Humanos-Artefactos-Humanos (Eterno feedback)
El siguiente Post intentará exponer una interpretación grupal sobre los textos de Marshall McLuhan, “Comprender los Medios de Comunicación” y “Las Leyes de los Medios”, trabajados en la cátedra de Tecnologías Digitales de la Comunicación e Información (TDCI) del Postítulo en Periodismo y Comunicación.
El teórico de la Comunicación Marshall McLuhan le brinda un lugar de privilegio al tipo de funcionamiento bifronte del cerebro (para la percepción) y a los instrumentos técnicos (medios), como puntos interconectados necesarios para el entendimiento de las relaciones tecnologicas-humanas.
Este vinculo es entendido por McLuhan a partir de la concepción de los medios tecnológicos como “extensiones” (del hombre) que configuran la conciencia y las asociaciones humanas. Al respecto, el filosofo hace hincapié, dentro de sus exploraciones, en el efecto boomerang de tal fenómeno sobre los seres de la especie, no al nivel de las ideologías y conceptos, sino que en la modificación de sus índices sensoriales y perceptivos, sin encontrar ninguna clase de resistencia por parte de quienes lo reciben.
Es así que, citando a los médicos investigadores Hans Selye y Adolphe Jonas, sostiene que todas nuestras extensiones son intentos de mantener el equilibrio ante dichos cambios que al concretarse generan una irritación en el sistema nervioso central, sólo soportable gracias al entumecimiento (efecto narcisista con el medio) y a la prolongación de una nueva extensión o auto-amputación. Hombre y Medio como un Sistema cerrado.
En su libro “Las leyes de los Medios”, McLuhan, recurre a R.H Trotter quién explica las diferencias operativas de los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro humano, especificando entre las facetas del primero la de la capacidad lógica, matemática, analítica, de lectura y escritura, el habla-verbal, y entre las del segundo, las de la capacidad emocional, holística, espacial, musical y simultánea, entre otras varias más.
Al analizar este tipo de estudios, sumados a los innumerables ejemplos propios del campo antropológico, social y cultural (también referidos en el mismo trabajo), en cuanto a la percepción, el autor, pudo llegar a sostener que el hombre occidental posee características fragmentarias, de especialización, lineales y secuenciales, propias de un ser que ha desarrollado en gran medida el hemisferio izquierdo del cerebro por sobre el derecho, a la inversa que el hombre oriental quién se ha caracterizado por la irracionalidad, la espiritualidad, la intuición y creación, asentándose en la potenciación de la función biológica auditiva.
Occidente ha estado bajo el dominio de lo visual (hemisferio izquierdo) desde el desarrollo de la imprenta, lo que significó una determinada forma y formación cognitiva en las personas ubicadas dentro de esa historia (no ajena a las constantes auto-amputaciones Humanas y coherente al mecanicismo), situación que, obviamente, tuvo su correlación en la totalidad de los aspectos de la vida. Este reinado, para el filósofo canadiense, comienza a liberar energías nuevas y fuerzas diferentes (en hibridación con el sistema previo) a partir de la invención de la Luz Eléctrica, tras lo que él supone, la materialización del sistema nervioso central.
En la era de la electricidad, con el sistema nervioso estratégicamente insensibilizado, son transferidas a la vida física mecanismos propios de la cognición y del orden consciente. De modo que, por primera vez, el hombre da cuenta de la tecnología como extensión de su cuerpo y al mismo tiempo, evidencia sentirlo en sus reflexiones.
Esta tendencia, descripta por McLuhan, concuerda con la actitud de apartarnos cada vez mas del contenido de los mensajes para estudiar el efecto total, lo cual se impone a la preocupación por el significado, dilema característico del pensamiento (fragmentado-especializado) de la era anterior.
Sin embargo, como advierte el pensador, ambos mecanismos se entrecruzan, generando un conflicto (inédito) propio de nuestra época, en donde tomar conciencia de nuestras extensiones, para reorganizar nuestra psiquis y aminorar sus irritaciones, es el desafío.
McLuhan y sus proféticas teorías (tan del hemisferio derecho), en plena década del 60, sacudieron al ámbito académico y causaron un gran revuelo mediático. El filósofo quedó flanqueado por la resistencia y la evidente incomprensión. Tal situación, lo obligó a reenvasar sus estudios de una manera más cientifica-secuencial con la colaboración de su hijo Eric, delimitando en el libro “Las Leyes de los Medios”, 4 puntos de análisis aplicables a los efectos y acciones que los artefactos humanos producen sobre el hombre y su comunidad:
La ley de extensión: Cada tecnología extiende o amplifica algún órgano o facultad del usuario.
La ley de caducidad: Mientras un medio tecnológico se maximiza otro va perdiendo relevancia
La ley de recuperación: Todo medio recupera algo previamente obsoleto, significándolo.
La ley de inversión: Cada forma, llevada al límite de su potencial, invierte sus características y se transforma en algo nuevo.
Los anteriores items no poseen un orden lógico de funcionamiento.
Grupo Alternativo: M. Concina, E. Gimenez, F. Laredo, V. Virgolini


Comentarios
esta pagina esta orrible..!!
Publicado por: anonimato | Mayo 19, 2008 1:22 PM