INFORMACIÓN DE LA CRÍTICA
Luego de una primera clase dedicada a Scott Lash con su Crítica de la información y su correspondiente posteo se llevó a cabo una segunda jornada donde se pudo evidenciar una mayor participación de la clase, más dinámica y con un resultado más fructífero para el cursado.
de la Mata Rodrigo, Ferri Nicolás, Sanfilippo Sergio

Ya inmersos en la era de la información Lash sostiene que la posmodernización esta imponiendo las estructuras de flujos por sobre las estructuras sociales, y estas nuevas estructuras de información y comunicación generan nuevos patrones de desigualdad. Éstos ya no están regidos por el acceso al modo de producción, sino al modo de información, es por esto que la desigualdad social se mide en referencia al acceso a los flujos globales; y estas desigualdades contraen una forma espacial. En la posmodernidad, las clases sociales se determinan por una ubicación en el espacio (aunque no necesariamente por un espacio geográfico), y ya no en la producción; derivando en un asunto de zonas.
Las zonas vivas y muertas se refieren sobretodo a los espacios económicos, aunque sea una economía más “semiótica” en referencia a la presencia (o ausencia) de los flujos. A su vez existen zonas silvestres y domesticadas que hacen referencia a “espacios identitarios” en relación a lo que los actores sociales hacen con ellos.
Según Tim Luke, cuando existe la presencia de flujos pesados es cuando encontramos zonas vivas, en cambio cuando son livianos tenemos zonas muertas. Por otro lado, cuando los flujos tienen una densidad elevada solemos encontrar zonas domesticadas y cuando esa densidad es menor se encuentras zonas silvestres. Pero tomando como referencia al párrafo anterior vale aclarar que las vivas y las muertas no se superponen exactamente con las domesticadas y las silvestres. Es por esto que vale describir las cuatro zonas.
Zonas vivas y domesticadas: Están en el espacio económico de las zonas vivas debido al alto nivel de flujos y al mismo tiempo en términos de espacios identitarios son zonas domesticadas porque las identidades son relativamente estables. Éstas son la nueva clase media posindustrial de la burguesía informacional con capital económico.
Zonas vivas y silvestres: Esta está ocupada por los intelectuales (hoy hablamos de los intelectuales de la cultura de los nuevos medios) como fracción con capital cultural de la clase media posindustrial. Los flujos, y en especial las ideas, son mas fugaces contingentes e impredecibles, la mezcla demográfica es más multiétnica y la formación de la identidad, mucho menos estable.
Zonas muertas y silvestres: En ella viven muchas personas de movilidad descendente a causa de los flujos, personas que están desempleadas o subempleadas en la cultura de la información global. Estos individuos, llenan los lugares de lo que empieza a conocerse como “infraclase”. En ella las identidades son fluidas y desintegradas y las desorganización social es la regla.
Zonas muertas y domesticadas: Es de los individuos menos excluidos que ignorados por las estructuras de la información y comunicación. En este caso encontramos identidades estables, que se sienten amenazadas por todos estos cambios. Las ideologías suelen ser tradicionalistas, y esta es de manera sistemática la más conservadora de las cuatro clases socio espaciales posindustriales.
A menudo hay una especie de movilidad socio espacial: un movimiento de zona en zona en la historia reciente de un país. Es decir algunas zonas antes muertas cobran vida o se vivifican y otras zonas antes vivas se convierten en zonas muertas. Cabe aclarar también que la distribución de las zonas no se da de forma geográfica, diferenciándose de un país con otro, o entre ciudades, sino que dentro de esos espacios pueden convivir las cuatro zonas. De esto se desprende que una persona puede estar más identificada con otra de otro país perteneciente a la misma zona, que con una de su mismo país perteneciente a otra.
Luego de haber transitado por las zonas, la clase incursionó en las organizaciones y en su posterior declinación: las desorganizaciones
Posterior a un análisis de la organización, Lash se detiene en este capítulo a desarrollar las desorganizaciones. A diferencia de lo que muchos piensan o lo que la palabra misma puede llevar a entender, éstas no son la ausencia de organización, sino la declinación de las organizaciones.
La declinación del capitalismo organizado entraña efectivamente una caída de la organización y un ascenso del individualismo. Pero también conlleva un ascenso de ciertas formas de asociación que no son organizacionales y tampoco son institucionales, sino desorganizaciones. Éstas no son la ausencia de sociación, sino formas particulares de sociación. Pueden estar mucho más fuertemente estructuradas por valores últimos que las organizaciones. Cambian de manera constante, están literalmente en marcha y no son ni tradicionales ni modernas. Son más bien colectivas, tienen un modo singular de individualización (más silvestres, en referencia a las zonas).
Las organizaciones e instituciones toman decisiones racionales con consecuencias imprevistas. Las desorganizaciones actúan con una lógica diferente, a menudo son los efectos colaterales (consecuencias imprevistas) de las decisiones racionales de las organizaciones. Son los nuevos movimientos sociales.
Son criaturas profundamente culturales, Son literalmente formas elementales, preinstitucionales. Menos jerárquicas que horizontales, no están coordinadas de maneras normativas, sino por valores y son quizás más indóciles que respetuosas de las reglas. Las organizaciones se refieren a normas y las desorganizaciones a valores.
Las organizaciones son medios parafines, éstos pueden incorporar en mayor o menor medida valores últimos, como el socialismo. En cambio las desorganizaciones no son medios parafines. Siguen una lógica de fines más que una lógica de medios. Se manejan en cuanto al poder. Éste depende de las reglas, de la legitimidad; se ejerce por medio de la ideología y la coerción. La relación de dominación con la infraclase excluida es de violencia, no es legítima y tampoco es aceptada. Es el control social a través de la violencia. En muchas de éstas el mando es pre-tradicional y tiene que ver con la violencia que el ego está dispuesto a ejercer sobre el alter. La desorganización ya no se basa en la ideología.
Las organizaciones suponen una economía de la elección racional y del yo, en cambio las desorganizaciones actúan en medios de afecto y economía lividinal: una economía del deseo.
Este es el análisis que hace Lash sobre la nueva sociedad de la información, desnudando los cambios que ésta sufre y alentándonos a una nueva crítica de la información.
Nota: Para una buena interpretación del libro, el profesor Marcelo De La Torre nos analiza en este video la forma de redactar de Lash.

