El tiempo pasa...el tren no.
El Ocaso de Hoy. por Ana Laura Carrieres y Alejandro Marini
El sistema de ferrocarriles en la ciudad de Rosario funcionó a lo largo de su historia como el principal nexo entre pueblos aledaños y la herramienta primordial para el desarrollo de la ciudad. Sin embargo, a partir de 1958 entró en una época de reducción, acentuada durante la última Dictadura, período en el cual se incrementó el levantamiento de vías y la clausura de ramales. Esto, sumado a las políticas neo-liberales de comienzo de los 90, terminó de aniquilar el servicio ferroviario de pasajeros y dejó en desuso inmuebles de gran valor arquitectónico e histórico.
A partir de 1977 la política del Estado se centró en desmantelar por completo el servicio de pasajeros local y de media distancia, manteniendo únicamente los viajes de larga distancias, que unían a nuestra ciudad con Buenos Aires, Córdoba, Tucumán y Resistencia. El plan de nacionalización de los ferrocarriles, y el avance económico e industrial que significaron para nuestro país quedaron extraviados en la década del 50. Para quienes llevaban adelante el Proceso de Reorganización Nacional el desarrollo se basaba en censura, represión, y el aumento de la deuda externa, no en políticas nacionales de industrialización que nos independizaran del ojo vigía de las grandes potencias.
El 18 de agosto de 1989 fue sancionada la Ley Nº 23.696 (de Emergencia Administrativa y reforma del Estado) que originó el proceso de concesionamiento de los servicios ferroviarios en nuestro país. En nuestra región, el 23 de diciembre de 1992 la firma Nuevo Central Argentino (NCA) se adjudicó la concesión de los 4000 kilómetros de la ex línea Mitre. Esta concesión fue otorgada por el Estado Nacional por el lapso de treinta años con opción a diez más, haciéndose cargo del tráfico de cargas, desinteresándose –hasta el momento- por el servicio de pasajeros. Entre 1992 y 1993 circulan en la ciudad los últimos viajes de larga distancia.
Desde 1993 en adelante, se realiza en la ciudad un proceso de desmantelamiento de vías y demolición de instalaciones que funcionaban como talleres y depósitos. Las históricas edificaciones que sobreviven entran en un largo período de descuido y abandono.
Las Estaciones, testigos del ir y venir de miles de personas en su época de esplendor, fueron desestimadas por NCA y, tras una serie de largos trámites, puestas en manos municipales.
Hoy, la ex Estación Rosario Central y sus talleres albergan al Centro Municipal Distrito Centro y a la Isla de los Inventos, siendo considerada una atracción turística de la ciudad, debido al ámbito recreativo-educativo que se ha creado en ese espacio. Miles de turistas que la visitan pueden disfrutar de espectáculos, muestras y juegos.
Una suerte distinta es la que corrió la Estación emplazada en 27 de febrero y Juan Manuel de Rosas, la ex Central Córdoba. Desde fines de la década del 70, cuando dejaron de entrar trenes, el inmueble, de preciado valor arquitectónico comenzó a sufrir las consecuencias de un abandono tan injustificable como inconveniente. Protagonista de numerosos proyectos, como el de transformarla en Casino, la vieja Estación se encuentra librada al vandalismo a pesar de estar bajo la órbita del ONABE (Organismo Nacional de Administración de Bienes). La Asociación Rosarina Amigos del Riel, con sede allí, pretende llevar a cabo un museo ferroviario, tal como lo expresan en sus reuniones de los días sábados.
Ángel Ferrer, miembro de ARAR comenta de qué trata la Asociación Rosarina Amigos del Riel.
A su vez, opina sobre el desguace ferroviario que sufrió nuestro país en los últimos años.
En Cafferatta y Santa Fe, donde se ubicaba la Estación Rosario del Ferrocarril de Santa Fe, hoy funciona la Estación de Ómnibus “Mariano Moreno” y Complejo “Patio de la Madera”, en Velez Sarsfield al 100, la ex Estación Embarcaderos del Ferrocarril Córdoba y Rosario fue puesta en condiciones para el proyecto “La Ciudad de los Niños”. De la misma manera, funciona “La Casa del Tango” en la ex Estación Rosario del Ferrocarril Central Argentino I, ó “Galpón Nº 10” (en calle España y barrancas del Paraná).
Tras su desafectación en 1950, la ex Estación Rosario del Ferrocarril Rosario a Puerto Belgrano fue cedida a la Universidad Nacional de Rosario que la modificó para que funcione la Ciudad Universitaria (o “Siberia”).
La única estación que conserva “vida ferroviaria” es la Rosario Norte. Ubicada en Aristóbulo Del Valle 2750, recibe a dos empresas (TBA y Ferrocentral) que realizan viajes semanales a Buenos Aires, Tucumán Córdoba y Santa Fe. Además fue reciclada por la municipalidad y en sus instalaciones funcionan, también, la Secretaría de Cultura y Educación y el Museo de la Memoria.
Finalmente, el último inmueble ferroviario en reacondicionarse fue la ex Estación Rosario del Ferrocarril Oeste Santafecino cuando el pasado 8 de junio, el intendente de la ciudad inauguró las obras que permitieron que en la vieja estación funcione: el Centro Audiovisual Rosario (CAR) de la Secretaría de Cultura y Educación municipal, el Centro de Educación Física Nº 5 "Profesor Oscar Giannone", Círculo de Escultores Rosarinos ,Centro de Jubilados Parque Urquiza, Ludoteca y Biblioteca Ecológica de la Asociación Amigos del Parque Urquiza y un hall de exposiciones.
El proyecto del tren rápido que pretende unir Rosario con la Capital, resucitaría a la Estación Rosario Oeste, de muy poca actividad del ramal privatizado y recuperada por vecinos. Actualmente el Club del Tren, comparte la sede con la vecinal del Barrio La República.
El especialista ferroviario Ángel Ferrer refleja la postura de ARAR sobre este proyecto.
Estas estaciones, instalaciones y vías olvidadas y extraviadas en la fisonomía de nuestra ciudad, ayer mostraban todo su esplendor y eran para el rosarino sinónimo de progreso y evolución. Cuál será el destino del ferrocarril, el día del mañana solamente nuestras autoridades lo conocen.

