La hora de DEGRADE
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La entrevista a Nahuel Marquet y Emiliano Cattaneo de Degrade la realizamos un domingo pasadas las siete de la tarde en un bar ubicado en la calle Presidente Roca. El reportaje comenzó con el sol todavía con fuerzas para repartir sus rayos y culminó con el gran astro a punto de claudicar ante las penumbras. Este no es dato menor: por alguna razón difícil de explicar (a la que solo nos limitaremos en llamar “suerte de periodistas”) habíamos dado con Degrade en el momento del día adecuado para charlar con ellos.
7: 15 PM: los orígenes
Mientras el sol castigaba con sus últimos esfuerzos a quienes recorrían las calles, Nahuel y Emiliano nos contaban sobre los orígenes de Degrade. En este periodo, que va desde 1993 hasta 1999, la banda va perfilándose hacia su primer LP llamado Ratitas. El contexto era mezquino pero las energías abundantes.
Existen lugares en Internet que remontan sus comienzos al año 1992 y otros en 1993. ¿En que año se origina Degrade?
Nahuel Marquet (voz, acordeón, guitarra acústica): Lo que pasa es que hicimos un show un poco raro en 1992. Justamente, el otro día estábamos viendo las fotos viejas y nos cagábamos de risa porque a ese primer concierto llegamos a través de una tía abuela que nos había conseguido un lugar para tocar. Se parecía a una casa cultural y podías encontrar gente que iba de los 15 hasta los 80 años. Pero la banda en sí, arranca bien a ensayar y a tocar en el 93. Recuerdo que en ese año tuvimos un concierto en el Lasalle, que era el colegio donde estudiábamos, y otro en la Escuela de Teatro, donde tocamos por primera vez con El regreso del coelacanto.
¿Por qué eligieron el nombre Degrade?
¿Cuáles eran sus influencias en esa época?
N: Fundamentalmente los pilares del rock nacional: Charly García, Fito Páez, Spinetta y Virus que fue una banda que siempre ame. Era una época rara, porque acá la información no se conseguía tan fácil y uno debía recorrer las disquerías. Lo bueno de todo esto era que tenías que salir a procurarte de la información, a diferencia de ahora donde tenés todo al alcance de la mano pero quizás es menos importante.
Varios entrevistados nos han hablado sobre lo difícil que era consolidar un proyecto artístico en los 90. ¿Era tan complejo?
¿Cómo recuerdan el periodo previo a Ratitas (1993- 1999)?
N: Como una época en la que hay miles de influencias. Todo era muy emergente, como una olla caldeada donde se mezclaba nuestro desconocimiento con la información que sumábamos. Nos empezábamos a conocer entre quienes formábamos la banda. Era un juego demencial porque no sabíamos hacia donde apuntar nuestra energía, pero al mismo tiempo súper creativo y efervescente.
E: Teníamos 18, 19 años pero no era como ahora que los pibes llegan a los 20 y cuentan con una cantidad de data importante ¡Íbamos a tocar y no sabíamos como se ponían los cables! Hoy las bandas que empiezan, seguro que tienen un manager, un iluminador o alguien que les haga las cosas. Eso no estaba enquistado en la escena rosarina.
N: No estaba la escena, no estaba la gente grande que te dijera “esto es así” y te acortara los caminos. Había cinco gatos que se arrancaban los pelos entre sí. Esa actitud “destructiva” llevaba a las bandas a matarse para sacarse el poco público con el que se contaba. Hoy por suerte eso ya no se da tanto.
E: Era como un rock de machos y nosotros éramos una banda blandita, en comparación con la escena donde encontrabas blues y rocanrol.
(Viene de nota madre)

