Invasión On-Line

La post modernidad surge a finales de la década del ’60 y enmarca a nuestra sociedad en una nueva etapa a nivel social y cultural. Se vislumbra una nueva tecnología que en sí misma representa un sistema económico completamente inaudito, un procedente modelo de sociedad definida por un nuevo tipo de consumo y un ritmo cada vez más apresurado de cambios. Se puede presenciar al individuo inmerso dentro de un proceso de desarrollo vertiginoso de las tecnologías y de su consecuente alcance e influencia en las distintas esferas de la vida humana.
Este nuevo período envolvió una red de comunicaciones que trasladó imágenes y sonidos de un lado a otro del planeta y las economías se integraron en un único mercado internacional. Con la aparición de Internet las cosas se han modificado y ante el impulso constante de la red, los medios tradicionales de comunicación, dejaron de tener el peso que los caracterizó durante mucho tiempo.
La imprenta de Gutenberg ha sido suplantada por la tecnología de la World Wide Web y los diarios electrónicos están aflorando a un ritmo vertiginoso. Todas las grandes empresas de medios de comunicaciones gráficos tienen ya una versión electrónica en la red. De hecho están apareciendo periódicos que utilizan únicamente esta modalidad. En consecuencia, muchos investigadores, advierten que en unos años la prensa en escrito se eclipsará, pasando del papel a la pantalla.
La periódicos digitales nos permiten encontrarnos con significativas ventajas con respecto a los diarios tradicionales. Esta dualidad entre el periódico electrónico vs. el tradicional es lo que nos ubica para encontrar nuevos horizontes y formas de emprender inéditas esferas hacia la tecnología.
Algunas de las ventajas con las que cuenta la prensa digital es la facilidad con que la información puede ser actualizada, modificada, u editada. Además cumple un rol importantísimo la virtualidad y la interactividad de todos los sucesos que transitan dentro de la red.
Los diarios virtuales ofrecen al lector continuos enlaces entre pantallas, objetos y las noticias pueden certificarse con elementos multimedia. Aunque algunos, todavía, se rehúsan a sumergirse dentro de los medios digitales, podemos destacar una renovación o reedición de los contenidos de los distintos diarios con una periodicidad más flexible que en las publicaciones impresas tradicionales. Esto nos habla de la inmediatez de la información.
Todos los documentos que se pueden observan on-line están capacitados además, para añadir funcionalidad, procesar datos en tiempo real, la posibilidad de realizar búsquedas de datos personalizados, gráficos, cálculos de inversiones en bolsa, entretenimientos, programación televisiva, cine, espectáculos, eventos culturales, etc.
Con respecto a la nota publicada en esta página web "Los periódicos son cosa del pasado", se puede expresar al respecto, y tal como lo enuncia el artículo, que “las olas digitales baten contra los medios tradicionales sin piedad, a pesar de estar amparados por grandes conglomerados mediáticos y de contar con cuantiosos recursos humanos, financieros, políticos y de influencia social”. Si bien se presupone que los diarios tradicionales no desaparecerán del mercado durante muchos años, es necesario definir que la prensa digital está modificando parte de nuestra cultura. Un claro ejemplo es, ¿quién imaginó hace 60 años atrás que en un mismo aparato se podrían mirar películas, escuchar la radio, bajar de Internet CD en mp3, imprimir, scannear, etc?
A pesar de las cuantiosas cualidades que conlleva la prensa on-line frente a la impresa, no tiene por qué representar una amenaza para el diario tradicional, es más, ambos tienen su público. De hecho, no les corresponde a los medios de comunicación off-line pensar en que la prensa electrónica ocasionó el fin de su negocio, sino que deben incluirse en ésta exploración de un nuevo mercado, y quizás como complemento informativo de la anterior.
http://www.dialogica.com.ar/MT3/retrucando.cgi/685
Hola:
Me gustaría saber el motivo por el que figura al pie del texto, otro nombre como autor, Federico Ponzio. Mi nombre es M. Belén y yo lo escribí.
Gracias, y saludos
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© Fernando Irigaray, Marcelo de la Torre, Jorge Yunes,
Diego Rolle, Carlos Rossano y Pablo Mancini (2002-2005)
