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No hay tango sin Piazzolla

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Además de ser quizás el músico de tango más celebre, Astor Pantaleón Piazzolla Amado por muchos, resistido por otros tantos, pero nunca ignorado. Más allá de lo que podamos pensar o sentir de su obra, no podemos negar su talento.

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Nacido el 11 de marzo de 1921 en la ciudad de Mar del Plata, hijo de Vicente ¨Nonino¨ Piazzolla y Asunta Manetti, pasó la infancia entre Buenos Aires y Nueva York - más en la segunda ciudad que en la primera.

Empezó a estudiar música a los 9 años en los Estados Unidos, dando continuidad en Buenos Aires y en Europa. Compuso su primer tango, “La Catinga”, a los once tocaba música clásica para una radio y a los trece años ya manejaba bien el bandoneón.

En 1935 actuó en el papel de un canillita en la película El día que me quieras, protagonizada por Carlos Gardel.

Antes de cumplir 20 años ya era bandoneonísta en la orquesta de Aníbal Troilo, y desempeño un papel trascendental en el apogeo del tango durante las dos décadas posteriores. Cuando "Nonino" supo que su hijo revistaba en la orquesta del "Gordo" pidió prestada una moto y, en el día, fue y volvió de Mar del Plata. No podía perderse semejante alegría y, de paso, le solicitó a "Pichuco" que cuidara de su hijo.

"Con Troilo ganaba 800 pesos por mes, que me permitían vivir con normalidad. Alquilar un departamento, casarme y estudiar música", confesaría entonces un Astor embelesado con la nueva situación.

Es en esa época cuando su vida discurre entre su departamento de Parque Chacabuco y el barrio de Barracas, donde vivía Alberto Ginastera, con quien se afanaba en aprender orquestación. También en ese entonces un amigo le presentó a quien sería su primera mujer, Dedé Wolff, con quien tuvo dos hijos y 24 años de excelente unión (con Amelita Baltar, la segunda, convivió seis años en Europa y, después, llegó a su vida Laura Escalada, definida por Piazzolla como el gran amor, la compañera ideal, quien permaneció con él hasta el instante de la muerte a causa de un infarto cerebral). A Laura, una locutora estudiosa de la música, la había conocido un día de su cumpleaños -el 11 de marzo de 1976- y se casaron apenas la ley de divorcio lo permitió, un 11 de abril de 1988.
Otra mujer importantísima en la vida del músico fue
Nadia Boulanger,su profesora, con quien Piazzolla mantuvo una relación que anidó en el plano exclusivo del aprendizaje. Nadia era una condiscípula de Maurice Ravel, maestra de Igor Stravinski, Aarón Copland y Robert Casadesus, entre otros. Fue ella quien a los 33 años de Astor lo incentivó a seguir su propio estilo.

Volvió rápidamente a Buenos Aires y fue a partir de entonces cuando Piazzolla desplegó toda su creatividad: con “Nonino” (antecedente del célebre “Adios Nonino”), “Prepárense”, “Chau Paris”, “Picasso” entre otros.
La presencia de Astor generó de entrada resquemores, envidia y admiración entre la comunidad tanguera. En los años '60 Piazzolla debió salir a defender a golpes de puño su música, avasallada por las fuertes críticas. La controversia iba a propósito de si su música era tango o no, a tal punto que Astor tuvo que llamarla "música contemporánea de la ciudad de Buenos Aires". Pero no era sólo eso: Astor provocaba a todos con su vestimenta informal, con su pose para tocar el bandoneón (actuaba de pie, frente a la tradición de ceñirse al fueye sentado) y con sus declaraciones que sonaban a reto.

La formación de la primera parte de los 60 fue, básicamente, el quinteto. Su público estuvo integrado por universitarios, jóvenes y el sector intelectual, si bien estaba lejos de ser masivo. Astor ya tenía fama de duro y bravo, de peleador, estaba en pleno período creativo y se rodeó de los mejores músicos.
piazzolla3.jpgFines de los 60 comenzó a percibir un inesperado éxito masivo de la mano de temas como “Balada para un loco” y “Chiquilín de Bachín”, con letra de Horacio Ferrer. Después vendrían “Maria de Buenos Aires” y “Buenos Aires hora cero”, entre muchos otros.

Murió en julio de 1992, luego de un derrame cerebral que interrumpió para siempre una de sus giras por Europa. Su vida y su obra marcaron un antes y un después en la música de Buenos Aires.

Antes decían: “Piazzolla no es tango”. Hoy se dice: “No hay Tango sin Piazzolla”.

Comentarios

Buena biografía María Laura.

Detalles: ojo con la ultima imagen; el post no esta categorizado; y dejá espacios entre los parrafos.

Además, el texto puede ser enriquecido con las herramientas de edición

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