Cronicas Recuperadas

Hablamos sobre el tema con la Licenciada en Ciencia Política y Becaria del Conicet, especializada en la materia, Melina Perbellini:
Argentina 2001. Una década de fiesta menemista y una Alianza sin ideas habían arrojado al país a niveles nunca antes atravesados de desocupación y marginalidad. Las líneas económicas de la pobreza y la indigencia estaban en rojo. Todas las clases sociales se encontraban disconformes con el accionar soporífero del gobierno de Fernando de La Rúa. Los sectores acomodados sufrirían el famoso “corralito” justo antes de las vacaciones en Cariló o Punta del Este. La clase media, se aferraría con las uñas a las cacerolas, luego de una inundación de lecops y patacones, que no les permitían ya pagar la cuota del videoclub. Y los caídos, los excluidos, los nadies, ya nada podían perder entre el humo de las gomas quemadas en los piquetes. Entre los calores de diciembre se vendría el Argentinazo, mártires incluidos bajo las balas policiales. Y la Casa Rosada no se ruborizaría entre tanto presidente estrenado de apuro.
En esta coyuntura muchos empresarios comenzaron a decretar quiebras, algunas reales y otras ficticias para salvar el endeudamiento que se había triplicado de la mano de la salida de la convertibilidad. El futuro de los obreros, en un país donde el conocimiento técnico no vale y donde una persona de cuarenta es anciana, se vislumbraba negro. La villa miseria y los planes trabajar era una vía de mano única.
Pero muchos no se resignaron, y así como de la mano de la crisis nacieron las asambleas, comenzaron a florecer proyectos autogestionados en las empresas en crisis. Zanón, Brukman, Gráfica Chilavert, marcarían el camino para recuperar puestos de trabajo. El modelo sería el de “ocupar, resistir, producir” y los obreros antes relegados encontrarían la figura legal de cooperativas para no caer en las fauces del desempleo. Rosario no quedaría atrás y nacerían http://www.youtube.com/watch?v=CBkAoIXvxbc, Supermercado La Toma, Mil Hojas y casi una decena más de empresas sin patrón hasta la actualidad. Como bien mencionó un trabajador de la actual cooperativa La Cabaña: “Una empresa con directivos y sin trabajadores no funciona; una empresa con trabajadores y sin directivos si funciona”.

