La Violencia es un problema de todos
El crecimiento de la violencia en nuestra sociedad es cada día más evidente convirtiendose en un problema fundamental de la actualidad.
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De la situación de violencia deriva todo conflicto individual y social. Al hablar de violencia no nos referimos sólo a su expresión más grosera, la violencia física, reconocible en la tortura, el atentado, el asesinato, la agresión delictiva y el castigo corporal.
La violencia tambien puede ser económica y es la que se expresa en la explotación, desocupación y subocupación; hay una violencia racial conocida como discriminación, segregación, xenofobia; una violencia religiosa conocida como fanatismo o intolerancia.
La violencia crece en las relaciones familiares, en el barrio, en la escuela, en la universidad y el trabajo, del mismo modo en que crece la violencia psicológica, interna y personal, que se refleja en la incomunicación, el aislamiento, la resignación y el sin sentido.
Estos trágicos desenlaces que nos parecen simplemente individuales, son manifestaciones del sistema de presión violenta en el que se vive, se educa y se crece.
La política, la economía y los medios de comunicación en manos de un sistema perverso, generan violencia. La falta de comunicación y el aislamiento generan violencia.
La violencia es personal y social. La violencia es hoy un problema de todos.
No hay cómo aislarse de este problema ni hay cómo resolverlo de modo individual. Es necesario darle una respuesta amplia, una urgente y solidaria respuesta colectiva, comenzando por rebatir la falsa afirmación de que la violencia no tiene salida, así como la postura de quienes pretenden superarla con prácticas primitivas como la pena de muerte, la mano dura en las calles, o la penalización progresiva del delito juvenil.

