EN UN CAMINO SIN RETORNO
Los avances tecnológicos que nacieron en la mitad del siglo pasado y explotaron sobre todo la última década es ineludiblemente un camino sin retorno, y los medios de comunicación no están ajeno a esta voracidad de la tecnología .

Se dice que la televisión del futuro será interactiva; sin embargo, siempre a la vanguardia, es la televisión del presente: la creciente demanda de los consumidores, sumada al acelerado avance de las nuevas tecnologías -como los sistemas digitales de audio y video, las diversas herramientas y aplicaciones de Internet y la fibra óptica- permite en la actualidad el acceso a la programación televisiva en la red, la transmisión en vivo de programas por este medio y el uso de aplicaciones multimedia por televisión; asimismo, da oportunidad al usuario de Internet de ingresar a videochats y realizar solicitudes de audio y video digital de televisión
Así mismo, es difícil hablar en general de la televisión sin contar con los marcos culturales en los que se inscriben las televisiones particulares. Por ejemplo, en Europa, las televisiones públicas suelen ser una garantía de calidad, a pesar de las tentaciones de manipulación informativa, como es el caso actual en España o Italia. Pero no así la BBC en Gran Bretaña, entre otras. Y deberíamos contar con las aportaciones importantes de las televisiones públicas locales, como elementos fuertes de vertebración territorial y democrática. Pero en estas cosas, cada país, cada región, son casos distintos. Esto muestra hasta qué punto no es la televisión, como una especie de monstruo autónomo, la culpable principal de todo, sino que los contextos políticos y culturales determinan sus característicasAsí mismo, es difícil hablar en general de la televisión sin contar con los marcos culturales en los que se inscriben las televisiones particulares. Por ejemplo, en Europa, las televisiones públicas suelen ser una garantía de calidad, a pesar de las tentaciones de manipulación informativa, como es el caso actual en España o Italia. Pero no así la BBC en Gran Bretaña, entre otras. Y deberíamos contar con las aportaciones importantes de las televisiones públicas locales, como elementos fuertes de vertebración territorial y democrática. Pero en estas cosas, cada país, cada región, son casos distintos. Esto muestra hasta qué punto no es la televisión, como una especie de monstruo autónomo, la culpable principal de todo, sino que los contextos políticos y culturales determinan sus características.
El papel de la televisión nos lleva a reflexionar, primero, sobre un modelo económico; y segundo, sobre el nuevo ser humano.
Cuando se habla de economía, el referente obligado es el consumo y este hecho se realiza en muchas ocasiones, sin reflexionar sobre lo que realmente necesitamos. Sin embargo, este natural evento, es orientado más que por la radio y los medios impresos, por la televisión.
La base financiera de la televisión fue clara desde un comienzo. El público estaba ya acostumbrado a los anuncios publicitarios, y la televisión prometía ser un vehículo aún más efectivo para aumentar las ventas. La enajenación visual de que somos objetos, forma parte del modelo económico que existe en nuestros países, porque con este valioso elemento como llama la economía a la televisión, la cadena productiva se incrementa.
Consumir por consumir nos lleva también a la conformación de un nuevo ser humano.
El hombre de hoy, cuando destina un espacio en su casa para la televisión, también destina un lugar dentro de su hogar, la televisión es vista como un símbolo de estatus, convirtiéndola en el referente obligado.
En cada comercial se vende un producto, y el hombre encuentra una ilusión; en cada programa se promociona un estilo de vida, y el hombre recrea su nueva idea de vida; y en cada noticiero se difunde la información de los hechos sociales, y el hombre encuentra una triste realidad, ¿qué más requiere, si todo ha sido preparado única y exclusivamente para los televidentes?
Los comunicadores sociales definen la información como todo mensaje que logra disminuir la incertidumbre. Por otra parte la comunicación se reconoce como un proceso de intercambio de información, un intercambio de ideas cuyo resultado es la concreción de ideas nuevas o el reforzamiento de las ideas preconcebidas. Debe ser por eso que en la historia del mundo, las revoluciones de la humanidad han estado signadas por los grandes avances que se han dado en la capacidad de comunicación del hombre.
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© Fernando Irigaray, Marcelo de la Torre, Jorge Yunes,
Diego Rolle, Carlos Rossano y Pablo Mancini (2002-2005)
