y pragmática, la selección de expresiones lexicales –palabras- y las representaciones fonológicas de los sonidos.

Durante estas operaciones, la representación semántica será mantenida en la memoria de corto plazo ya que esta información es indispensable para establecer la coherencia entre la proposición anterior y la siguiente, facilitando de ese modo el proceso.

La proposición siguiente debe satisfacer un conjunto determinado de condiciones que son rastreadas por medio de una estrategia de selección.

Una vez hallada, la proposición que satisface las condiciones es alojada junto con la proposición anterior en la memoria operativa, para ser incluída posteriormente en el mecanismo de formulación de oraciones. Este mecanismo conducirá a imprimir señales en la superficie del texto para cumplir con las condiciones de coherencia. Las señales de superficie pueden ser pronombres, artículos definidos, marcadores de tiempo y lugar, entre otros conectivos.

A una oración como “la niña era traviesa”, podrá seguir otra del tipo: “Ella disfrutaba cuando torturaba a su gato”, donde “ella” es una señal para marcar al oyente o lector que sigue hablando de la primera niña y que “su” debe ser interpretado como “el gato de ella”.

En este caso, el escritor presupone que su interlocutor sabe a qué niña se refiere, y por eso necesita especificar esta información; o bien no quiere presentarla porque está por contar una historia en la que conviene identificar a la niña más adelante para mantener el suspenso.

La presente es una versión muy simplificada de cómo se supone que funciona el proceso de producción. Aunque sumario, este conocimiento arroja luz sobre las claves del complejo mecanismo que se pone en marcha en el intento por dar significación y hacerse comprender.” (MARRO y DELLAMEA, 1993:50)

Editado por Cátedra Redacción I a las 04:01 PM | Palabras: [ 1669 ]
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Rosario, Santa Fe, Argentina, 12 de Abril de 2003


Estrategias de producción semántica (T. Base 11)

Texto base 11


Conjuntamente con las estrategias interactivas y pragmáticas actúan las estrategias de producción semántica.

Si las interactivas y pragmáticas resuelven la asignación de las intenciones mediante los actos de habla y el plan discursivo, las estrategias semánticas resuelven en forma global la asignación del tema que llenará de contenido el plan de producción.

Estrategias interactivas y pragmáticas

Asignan intenciones

Concretan un acto de habla

Construyen un plan discursivo

Estrategias de producción semántica

Asignan el contenido o tema global

Asignan el formato global


El término semántica refiere al estudio de los significados de una lengua. En el uso cotidiano, la semántica es un recurso lingüístico para establecer y reconocer el sentido de las palabras o frases que utilizamos.

Así como podemos producir y comprender significados de palabras y oraciones, también podemos ampliar esa habilidad para comprender unidades más extensas y complejas, con ideas organizadas conjuntamente, tales como el significado de un párrafo, el texto completo de una noticia, una poesía, una novela.

Macroestructuras

Cuando se trata de unidades superiores como los textos, reconocemos el significado global, el tema de todo el texto, al mismo tiempo que vamos percibiendo los significados de las unidades menores o locales, es decir de cada palabra. Llegamos a ese reconocimiento global del tema por medio de operaciones de abstracción que nos permiten despejar de qué se trata el texto.

Si, en situación de comprender un discurso, nos preguntamos:
¿De qué se trata este texto?
¿De qué se trata esta conversación?
¿De qué me está hablando?

Obtenemos como respuesta una proposición que resume el asunto de referencia, logramos asignar un contenido o tema global del texto. Ese resultado que nuestra mente procesó con operaciones similares a una deducción es la estructura semántica global del texto y se denomina Macroestructura.

Si en situación de producir un discurso, tenemos que tomar decisiones estratégicas y nos preguntamos:
¿Cuál es el asunto que voy a abordar?
¿Qué hecho deseo relatar?
¿Acerca de qué punto quiero convencer a esta gente?

Si como respuesta a estos planteos construimos una proposición que resume el contenido global y si dicha proposición coordina con el plan pragmático de concreción de un acto de habla, logramos obtener la macroestructura semántica del texto.

Entonces, definimos macroestructura como la representación del contenido global de un discurso.

En el proceso de producción escrita, esa proposición de resumen es la responsable del establecimiento del tema y por ende, también de la coherencia global. A la vez, decide la estrategia que luego regirá toda la producción de nivel micro, es decir, la macroestructura mantendrá bajo su control la conformación de oraciones y las secuencias particulares del texto.

Ahora bien, si la macroestructura define las elecciones temáticas del escritor, veamos específicamente cómo se construye el tema general. “Las estrategias precisas que subyacen a la formación de macroestructuras sólo son producto de la especulación científica (...) Se piensa que no hay una estrategia general válida para todas las formas de construcción de tópicos o temas de un discurso. Las estrategias especifican las macroestructuras semánticas que se derivan de la memoria episódica hasta elaborar las representaciones semánticas de las oraciones que compondrán el discurso. Se trata de un problema de linearización: existe un tópico global pero hay que comenzar por algún aspecto de él y continuar de manera coherente”. (MARRO y DELLAMEA, 1996:37)

El tema se construye con información de la memoria. Podría ser que, primero se determine el tema global y luego se tomen decisiones acerca de con qué aspecto se dará comienzo y qué otros asuntos continuarán de manera conectada y coherente y, por último, se pongan en juego saberes de usuario, tales como la construcción de oraciones aceptables, que permitan expresar esas ideas en el texto.

Les proponemos ir al análisis de un ejemplo en el que este procesamiento está completamente explicado.

Superestructuras

Las estrategias de producción semántica incluyen otro aspecto que interviene en el nivel global: la Superestructura que caracteriza el formato global de los textos y orientan las estrategias de ordenamiento de la información.

Las Superestructuras son estructuras esquemáticas convencionales conocidas por autores y lectores que intervienen en la formación de coherencia global. Son esquemas típicos, formatos preestablecidos, vacíos de contenido que se “llenan” con el contenido de la macroestructura semántica. Las podemos identificar fácilmente porque, como usuarios, percibimos y podemos describir con algún nivel de abstracción, las diferencias de organización de la información existentes entre un cuento, una noticia, un aviso publicitario, un prospecto de medicamentos.

En alguna medida, las superestructuras intervienen en el comportamiento estratégico porque organizan el proceso de lectura, comprensión y reproducción de los discursos. Por este motivo, intervienen en la formación de las macroestructuras al orientar las estrategias de distribución de información ya que deciden qué corresponde colocar en primer lugar, cómo debe continuar y, en algunos formatos, cómo debe tramarse el final.

Los múltiples y variados formatos discursivos y textuales que circulan socialmente se diferencian entre sí porque adoptan ordenamientos de la información. Estos ordenamientos han sido estudiados mediante las nociones de orden natural, que intenta reflejar en el texto el orden de los hechos en la realidad, y reordenamientos, que quiebran el orden natural en función de un sinnúmero de necesidades comunicativas.

Para sintetizar, las estrategias de producción semántica operan en el nivel global asignando el tema (Macroestructura) y el formato (Superestructura). Estas estrategias controlan la producción de la coherencia local que veremos a continuación.

Editado por Cátedra Redacción I a las 01:57 AM | Palabras: [ 896 ]
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Rosario, Santa Fe, Argentina, 09 de Abril de 2003


Estrategias interactivas y pragmáticas (T. Base 10)

Estrategias interactivas y pragmáticas. Relevancia de los actos de habla en las estrategias de producción interactivas y pragmáticas

Ya han visto que hay distintas estrategias de producción de los discursos:

- interactivas y pragmáticas
- de producción semántica y
- para establecer la coherencia local de un pasaje.

A estas estrategias por medio de las cuales los escritores controlan los textos que producen, podemos reconocerlas fácilmente apelando a la división tradicional del estudio de los signos, es decir:

1.Pragmática que estudia la relación entre el signo y el sujeto que lo utiliza.

2.Semántica: que estudia la relación que se establece entre el signo y el objeto designado.

3.Sintáctica: que estudia las relaciones de los signos entre sí y la relación de los signos unos con otros.

El primer grupo de estrategias, las interactivas y pragmáticas son las que tienden a lograr el uso del lenguaje apropiado para la situación determinada en que se encuentra el usuario. El eje central alrededor del cual se desarrollan estas estrategias está constituido por el uso de los actos de habla.

¿Qué son los actos de habla?

Para comenzar a contestar esta pregunta debemos primero diferenciar los hechos de las acciones. "Las acciones se diferencian de los hechos porque suponen conciencia y control por parte de la persona que las ejecuta, es decir intención de que algo ocurra".(Marro y Dellamea, 1993: 31)

Por tanto, los hechos, simplemente ocurren, las acciones, en cambio, son ejecutadas por las personas con el objetivo de producir determinados efectos de sentido.

"Así por ejemplo, "tropezar" es un hecho porque por regla general nadie tiene la intención de tropezar. En cambio, "comprar un libro" es una acción, porque incluye una intención y un hacer. Somos responsables de las acciones que ejecutamos, precisamente porque son conscientes, controlables e intencionales". (Marro y Dellamea, 1993: 31)

Realizar una acción significa tomar una decisión y suponer las consecuencias que esta traerá aparejada. Cuando las acciones fruto de una decisión volitiva, intencional, se producen por medio del lenguaje, se denominan Actos de Habla.

Según van Dijk: "Los actos de habla son realmente acciones ya que hacemos algo, producimos una emisión oral o escrita con una intención. Los destinatarios o lectores saben que no nos pronunciamos en contra de nuestra voluntad; de allí que debemos controlar no sólo lo que decimos sino también la intención con que lo decimos".(cita de Marro y Delllamea, 1993: 32)

¿Cómo se producen los actos de habla?

Los actos de habla se producen a través de aquellos enunciados que expresan las acciones y las intenciones de quienes los realizan.

Por ejemplo:
-¿Vamos al cine?

Es una pregunta, pero también una invitación, es decir, el acto de habla que se expresa en esta pregunta es: invitar.

Pero también podríamos decir:
-Con este frío no da para caminar, está lindo para ir al cine.

Con tal emisión estamos sugiriendo la invitación.

La intención del hablante es ir juntos al cine, su propósito es lograr que el otro lo acompañe, y para lograrlo hace más que una pregunta o una sugerencia, realiza una invitación y espera con esto obtener algo más que una respuesta, espera una aceptación.

Si el otro contesta con emisiones tales como:
-Si.
-Bueno.
-Me gustaría.
-Dale, vamos.

Entonces realiza a su vez otro acto de habla: aceptar. Más allá de la forma lingüística que le de a su respuesta, de las palabras que elija para responder, el acto de habla será siempre el mismo: aceptar o no la invitación.

Como productores, debemos reconocer cuáles son los actos de habla más apropiados para lograr nuestros propósitos y obtener en los demás el efecto deseado.

Como destinatarios de estos actos, debemos reconocerlos e interpretarlos dentro del mismo contexto de sentido en el que fueron producidos, para decidir qué hacer con ellos.

Esto es así, porque la mayoría de los enunciados, y más específicamente las proposiciones, no son necesariamente verdaderas o falsas, sino que su interpretación depende del contexto en el que se producen y de la situación comunicativa. Por ejemplo, ante la orden de realizar determinado trabajo práctico o tarea de lectura en clase, este acto de habla, no tendrá el mismo efecto, si la indicación la realiza el docente o un alumno del grupo. Es decir, no será el mismo acto de habla, sino probablemente, solo un acto de tipo descriptivo:

-El profesor dejó dicho que hiciéramos el práctico en clase.

Debemos entonces, primero, distinguir entre aquellos enunciados descriptivos y los realizativos. Solo en estos últimos estamos realizando efectivamente la acción fruto de nuestra intención. Por ejemplo, si decimos:

-Perdoname, no te quise ofender.

Además de informarle al otro que estamos arrepentidos y queremos pedirle disculpas, realmente estamos realizando la acción de pedir disculpas.

Ahora bien, decíamos que estas acciones no responden a las categorías de verdaderas o falsas, ya que, el hecho de pedir disculpas, por ejemplo, no implica sinceridad por parte de la persona que se disculpa. Solamente produce el efecto esperado, es decir la disculpa, porque lleva consigo el propósito de que así ocurra. Pero bien podemos también, mentir, para lograrlo. Es decir, la mayoría de estas proposiciones no pueden evaluarse con criterios rígidos de correspondencia o no con la realidad.

Por ejemplo, el hecho de realizar un acto de habla que conlleva una promesa, no implica necesariamente, su cumplimiento, sino el propósito de cumplirla, y en ocasiones, ni siquiera esto.

Además, debemos tener en cuenta que los actos de habla tienen propósitos que van más allá que la simple enunciación de los mismos, y que responden a circunstancias de tipo pragmáticas. Por ejemplo, ante una aseveración como "Perdoname, no quise ofenderte", el oyente, también tiene la libertad de creernos o no. Para que el acto de habla dé resultado, el oyente, también tiene que realizar una acción, en este caso, "perdonar".

El filósofo inglés John Austin, considera que todo acto de habla contiene en sí mismo tres actos:

-el acto locucionario o ilocutivo, que está constitido por el acto de decir algo, de producir determinados sonidos;

-el acto ilocucionario o ilocutivo, que está constituido por la fuerza al decir algo, esa fuerza se manifiesta por medio de verbos;

-el acto perlocucionario o perlocutivo que está constituido por el efecto que se pretende alcanzar por medio del decir algo.

El hablante deberá valorar, entonces, el impacto de sus actos de habla en el contexto y el interlocutor, tanto en términos de ilocución como de perlocución.

Por otra parte, también se debe tener en cuenta aquellos casos, donde el acto de habla no es directo sino indirecto.

Volvamos al ejemplo de la realización del trabajo práctico. El profesor puede decir:

-Tienen que hacer el trabajo práctico en clase

Con esta emisión, el acto ilocutivo puede interpretarse como una orden; o bien decir:

-Les conviene hacer el trabajo ahora, en clase

En este caso, el acto que puede interpretarse como un consejo, pero también podría inferirse contextualmente, es decir, indirectamente, como una amenaza. Incluso, si como todos los actos ilocutivos posee una determinada fuerza, también como acto perlocutivo logra efectos: intimidar a los alumnos, por ejemplo.

Por esto, interpretar que todo acto locutivo va acompañado por actos ilocutivos y perlocutivos explica que las proposiciones tienen elementos que las acercarán a las acciones, es decir, contienen actos de habla.

Deberán tener en cuenta, entonces, esta tricotomía locutivo/ilocutivo/perlocutivo, para realizar el trabajo práctico "Actos de habla en escenas de la vida cotidiana".

Siguiendo con nuestro tema, debe quedar claro, también, que los actos de habla precisamente porque devienen del aspecto pragmático e interactivo del lenguaje, tienen una finalidad social. El uso que hagamos de los signos del lenguaje estará en función de los fines que queramos obtener.

¿Cuáles son algunos de esos fines?

Podrían ser, entre muchos otros:

1. Convencer, mediante la demostración, los hechos, las razones.
2. Persuadir, por medio de razonamientos verosímiles.
3. Informar, con datos, hechos, situaciones reales.
4. Exhortar, usando actos de habla de carácter imperativo, para así provocar determinadas conductas.
5. Denunciar, mediante evidencias, datos, reclamos.


Estos actos de habla que originan nuestro discurso y que se constituyen en su principal eje, se denominan Macroactos. Este acto de habla general, está compuesto por una secuencia de otros pequeños actos o microactos de habla, que estructuran nuestro discurso, dándole sentido y soporte a nuestro acto de habla principal.

El acto global, motivador, origen de nuestro discurso, solo surte el efecto que buscamos, cuando:

- Utilizamos las palabras adecuadas para el tipo de discurso que se trate, es decir, si nuestra intención es persuadir a una persona para que acepte nuestro punto de vista, no lograremos mucho, seguramente, insultándola o descalificándola.

- Lo que nos lleva al segundo requisito: estos actos deben adecuarse a las personas y a las circunstancias. Así para solicitar un empleo administrativo a una persona desconocida, la estrategia interactiva indica que debe utilizarse un estilo formal de tratamiento y unos recursos idiomáticos provenientes del lenguaje general y no de uno marcadamente coloquial. Por ejemplo, decirle al empleador: "Vengo por el laburo que vos ofrecés. Si tenés mucho quilombo, yo te lo puedo arreglar" seguramente resultará inconveniente y garantizará el fracaso en la empresa de obtener empleo. (Marro y Dellamea, 1993: 31)

- Y, finalmente, debemos tener en cuenta el desarrollo de nuestros argumentos, es decir, hacer coincidir la secuencia de actos de habla con el principal.

Si no utilizamos adecuadamente estos elementos, el macroacto de habla, y por lo tanto, el acto comunicativo, falla.

¿Cómo podemos asegurarnos que esto último no suceda?

Para que esto no ocurra, es esencial considerar la realización de Planes discursivos. Es decir, planificar qué tipo de texto más nos conviene a nuestros propósitos, qué plan global de escritura utilizaremos, y qué estructuras convencionales conocemos para hacerlo.

Las autoras Marro y Dellamea dan un ejemplo de un plan discursivo para una carta de lectores de un diario, utilizando los pasos convencionalizados sobre cómo escribir una carta a un medio de comunicación:

El Plan global de este tipo de discurso comprende los pasos que siguen.
1) se deberá comenzar con un saludo al director del diario,
2) se seguirá con la presentación o actualización somera del problema,
3) luego vendrá el desarrollo e inmediatamente un espacio para pedir, exhortar, u otros actos de habla.

Con los saludos y la identificación del autor, profesión, domicilio y documento de identidad, el plan global estaría concluido. (Marro y Dellamea, 1993: 34)

Como pueden ver, entonces, los actos de habla son típicos de los diálogos y los usamos cotidianamente, pero no solo aparecen en estos. También los otros formatos textuales contienen actos de habla, porque ningún texto o discurso se produce para nadie o sin sentido alguno, y aún, un discurso sin sentido aparente, puede poseer una finalidad, o al menos, expresar una intención.

Para ejemplificar esto último, un tipo de texto "distinto" o más "informal" aparece en el trabajo práctico: "Sin intención de ofender a nadie".

¿Existe alguna clasificación de los actos de habla que pueda servirnos de guía?

Algunos autores han realizado diferentes clasificaciones de verbos o categorías de verbos para lograr reconocer y utilizar correctamente los actos de habla. El primero en establecer una clasificación fue Austin. Es importante que conozcan los verbos que la constituyen con el fin de que ese repertorio les resulte útil en el momento de reconocimiento y producción.

Resumiendo, ¿para qué sirven los actos de habla?

Digamos que los actos de habla son importantes, no solamente para la interacción cotidiana, nuestras relaciones sociales y humanas, sino, también, porque forman parte fundamental de nuestro desempeño profesional y están íntimamente asociados al campo del periodismo y la comunicación.

Si realizan una lectura atenta, los verán, por ejemplo, a lo largo de las páginas de los diarios, formando parte de comentarios, columnas de opinión, críticas de espectáculos, crónicas deportivas, editoriales, reportajes, entrevistas, y por supuesto, en las cartas de lectores.

Para que puedan reconocerlos y comenzar a utilizarlos, además de los prácticos mencionados más arriba, hemos planificado otros prácticos y actividades sobre cartas de los lectores y noticias de los diarios.

Las Actividades:

Actos de habla en los titulares de los diarios

Cartas con Noticias

Los Trabajos Prácticos:

Reconocer y analizar la manifestación textual de los actos de habla

Lo que haya que decir sobre el asunto


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Estrategias de producción (T. Base 9)

TEXTO BASE 9


A partir de los estudios que descubrieron que las actividades de la lectura y la escritura son procesos complejos que involucran conocimientos lingüísticos acerca del código escrito y, también, procesos mentales que involucran la memoria a corto y largo plazo, el conocimiento de los contextos de recepción y producción de un discurso y la relación de ese discurso con conocimientos y creencias previas, se comenzó a analizar estos procesos como estratégicos.

Son estrategias de producción las reglas cognitivas y comunicativas que pone en juego el usuario de la lengua para comunicarse; ellas relacionan el saber lingüístico en un texto específico con conocimientos previos acerca del mundo y de la determinada situación comunicativa a la que pertenece el texto.

Es decir, que debemos tener en claro, primero, el concepto de estrategias en general, luego que la lingüística también aporta sus estrategias y que, por ende, en el momento de la producción de los textos, el escritor pone en juego actividades tendientes a lograr que el lector reconstruya el significado del texto. Por ejemplo, el escritor puede lograr que el material que produce sea más inteligible, por eso debe conocer a sus posibles lectores.

Pensemos en esta relación entre nosotros a través de la pantalla del monitor. Nuestra intención es que el material que presentamos sea comprensible y fácil de transitar por todos los alumnos que acceden a él. Para ello, mientras nosotros escribimos cada uno de nuestros textos que pretenden ayudarlos a ustedes. a comprender categorías, conceptos, ideas nuevas, debemos tener muy en claro los conocimientos previos que ustedes poseen para que la relación entre los saberes conocidos y los nuevos se pueda realizar con mediana facilidad.

Por otra parte, el lenguaje que utilizamos debe introducir gradualmente la terminología que es desconocida para ustedes. y tratar siempre de relacionarla con términos que ustedes ya conocen. El uso de ejemplos o comparaciones, como en este caso, ayuda también a que lo explicado sea comprendido de manera más acabada. Pero, todas estas actividades que realizamos en pos de llegar a ustedes. con mayor efectividad constituyen estrategias tendientes a un fin determinado: que ustedes se interesen por aprender a redactar.

El escritor, entonces manejará y pondrá en funcionamiento diferentes estrategias según la intencionalidad y la finalidad que persiga a través de la producción de sus textos.

Sobre las estrategias de producción se han elaborado diversos modelos, uno de los más difundidos es el de Walter Kintsch y Teun van Dijk cuyo desarrollo y análisis nos permitirá conocer algunas estrategias para poner en movimiento durante la producción de los textos.


Veamos un esquema que nos ubicará en la división que ellos realizan de las estrategias de producción para, luego, ir estudiando con profundidad cada una de ellas.


Clasificación de Walter Kintsch y Teun van Dijk


Estrategias de producción


Interactivas y Pragmáticas Semánticas Para establecer la
Coherencia local


incluyen incluyen


- acciones. Estrategias para la
- planificación de la construcción de
producción.
- planes discursivos

superestructuras macroestructuras microestruturas

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Rosario, Santa Fe, Argentina, 07 de Abril de 2003


Concepto de estrategias (T. Base 8)

Les proponemos ahora detenernos un momento sobre el concepto de Estrategias que aparecerá recurrentemente en este curso y reaparecerá en otros espacios académicos de la Licenciatura en Comunicación Social e incluso en la carrera de pos grado de nuestra escuela que se denomina “Diseños de estrategias en comunicación social”.

De modo que por mucho tiempo, de aquí en adelante, el término estrategia surgirá asociado a distintas disciplinas científicas, teorías, métodos, técnicas y trabajos de producción de estudiantes y profesores.

Entonces, ya que nos encontraremos hablando de estrategia, estudiando, haciendo y diseñando estrategia, tratando de pensar estratégicamente, definiendo a la escritura y la lectura como procesos estratégicos, tenemos que preguntarnos qué es y cómo se define estrategia.

Para empezar a despejar el concepto, podemos activar algún conocimiento guardado en nuestra memoria que nos actualice información sobre algún aspecto relacionado con el término.

Les proponemos recurrir a las viejas lecciones de historia: ¿Recuerdan a algún estratega heroico o memorable? ¿Podría ser Estrategia una palabra asociada al ámbito de la ">guerra ¿Recuerdan guerras estratégicamente exitosas, o bien, guerras que se consideraron un fracaso estratégico? ¿Podría ser Estrategia, un concepto asociado al ámbito de la política?

O, por la misma vía de la memoria, ¿tal vez dispongan de información referida, por ejemplo, al moderno escenario del marketing?

¿O tal vez el término remite a una historia de amor? ¿O a la naturaleza de los juegos?

Si ya pudimos recordar algún dato, sigamos preguntándonos: ¿Qué hacen esencialmente los estrategas? ¿Cuál es su tarea específica?

Como una primera definición, asociada a nuestros recuerdos y al sentido común podríamos afirmar que lo que hacen los estrategas es tomar decisiones para conseguir un objetivo o un fin.

Esto nos lleva a deducir que las estrategias se generan en la esfera del pensamiento, del intelecto, donde se prefiguran como ideas y se realizan en la esfera del lenguaje, que las acaba de construir como ideas, al fin de un trabajoso proceso donde hay que explorar, descubrir, integrar, probar, evaluar, hasta que la idea queda redonda en su punto de llegada.

En relación a la comprensión y producción de discursos, los usuarios desarrollan procesos estratégicos cuyo fin es la comunicación en la interacción. En estos procesos, el papel de la memoria es fundamental por cuanto, dispone de los medios y recursos necesarios para tomar decisiones orientadoras para conseguir el objetivo: dispone de información sobre el uso de reglas del lenguaje (cómo decir y escribir palabras, el significado de las palabras, mecanismos para formar oraciones, etc.), dispone de conocimientos almacenados sobre múltiples y diversos temas, guarda recuerdos de experiencias comunicativas, tiene un inventario sobre formatos textuales.

Estos medios y recursos de la memoria humana están descriptos como mecanismos flexibles que pueden operar y cooperar simultáneamente en el momento en que un usuario intenta comprender o producir un mensaje.

Sin embargo, el comportamiento estratégico de cada usuario va más allá de la simple disponibilidad de este capital reglado depositado en la memoria. El comportamiento estratégico elige y decide qué reglas aplicar lo más eficazmente posible en cada nueva situación de comunicación, en apoyo a los objetivos que intencionalmente asigna para interaccionar con cada destinatario. En este sentido, el usuario es un inventor permanente que saca de la galera invenciones discursivas que se adaptan a cada nueva situación de comunicación.

En el proceso de redacción de un texto, el autor logrará manejarse estratégicamente si puede mantener bajo la esfera de sus decisiones aquellos mecanismos necesarios para producir un discurso coherente, comprensible, adecuado al medio y a la audiencia. Quiere decir entonces que cuando hablamos de estrategias, también nos estamos refiriendo a eventos concientes e intencionales, que hay que mantener bajo control.

Investigaciones actuales concluyen en que los escritores expertos son reflexivos y concientes y por ello pueden desarrollar una amplia y variada gama de estrategias que les permite expresarse adecuadamente, mientras que los escritores novatos son impulsivos, esforzados pero sin orientación o dirección, no se toman el suficiente tiempo para pensar, planificar y hacerse preguntas y por ello, su expresión escrita suele transparentar un procedimiento antiestratégico.

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Noción de Audiencia (T. Base 7)

TEXTO BASE 7

La audiencia es el conjunto de personas que constituyen los lectores, oyentes de radio y televidentes de los distintos medios de comunicación o de sus distintos programas o artículos. La definición es aparentemente simple, pero ¿se trata de una colectividad formada en respuesta al contenido de un medio o bien de algo que existe previamente en la vida social?

Las ciencias de la comunicación distinguen como característica central del concepto de audiencia, su naturaleza dual: un medio abastece a públicos que de antemano esperan algo de él, y a su vez crean su propia audiencia, por lo tanto las audiencias son tanto la causa como la respuesta a la oferta de mensajes.

Otro interrogante se plantea a la hora de saber a qué audiencia irá dirigido nuestro mensaje o a qué grupo pertenecemos como lectores de un diario o televidentes de un determinado programa.

Una misma persona puede atender a distintos medios de comunicación y en este sentido, asumir comportamientos propios de diferentes audiencias. A este fenómeno lo denominaremos multiaudiencia. Por ejemplo: ustedes como estudiantes universitarios constituyen una audiencia potencial para un editor que planifique una revista especializada para alumnos de Comunicación Social. Al mismo tiempo, ustedes pueden ser pensados como audiencia para un editor que produzca una revista destinada a entretener a públicos jóvenes.

Es decir, que ustedes pueden constituirse en audiencias diferentes para satisfacer intereses, necesidades y deseos distintos en determinados momentos del día.

cuadro5.jpg

Luego de interpretar el cuadro de multiaudiencia, problematicemos: ¿A qué audiencia pertenecemos?

Ahora bien, cómo predeterminar con certeza a qué audiencia está destinado nuestro texto? Los escritores, productores y editores utilizan una serie de variables para segmentar la audiencia en grupos que comparten los mismos intereses.

La edad y la clase social son los factores básicos que influyen en el tamaño y la composición de las audiencias, porque ambos determinan la disponibilidad de tiempo libre y de dinero para utilizar los medios de comunicación.

Otros factores que ayudan a describir y predecir la composición global de las audiencias, son las diferencias de sexo, de localización geográfica y el nivel educativo.

Un análisis de los contenidos de diferentes diarios, el espacio dedicado a determinados temas y su tratamiento, permiten inferir a qué público va dirigido ese medio. Cada periódico, tiene en cuenta los conocimientos previos necesarios de sus lectores para interpretar los mensajes y, a partir de allí, intenta satisfacer temas de la vida cotidiana de su audiencia.

Pueden realizar, ahora, la Actividad “Lectores de diarios”

Pero también está la concepción de que las audiencias se presentan en forma de imágenes que emisores y destinatarios de los mensajes se forman acerca de ellos mutuamente. Por parte del emisor, no habla de un destinatario real, sino de aquello que se cree saber de él. Por parte del destinatario, él decodifica el mensaje en función de lo que cree saber del emisor. Como estas imágenes juegan un papel central en la estructuración de los mensajes, la primera audiencia está constituida por el propio emisor de ese mensaje: todo receptor es al mismo tiempo un emisor en potencia.

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Rosario, Santa Fe, Argentina, 05 de Abril de 2003


Los borradores, testigos de la recursividad del proceso de escritura (T. Base 6)

TEXTO BASE 6

Para poder entender la importancia de los borradores en el proceso de aprendizaje de la escritura, nos conviene reactualizar una vez más el modelo teórico del mundo del escritor de Hayes y Flower, sobre todo la explicación del funcionamiento de tal modelo.

Desde que iniciamos la tarea de redactar con el planteo del problema retórico hasta que damos por finalizado el texto, tanto los procesos mayores (memoria a largo plazo, entorno y proceso de escritura) como otros procesos y subprocesos incluídos en la planificación, el traslado a sintaxis y la revisión del escrito ocurren varias veces, de manera total o parcial según la necesidad que demanda la tarea.

Este “volver a ocurrir” de algunas fases del proceso se denomina recursividad. Para entenderlo mejor, la recursividad es la dinámica del proceso de escribir.

Veamos una situación típica:

¿Cómo procede un escritor que tiene una idea para comunicar y la expresa, pero cuando revisa el escrito se da cuenta que no era eso lo que quería decir? ¿que no le “salió” lo que pretendía comunicar?

Pues, podría chequear las metas que se propuso, podría reformular y reorganizar algunas ideas, por consiguiente, también podría cambiar el orden de los párrafos y también algunas expresiones léxicas.

Veamos otra situación típica:

¿Cómo procede un escritor que, en plena tarea de composición del texto, tiene un párrafo escrito, lo relee, decide “darlo vuelta”, cambia la jerarquización de las ideas, amplía una que antes había considerado secundaria?

Probablemente, su monitor alerta podría llamar a “trabajar” a microprocesos de organización de ideas, mientras titila la luz roja de “fijar metas” y ya se le estarían ocurriendo nuevas palabras.

Estas tareas son una especie de retorno a algún punto del proceso, al punto de partida o, tal vez, a la mitad del camino, desde donde se volverá a transitar total o parcialmente el curso del proceso.

Esta dinámica del pensamiento del escritor crea y desarrolla una red de objetivos: a medida que los reformula y los regenera, van creciendo paralelamente a la gestación del texto. Mientras explora, ensaya y crea estas capacidades y habilidades para construir, el escritor también aprende. Recuerden lo dicho en la
conclusión del Texto Base 4.

Los borradores son las evidencias de que nuestro pensamiento se transforma y
crece mientras elaboramos el texto. Así, desde las primeras ideas inconexas hasta las versiones previas del texto final, podemos observar cómo avanzamos, cómo ordenamos y vinculamos las ideas, cómo resolvimos párrafos y oraciones, cómo procedimos a reformulaciones y revisiones.

Los borradores son testigos del proceso de escritura. Son importantes para que los escritores puedan observar y reconocer cómo desarrollan los procesos cognitivos y las habilidades comunicativas y puedan evaluarlos y transformarlos en conocimientos y capacidades nuevas. Son importantes también para que los profesores puedan ayudar al estudiante guiando con observaciones puntuales durante el proceso de la escritura propiamente dicho.

Les proponemos ahora una experiencia de escritura con la realización del práctico “Planificación, borradores y redacción”.

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Importancia de la etapa de planificación de la escritura (T. Base 5)

TEXTO BASE 5

El modelo teórico de Hayes y Flower que describimos anteriormente nos dio una idea de que la redacción se desarrolla como un proceso complejo en el cual se pueden desagregar claramente tres fases o etapas: la primera, de pre escritura, destinada al acopio, generación y organización de las ideas; la segunda, de redacción y la tercera, de revisión.

En este apartado nos vamos a detener específicamente en la primera de esas etapas ya que constituye un momento clave que puede determinar el éxito o el fracaso de las siguientes instancias del proceso.

La pre escritura es un trabajo de pensamiento que instala al escritor en la tarea de planificar el texto. Este trabajo es mental, intelectual, y se desarrolla en un lapso de tiempo real y concreto: puede ocupar minutos, horas o períodos más largos según la complejidad de la tarea y los estilos cognitivos de cada escritor. Y es también un trabajo de escritura previa ya que en este momento se construyen los apuntes, notas, enlaces de ideas, mapas conceptuales, sinopsis y otras técnicas que son apropiadas para organizar conjuntamente el mundo de las ideas y el mundo del lenguaje.

En la pre escritura queda resuelto un inventario organizado del texto, se toman las decisiones sobre el rumbo que tomará el tema y sobre la adecuación al medio y a la audiencia.

Todos los escritores, novatos y expertos, planifican su texto. Los expertos lo hacen de manera independiente, con dispositivos rápidos, abstractos y mecanizados, mientras que los no expertos pueden requerir la asistencia de alguien que lo oriente, necesitan tomarse su tiempo, probar una y otra vez. Por cierto, una buena planificación ayuda al escritor aprendiz a expresar lo que se propone.


Acopio, generación y organización de ideas

Desarrollamos este tema conjuntamente con el tratamiento de un ejemplo.

En nuestro punto de partida definimos una hipotética situación de comunicación: preparamos el escrito para publicar en una sección de diario, suplemento o revista semanal dedicada a reflexiones de no expertos sobre enfoques de la vida cotidiana.

Se trata de abordar un tema, describirlo, expresar ideas, opinar sobre él, con la base de conocimientos que nos da el sentido común, entendido este concepto como un tipo de saber compartido por personas de una misma comunidad o cultura.

Entre todos los participantes podemos buscarle un título a esa hipotética sección, tipo “Elemental, Watson”, “La ciencia de la calle”, “El más común de los sentidos” y podemos trazar dos o tres rasgos generales que caractericen a la audiencia que supuestamente va a leer tal sección.

Como ven, estas decisiones iniciales ya implican planes concretos sobre medio, audiencia y tipo de texto. Sobre esta base se pueden ir tomando otras decisiones consecutivas hasta lograr el texto final.

Trabajamos sobre el tema: “Los argentinos, la alimentación y las dietas”. En primer lugar, procedemos a formular ideas tal como van apareciendo en la mente, no importa el orden ni la complejidad de las ideas, sólo las anotamos como van apareciendo.


a) lista de ideas

todos hacen alguna dieta
la mayoría, para adelgazar
otros, por razones de salud
todas las dietas tienen que ver con la salud
la alimentación de los argentinos es variada
comer bien es comer carne
quién puede vivir sin asado
comer es un placer para unos
comer es una desgracia para otros
fantasma al acecho: ser gordo
el sobrepeso provoca enfermedades
enfermedades circulatorias y cardíacas
otro demonio: la propaganda y el consumo
ahora hay enfermedades vinculadas a no comer
antes también había pero no se conocían


b) el racimo asociativo

También es una técnica de acopio pero de alguna manera ya se está favoreciendo la generación de ideas nuevas por cuanto, al trabajar con asociaciones, el escritor produce relaciones entre diversas ideas; éstas asociaciones suelen funcionar como generadoras de otras ideas nuevas.

El racimo se construye de la siguiente manera: en el centro de una hoja de tamaño grande se escribe el tema del racimo; a su alrededor se apuntan las primeras ideas que se van ocurriendo. Así se obtiene una estructura radial básica. Hasta aquí, es aconsejable trabajar con tres o cuatro ideas asociadas al tema central. Luego se agrega una segunda ronda de ideas agregando más a las de la estructura original de modo que cada idea se asocia con una nueva.

En un primer ensayo podríamos obtener un diagrama como el que sigue:

cuadro3.jpg

Veamos algunos ejemplos de cómo procedemos en la asociación de ideas.

Por analogía: este tipo de asociación permite generar, a partir de una determinada idea o información, otra idea parecida en algún aspecto. Produce un efecto de ampliación del discurso.

Comer bien es un placer.
analogía
Una buena comida suele funcionar como un premio, un regalo, un festejo.
Comer bien es un placer.
analogía
Está a la altura de otros grandes placeres de la vida.


Asociación por contrario: se contrapone a una idea otra que se considera su opuesta. Produce el efecto de crear comparaciones. Ejemplo:

Una alimentación con exceso de grasas y azúcares puede derivar en obesidad y provocar enfermedades relacionadas con el sobrepeso.
contrario
Una alimentación rica en frutas y verduras, pescado y carnes blancas se considera muy saludable.


La asociación de causa pone en relación una idea ya dicha con otra nueva que constituye su premisa lógica, es decir, que la explica.

Comer es una verdadera desgracia para los que viven perseguidos por el fantasma de la gordura.
causa
Por mantener la línea de peso y una imagen corporal aceptada por la cultura oficial muchas personas han perdido el placer de comer.


Mediante la asociación de consecuencia se pone en relación una idea inicial que presenta los hechos o la situación y funciona como causa con otra idea que le sigue que expresa los resultados o efectos de lo dicho inicialmente.

Hay quienes se autoimponen un régimen despótico aún sin tener motivos para rebajar de peso.
consecuencia
En muchos casos, vemos que la frivolidad de las dietas termina en cuadros de anorexia y depresión.


La relación de precedencia pone en relación una idea del tema que se está tratando con otra sobre el mismo tema que remite a acontecimientos o situaciones que sucedieron anteriormente. Las dos ideas se relacionan por el factor temporal.

Toda publicación destinada al público femenino incluye varias páginas destinadas a las dietas.
precedencia

En el pasado las revistas y páginas para la mujer se dedicaban a divulgar cómo hacer rica comida en lugar de indicar cómo hacer para no comer. (En el interior de este ejemplo también hay una asociación de contrario)


La asociación de generalización permite generar, a partir de informaciones específicas, una conclusión que las presenta de un modo general. Funciona como una conclusión.

Muchos de nosotros preferimos un buen asado para toda ocasión que merezca festejarse.
generalización
En la Argentina, el asado es una institución nacional.


Esta tipología básica de relaciones de asociación que se ha ejemplificado se puede ampliar con las asociaciones de ejemplificación, búsqueda de tipologías, experiencia personal, experiencia de autoridades, etc.

Si desean ampliar esta información pueden consultar los libros “Cómo se escribe” y “Cómo se redacta un tema”, ambos de María Teresa Serafini, Editorial Paidós, 1996.


c) mapa de ideas


Volvemos ahora al diagrama de nuestro racimo asociativo que hemos titulado “Los argentinos, la alimentación y las dietas”. Ahora tenemos que trabajar en la organización de las ideas antes de pasar a la escritura del texto propiamente dicha.

Esta actividad es más compleja que la anterior y por consiguiente requiere del escritor más esfuerzo intelectual. En principio, organizar ideas desordenadas implica “reunir y subdividir las ideas en grupos, de tal modo que cada grupo de ideas corresponda a una parte unitaria de nuestro escrito, ya se trate de un razonamiento, de una ejemplificación, de una hipótesis, de una conclusión, de una descripción. Cada grupo de ideas debe estar a su vez reorganizado y subdividido en subgrupos: por ese procedimiento se construye un mapa de ideas, una estructura similar al racimo asociativo, pero en la que los elementos están presentados en orden jerárquico, desde los más importantes y generales en el centro, hasta los secundarios y más específicos en el fondo”. (SERAFINI, 1996)

Recapitulemos lo expuesto hasta aquí:


· El mapa de ideas supera en complejidad al racimo asociativo.
· Presenta las ideas de un modo jerárquico.
· Las ideas principales dominan sobre las ideas secundarias.
· Las principales, cerca del centro; las secundarias, en los bordes.
· Mejor, pocas ideas principales vinculadas a muchas secundarias.
· Establecer relaciones de asociación para generar y vincular ideas ayuda en la tarea.

Sin alcanzar todavía el mapa de ideas, podemos comenzar a adoptar algún orden para las ideas que habíamos desplegado libremente en el racimo asociativo. Veamos el intento en este ejemplo:

cuadro4.jpg

Luego de esta organización primaria, desarrollaremos el mapa de ideas solamente de la rama Alimentación y placer.

cuadro4b.jpg

Ahora estamos en condiciones de empezar a escribir.

Hemos trabajado arduamente en la etapa de pre-escritura: primero, hicimos esfuerzos para encontrar las ideas; luego, adoptamos principios simples y complejos para organizarlas. Ahora, tenemos las ideas organizadas, sabemos qué nos proponemos, qué tipo de texto haremos y tenemos una idea sobre la audiencia a la que nos dirigimos.

Por lo tanto, concretemos. Vamos a resolver el trabajo práctico “Desde el mapa de ideas al texto”.

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Un modelo teórico para entender el mundo del escritor (T. Base 4)

TEXTO BASE 4

El modelo de Hayes y Flower

Si ya tenemos en claro cuán complejo es el proceso de la escritura, podemos entender la necesidad de los investigadores de distintas disciplinas de estudiar la manera en que se produce esa actividad importante y complicada.

El modelo de producción de John Hayes y Linda Flower describe las diversas operaciones intelectuales que realiza un autor para escribir un texto.

Los autores realizaron diferentes experiencias que los llevó a determinar la existencia de diversos procesos y subprocesos mentales básicos, que se organizan jerárquicamente y con determinadas reglas de funcionamiento.

Estos procesos no son etapas unitarias y rígidas del proceso de composición, ni se suceden linealmente siguiendo un orden determinado sino que son usados cuando el escritor los necesita y más de una vez durante el proceso de composición. Al respecto, es importante destacar este aspecto recursivo que se produce entre el aprendizaje, la creatividad y los procesos de composición.

Como vemos, el modelo de Hayes y Flowers establece tres grandes procesos:

1.- El entorno de la tarea o la situación de comunicación.

2.- La memoria a largo plazo del escritor.

3.- El proceso de escritura


1.- El entorno de la tarea

Este proceso, que podemos llamar entorno de la tarea o situación comunicativa y cuyos elementos son externos al escritor, está determinado por el problema retórico y el texto mismo.

En el siguiente cuadro sintetizamos este proceso del modelo:


cuadro.JPG


2.- La memoria a largo plazo del escritor

La memoria a largo plazo contiene los datos que hemos ido grabando sobre nuestros saberes y experiencias.

Cuando recurrimos a la memoria a largo plazo, una palabra o una idea se convierte en la contraseña para abrir el archivo donde se guardan conocimientos que tenemos almacenados en ella. La contraseña moviliza una larga cadena de informaciones que tienen una estructura propia según como fue grabada.

El escritor rescata la información de la memoria a largo plazo y luego la refunde y elabora según las características de la situación de comunicación en que se encuentre, la adecua a las necesidades del nuevo texto, a la intención por la que escribe y a la audiencia para quien se construye el texto.

3.- El proceso de escritura:

El proceso de escritura se divide, a su vez, en tres procesos: planificar, trasladar o traducir y revisar.


A) Planificar:

Es la representación mental de las informaciones que contendrá el texto. Como es muy abstracta, no es necesario un esquema completo y desarrollado. Puede ser una palabra clave que represente una cadena completa de ideas. Puede ser, incluso, no verbal, por ejemplo una imagen visual.

Sin embargo, para los escritores novatos se recomienda una buena planificación que sostenga con sus pasos el camino a recorrer en el texto. Por supuesto que habrá cambios, idas y vueltas, borrones y agregados, para eso tenemos los borradores como complementos de una exhaustiva planificación.

La planificación tiene tres subprocesos: generar ideas, organizar ideas y fijar metas.

a) Generar ideas:

Se produce durante la búsqueda de informaciones de la memoria a largo plazo. A veces esa generación es muy estructurada, otras se da sólo con ideas sueltas.

Sobre este tema ampliaremos más adelante para que tengan un modelo de planificación que los ayude a redactar sus textos.


b) Organizar ideas:

Durante el período de la organización se estructuran los datos de las informaciones según las necesidades de la situación de comunicación. Las ideas generadas se ordenan y completan en una estructura global.

Es en este momento cuando se elabora la coherencia del texto por cuanto se separan las ideas principales de las secundarias y se define y decide en qué orden aparecerán en el texto.

De este subproceso dependen la elaboración de planes discursivos y la adecuación a las características de audiencia.


c) Fijar metas:

Es el momento de fijar los objetivos, se encarga de la elaboración de esos objetivos que dirigirán el proceso de composición.

No se produce siempre de la misma manera y en el mismo momento. Muchas veces se genera y desarrollan con otras ideas. Otras veces se determinan primero; en otros casos están fijados convencionalmente, por ejemplo, si tengo que escribir una noticia, el objetivo de redactar para informar ya está establecido de manera convencional.


B) Trasladar o traducir

Expresa, traduce y transforma las representaciones abstractas en una secuencia lineal de lenguaje escrito. Es el momento de redactar, es el momento de poner en secuencia lo planificado y organizado, es el momento de trasladar las ideas a la escritura.


C) Revisar

Es la instancia de examinar, en la que se decide conscientemente releer todo lo que se planificó y escribió. Se revisa todo, tanto las ideas y frases redactadas cuanto los planes y los objetivos.

Se valora lo realizado, se comprueba que responda, efectivamente, a lo pensado, a las necesidades planteadas por las características de la audiencia, a la intención que determinó la meta. Si se cree conveniente, se corrige, se modifican algunos aspectos, se efectúan cambios a partir de diferentes criterios.


D) Monitoreo

Su función consiste en controlar y regular las actuaciones de todos los procesos y subprocesos durante la composición.

Los criterios dependen de los objetivos y de los hábitos del escritor como de su estilo individual.

Determina cuánto tiempo es necesario para generar ideas y cuándo puede pasar al proceso de redacción, cuándo debe interrumpir la organización para revisar o generar nuevamente, cuándo debe interrumpir la escritura para revisar los objetivos...


Conclusiones:

- Este modelo muestra que los procesos mentales de la composición tiene una organización jerárquica y concatenada, según la cual cualquier proceso puede actuar encadenado a otro.

- Se advierte, gracias al modelo, que los procesos de pensamiento son como herramientas que el escritor utiliza para construir un objeto: el texto. Él decide cuándo las utiliza y en qué orden.

- Podemos considerar a la composición como un proceso de pensamiento dirigido por una red de objetivos, red creada y desarrollada por el escritor. De acuerdo con ello, los objetivos no se crean sólo en la etapa de pre-escritura sino que se pueden ir desarrollando durante el proceso de composición ya que la cadena de objetivos crece en la etapa de composición. Los objetivos locales se van planteando paso a paso gracias al monitoreo que produce la consulta permanente con los objetivos más globales que son los que dan coherencia a la composición.

- Durante la composición se deben aceptar e integrar las pautas que impone la situación de comunicación por cuanto los planes del texto, los conocimientos de la memoria a largo plazo y el texto mismo deben acotarse constantemente a esa situación determinada.

- El proceso de composición es, también, un proceso de aprendizaje ya que se aprenden cosas que luego serán utilizadas para regenerar objetivos y planes del texto.


En síntesis:

El modelo teórico para entender la producción de textos escritos es una teoría muy importante que da cuenta de los distintos procesos, conscientes o subconscientes, que se usan para componer el texto y de la estructura y funcionamiento que tienen esos procesos.

A partir de este estudio, sostiene que es el escritor quien dirige la operación con objetivos de procedimiento y de contenido que él mismo fija.

Su desarrollo apunta a descubrir el papel que desempeñan el aprendizaje y la creatividad en el marco de todo el proceso de composición.

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La escritura como proceso cognitivo y comunicativo (T. Base 3)

TEXTO BASE 3


El enfoque comunicativo de la lengua se centra en el estudio del desarrollo de procesos y en el conocimiento lingüístico, sociolingüístico, estratégico y discursivo que el hablante pone en juego para producir y comprender discursos adecuados a la situación, al contexto de comunicación y al grado de formalidad requeridos.

Uds. habrán advertido que cuando se desenvuelven en distintos ámbitos y con diversas personas, van descubriendo y apropiándose de las normas adecuadas para manejarse en las diferentes situaciones comunicativas.

Saben que deben usar un lenguaje diferente si se dirigen a un directivo de la escuela que cuando hablan con un compañero de curso y, de acuerdo con ello, pondrán en juego estrategias diferentes para encauzar el diálogo.

Además, no hablamos con cualquiera de cualquier tema, ni en cualquier circunstancia ya que una situación lingüística es un campo en que no sólo se necesita el uso gramaticalmente correcto de las palabras sino también que las palabras sean socialmente aceptadas. Es decir, el lugar, el tema, el que escucha, el contexto de la comunicación, nuestras competencias, condicionan nuestro discurso ante diferentes audiencias y circunstancias.

En el caso de manejarnos con la escritura ocurre lo mismo. La perspectiva comunicativa de la escritura se refiere al conocimiento que tienen los sujetos acerca de la manera más eficaz de comunicarse, a través de diferentes formatos textuales y diferentes lenguajes, según la situación planteada en cualquier instancia de la vida.

Pero cuando escribimos podemos hacer algo más: reflexionar sobre nuestras propias capacidades lingüísticas y comunicativas. Tratamos de realizar una mirada reflexiva que nos permita mejorar la capacidad de construir significados. Esto es muy bueno por cuanto se ponen en evidencia las representaciones mentales de los contenidos y estructuras de los mensajes. A este aspecto se llama cognición y la actividad de reflexionar sobre la cognición se llama metacognición o actividad metacognitiva.

Las perspectivas cognitiva y comunicativa de la escritura facilitan el análisis, la inferencia, la solución de problemas, la adaptación a los cambios que nos acercarán a dar sentido al mundo.

Esta forma de entender la escritura tiene su respuesta en nuestras escuelas desde que se aplica la perspectiva comunicativa a la enseñanza de la lengua. Piensen en cuál ha sido la experiencia de Uds. en la adquisición del proceso de escritura. ¿Qué tipos de textos debían redactar Uds.? ¿Qué indicaciones se les daban para acceder a la escritura de un texto? ¿Qué motivaciones se planteaban para llegar a la instancia de escritura?

Mabel Marro y Amelia Dellamea, en su excelente obra “Producción de textos. Estrategias de escritor y recursos del idioma”, plantean esta perspectiva comunicativa de entender el discurso escrito como construcción de una acción compleja de escribir donde se integran “conocimientos sobre comunicación (entendida como circulación social de los discursos en un ámbito cultural) y cognición (en tanto representación mental de los contenidos y estructuras de los mensajes).” (pág. 21)

A partir de esta postura, las autoras diferencian, precisamente, los términos escritura y redacción para lo cual definen: “Es necesario colocar especialmente la redacción en el foco de la elaboración social de la información. La escritura es aquí un instrumento de la redacción; y redactar es tener algo que decir a alguien para conseguir algo de la mejor forma posible para equis condiciones dadas”. (pág.22)

Estamos instalados, entonces, en una perspectiva en la que debemos considerar a la redacción como una tarea de resolución de problemas de comunicación por lo cual se debe acceder a la producción de todo tipo de textos que sean de uso frecuente en la sociedad, desde relatos narrativos de ficción hasta catálogos e instructivos que cualquiera de nosotros encontramos diariamente y que están dirigidos a determinadas audiencias con necesidades diversas. Ello nos permitirá producir textos que sean comprendidos por los lectores y, por consiguiente, apropiados para circular socialmente.

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Rosario, Santa Fe, Argentina, 04 de Abril de 2003


Aprendizajes espontáneo y comprometido (T. Base 2)

TEXTO BASE 2

Aprendizaje espontáneo

Según estudios realizados por Frank Smith, cuyos resultados son relatados por Daniel Cassany en su obra “Describir el escribir”, los escritores aprenden a manejar con solvencia el código escrito de la misma manera que cualquier sujeto aprende la lengua oral.

Es decir, en una primera etapa, el aprendiz realiza un aprendizaje espontáneo al leer los textos de otros pero sin preocuparse por cómo están construidos.

Sólo le interesa el contenido, sólo importa lo que el texto dice y no cómo lo dice. Entendemos lo que se dice pero no nos interesa aprender esa manera de decir o no tenemos consciencia de que podemos aprender a decirlo de esa forma.

Aprendizaje comprometido: leer como escritor y escribir para el lector

Sin embargo, cuando se reflexiona sobre el hecho de que los escritos de otros son, en realidad, una fuente de conocimientos sobre la escritura, la lectura se hará encaminada a observar el manejo del lenguaje y de las estructuras de esos escritos. Se realiza, entonces, un aprendizaje comprometido, comprometido con el texto y con el autor ya que al leer reescribimos el texto.

Esta lectura más atenta, no sólo en el contenido de los textos sino en su forma de construcción, es una lectura de escritor que nos lleva a reflexionar sobre cómo están escritos los textos de otros y a aprender de ellos. Esta es la manera correcta y conveniente como debemos leer si queremos mejorar nuestra forma de escribir.

A la forma de leer como escritor le sigue, necesariamente, el aprendizaje de escribir para un lector. Desde el momento que observamos la escritura de otros cuando realizamos nuestras lecturas nos vamos apropiando de las técnicas que son fundamentales para construir nuestros textos y al hacerlo advertimos que cada texto está construido para alguien.

Aprendiendo a escribir para un lector: prosa de escritor y prosa de lector

Daniel Cassany, en su libro “Describir el escribir,” expone las conclusiones de Linda Flower sobre las categorías de “prosa de escritor “ y “prosa de lector”. Al respecto, explica que cuando escribimos para nosotros mismos, cuando sólo queremos expresar nuestras ideas usando palabras que sólo nosotros podemos entender, usamos prosa de escritor. En cambio, cuando escribimos para que alguien nos entienda dando todos los elementos para que nuestro texto alcance la comunicación, usamos prosa de lector.

Cassany explica las características de ambas prosas y las sintetiza en un cuadro. Nosotros hemos ampliado el cuadro comparativo que él presenta

cuadro1.jpg

Según Cassany, Flower sugiere que la prosa de escritor “es como una etapa del proceso de composición o como una estrategia que utiliza el escritor para componer el texto; (...) es un buen instrumento para estudiar las etapas intermedias del proceso intelectual de composición de un texto escrito”. (CASSANY, 1995, pág. 131)

Para ello es conveniente conocerla en profundidad para saber cómo solucionar las principales falencias en las composiciones de los escritores inexpertos. La prosa de escritor tiene utilidad para los escritores que redactan sobre temas que dominan poco o para aquellos escritores que no tienen suficiente práctica.

Editado por Cátedra Redacción I a las 07:55 PM | Palabras: [ 510 ]
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Rosario, Santa Fe, Argentina, 31 de Marzo de 2003


Dimensión compleja de la escritura (T. Base 1)

TEXTO BASE 1

Podemos sintetizar los resultados de varias teorías lingüísticas diciendo que el lenguaje es un arma para ejercer poder sobre la sociedad. A través del lenguaje, constantemente, pretendemos influir sobre nuestros interlocutores por cuanto nuestro discurso siempre busca convencer a alguien de algo.

Es decir, cada situación social de intercambio se encuentra dentro de una situación de poder en el sentido de que un sujeto ejerce una autoridad y pretende ejercer efectos sobre otro; de acuerdo al espacio social en que se desarrolle la interactividad, la autoridad y los efectos serán reconocidos.

Pero, además, el lenguaje establece normas a las que los hablantes debemos ajustarnos si queremos comunicarnos. Teniendo en cuenta estas dos perspectivas que direccionan nuestras relaciones comunicacionales, poder y reglas, es fundamental que Uds. estudien los elementos que sirven para la comunicación escrita para desenvolverse con mayor eficacia en la profesión que han elegido.

La palabra escrita se manifiesta en la producción y recepción del mensaje, es decir, mediante los procesos de leer y escribir. Ambos procesos son instancias inseparables que producen la adquisición, transmisión, comprensión y producción de la palabra escrita.

Durante todo nuestro programa verán que, constantemente, vamos asociando y relacionando ambos procesos. Sin embargo, por razones didácticas, es conveniente abordar primero el proceso de producción y, luego, el de comprensión. Lean el programa de la asignatura para observar cómo se estructura este desdoblamiento.

La escritura extiende la potencialidad del lenguaje de manera ilimitada y da una estructura diferente al pensamiento al organizarlo.

La escritura es un proceso complejo porque se ponen en juego diversas actividades mentales que permiten reconocer las reglas de ortografía, las de puntuación, las sintácticas, la estructura del texto, el registro del lenguaje, es decir, dominar el código.

Cuando construimos un texto, además, recurrimos a nuestra memoria, donde están reelaborados nuestros conocimientos y experiencias previas. Desarrollamos conceptos nuevos a partir de ideas viejas, refundimos y ampliamos información, comparamos, relacionamos.

Por eso, la idea es que Uds. se apropien de las técnicas que les permitan el dominio de una forma de pensar en la cual la estructuración del lenguaje y la ordenación del pensamiento se encuentran en equilibrio y armonía, es decir, alcancen el grado más alto de la escritura.

Para alcanzar ese estadio, nosotros consideramos que sólo hace falta trabajar. Uno de los grandes mitos de la escritura es la inspiración: musas que inspiran a escritores, parentesco entre escritores y dioses. Hoy sabemos que no hay secreto ni magia en la actividad de escribir que sólo se trata de trabajo, de ejercicio constante y periódico. No podemos creer en "el momento de inspiración"; sino que el dominio de la palabra escrita se adquiere a partir de una decisión personal y social y se domina a partir de una ejercitación continuada.

La escritura es, pues, una actividad compleja y lenta que lleva tiempo, dedicación y paciencia mediante una ejercitación que se desarrolla de forma recursiva y lleva a rehacer una y otra vez los textos.


Sin embargo, ¿cuál les parece que es el primer paso para dominar la producción escrita? Piensen en sus vivencias: ¿Cuál es la experiencia con la palabra escrita en la etapa de la escuela secundaria? ¿Qué consejos recibieron con respecto al mejoramiento de sus escritos? ¿Qué sugerencias recibieron desde el nivel de educación formal, por ejemplo, de parte de una profesora, de parte de un preceptor? ¿Qué sugerencias recibieron desde el nivel de la educación informal, por ejemplo, de parte de una abuela, de los padres, de un compañero, del entrenador de un deporte favorito?

Si todos decían: "Leé", ACERTARON. La primera gran receta es leer.

Editado por Cátedra Redacción I a las 07:01 PM | Palabras: [ 603 ]
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© Fernando Irigaray, Marcelo de la Torre, Jorge Yunes,
Diego Rolle y Carlos Rossano (2002-2005)

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