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Una Historia para Imitar

Manos blanca, bellos y largos dedos que dejan ver quizas, una vida sin sufrimientos, ni sacrificio, pero estas manos, en realidad muestran muchas cosas más, lucha, persistencia, y muchísima tenacidad.

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Los meses y lo años que ha pasado esta argentina sin ver a sus hijos, le han exigido fortaleza y persistencia. La historia es larga, y tendríamos que remontarnos muchos años atrás.

Imad había nacido en Jordania, los últimos 22 años los había vivido en occidente, por lo que Gabriela sentía que él ya había asimilado las dos culturas. Luego, durante la luna de miel, se comprometieron bajo las leyes islámicas.

Luego volvieron a Guatemala donde tuvieron a sus tres hijos. Sin embargo, con el tiempo, el matrimonio se fue deteriorando y cuando llevaban siete años de casados, decidieron separarse. Fue en ese minuto cuando comenzó la disputa legal por quién se quedaría con sus tres niños.
En el preciso instante que Gabriela notó que sus hijos ya no estaban, comenzó a buscarlos, pero los niños no aparecían. Tiempo después, Gabriela supo que Imad se había ido a Jordania con sus hijos y fue allí cuando ella se dio cuenta de que comenzaba un arduo y pesado camino hacia la verdad, Gabriela sabía que los derechos del hombre sobre los hijos priman sobre los de la mujer, en aquel lejano país de Jordania.

Una historia tan real como la llevada por la literatura y la cinematografía a las pantallas y al conocimiento del mundo entero en obras la historia verídica de la norteamericana Betty Mahmoody


A pesar de esto, Gabriela nunca pensó que esto fuera una posibilidad real y emprendió una batalla más incierta y larga: apelar ante el mundo para que la ayudaran a rescatar a sus hijos. Fue la primera madre en hacer una denuncia formal ante las Naciones Unidas por la sustracción de los hijos por parte de algunos de los padres.

Gabriela ha recorrido el mundo clamando por sus hijos y esa constante presión en los foros internacionales ya comenzó a darle resultados más concretos. Es así, gracias a la mediación de Gobierno argentino, las autoridades de Jordania permitieron que la madre viajara a este país. El reencuentro fue constantemente vigilado por la atenta mirada de Imad. Fue una visita fugaz y Gabriela volvió a Argentina sin saber cuánto tiempo más pasaría antes de que le permitiera volver a verlos.

Los encuentros deben ser fugaces, nunca por más de cuatro horas, siempre en lugares diferentes y nunca a solas, pero con tal de ver a sus hijos, ella acepta todas las condiciones que le imponen. Es una situación difícil, pero en los momentos que tiene con los pequeños intenta traspasar el máximo de cariño y ternura, para que los niños no se olviden de su madre. Hace actividades significativas con sus hijos, pero muchas veces debe salirse de lo que tiene planeado, porque ellos quieren otras cosas de ella.

Desde el otro lado del mundo, Imad Shabán y su poderosa familia se resisten a cualquier posibilidad de que Gabriela críe a sus hijos lejos de la ley del Corán, imponiendo una forma de vida que sufre una familia entera.

Según dijera Gabriela en una entrevista a la Revista Para Ti: el milagro es saber estar en armonía con ambas emociones: la positiva y la negativa. La luz es posible en la oscuridad. La oscuridad es iluminada por la luz. No es una o la otra, las dos conviven.

Imagen extraída de: http://contacto.canal13.cl/contacto/html/Reportajes/jordania/Iprofileqdenuncias.html

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