TRES PERSONAS, UNA AGRUPACION: EJEMPLO A SEGUIR

Son las seis de la tarde de un día viernes, solo quedan algunos rayos de sol y el viento hace que en el campo de la Ciudad Universitaria (U.N.R) de la Ciudad de Rosario, más conocido como La Siberia, el frío se haga muy intenso. A medida que pasa el tiempo el lugar se va llenando de chicos que vienen a la práctica de fútbol de la Agrupación Infantil 2 de Abril, entidad sin fines de lucro que cuenta con cincuenta chicos aproximadamente de entre 6 y 16 años.
Se desata una conversación con los chicos y los que mas parlotean son Brian, Lucas y Ezequiel. Cuentan donde les gustaría jugar, hinchas de que cuadro son, sus jugadores favoritos. Brian va a segundo grado, vive a pocos metros de la Siberia y Ezequiel cuenta vivir a unas diez cuadras y concurrir a la práctica en taxi. Pero al momento de hablar de 2 de Abril no se ponen de acuerdo para contestar y entre muchas voces se los escucha decir a todos lo mismo, "aunque haga mucho frío o caiga nieve, por jugar al fútbol hago cualquier cosa", y demuestran estar contentos y conformes con "los profes".
Los encargados de esta Agrupación son Rubén Ferrero, Carlos La Mattina y Sergio Montivero, "los profes" como suelen llamarlos los chicos. Tres hombres que miércoles y viernes llegan a la Ciudad Universitaria para entrenar a sus equipos. Se nota a simple vista que son personas comunes, trabajadoras y que les encanta lo que hacen.
Tienen un proyecto, pero para llevarlo a cabo necesitan la colaboración de todos, viajar a Mar del Plata con los chicos. Esta agrupación no cuenta con ingresos, el dinero que se junta cada sábado antes de los partidos alcanza, y a veces falta, para pagar los árbitros o las traffic. Por eso piden la colaboración de todos.
Suena un silbato. Son Jorgelina, Diego y Natalia y los chicos saben que comienza la hora de gimnasia. Ellos tres son alumnos que cursan el último año de la carrera de Educación Física en el Isef Nº 11 y están haciendo la parte no formal de la residencia. Revelan que "esta sería una materia optativa la cual eligieron por los horarios". Esta confesión no opaca el esfuerzo que ellos tres realizan ayudando a esta Agrupación, es como una cadena de favores.
Hacen hincapié en la conducta de estos chicos, y destacan que estuvieron hablando con los padres y que "algunos tienen muy poco interés hacia sus hijos" y Jorgelina agrega, "algunos tienen mala conducta y son muy dispersos". Lo que ellos quieren es inculcarles valores y respeto a través del juego, en este caso el fútbol, el cual se utiliza como una herramienta primordial.
Esta idea es el proyecto principal de este grupo de padres que cada día hacen un esfuerzo más y prefieren enseñarles a estos chicos cosas buenas para sus vidas que sentarse en su sillón favorito a mirar televisión.
Siguiendo el recorrido por el campo se establece una conversación con los chicos mas grandes, Emiliano, Víctor, Iván, Ezequiel, Bruno y Federico, chicos de la categoría 90/91. Emiliano manifiesta que juega en 2 de Abril porque le queda cerca y es cancha de once, aunque confiesan que lo pasan bien a pesar de que se quejan de Natalia porque los reta si no se comportan como deben. Ezequiel cuenta que fue a la práctica a pesar del frío porque hacía dos semanas que no practicaban. Bromean que quieren jugar en el fútbol europeo, como el Barcelona o el Real Madrid, pero se ponen serios y exteriorizan que del fútbol esperan conseguir amigos, el grupo que ya armaron. Y que no esperan que los salve económicamente sino que cada uno tiene la idea de en un futuro estudiar Medicina, Administración de Empresas o Ingeniería Electrónica.
La profesora Natalia los llama, ellos no responden, pero solo hizo falta un "los estoy llamando" para que este grupo de adolescentes corran a hacer los ejercicios.
Hay muchos chicos que van con los padres. Hablamos con dos de ellos, Miguel y Claudio, quienes comentaron que mayormente buscan que sus hijos se diviertan y que no estén en la calle, que se formen sanamente, dejando un poco de lado la televisión, Internet, videojuegos, etc. Cuando se menciona que en el grupo de chicos hay distintas clases sociales, distintas edades, los padres dicen que se vinculan bien y que la formación deportiva que tienen es la vinculación entre todos.
En 2 de Abril se nota a simple vista quienes son chicos que viven medianamente bien y quienes no, pero más allá de esto no existe la discriminación, no existe la soledad, nadie es más que nadie, al contrario, todos son iguales.
Escuchar a los encargados decir que hay chicos que no comen las cuatro comidas principales del día duele mucho, que nunca se subieron a un auto o que no conocen el mar , pero la sonrisa de ese chico durante las dos horas que dura el entrenamiento es una luz en la oscuridad, en donde la pobreza desaparece por un rato.
Unos pocos reflectores se encuentran instalados, un caño roto embarra la entrada, no hay conos, ni pecheras, solo tres pelotas y algunos elementos que trajeron los profesores de educación física. Con tan poquito un grupo de tres hombres logran sacar tres días a la semana a los chicos de las calles, y les hacen olvidar cualquiera sea el problema. Tres días a la semana esos chicos hacen lo que les gusta.
Quizás la suerte los acompañe y puedan ir al Torneo Nacional de Mar del Plata, quizás la ayuda llegue pronto y cuenten con más material, quizás mañana Rubén, Carlos y Sergio puedan tener un club con buena luz, agua caliente y sin barro en la entrada, con las mismas condiciones edilicias y económicas que otros clubes. Aunque estos tres "justicieros" demuestran abiertamente que prefieren ver a alguno de "sus chicos" con la panza llena y una sonrisa.
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