Sobre (o debajo de) la "Sociedad de la Información"
* HABLANDO DE COMUNICACIONES, EL PÁRROCO DE UNA PEQUEÑA LOCALIDAD DEL LITORAL, CUENTA UNA TRISTE HISTORIA“Resulta que una pareja de campesinos dormía las fatigas del día, alguno de los dos soñando con el niño que iba a nacer en un par de meses, si la luna no había cambiado el calendario. Despertaron sobresaltados, en plena noche, por el frío susurro del agua que cubría el piso de la vivienda; en la oscuridad adivinaron que esa gelatina oscura devoraba, desde las patas, el escaso mobiliario. Mientras trataban de rescatar algo, acumulando encima de los muebles más altos, la mujer se dobló por las prematuras urgencias del parto. Sin vecinos cerca, sin teléfono ni radio, con el médico más próximo a 15 kilómetros, ni otro transporte que el viejo caballo del arado, al hombre no le quedó más recurso que acomodar a la mujer lo mejor que pudo sobre la rustica mesa y partir en busca de ayuda.
Caminó por horas, cortando las aguas con las rodillas, tanteando con los pies en el fondo resbaladizo, rogando para que no pasara nada. Desde las afueras del pueblo corrió sin parar hasta el puesto sanitario. Esperó tiritando hasta que estuviera listo el equipo de rescate, la vista fija en el agua para detener la crecida con su insomnio. Por fin, logró desandar el camino. Cuando tuvo el rancho a la vista, calculó que las aguas se habían tragado más de un metro de pared. Adentro, la pesada mesa que él mismo había construido seguía en pie; sobre ella yacían muertos la madre y el niño, victimas los dos del atraso, de la miseria, de la incomunicación.
Mientras iba y venía aquel campesino, aterido de frío y de angustia, en la orbita circular de la tierra, por encima de la tormenta, giraban más de un millar de satélites, casi un centenar de ellos dedicados a las comunicaciones. Si el hombre hubiera podido colocar una mano sobre la panza de alguno de esos sofisticados íconos aéreos, como a veces lo hacía con su mujer para palpar al hijo que crecía, los hubiera sentido vivos. En su interior, zumbaban simultáneamente millares de datos, telefonemas, telegramas, programas de radio y televisión, telefotografías, télex y mensajes cibernéticos.”
Este relato es parte de la introducción del libro “Comunicación, el tercer mundo frente a las nuevas tecnologías.” El libro fue compilado por José María Pasquini Durán y pertenece a la colección de “Comunicación y cultura” dirigida por Aníbal Ford.
Este libro de la década del ochenta estudia, de la mano de distintos autores, cómo el desarrollo de las nuevas tecnologías ha producido fenómenos como la recomposición de los sectores productivos y la informatización de la economía; el desarrollo de los nuevos centros de poder en los países desarrollados que consideran al conocimiento como materia prima del futuro; la generación de una nueva división del trabajo a escala internacional...y más. Todo desde la perspectiva de políticas culturales.
Sí, fue editado en la década del ochenta pero las problemáticas de fondo que aborda son las mismas con las que nos desafía nuestra actualidad.
* VOLVIENDO A LA HISTORIA. REHACIENDO EL PORVENIR. SOCIEDADES DEL SABER Y DEL CONOCIMIENTO
Armand Mattelart, autor –entre otros libros– de Historia de la Sociedad de la Información (2002), y que actualmente despliega su artillería de pensamiento como presidente del Observatorio de Medios de Francia (Observatoire français des médias), estuvo en la Argentina con motivo del coloquio “Democracia y Ciudadanía en la Sociedad de la Información: desafíos y articulaciones regionales”, organizado el año pasado por la Escuela de Ciencias de la Información de la Universidad Nacional de Córdoba y auspiciado por la Embajada de Francia, la Alianza Francesa y la Agencia Córdoba Ciencia.
Como en el citado libro, Mattelart se refirió en la conferencia al polémico y problemático concepto de “Sociedad de la Información”. Critica el concepto hegemónico de “información”, contenido por la construcción geopolítica de la noción de Sociedad global de la Información que postula una perspectiva instrumental y estadística que despoja al término de toda su concepción de “memoria” y de “cultura” de los pueblos para polarizarse meramente en lo que tiene que ver con el “canal”, de manera de hacer sustentable la idea de un futuro postindustrial y con ello, por supuesto, la tesis del fin de las ideologías. Esas teorías son las que Mattelart sintetizó como las “tecnoutopías” que durante la segunda mitad de los años noventa vivieron en la imaginación de muchísimas personas y en algunos proyectos políticos que actualmente agonizan. Pero a la vez eran enarboladas como banderas o caballitos de batalla para producir una aceleración de la liberalización del mercado de las telecomunicaciones, de la mano, como podíamos prever –y hoy ya comprobar– del G-7 y de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Pero la crisis del “todotecnológico” –otro concepto de Mattelart– y de la tecnoutopía no tardó en manifestarse. Con el comienzo del nuevo milenio, es decir, después de los atentados a las Torres Gemelas del 11 de septiembre de 2001, todo se complicó y la desenvoltura con la que se hablaba sobre la sociedad de la información comenzó a complejizarse y a entrar en crisis, incluso los actores mismos y los protagonistas de esa sociedad soñada y pensada para la comercialización se fueron desvaneciendo (el ocaso de las puntocom, por ejemplo). Según Mattelart, “lo más importante es que con lo sucedido el 11 de septiembre vuelve la cara oculta de la sociedad de la información. Es decir, la sociedad de control”.
Por si quedaba alguna duda sobre la disrupción conceptual después de los atentados del 11-S, llegó la invasión a aliada a Irak. Y Mattelart sostiene que el mito de la sociedad de la información terminó de derrumbarse por completo con ese hecho: “El conflicto, en efecto, ha vuelto a poner de relevancia los retos geopolíticos a largo plazo vinculados al control del aprovisionamiento energético”, explicó. Según el presidente del Observatorio de Medios de Francia, esto y la guerra en Medio Oriente terminaron de refutar la tesis del “fin de las ideologías”, a partir del surgimiento del mesianismo religioso. Además, Mattelart subrayó la inviabilidad que representa actualmente la pretensión de Estados Unidos de “representar un polo cultural que puede irradiar a través del mundo”. “La inercia de las fuerzas armadas frente al saqueo de los museos y la quema de bibliotecas en Bagdad, en contraste con la custodia de los pozos de petróleo, ha puesto de relieve el valor que la doctrina de la global war –guerra contra el terrorismo / guerra permanente / guerra preventiva– atribuye a la historia, la cultura y la memoria de los pueblos”.
Como producto de esta crisis y su consecuente transformación violenta de los espacios, han emergido nuevos actores que, poco a poco, comienzan a proponer nuevos vértices de una idea muy general de un modelo de desarrollo diferente e integrador. En última instancia, dice Mattelart en el libro Historia de la Sociedad de la Información, pensar e implementar un modelo de desarrollo diferente sigue siendo un desafío que trasciende la cuestión de la sociedad de la información. “La noción de información –advirtió– ha movilizado a muchos sectores en sentido crítico para plantear alternativas.” Las nuevas posturas, en general, se oponen a las propuestas de “modernización” de los gobiernos que buscan por vías múltiples generar un “ambiente propicio” para que las grandes empresas del capitalismo financiero inviertan y acaparen el prometedor mercado de las comunicaciones, como ocurre actualmente –e intentan que siga ocurriendo–, amarrado por los tentáculos de la OMC. En ese sentido, Armand Mattelart subrayó los aportes que están realizando las organizaciones de la sociedad civil, sobre todo las que tienen que ver con la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información, cuya segunda fase se celebrará en unas semanas en Túnez.
De todas formas, Mattelart reconoce sin tapujos –lo cual no implica debilidad como muchos creen, sino todo lo contrario: fortaleza y capacidad de reconocer las dificultades de un panorama harto complejo– las complicaciones de “ir más allá”, porque evidentemente con lo que se está haciendo no alcanza o; la situación incluso puede ser peor, no funcionar como esperamos. Para Mattelart “no es fácil ir más allá del análisis e incorporar en un proyecto político toda la crítica de la sociedad”, y agregó que “la parte más interesante de la declaración de la sociedad civil organizada es la que se refiere a la diversidad, no en términos de tener medios alternativos comunitarios sino de pensar el sistema comunicativo a partir de la noción de servicio público”, idea que no sólo resulta difícil de pensar sino también de vehiculizar de manera generalizada.
Presiones políticas, gubernamentales y privadas se interponen en el camino. La pronunciada concentración de los medios pone en evidencia en cualquier parte del planeta la problemática de la diversidad cultural. Mattelart alertó en ese sentido sobre lo que ocurrió recientemente en Francia: dos empresas de armamentos adquirieron “el 80 por ciento de los medios de prensa”. Las transacciones financieras especulativas de capitales a escala global también tienen su micromundo en los medios de comunicación. Es por ello que una de las propuestas del Observatorio que dirige Mattelart es cobrar un impuesto –una especie de Tasa Tobin adaptada a ese terreno– a las “inversiones” en materia de publicidad en los megamedios, una forma de hacer más viable la idea de los medios de comunicación en tanto “servicio publico”.
Es frente a esos escenarios de concentración neoliberal donde la presión civil se resignifica y se vuelve práctica y eficiente aunque, por supuesto, con límites. De todas formas recientemente se ha ganado una pequeña batalla: el Parlamento Europeo acaba de emitir una resolución instando a la Comisión Europea y a la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información a incluir la noción de “servicio público” y plantear “la necesidad de luchar contra la concentración” de medios de comunicación. “Los bienes públicos mundiales son cosas a las cuales los pueblos tienen derecho. Deben ser producidas o repartidas, o distribuidas” en condiciones de equidad y libertad, cualquiera sea el estatuto de las empresas que desarrollan esta misión. Los derechos universales humanos y ecológicos son su regla; la democracia, la exigencia permanente; y el movimiento social, la fuente”, explicó Mattelart.
Otra pequeña batalla ganada que tal vez pueda traducirse en un puñado de derechos recuperados es la reciente incorporación por la Unesco del término “sociedades del saber y del conocimiento”. Al respecto Mattelart señaló que “no puede haber sociedad global de la información. Es un mito. Puede haber sociedades del conocimiento porque cada país se introduce en el universo tecnológico a partir de su cultura, su historia y la especificidad de sus instituciones”. Esto implica un cambio radical respecto de la postura de la OMC, que pretende comercializar la cultura y todo lo que de ella se desprende como uno más de sus servicios.
Algo muy importante para tener en cuenta cuando pensamos en estas cosas –las mismas y distintas, todo al mismo tiempo– es que, tal como Mattelart se encargó de recordar, son principios que están explicitados desde 1948 en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en la Convención Internacional sobre los Derechos Cívicos y Políticos que fue adoptada en 1967, y que han ratificado alrededor de 150 países. “Esto quiere decir que nada es nuevo, muchas veces hay acumulaciones que se olvidan. La vuelta a la historia es también el respeto por todos aquellos que lucharon en su momento por más democracia”. La “desenvoltura que impera en los discursos” sobre la sociedad de la información deber sometida a la más severa crítica, pues muy frecuentemente está basada en la ingenuidad política y en el desconocimiento histórico del proceso de unificación del mundo, como si hubiese nacido hace un par de décadas.
* NO HAY TIEMPO
La intención de desarticular el mito de la Sociedad Global de la Información tiene evidentemente una relación directa con los procesos políticos y culturales que llevan en marcha más de un siglo y no solo unas décadas, como muchas veces se afirma, o para ser más precisos, es en sí una cuestión, una disputa política. La velocidad pretende ser presentada como “juicio de autoridad” que funda un mundo ajeno a toda ley, en el que “está abolida la cosa política”. El mundo tiene entonces otros protagonistas que no dejan de ser lo que eran sino que transforman su condición en sí pero no la lógica de su interrelación. Antes los winners y los losers. Ahora los “rápidos” y los “lentos”. Se corresponden las categorías y se hermana lo esencial de su relación: el dominio.
La dictadura del tiempo corto reconoce y pondera la novedad, la presenta como revolucionaria pero no piensa, evidentemente, porque no advierte lo estructural de esos procesos en curso desde años, años y años. De nuevo, no se explica desde las malas intenciones, ni siquiera desde la ausencia de sentido crítico; responde invariablemente a la pereza intelectual.
Comprender profundamente la dimensión política del entramado cultural que efectivamente constituye el concepto de “información”, de “sociedad global de la información” y el de “sociedades del conocimiento” será un paso irrecusable para cambiar las cosas. Planteará, además, la necesidad de enmarcar esa lucha en las reivindicaciones del llamado "campo popular" y de los movimientos sociales y de resistencia global, aceptando que esas luchas son anteriores a las nuevas tecnologías aunque con ellas se evidencie o generalice la conciencia, y sobre todo comprendiendo que ni la resistencia ni la construcción alternativa pueden llegar a buen puerto si efectivamente no están articuladas, o si se han abandono a la fragmentación esnob que aún está latente y que en todo caso se encuentra en contradicción misma con los ideales predicados, otra forma de sostener las mercantiles esperanzas de quienes apuestan a liberar los mercados y a crearlos donde no los hay ni debería haberlos.
* FINANCIAMIENTO DE LAS TIC Y GOBIERNO DE INTERNET: HACIA LA CUMBRE MUNDIAL SOBRE LA SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN
La segunda fase de la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI), que tendrá lugar en Túnez del 16 al 18 de noviembre próximo, será un encuentro decisivo para avanzar en políticas de inclusión digital, democratización de las comunicaciones y transferencia tecnológica. La lógica de la Cumbre, tal como sucedió en la primera fase, prevé reuniones previas del Comité Preparatorio (Prepcom). En Ginebra, desde el 17 hasta el 25 de febrero pasado, se llevó a cabo una reunión preparatoria que tuvo dos temas centrales: El financiamiento para los países en desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), y la democracia en el gobierno global de Internet.
En este Prepcom, el avance principal –y parcial-fue el acuerdo entre gobiernos sobre los mecanismos para el financiamiento de las nuevas tecnologías en los países en desarrollo. Esto, por un lado, da por terminado el impasse político entre los distintos sectores, ya que esos temas quedaron estancados en las discusiones de la primera fase y, por el otro, no implica que llegue la hora del acuerdo de fondo para comprometer a los países desarrollados y organismos multilaterales a asumir nuevos compromisos financieros para concretar la llamada “solidaridad digital”.
Desde sociedad civil, se consideró que este avance en el acuerdo resulta insuficiente porque resta importancia al rol de los Estados y a la cooperación Norte-Sur. Además, se propuso una mayor atención a los aspectos no tecnológicos de la sociedad de la información, y se reclamó apoyo a las iniciativas bajo control comunitario y al software libre.
El debate de fondo en la Cumbre y en los Prepcoms es cómo cerrar la brecha digital, es decir, como distribuir las responsabilidades, políticas, culturales y financieras entre los estados miembros para afrontar de manera conjunta una estrategia común de inclusión y democratización.
Durante esta última reunión de preparación el preacuerdo sobre mecanismos de financiamiento postula una serie de retos y opciones destinados a cerrar la brecha digital. Pero el dato clave que hay que tener para leer esos puntos es que se presentan a título de recomendaciones sin obligación. En otras palabras, todos los sectores están de acuerdo sobre el Fondo de Solidaridad Digital pero no sobre cómo se distribuye su financiamiento. Recordemos que Fondo de Solidaridad Digital fue creado como propuesta del Presidente de Senegal, Abdoulaye Wade, en la Cumbre de Ciudades y de Autoridades Locales sobre la Sociedad de la Información que se celebró en Lyon (Francia) en diciembre de 2003. El objetivo de este Fondo es cubrir las iniciativas comunitarias en TIC, incluyendo capacitación, contenidos y equipamiento; pero no dará solución a los macroproyectos de infraestructura de telecomunicaciones, para los cuales la estrategia prioritaria sigue siendo la desregulación del sector para favorecer la inversión privada.
Hasta ahí el tema “financiamiento”. El otro punto central de las discusiones de la reunión pasada del Comité Preparatorio fue “Gobierno de Internet”
El gobierno de internet es un tema que está siendo analizado desde hace muy poco tiempo. Descifrar qué es el gobierno de Internet, qué mecanismos e instancias de decisión e implementación existen o son requeridas, es parte de la tarea encargada a una comisión de trabajo llamada Working Group on Internet Governance (WGIG), conformada por la ONU con representantes de gobiernos, sector privado, sociedad civil y organismos multilaterales.
La única postura clara frente al gobierno de internet la tiene la tiene el tercer sector: Para las organizaciones de la sociedad civil, el gobierno de internet es un tema que tiene implicaciones fundamentales para los derechos humanos, el desarrollo y la democracia.
Entre los gobiernos hay tironeo, y muchos no logran ponerse de acuerdo respecto de los interrogantes que mencionábamos más arriba. Pero el acuerdo resulta casi total cuando la pregunta es ¿Quiénes deben administrar Internet? En realidad, el acuerdo es una disconformidad con el statu quo: mayoría de países no tienen voz ni voto en cómo se administra Internet. Esa administración está a cargo de una empresa registrada bajo la legislación estadounidense -el ICANN- la administración de los nombres y números (IP) de Internet; los patrones técnicos están a cargo de la Unión Internacional de Telecomunicaciones; y tienen cierta influencia el grupo encabezado por el sector privado Internet Engineering Task Force, y la W3C.
Sin lograr acuerdos trascendentes, el grupo de trabajo, compuesto de 40 miembros procedentes de los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil propuso 4 posibilidades para avanzar: crear foro permanente que continúe con el debate; desmantelar la ICANN para ser sustituida por nuevas agencias internacionales nacidas bajo el amparo de Naciones Unidas; dejarla casi tal como está y modificar algunos aspectos; y crear tres organismos de gobierno: uno para dirigir los temas de política, otro de supervisión y otro para coordinación mundial.
Como dijimos, aún no hay una opinión compartida sobre el gobierno de Internet, de ahí el mandato que confirió la Cumbre Mundial al Grupo de Trabajo para elaborar una definición de trabajo del gobierno de Internet. Que por ahora es esta:
El gobierno de Internet es el desarrollo y la aplicación por los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil, en las funciones que les competen respecti-vamente, de principios, normas, reglas, procedimientos de adopción de deci-siones y programas comunes que configuran la evolución y la utilización de Internet.
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NET ART:
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Algunos sitios:
http://www.furtherfield.org/index.php
http://www.plus.es/codigo/notodo/es/default.asp
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Blocking Software FAQ from Peacefire
Platform for Internet Content Selection (PICS)Platform for Internet Content Selection (PICS)
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Electronic Privacy Information Center
EFF
Ficha Pierre Lévy
Pre era eléctrica, a escala planetaria, los dispositivos sociotecnicos constituían el trasfondo de los acontecimientos políticos militares y culturales, pero en lo que McLuhan llamaría la era eléctrica los dispositivos socieiotecncos y otras variables ligadas fundamentalmente a las telecomunicaciones hacen que ese fondo se transforme en un escenario, un escenario mediático.
Los dispositivos sociotecnicos, sostiene Pierre Levy, raras veces son discutidos colectivamente, ni responden a decisiones tomadas por los ciudadanos. Levy busca, entonces, pensar en esa apropiación progresiva que da lugar a la tecnodemocracia. Se encarga, fundamentalmente, de las tecnologías del conocimiento, las tecnologías que nos permiten pensar. Y lo que es clave para él: estas tecnologías son un terreno político fundamental porque se organizan -y organizan a- en torno a la vida cotidiana y desde ellas emergen nuevas subjetividades de los grupos. Para adelantarnos, nos preguntamos, o confiemos en que lo lograremos, como nos dijo Daniel Link: ¿podremos lanzarnos a la búsqueda de otras razones, diferentes a la del beneficio, de otras bellezas, diferentes a la del espectáculo? ¿O la apuesta será nuevamente al mercado?
Entonces ahora, con Levy, sabemos que las sociedades llamadas democráticas contienen en sus sistemas sociotecnicos dispositivos políticos para instucionalizar lo social, tal como en las calles, en el congreso, en las grandes empresas. La plena integración de las elecciones técnicas en un proceso de elección democrática –no en el orden del voto en sí, sino mas bien en los procesos cognitivos- es un elemento clave para comprender la mutación de lo político. Veremos por qué…
Levy sostiene que la inclusión de nuevas tecnologías en los espacios públicos tradicionales, la escuela por ejemplo, es un proceso mucho mas extenso y complejo de lo que la política –o los políticos- pueden comprender. Si la inclusión de tecnologías responde a la construcción de imagen de un supuesto progreso o de una gestión a la altura de la modernización tecnocentrica, dice Levy, no se obtendrá otra cosa que una imagen, tal como se buscaba, y no una integración gradual de tecnologías.
En tecnologías de la inteligencia, Levy propone una idea mucho más abierta de las tecnologías, una concepción mas indeterminada de la evolución tecnocultural y una apertura hacia de desagregación inevitable de lo que entendíamos en los ochenta por informática.
Para Levy la técnica no es solo un elemento político sino una micropolítca del acto. Es por eso que le confiere una importancia especial. Levy sostiene que a partir de la metamorfosis de la ecología cognitiva las nuevas tecnologías “desestabilizan los andamios culturales que dirigen nuestra comprensión de lo real”.
Tal como lo vimos con McLuhan, Pierre Levy reconoce la oralidad, la escritura y la informática como tres eras diferenciadas, no disciscontinuas, que conviven, como modos fundamentales de gestión de conocimiento.
Levy se detiene en el concepto de ecología cognitiva para defender la idea de una identidad colectiva de hombres-cosas pensante, como un grupo dinámico que (Des.)organiza singularidades. Levy parte de esto porque se pregunta ¿quién piensa?, y para él la respuesta que debemos dar hoy no puede ser la misma que daba el estructuralismo. ¿Pienso yo? ¿Pensamos nosotros? ¿Piensan las cosas?
Lo que propone Levy es pensar desde donde las categorías comienzan a resquebrajarse, justo cuando el calculo está a la sombra de su margen de error o del resultado colateral, imprevisto, no buscado. Entonces, cómo pensar. Eso sí, algo está claro: el determinismo no es en ningún modo la respuesta.
Levy piensa en las fronteras de las distinciones del Ser. Las formas de ser, de pensar y de conocer están dadas por la época, la cultura y las circunstancias, es decir, por el trascendental histórico. Pero qué pasa cuando las fronteras se convierten en caminos por los cuales fluye el Ser, en los que las distinciones que antes operaban como puertos ahora devienen puente. Una misma cosa.
El ejemplo que tiene a mano Levy para explicar esta conjugación de categorías es la maquina a vapor, que pudo pensarse como objeto técnico pero también como modelo termodinámico para pensar la historia, el psiquismo o la situación del filosofo. Agregamos nosotros, como una nueva forma de diseño urbano también, de arquitectura social.
El punto es que lo que podría estudiarse como un mero objeto técnico en realidad operan en ordenes superiores respecto de “la escena” o las circunstancias poniendo a tambalear las estructuras –o para ser mas precisos las ideas fuerza- que las soportan. Bien, la aparición de ese tipo de dispositivos técnicos hace que una instancia determinada del proceso histórico de venga en “bisagra”, un quiebre, una ruptura que configura un nuevo tipo de humanidad. Un nuevo tipo de humanidad que para Levy requiere estudiar la historia de la inteligencia mas que la de las ideas. Se trata, según el autor, de inteligencias diferentes a como veníamos pensándolas. Levy entiende a la técnica como orden y a lo social, político, económico y cultural como posibles medidas de ese orden. ¿Por qué le importa ese nuevo orden a Levy, esa nueva ecología cognitiva? Pues bien, porque para él ahí está la brújula para el devenir del sujeto, de la razón y de la cultura.
Cuando Levy habla de ecología cognitiva y pone el acento en la técnica de ningún modo se refiere a una técnica en el sentido general ni homogéneo, y mucho menos sostiene que esa técnica determine o funde estructuras sociales definidas o inmóviles. Por el contrario, suscribe a la idea de reorganización permanente, con actores variables en colectivos más o menos estables pero susceptibles al cambio.
Entonces la gran pregunta, la del millón, es saber cómo operan las gramáticas discursivas, cómo es la topología de configuración colectiva y cuáles son los patrones de entrelazamiento de la representación que se rediseñan permanentemente. Resumiendo, la pregunta del millones es ¿cuál es la composición química de este orden si lo pensamos desde la técnica? Foucault se preguntaría, cuáles son los minerales que componen esta nueva episteme.
Pero hay una afirmación que complica del todo. Dice Levy: las técnicas no determinan nada. Provienen de largas cadenas entrecruzadas y ellas mismas solicitan ser interpretadas (pero entonces, ¿las cosas nos piensan a nosotros?), llevadas a nuevos devenires por la subjetividad puesta en acción de los grupos o de los individuos que se apoderan de ellas.
Levy propone lo improbable de un supuesto grado cero de la técnica, tan pregonado por los laboratorios teóricos de la derecha. Pero Levy no se detiene en hacer una lectura de la ideología de la técnica sino que, como ya dijimos, la considera en si un terreno político que ordena de un modo u otro, y ese orden, a la vez es definidos por nosotros. La lógica del conflicto. Las posibilidades y potencialidades en el registro del uso, de la apropiación.
Es por ello que Levy no soslaya las motivaciones que ponen en movimiento a la técnica pero tampoco busca defender una monocausalidad o un determinismo incontrastable. De la misma forma que podemos comprobar un cambio epistemológico, podemos perfectamente identificar cualidades formales en la concepción técnica de lo social que responden a paradigmas anteriores. Una ecología de lo cognitivo nos obliga a botar la idea de discontinuidad, y nos propone, al menos para comenzar, pensar en lo híbrido, en lo simultaneo y en la multideterminación. No solo en lo político.
Para Levy la técnica no es ni buena ni mala, lo que no significa necesariamente atribuirle la condición de neutralidad. En verdad, esas categorías asesinan todo pensamiento. Liquidan lo epistemológico. Levy propone entonces ni condenar ni halagar a la técnica, y nos recomienda no pedirle fines últimos. Creo que también, ya que estamos quemado categorías, podríamos quemar esa: incendien la idea de fines.
No esperemos soluciones de la técnica. Quememos también la idea de soluciones. Porque si la técnica es el medio el orden es el mensaje. Y ese nuevo orden, como advierte con lucidez Levy, contiene aspectos favorables y otros no tanto.
Para avanzar, Levy nos propone sumergir los sistemas técnicos –cuidado acá, no habla solo de técnica sino que piensa en términos de sistemas técnicos, en términos que suponen una ecología- en un devenir colectivo para así poder reconocer lo instituyente, que siempre esta presente al menos en potencia, que a veces logra instituir y que casi nunca vemos. Entonces, en plan de manual, preguntémonos pensando a escala, ¿qué instituye la técnica?
Un ejemplo muy claro de Levy es la comparación entre informática y arquitectura o urbanismo: en lugar de estructurar el espacio físico de las relaciones humanas y de la vida cotidiana, el técnico informático, que nace automatizando el calculo, organiza el espacio de las funciones cognitivas, es decir, captación de información, puesta en memoria, evolución, previsión, decisión, concepción, etc. Para reforzar esta idea, Levy se pregunta: ¿qué se diría de los arquitectos y urbanistas que no tuvieran ninguna noción de sociología, de estética, o de historia del arte?
Los seis principios sobre el hipertexto:1.Principio de metamorfosis: la red hipertextual se encuentra sin cesar en un proceso de reconstrucción y renegociación.
2.Principio de heterogeneidad: Los componentes de sentido, los vínculos y los nodos de una red hipertextual son heterogéneos, El proceso sociotecnico supone múltiples asociaciones entre ellos.
3.Principio de multiplicidad y ajuste de las escalas: El hipertexto se organiza sobre una estructura fractal, es decir que cualquier vinculo o nodo puede revelarse y propagar efectos a escala.
4.Principio de exterioridad: la red no posee unidad orgánica ni motor interno. Ella pende de un exterior indeterminado.
5.Principio de topología: En los hipertextos todo funciona por proximidad, por cercanía. El curso de los fenómenos allí es un asunto de topología, de caminos. La red no esta en el espacio, es el espacio.
6.Principio de movilidad de los centros: la red carece de centro o, mas bien, posee varios centros permanentes que son como tantos otros puntos luminosos perpetuamente móviles.
Citas de Levy:El acto de comunicación define la situación que va a otorgar sentido a los mensajes intercambiados (…) El sentido emerge y se da en situación, siempre es local, fechado, y transitorio
Los cambios en las técnicas de transmisión y tratamiento de los mensajes transforman los ritmos y las modalidades de comunicación. Esto redefine, recodifica.
Cada palabra no solo transforma el estado de excitación de la red semántica, sino que contribuye a construir o a remodelar la topología de la red.
No existe pues la técnica por un lado y el uso por el otro, sino un único hipertexto, una inmensa red fluctuante y complicada de usos, y en eso consiste, precisamente, la técnica.
La red digital: el texto como geometría variable de la imagen animada.
A propósito de una función de los sistemas expertos en los hipertextos, se le podría enseñar a un modulo personal de la terminal a atrapar en la red todos los documentos textuales y audiovisuales susceptibles de interesarnos, luego a jerarquizar, organizar, compactar y paginar los documentos en cuestión según las modalidades de interfaz que mas nos convinieran. Ese reprocesamiento explotaría, tanto como fuera posible, a la codificación digital, y el apoyo que esa codificación le da a los programas de inteligencia artificial. Se obtendrá algo así como periódicos audiovisuales íntegramente personalizados, diferentes para cada uno en función de sus intereses y elecciones.
La digitalización permite el paso de la copia a la modulación.
Para saber más:
Cuando alguna administración estatal pone en su lugar el minitel o cuando tal multinacional farmacéutica o agroalimentaria elabora una nueva molécula hay, progresivamente, reorganización de la sociedad. Los poderes construyen nuevas redes sociotécnicas con el fin de constituir los puntos de paso obligados en provecho del seno de estas redes. Me parece que el ciudadano, por su estatus, debía tener voto y hablar sobre todas estas transformaciones. La rapidez de las evoluciones contemporáneas puede ser considerada como una oportunidad de asirse. La velocidad es tal que todas las instituciones y situaciones adquiridas son desestabilizadas. Esta relativa apertura debe ofrecer la ocasión de intervenir e interrogarse sobre la nueva cultura que tenemos que construir. Pero esto implica no tener más reacciones cobardes frente al desarrollo tecnocientífico.
http://www.antroposmoderno.com/antro-articulo.php?id_articulo=405
Qué es un hipertexto?
“El hipertexto es quizás la única metáfora que vale para todas las esferas de la realidad donde están en juego las significaciones."
Pierre Lévy
http://dialogica.com.ar/clicsmodernos/archives/2003/09/5_que_es_un_hip.html
Pierre Levy, Ciberfilosofo.
autor quiere elaborar un sistema filosófico de la inmanencia, intrínsecamente hipertextual, iconico e interactivo, una especie de I Ching del siglo XXI,Äque debería ser consultado de manera interactiva en la Web, podría servir de orientación para las investigaciones en filosofía y ciencias humanas y servir de soporte a la investigacion-accion en el dominio de la educación.
http://www.ilhn.com/filosofitis/ensayitis/archives/000588.php
El hipocuerpo: Una vivencia actual que la virtualidad aún no puede eludir
Por Roberto Balaguer Prestes
http://www.cibersociedad.net/textos/articulo.php?art=9
Periodismo digital: luces y sombras de las nuevas tecnologías de la información
Por Mariel Ortolano
http://www.grafotecnico.edu.ar/dixit/medios2.html
Las leyes de los medios. McLuhan (des)haciendo ciencia
La nueva ciencia. (Perdón ¿Qué es lo científico?)
Las leyes de los medios. La Nueva Ciencia, es un libro de Marshall McLuhan y de su hijo Eric, que incluimos como bibliografía para este cuatrimestre de TDCI, porque nos viene muy bien para pensar las tecnologías, para, como nos dicen los autores, identificar propiedades y las acciones ejercidas sobre nosotros mismos por los tecnologías y los medios.
Se trata de cuatro leyes empíricas, un medio practico para percibir la acción y los efectos de las tecnologías.
Como ya comentamos, McLuhan fue muy resistido por la academia, según él porque después de dormir durante 500 años era lógico que los intelectuales se molestaran cuando él y sus preguntas y sus nuevas formas de conocer los apuraban.
Pero a decir verdad los editores de McLuhan, luego que publicara La comprensión de los medios como extensiones del hombre, le sugirieron una reedición del libro, menos ríspida y discontinua, con una reelaboración mas científica de sus ideas.
Entonces la gran pregunta era como sistematizar científicamente las ideas de La comprensión de los medios como extensiones del hombre, sin apuntar tanto a irritar al lector como a encajar en el canon académico.
Como bien advierte Piscitelli en sus Ensayitis "en epistemología el estilo es la obra" (...) "lo que parecía una discusión de estilo se tradujo en el caso de McLuhan y de otros impenitentes que vemos aparecer varias veces a lo largo de nuestras excursiones conceptuales en una cuestión de estilo... epistemológico. Lo que se le cuestionaba a McLuhan no es muy distinto -aunque el arco de la epistemología que ocupan aparezca en otras latitudes- que lo siempre se le cuestiono a Michel Foucault, a Francisco Varela a Fernando Flores a Ludwig von Bertalanffy, a Gregory Bateson y a Thomas S.Kuhn, y a muchos otros pensadores que seguramente Horacio Gonzalez y Tomas Abraham no dudarían en coleccionar bajo el paraguas de los pensadores bajos, discolos, bulimicos o mas seguramente apostatas".
Así las cosas, tal como nos cuenta Eric McLuhan su padre se encargó de averiguar cómo transformar aquel libro mosaico en un libro científico. Y se dedicó durante meses a entender qué era lo científico, hasta que dio con Karl Poper: algo científico es algo planteado en tal forma que se pueda refutar.
Eureka. McLuhan comenzó por preguntarse ¿Qué afirmaciones podemos hacer acerca de los medios de información que cualquiera pueda a poner a prueba -confirmar o refutar- por sí mismo? ¿Qué tienen en común todos los medios informativos?
Así fue como se encontraban cada vez mas cerca de aquello que después dirían, que todo lo que el hombre hace, cada procedimiento, cada estilo, cada artefacto, cada poema, canción, pintura, aparato, herramienta, teoría, tecnología, manifestaban cuatro dimensiones de funcionamiento y emergencia.
Padre e hijo trabajaron sobre La comprensión de los medios como extensiones del hombre y rápidamente vieron las cuatro constantes, las cuatro leyes. Para ser más precisos, estuvieron seguros al principio de tres y luego darían con la cuarta.
A fin de comprenderlas mejor, deberíamos plantear las leyes más como preguntas que como afirmaciones, siendo más fiel a cómo McLuhan las pensó.
- ¿Que EXTIENDE?
- ¿Qué vuelve OBSOLETO?
- ¿Qué RECUPERA?
- ¿En qué REVIERTE?
Las leyes
La primera y más obvia fue la EXTENSIÓN, (extensiones del hombre, tal como el subtitulo del libro). Cada tecnología extiende una facultad física o psíquica del hombre. La idea de extensión también podría ser reemplazada según el caso por aumenta, refuerza, intensifica, acelera, hace posible.
Ejemplos:
La perspectiva en el dibujo, la pintura, y la fotografía intensifica el punto de vista singular
La fotocopiadora posibilita la reproducción de textos a gran velocidad
La heladera aumenta la disponibilidad de alimentos
La segunda ley es la OBSOLESCENCIA. Cuando un medio extiende una facultad física o psíquica partes del entorno de lo extendido se vuelven obsoletas. Dado que hay un equilibrio en la sensibilidad, cuando un área de la experiencia se intensifica o eleva otra queda disminuida o embotada.
Ejemplos:
La heladera volvió obsoleto el trabajo del hielero
El automóvil reemplazó al caballo, y cambio los usos de los establos, herreros, talabarteros, fabricantes de monturas. También el automóvil vuelve obsoleto al pie, no en forma definitiva pero sí mientras se conduce, a tal punto que el pie queda solo disponible para las funciones que le demanda el auto -frenar, acelerar- al punto de perder, también temporalmente, su función sustancial, la de permitirnos caminar.
La tercera ley es la RECUPERACIÓN
A partir de cada nueva tecnología que se incorpora en la sociedad, que extiende nuestros sentidos, anteriores estructuras y entornos o antiguas formas de acción, organización social y pensamiento reviven, se recuperan.
Ejemplos:
El feminismo recupera la identidad colectiva de la sociedad matriarcal.
La perspectiva en la pintura recupera la especialización en la alta definición.
La pipa recupera el viaje interno contemplativo (Kant!)
La cuarta ley: REVERSIÓN. Cuando una tecnología se lleva al limite, cuando los medios de sobreextienden, en palabras de McLuhan "cuando son sobrecalentados", pueden emerger características opuestas a las originales o generar una función opuesta a la pretendida. Cada forma, llevada al limite de su potencial, invierte sus características.
Ejemplos:
Demasiados autos congestionan las autopistas, y la velocidad y seguridad
que aportaban originalmente, superadoras a las del caballo se ven
revertidas.
La hermenéutica revierte la oscuridad
Con la forma de diagrama llamado tetrada, las cuatro leyes pueden verse del siguiente modo:
EXTENSIÓN | REVERSIÓN
RECUPERACIÓN | OBSOLESCENCIA
La tetrada de efectos de las tecnologías no presenta un proceso secuencial sino cuatro procesos simultáneos. Los cuatro aspectos son inherentes a cada tecnología desde el principio.
Extensión y obsolescencia se vinculan como acción y reacción. La obsolescencia es consecuencia directa de la extensión. El proceso de recuperación, en general, se da después. No sucede lo mismo con la recuperación y la reversión. Y un medio solo revierte porque se ha llevado al limite. Comenta Piscitelli al respecto: "Para poder percibir estas sutilezas debemos recordar una y otra vez la mecánica de funcionamiento de las tetradas y como son a la vez una heurística y una taxonomía, una forma de descubrir y una forma de acumular intuiciones, información y perspectivas. Las tetradas no funcionan secuencialmente. No se trata de que un medio primero EXTIENDA, después REVIERTA, después OBSOLESCA y finalmente RECUPERE. En los hechos todo pasa al mismo tiempo y el recorte como siempre lo pone el observador".
Y una aclaración practica para no hacernos trampa: A la tétrada entramos por donde queremos, no hay entrada desacertada, pero el inicio establece cierta matriz lógica de pensamiento. Esto es para evitar disponer las mismas estructuras en varias leyes, y para explicar por qué podemos obtener distintas lecturas.
Las cualidades complementarias de las leyes de los medios de McLuhan pueden observarse cuando se las toma en pares, sean horizontales, o verticales. Por ejemplo: el alcohol extiende la energía pero revierte en depresión. El auto extiende la privacidad individual pero revierte la privacidad colectiva de los atolladeros de transito. El micrófono vuelve obsoleto el espacio privado y lo revierte en espacio colectivo.
El ejemplo que pensó Piscitelli:La birome o pluma fuente con su reservorio autocontenido de tinta EXTIENDE el tiempo de escritura continua, eliminando -OBSOLESCIENDO- la necesidad de mojar la pluma en la tinta. El Mensaje del medio es que, el cambio que hace posible tal capacidad nueva, es la habilidad de EXTENDER la expresión del pensamiento continuo, sin pausas.
Sin embargo cuando tal capacidad se EXTIENDE mas allá de un limite razonable, la libertad de expresión REVIERTE en la verborragia, en el agarrotamiento de la mano. Algo que dejo atrás la OBSOLESCENCIA de la recarga permanente de tinta. Justamente por no tener que mojar permanentemente la pluma, las pausas a las que obligaba la OBSOLESCENTE pluma anula las periódicas interrupciones en el flujo de pensamiento que promovían la contemplación y la reflexión mental. Así inesperadamente la birome RECUPERA un aspecto de la escritura en arcilla.
Dada su portabilidad y longevidad, la birome OBSOLESCE la necesidad de recurrir a la memoria permitiendo un registro preciso e indeleble de los hechos. Esta precisión RECUPERA la noción de los escribas. La tetrada así obtenida no tiene ningún orden preciso de lectura o recorrido. Ya que cualquiera de los elementos consignados puede actuar como disparador o catalizador de mayores y mejores análisis.
Hasta acá llegamos... Haremos un práctico con la red como objeto.
EL MEDIO ES EL MENSAJE: TABANEANDO CON McLUHAN

Si el medio es el mensaje…el mensaje es el medio???… pero entonces si el medio no es el medio, sino que es el mensaje y el mensaje no es el mensaje, sino el medio… como es posible hablar de medio y de mensaje como entidades diferenciadas??
El problema amaga con devorarse a si mismo puesto que parece estar afirmando que medio y mensaje son una misma cosa, aniquilando así los propios términos que componen la frase. Convirtiendo la explosiva y estimulante contradicción inicial en un mero caso de onanismo mental, de alguien que se divierte haciéndole creer a los demás que está diciendo algo original cuando en verdad no dice nada.
Estamos convencidos de que esto no es lo que ocurre con Marshall McLuhan.
McLuhan sostiene que cada cultura desarrolla una cierta configuración sensorial en función de los medios imperantes en la misma. Así, en una cultura oral la estructura del sensorium humano estará dominada por el sentido del oído. De la misma forma que la vista adoptará un papel central en las culturas tipográficas.
Hasta ahí no pareciera McLuhan estar afirmando nada demasiado importante, sino simplemente que según el ambiente mediático en el que me encuentre inmerso seré más o menos visual o auditivo.
Pero lo interesante es que, para este canadiense profesor de literatura, la configuración sensorial obtenida de la interacción del hombre con sus extensiones tecnológicas no solo afecta el orden de la sensibilidad sino también las propias estructuras del pensamiento, es decir, la concepción que este tiene del mundo y de si mismo.
Así planteada la cuestión el hombre crea tecnologías que al mismo tiempo recrean un cierto tipo de hombre.
En esta concepción no instrumental de la tecnología, embanderada por McLuhan a partir de la afirmación de que los medios son extensiones del hombre, subyace una antropología que corre al sujeto de la centralidad absoluta en el mundo. Dando lugar a pensar al sujeto como maquinal y a la tecnología como humana.
Scott Lash nos arroja un manto de claridad sobre este tema cuando, en su Crítica a la información, nos dice: “A su juicio (el de McLuhan) el sujeto no sólo está en el mundo con la tecnología; en su antropología mecánica, está fusionado con ella. En la fenomenología, el sujeto intencional tiene un status diferente del objeto. Por eso en Heidegger la estructura ontológica del Dasein es enormemente distinta de la estructura ontológica de otros entes. En la estructura tecnológica inmanentista los sujetos y los objetos convergen en su estatus ontológico: los primeros tienen, por así decirlo, movilidad descendente, y los segundos, movilidad ascendente. Para McLuhan, sujetos y objetos se fusionan”.
EL MEDIO ES EL MENSAJE POR QUE EL MENSAJE NO ES EL MEDIO
Para empezar a desentrañar la confusión en la que nos vimos enredados al comienzo de este escrito, o para sumergirnos más despabiladamente en ella, diremos que el medio es el mensaje justamente por que el mensaje no es el medio. Cómo es eso????!!! Hacia allí vamos.
El medio es el mensaje: El arte de estar inmerso.
Creemos acertado señalar que en la máxima macluhaniana pueden leerse dos acepciones que, por sus distintos niveles de inscripción, son complementarias entre si.
La primera de ellas está relacionada con el impacto que cualquier medio produce tanto en los individuos como en las formas en que estos se asocian. Esto es, lo radicalmente importante (léase, aquello acerca de lo cual un estudioso de los medios no puede dejar de preguntarse) son los “cambios de escala, de pauta, de paso de ritmo que cualquier medio introduce en los asuntos humanos”. Al decir de McLuhan, “el ferrocarril no introdujo en la colectividad humana el movimiento, el transporte, la rueda o el camino, pero sí aceleró y amplió la escala de las funciones humanas que acabamos de mencionar, creando clases totalmente nuevas de ciudades y nuevas especies de trabajo y diversión”. Y a renglón seguido agrega, “por otra parte, al acelerar el transporte, el aeroplano tiende a disolver las formas urbanas, políticas nacidas del ferrocarril, con absoluta independencia de aquello para lo que se use el aeroplano”.
Esta primera definición pone el acento en el medio como agente a nivel sociológico. Es decir, como promotor de cambios de escala y aceleraciones que impactan en las pautas de organización de las sociedades humanas.
La segunda definición apunta a señalar la dinámica entre cada nuevo medio y sus predecesores. Así, según Mcluhan, el contenido de cualquier medio es siempre otro medio: “El contenido de la escritura es el habla, del mismo modo que la palabra escrita constituye el contenido de lo impreso y lo impreso es el contenido del telégrafo”.
Claramente, esta última acepción se inscribe en un terreno mediamórfico. Es decir, señala un patrón de comportamiento de los medios en su desarrollo e interrelación.
Ambas definiciones atentan directamente contra la idea de continente-contenido aplicada a los medios. La primera, haciendo implosionar la díada al afirmar que es el medio mismo y los cambios que introduce a nivel social, y no el “mensaje” vehiculizado a través del medio (el ya famoso entre lo comunicólogos “dice qué” del modelo de Lasswell), lo que debemos tomar como signo, como “mensaje”. La cosa se grafica más o menos así:
SIGNO=MENSAJE, MEDIO=SIGNO, MENSAJE=MEDIO…
EL MEDIO ES EL MENSAJE.
La segunda definición, por su parte se sirve de los términos continente-contenido diciéndonos: si vamos a hablar de contenido como aquello que un medio alberga en su interior, de ninguna manera debemos reparar en lo que se dice a través de este (lo cual no nos señala nada acerca de las características del medio); sino que debemos analizar qué formas tecnológicas anteriores el nuevo medio ha absorbido. Desmenuzando un poco la cuestión, esto sería:
MENSAJE=CONTENIDO, CONTENIDO=MEDIO, MENSAJE=MEDIO…
EL MEDIO ES EL MENSAJE
Ahora bien, en las antípodas de McLuhan, los que pretenden dar cuenta del impacto de los medios a partir de los análisis de contenido (entendiendo por contenido lo que se dice a través del medio), identifican a aquel con los mensajes que “transporta”. Pero en ese caso la identificación no resulta para nada virtuosa, siendo, por el contrario, producto del indeseable sonambulismo tecnológico tan fervientemente denunciado por nuestro autor.
El mensaje es el medio: El ostinato alfabético.
Tal sonambulismo se identifica con la mentalidad alfabética (la ABCDEmindness como la llama Mcluhan) la cual se encuentra en una posición similar frente a los medios a la de aquel “marinero que se sume en el abismo y especula sobre la estructura del gigantesco torbellino, mientras éste lo engulle ineludiblemente”. Con el simpático agregado de que cree que puede sustraerse a su influencia, ignorando que “los efectos de la tecnología no se dan al nivel de las opiniones o los conceptos sino que cambian las proporciones de los sentidos o las pautas de la percepción”.
La miopía mediática que no ve que no ve los cambios profundos que cada medio introduce, y confunde la hondura de sus caracteres con la superficie de sus contenidos, ha quedado al descubierto con la aparición de la luz eléctrica.
Mientras los estudios de contenido anuncian EL MENSAJE ES EL MEDIO, la electricidad se les cuela por el punto ciego.
Es que para McLuhan prestarle atención a los contenidos es una pérdida de tiempo??? No, de ninguna manera. Es obvio que la televisión sin contenido o el cine sin films que proyectar no constituirían medio alguno. Como bien señala Piscitelli (ver pdf):“…muchas computadoras murieron porque fueron, por limitaciones de software o de hardware, de reciclarse para la conexión a Internet. En síntesis, el contenido es esencial al medio y a la existencia del medio”. Pero centrar la atención solo en los contenidos es pasar por alto cambios que calan mucho más hondo y que serán los que verdaderamente nos orienten en la tarea de dilucidar el tipo de proceso en el que estamos inmersos.
La electricidad, nos dice el autor de La galaxia Gutenberg, que es el primer medio de comunicación sin “mensaje” (aquí nuevamente hablamos de mensaje en el sentido de lo que se dice a través de…), ha pasado inadvertida frente a los ojos del analista incauto, quien al mismo tiempo que se pregunta por el “dice qué” queda enredado en la telaraña del nuevo ambiente tecnológico.
Vemos entonces como, mientras que en McLuhan es el medio el que reclama que se le preste atención como mensaje en si mismo, en los estudios de contenido es el mensaje el que se disfraza de medio.
Como no podía ser de otra manera el final de este post termina por el medio… Coda: El medio es el mensaje por que el mensaje no es el medio.
Empezando por el principio, preguntando al caminar. McLuhan para todos
¿Usted cree que mi falacia está equivocada? Esa pregunta era la respuesta de Marshall McLuhan a quienes lo cuestionaban… Algo de eso dice en Annie Hall, la película de Woody Allen de la que McLuhan participó.
Está muy bien. McLuhan. Seguro a la mayoría de todos ustedes alguna vez se lo mencionaron, alguna mañana escucharon su nombre en boca de algún profesor pero cuántos lo leyeron. La pregunta no es en vano porque el profesor McLuhan fue tan resistido como poco leído, aunque siempre citado, por supuesto con reservas porque la academia no está acostumbrada a este tipo de escritura, a esa arborescencia de pensamiento, a esa fragmentación como respuesta.
Entonces casi siempre todo se resume en que el medio es el mensaje o en la idea de la aldea global.
McLuhan fue un artista de la síntesis, ha recogido ideas amorfas, dispersas, las a conectado y ha abierto nuevos hábitos de conciencia.
McLuhan, actualmente comparado con pensadores como Newton, Darwin, Freud, Einstein, Pavlov, era un profesor de literatura inglesa que nadie conocía pero que un día de 1964 volvió la atención de buena parte de los intelectuales sobre él cuando publicó Understanding Media: The extensions of man (La comprensión de los medios como extensiones del hombre)
Esa obra, que desmenuzaremos más adelante, puso a McLuhan y sus ideas en el centro de los debates sobre cómo afecta la tecnología las formas y la escala de la organización social y la vida individual.
McLuhan decía que su obra era una aproximación de campo en forma de mosaico para estudiar cómo los medios reorganizan la percepción del mundo. Buenos ejemplos son El Medio es el Masaje, un inventario de efectos y La Galaxia Gutenberg, en el canadiense pone de manifiesto cómo los libros operan como medios, es decir, cómo alteran la percepción con su irrupción social.
El profesor McLuhan era absolutamente consciente de lo que hacía, de sus formas e inventarios. Es por eso que nos invitaba a entrar en su obra como si fuéramos a entrar en un baño de inmersión. Es decir, no importa por dónde entremos, pues después de unos instantes ya nos vamos a haber sumergido en un nuevo entorno.
"En América Latina no pocos académicos e investigadores de las ciencias de la comunicación menospreciaron las tesis de McLuhan", comenta Octavio Islas. Y explica: "El radicalismo althusseriano era la ideología que entonces estaba de moda en escuelas de periodismo y comunicación. De acuerdo con esa corriente teórica, inspirada en las tesis del pensador francés Louis Althusser - tristemente célebre-, los medios de difusión colectiva estaban al servicio de la burguesía, y destinados a garantizar la efectiva reproducción ampliada de la ideología dominante y la reproducción ampliada de la calificación diversificada de la fuerza de trabajo. Para algunos de los principales seguidores de Althusser en América Latina, como el destacado investigador mexicano Javier Esteinou Madrid, en las formaciones capitalistas más avanzadas, los medios de difusión colectiva habían alcanzado la condición de aparatos ideológicos hegemónicos, desplazando a un segundo plano a la familia y escuela en la tarea de garantizar la efectiva reproducción ampliada de la ideología dominante y la reproducción ampliada de la calificación diversificada de la fuerza de trabajo" (...) "La descalificación de todo esquema interpretativo contrario a las tesis del “althusserismo”, particularmente aquellas tesis que fueron estigmatizadas como planteamientos de corte "funcionalista", adquirió el carácter de constante en la enseñanza de las ciencias de la comunicación en muchos países de América Latina".
Antes de avanzar más resulta pertinente que comentemos brevemente cuál era la formación de McLuhan, que puede leerse en las notas al pie de sus libros, siempre citando a los grandes de la literatura, como Joyce o Shaquespiare.
Nació en 1911 en Canadá y se recibió de Bachiller en Artes en 1933. Tres años más tarde se graduaría en literatura inglesa en la Universidad de Cambridge, en Inglaterra.
Para saber más de McLuhan deberíamos investigar y leer a los poetas y simbolistas franceses de fines del Siglo XIX, a James Joyce –especialmente su Finnegans Wake- y al poeta, estudioso de la cultura T.S. Eliot y el panfletista y satirista inglés Thomas Nashe porque ellos fueron buena parte de sus influencias para inventar nuevas formas de pensar los sentidos.
McLuhan fue discípulo de I.A. Richards uno de los pioneros en la crítica literaria centrada en el sentido de las palabras en relación a cómo se utilizan. McLuhan se formó con la tradición literaria que sostiene que las palabras no tienen un sentido único, fijo, invariable ni independiente de sus usos. McLuhan deploraba la superstición del significado correcto, superstición sostenida increiblemente aun en algunos claustros académicos y elitistas.
Sabemos que no es posible el pensamiento sin el lenguaje. Pero la relación de las palabras con el pensamiento aun nos enreda en discusiones. I.A. Richards sostiene en el libro The Meaning of the Meaning –El sentido del sentido- que el pensamiento debía tener bajo su control a las palabras –no al revés- decidiendo el sentido a partir del contexto. Esta idea es tomada por McLuhan en la Comprensión de los medios como extensiones del hombre, donde explica que todos los medios son metáforas activas para traducir la experiencia en formas nuevas. La palabra hablada fue la primera tecnología mediante la cual fuimos capaces de tomar distancia de nuestro entorno para poder leerlo de una forma nueva, distinta a la que veníamos haciéndolo.
En ese sentido del sentido hay comprensión, en ese sentido hay traducción, tal como lo expone McLuhan en el capitulo Los medios como traductores en el libro La Comprensión de los medios.
McLuhan tuvo el perfil que nos interesa particularmente. Es decir, aquel perfil que no aparta la practica de la teoría porque ve en la primera el corazón de la segunda. Posiblemente por esa razón fundó la revista Explorations en 1953 y en 1955 una alocada compañía como Consultores de ideas –Idea Consultants- que ofrecía servicios de asesoramiento creativo para la innovación en los negocios.
En medio de tanta exploración y experimentación, como imaginamos, hubo de todo, desde proyectos inviables como luces para las cortadoras de césped y estufas y hogares tridimensionales hasta envases de aluminio y de cartón para bebidas, cenas dietéticas congeladas, utensilios para el baño en cápsulas descartables y las precursoras fuentes de televisión, que era lo que hoy conocemos como videocasets.
A mediados del Siglo XV Johannes Gutenberg inventó los tipos móviles que después hicieron posible la imprenta. ¿Qué se pregunta McLuhan, entonces? Sobre las clases y las escalas de cambios que acarrea la tecnología. La imprenta en este caso.
Para McLuhan el primer efecto de la irrupción de la imprenta es el comienzo del fin de la cultura manuscrita. Pero por otro lado mecanizó la escritura y socializó la publicación y extendió sin precedentes la circulación de conocimiento.
“La invención de los tipos móviles de Gutenberg forzó al ser humano a comprender en forma lineal, uniforme, concatenada y continua“ sostiene McLuhan y explica que esa estructuración del pensamiento, en un sentido incluso más material, la pagina escrita, los bordes, los margenes, los renglones, todo eso estructura trajo consigo una nueva forma de pensar el espacio. Y como ya podemos sospechar esta nueva percepción del espacio afecto en distintos planos de la organización social.
Entonces tenemos nuevas tecnologías que modifican nuestras formas de pensar. Nuevas formas de pensar que modifican las tecnologías. Un reordenamiento de la percepción una reestructuración de los sentidos que cambia la forma que percibimos nuestro entorno. Así, y en palabras de McLuhan, el pensamiento lineal produjo en la economía la linea de montaje y la sociedad industrial, en la ciencia, en la física particularmente, las visiones newtoniana y cartesiana del universo como un mecanismo en que es posible localizar un suceso en el tiempo y en el espacio. En el campo de las artes visuales la perspectiva fue afectada por el pensamiento lineal, y la literatura con la narración de cronológica es un ejemplo sensacional para comprender estas traducciones de la tecnología en la producción cultural.
Desde el principio McLuhan tuvo algo claro, que se lo adjudica a Blake. Y esto es: cuando varía la proporción entre los sentidos, el hombre varía. Y la proporción de los sentidos cambia cuando cualquiera de ellos o cualquier forma corporal o mental se exterioriza en forma tecnológica. Se extiende.
Precisamente las extensiones son clave. Lo que se extiende ya está en nosotros, alguna de nuestras facultades físicas o psíquicas. Porque, en los 60, mientras todos pensaban los medios como fuentes, a McLuhan se le ocurrió pensarlos como extensiones, producto retroprogresivo de una idea suya más amplia de la tecnología y de categorías nuevas para pensar los modos que en formamos a la tecnología y en la que ella nos forma.
Entonces para McLuhan la ropa es una extensión de la piel, así como la ciudad es una extensión colectiva de nuestra piel y la rueda una extensión primitiva del pie, tal como hoy lo es el auto o la bicicleta. Las casas y departamentos McLuhan los pensó como extensiones de los mecanismos de control de la temperatura del cuerpo.
Pero lo revolucionario del pensamiento mcluhaniano se hace evidente cuando sale a la carga con que el libro es una extensión del ojo, la TV es la extensión del tacto y las computadoras la extensiones de nuestro sistema nervioso central.
Lo que exasperó a más de un académico es que McLuhan desarrollara todas estas categorías reconociendo que carecía de una teoría formal detrás de todas ellas. De hecho, McLuhan llegó a comparar su obra con el trabajo de un violador de cajas fuertes. Decía que al principio no sabe qué hay dentro pero que su táctica simplemente se trata de enfrentarse al problema y ponerse a trabajar. “tanteo, sondeo, escucho, pruebo, hasta que los cerrojos ceden y puedo entrar’’.
Sí hay dos constantes en la obra de McLuhan. Una es que siempre el punto de vista es móvil, no se embarca en teorías monocausales y la multiperspectiva es su plan. Y la otra constante es que no se apoya en una estructura lineal. Esta característica la llevó al extremo en El medio es el masaje. Un inventario de efectos.
Los medios, las tecnologías extienden. Pero también amputan dice McLuhan. Y esa idea de amputación la mencionamos ahora porque más adelante nos va a hacer clave para comprender Las leyes de los medios. Para McLuhan la amputación es inevitable. Según que las leyes de los medios que elaboró junto a uno de sus hijos, Eric, toda tecnología que extiende amputa otra facultad y hace caducar la función de otro medio. Pero esto lo dejamos ahí que luego lo retomamos.
McLuhan, carecía de método formal o académicamente aprobado pero siempre hacia sus observaciones con dos preguntas clave: ¿hasta qué punto los seres humanos dependen de un sentido más que de otro? Y ¿Qué sucede cuando la proporción de los sentidos se modifica? Esta segunda pregunta tiene que ver con la idea mcluhiana de que la relación entre nuestros sentidos se modifican, alterando sus proporciones –y nuestra percepción- a partir de la emergencia de nuevos medios.
Claramente una de las preocupaciones de McLuhan es el cambio, la transfiguración de los entornos a partir de la irrupción del medio eléctrico ante el medio impreso.
Poniendo el acento en ese eje de análisis, Lewis Lapham ha presentado una comparación sintética de las afirmaciones de McLuhan acerca de los medios impresos y electrónicos:
Entonces:
el medio impreso: visual, mecánico, secuencia, composición, ojo, activo, expansión, completo, soliloquio, clasificación, centro, continuo sintaxis, expresión individual, hombre tipográfico
el medio electrónico: táctil, orgánico, simultaneidad, improvisación, oído reactivo, contracción, incompleto, coro, reconocimiento, de patrones, margen, discontinuo, mosaico, terapia de grupo, hombre gráfico
Uno de los aforismos más conocidos y con el que se sintetiza a McLuhan casi siempre es: el medio es el mensaje. Con esta afirmación, McLuhan nos plantea varios problemas, porque tenemos que redefinir qué es el medio y qué es el mensaje, por qué uno en tanto otro. Esto es desde el principio un problema porque McLuhan ha hablado de los medios en un sentido muy amplio, poco especifico.
Tenemos varias formas de pensar la idea "el medio es el mensaje", ya avanzaremos con ellas a partir de la relectura que hace Scott Lash en Crítica de la Información, pero lo que tenemos que dejar claro, porque de eso se encargó McLuhan es que si entendemos al mensaje solo en términos de contenido o información soslayamos la lectura clave para comprender a los medios, que es la que intenta pensarlos en relación a su poder para modificar el curso y funcionamiento de las actividades y relaciones humanas.
Lo importante para nosotros es que la inestabilidad en que McLuhan sumerge a un abanico de categorías e ideas sobre los medios, sobre el hombre, nos ponen de prepo a pensar y a revisar viejos conceptos.
El supuesto mcluhaniano de que el medio es el mensaje tiene también anclaje en el debate entre apocalípticos e integrados. Porque un bando y el otro coinciden en que el medio es el mensaje, y se desencuentran en la lectura que hacen de sus consecuencias. Mientras los apocalípticos ven, ante la explosión de los medios y la expansión de las sociedades mediaticas, la amenaza narcótica y el fin de la historia, los integrados, como McLuhan, ven el comienzo de una nueva fase histórica, el nacimiento de un hombre nuevo. Unos ven el fin de la razón, otros la emergencia de una nueva sensibilidad.
Con estas ideas empezamos, y la semana que viene nos dedicaremos exclusivamente a Las leyes de los Medios. La Nueva Ciencia, de Eric y Marshall McLuhan.
Para saber más:
La era McLuhan
Octavio Islas
What is Media Ecology?
http://www.media-ecology.org/mecology/
"Marshall McLuhan y Arturo Jauretche: Trazando un Paralelismo entre Re-tribalización y Barbarie"
Por Laureano Ralón y Cristina Eseiza
http://weblog.educ.ar/educacion-tics/archives/003583.php
The McLuhan.ca web site
http://www.mcluhan.ca/
http://www.marshallmcluhan.com
Blog What is The Message?
http://www.mcluhan.utoronto.ca/blogger/blogger.html
Las extensiones de los medios en el filme "Videodrome de David Croneneberg (I)
http://www.henciclopedia.org.uy/autores/DiazBouquillard/Cronenberg.htm
Las extensiones de los medios en el filme "Videodrome de David Croneneberg (II)
http://www.henciclopedia.org.uy/autores/DiazBouquillard/Cronenberg2.htm
¡Actores, un paso más!
Carlos Atanes
http://www.henciclopedia.org.uy/autores/Atanes/Actores.htm
Inteligencia conectada. Derrick De Kerchove en educ.ar
Por Pablo Mancini y Virginia Avendaño
http://weblog.educ.ar/educacion-tics/archives/002410.php
Navegador Mozilla Firefox
© Fernando Irigaray (2003-2005)
Comentario: Christian No creo que pase demasiado en la cumbre de la Soci...
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