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   <title>EpiCom</title>
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   <subtitle>Epistemológia, filosofía, comunicaión, subjeividad y sociedad</subtitle>
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   <title>Los progresos de los  medios</title>
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   <published>2008-07-07T17:18:19Z</published>
   <updated>2008-07-07T17:40:38Z</updated>
   
   <summary> Lev Manovich en su obra “El Lenguaje de los nuevos medios de comunicación”1 analiza a los nuevos medios y realiza un “poco de historia” sobre los mismos, el autor afirma que “estamos viviendo una nueva revolución mediática, que supone...</summary>
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      <name>María Mancini</name>
      
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      <![CDATA[<a href="http://contactzones.cit.cornell.edu/artists/esp_manovich.html">
Lev Manovich </a>en su obra “El Lenguaje de los nuevos medios de comunicación”1 analiza a los nuevos medios y realiza un “poco de historia” sobre los mismos, el autor afirma que “estamos viviendo una nueva <a href="http://heinzenl.blogspot.com/">revolución mediática</a>, que supone el desplazamiento de toda la cultura hacia formas de producción distribución y comunicación mediatizadas por el ordenador”. 
El autor realiza una reseña histórica acerca de los avances de los distintos medios, describiendo desde la época de la imprenta hasta los videos juegos interactivos que encontramos en Internet. 
Manovich cuenta el proceso de cómo se transformaron los nuevos medios, es decir, describe el paso de los viejos medios a los más recientes, caracterizando el avance de éstos, perfeccionándose con el paso del tiempo, por ejemplo el proceso de daguerrotipo quedó atrás con las innovaciones de la máquina analítica y así sucesivamente hasta llegar a las genialidad de las computadoras. 
Para Manovich “los medios se ven reducidos a su condición original de soporte de la información”.
Según éste, la televisión, radio, fotografía trasformaron en común la ideología de las masas y sus comportamientos en la sociedad. 
El autor afirma que los medios de comunicación dieron un gran paso adelante con la aparición de las fotografías en movimiento, la invención  de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Lumi%C3%A8re">hermanos Lumiére</a>, el fotograma,  la llegada el cine. Manovich llega a la conclusión de que todos los medios actuales se traducen a datos numéricos, a los cuales se accede por el ordenador.
A mi entender lo que el autor nos quiere trasmitir es que nada se creó de la nada, sino que los distintos medios, los adelantos, progresos en los medios surgieron de pequeños avances, e incorporaciones que cada técnico o descubridor construyó.
Cuando se refiere a la representación numérica, fundamenta que todos los objetos de los nuevos medios, se componen de código digital. Luego hace referencia acerca de la modularidad, quiere decir que los nuevos elementos son representados como colecciones de muestras discretas por ejemplo los píxeles. Ejemplifica a la modularidad con las posibilidades que ella ofrece ya sea cambiar fondos en films,  o modificar cualquier tipo de imágenes.
En su análisis de este modo llega al punto clave, la automatización de las cosas, como ser las cámaras digitales, los efectos especiales en películas que se logran mediante ésta. 
Analiza la llegada del Chat, los videojuegos que modificaron los comportamientos de los adolescentes, los nuevos soportes en la red al alcance de todos, una sobreabundancia de datos de todo tipo que podemos encontrar en Internet.
El autor estudia la variabilidad en los videojuegos, la interactividad en los mismos, el hipermedia utilizado en los nuevos medios.  
La lógica de los nuevos medios, encaja con la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_post-industrial">sociedad postindustríal. </a>
Con esto el autor retoma lo que afirmaba en el principio que la era industrial se conformaba una cultura, un modo de ver la vida de una misma manera, hoy bajo mi punto de vista, ya no es así, los nuevos medios o quizás el nuevo ritmo de vida nos hace ser individualistas.
Lev Manovich afirma que hoy todo se encuentra  ensamblado y relacionado con todo, cada ciudadano puede elegir su ritmo de vida mediante varias opciones. La lógica de los nuevos medios refleja ésta nueva lógica social.
Cuando Manovich se refiere al ensamblamiento de las cosas, es posible interpretar que hoy con la automatización de los medios, toda ésta relacionado con todo, el autor pone el ejemplo del marketing, cuando un videojuego es muy popular, enseguida se filma una película, o al revés, cuando una película es muy exitosa, rápidamente aparecen juegos de la misma y distintos tipos de artículos relacionados a esa película.
Los nuevos medios no dejan de ser otro tipo de medios, vistos desde otro ángulo, son ni más ni menos que datos de información sostiene Manovich.
Las conclusiones que puedo realizar acerca del texto de Manovich, es que nada surgió de la nada, sino que todo adelanto tecnológico fue mejorado por otro técnico, por otras ideas que perfeccionaron así los medios, para que hoy podamos disfrutar de las facilidades que nos brindan los nuevos medios, y formas de comunicación. Me llamo la atención del texto que el autor brinda en su desarrollo muchas definiciones técnicas y características muy especificas de los distintos avances tecnológicos. Su investigación es muy profunda e importante y sirve para entender desde otro punto de vista los avances que se dieron a lo largo de la historia, ya que en el texto permanentemente Manovich realiza conexiones, relaciones entre lo antiguo y lo nuevo. 

1)En este libro, Lev Manovich ofrece la primera teoría rigurosa y sistemática de los nuevos medios, enmarcándolos en la historia de las culturas mediáticas y visuales de los últimos siglos.
   

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   <title> &quot;Contra la linealidad&quot;-McLuhan</title>
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   <published>2008-07-06T23:35:36Z</published>
   <updated>2008-07-06T23:52:25Z</updated>
   
   <summary>Aquí les dejo mi power point sobre la interpretación que realiza Scott Lash sobre McLuhan en &quot;Crítica de la información&quot;. &quot;Contra la linealidad&quot;-McLuhan...</summary>
   <author>
      <name>María Mancini</name>
      
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      <![CDATA[Aquí les dejo mi power point sobre la interpretación que realiza Scott Lash sobre McLuhan en "Crítica de la información".

<a href="http://www.slideshare.net/CharoMancini/mc-luhan-filocom-charo">"Contra la linealidad"-McLuhan</a>]]>
      
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   <title>Sobre el falso dominio de los no humanos (tecnologías de la información) sobre los humanos (aquí periodismo digital)</title>
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   <published>2008-07-06T21:12:25Z</published>
   <updated>2008-07-06T21:45:13Z</updated>
   
   <summary>Sin más rodeos iniciaré mis apreciaciones sobre el texto de Bruno Latour “Un colectivo de humanos y no humanos” tratando de aplicar los conceptos desarrollados al funcionamiento de los medios de comunicación y al periodismo actuales, como ya es costumbre...</summary>
   <author>
      <name>Geraldine Becker</name>
      
   </author>
   
   
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      <![CDATA[Sin más rodeos iniciaré mis apreciaciones sobre el texto de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bruno_Latour">Bruno Latour </a>“Un colectivo de humanos y no humanos” tratando de aplicar los conceptos desarrollados al funcionamiento de los medios de comunicación y al periodismo actuales, como ya es costumbre propia con otros autores anteriores.

Latour inicia su relato con varias definiciones que intentan – y la mayoría de las ocasiones logran- refutar lo dicho por Heidegger (1), en este caso, que “el hombre está poseído por la tecnología de tal modo que es una completa ilusión creer que podamos dominarla”. A lo que inmediatamente Latour responde que […] “es imposible  hablar de ningún de dominio en nuestras relaciones con los no humanos, incluyendo el supuesto dominio que ejercen sobre nosotros”.

De la mano del autor tenemos la primera afirmación por lo menos, para mi gusto, de una coherencia y claridad sumamente aceptables: al reunir humanos y no humanos en el mismo pliegue los segundos no pueden ejercer dominio sobre los primeros.

Ahora, para poder dar forma a mi humilde teoría y poder aplicar y explicar lo dicho, en un principio parto  de dos frases que Latour escribe luego de citar su polémico ejemplo con la <a href="http://www.nra.org/">NRA</a> y el uso de las armas: primero: “Puede fluir el mal como fluir el bien”. Segundo: “lo que nos hacen hacer las cosas”.

Bien, ¿es posible aplicar estos mismos conceptos para el periodismo digital? Aquel que ha logrado compenetrarse con las más sofisticadas tecnologías de la información, que tiene contactos con todas las agencias y portales web de noticias más importantes del mundo, que también invita al ciudadano común a ser parte de noticieros – red conformados por periodistas y aficionados.

¿Cuál es el límite? ¿Cuándo el periodista deja de ser víctima para convertirse en victimario si tenemos en cuenta las objeciones de Latour planteadas en contra de Heidegger? ¿Cuándo la web pasó a convertirse en el arma? Allí, donde parece que todo pudiera pasar, y, en este caso, en lugar de la NRA, la bandera de las dos frases citadas es llevada en andas por los grupos de multimedios.

No se trata de confundir al enemigo ni de querer desterrar para siempre una concepción de la información, del acontecer diario, y de nuestras propias vidas que ya convive con y dentro de nosotros.

Se trata de observar como periodistas si es que realmente nos encontramos dominados por lo “que nos hacen hacer las cosas” o si bien es posible sincerarnos, ponernos de acuerdo con Latour sobre este inexistente dominio y mirarnos hacia dentro para intentar dilucidar fallas…e intentar corregirlas.

Si los materialistas afirman que el buen ciudadano se transforma por el hecho de llevar un arma. El periodista ante la web ¿también se transforma? ¿En qué? Si hoy en día aceptamos y damos “por sentado” que el ciudadano común es atraído por el impulso  de filmar todo cuanto se le antoje, escribir lo que se le antoje, participar en blogs y subir, y subir, y subir miles de cosas a la red y a los portales de noticias con toda la libertad que la red ofrece y de esta manera aceptamos al ciudadano común también como periodista. ¿El periodista debe, puede, es ético convertirse en un ciudadano común desde el momento en que deja de producir información al verse “tentado”  por tanta ya producida, o repetida,  desde que acepta o se convence (aunque sea a medias y con un poco de cargo de conciencia) de que todo confluye, que puede apropiarse de los contenidos más diversos como suyos? Y vuelvo a preguntar ¿cuál es el límite? ¿Qué es lo que nos diferencia como comunicadores?

¿O será (y con esto traigo a colación una perspectiva un poco arriesgada que podría refutar lo hasta ahora dicho) que existe un verdadero dominio propulsado por el impulso, por la facilidad, por la inmediatez, por la hora de cierre por el que nos dejamos llevar sin gastar ni media neurona en la producción propia?

Al plantear la oposición moralistas versus materialistas citada por Latour, la relación periodismo - web y sus implicancias éticas se vuelve más intrincada, más polémica y difícil de discernir para el que, como en el caso de este posteo, lo intente.

¿Un periodista es lo que es o es lo que tiene? ¿Estaremos siempre poniendo peros siempre o aceptaremos y tomaremos el compromiso de una vez por todas de que somos formadores de opinión y existe algo llamado conciencia ética, no solamente en los peores casos (censuras, extorsiones) sino ante el plagio mismo? Es cierto que en ocasiones el hecho de remar contra nosotros mismos se hace factible para muchos, de manera más fácil para algunos, de manera dolorosa para otros, pero ¿será tan fácil rendirnos ante la afirmación materialista que plantea que nuestras cualidades como sujetos, nuestras competencias, nuestras personalidades, dependen de lo que tengamos entre manos, en este caso, el uso y el abuso de la web?

Teniendo en cuenta la categoría moral de la NRA: “Uno nace buen ciudadano o nace criminal”, hipotéticamente, en el caso de producciones propias podríamos decir: “El periodista nace vago o no”. La contribución de la gran cantidad de noticias en red producidas por periodistas y no periodistas acelera la actitud hacia la no producción de información, hacia su lectura a medias, hacia su nulo análisis.

“Matar con los puños o con un cuchillo es sencillamente más lento, más sucio y más desordenado. Con un arma de fuego se mata mejor, pero el arma en ningún momento modifica las metas que uno se haya propuesto”. He aquí una buena comparación para intentar comparar la actitud del periodismo -ya casi de antaño-  de los medios tradicionales y el periodismo frente a la web. Si consideramos que la red es un arma periodística: ¿Será que antes, si la existencia del mismo era más lento, más sucio y más desordenado el plagiar información, el difundir informaciones no chequeadas y fragmentadas en cientos de noticias e incluso el intentar sumar algún tipo de publicidad o favoritismo político en ello? Todo eso seguramente existió, pero con las características que señalan el matar con los puños o con un cuchillo. Todo eso hoy existe pero con las características de hacerlo mediante la red, hoy nuestro arma.

Por otra parte, Latour se refiere al primer significado de la mediación técnica: la interferencia, donde explica que existe un programa de acción, en el que hay un sujeto con una meta que puede verse interrumpida y entonces éste puede tomar un desvío.

No es mi intención realizar comparaciones, paralelismos y adaptaciones de los conceptos explicados por Latour  al periodismo digital en general, de hecho lo que intento clarificar es cómo la situación del arma y las mediaciones técnicas en general, existen y pueden manifestarse en todos los ámbitos de la vida cotidiana, en nuestra sociedad red y en este caso, en el periodismo. La intención es, mediante la teoría de Latour, explicar o exponer estas inquietudes y tratar de repensar en el rol fundamental de nuestra profesión, hoy totalmente desarrollada en y con materia digital.

Continuamos con Latour y las interferencias. Sin ánimos de justificaciones podríamos afirmar que el universo web predispone a la incertidumbre acerca de las metas propuestas en el periodista mediante su lazo con la red y antes no existía. Nada se tiene demasiado claro y todo confluye: géneros, tipografías, opiniones, informaciones, fotografías, cuasi- periodistas, foros y demás artilugios que muchas veces suman a la información pero también al caos.

Si tal como dice Latour “Con una pistola en la mano, uno se convierte en una persona diferente” nosotros podríamos preguntarnos como si fuera algo hasta descabellado ¿Google convierte al periodista en una persona diferente? No lo sabemos. Lo que sí podemos afirmar es la claridad en las aseveraciones de Latour cuando hace hincapié en el “error” de materialistas y sociólogos  al partir de “esencias”  cuando lo que en realidad ocurre es una fusión entre objetos y sujetos convertidos en un “híbrido compuesto” que se traduce en “colectivo”, en una “serie mecánica de causas y consecuencias”.

El panorama poco a poco se aclara. En la fusión periodismo – web podemos decir -nuevamente sin ánimos de justificar acciones que denigran el quehacer periodístico y con la intención de dar explicación a la serie de informaciones con las que interactuamos todos los días en la red- que los actantes comparten la responsabilidad de la acción y que aquélla incertidumbre en las metas se produce por el arrastre de una tendencia en la que las cosas se realizan de tal manera porque alguna vez alguien las estipuló de esa forma.

Aclarando. Me explico: ¿el compartir información es copiar información? ¿Se es breve porque el medio así lo requiere o porque no hay qué publicar? ¿El no citar las fuentes es por omisión o porque todo “confluye” y todo está en red?

Asimismo, Latour nos habla de un segundo significado de la mediación técnica, en este caso,  la “composición” donde dice: “La acción no es una propiedad atribuible a los humanos sino a una asociación de actantes” y “la simetría referida a la fabricación es tan válida como la simetría vinculada al uso”. En este caso “acción” y “fabricación” dispararon mi pensamiento a la acción de fabricar noticias y a la necesidad de ellas y recuerdo lo dicho por <a href="http://www.elmundo.es/elmundolibro/2000/07/07/anticuario/962902173.html">Peter Sloterdijk (2)</a>: “[…] los cerebros humanos aún siguen sin valer la pena para la mayoría de aquello que los que ofrecen información y comunicación quisieran embutirles directamente. A este desarrollo sólo se puede reaccionar con la formulación de una ontología de spam”.

En esta confusa situación podríamos indicar que como actantes (mezcla de humanos y no humanos) tenemos la necesidad de recibir información así como de producirla – todos fabricamos información-. El punto es el por qué en periodistas y ciudadanos, si, paradójicamente sentimos que la información nos avasalla. En el primer caso prima la brutal competencia de periodistas y multimedios por la primicia minuto a minuto, sea como sea, sea cual sea. En el segundo, existe a su vez una necesidad de sentirse en el mundo, de ser, de ver constantemente lo que pasa alrededor, sentirse inmersos en la realidad donde el aislamiento espanta y al mismo tiempo contar que existo.

En este sentido la “simetría” planteada por Latour es comprendida más claramente así como la “composición” entre medios, periodistas y usuarios. Esto también es permitido por el “pliegue del tiempo y el espacio”, tercer significado de la mediación técnica planteada por Latour, donde la barrera entre emisor (periodista) y receptor se rompe, cuando, en palabras de Latour, el laberinto se abre y es posible explicar lo que hay en su interior.

El usuario descubre que detrás de la página web, de los programas de televisión y radio existe el periodista de carne y hueso, existe un grabador, un comunicado de prensa, una llamada telefónica. La “cajanegrización” del medio, casi lacrado, se rompe y los actantes pasivos de la realidad se vuelven activos. Aquí se confirma la existencia de ese actante híbrido que suma causas y consecuencias y torna difuso cualquier límite ahora casi invisible periodísticamente.

En esta gran confusión de periodistas y no periodistas, de bloggers, opinadotes de turno y columnistas profesionales podemos determinar el siguiente significado: “franquear los límites entre signos y cosas”. Aunque sigamos afirmando el falso dominio de las tecnologías de la información sobre los periodistas y su nivel ético profesional, tomaremos lo dicho por Latour, que da cierta explicación a tanto nivel de caos: “Las técnicas modifican el fondo de lo que expresamos, no sólo su forma” además de que “sobrepasa los límites que el sentido común traza entre los signos y las cosas”. Coincido con Latour en la primera afirmación cuando me pregunto por qué. Porque las técnicas tienen significado, pero en nuestro caso pueden resultar caóticos.  Nuevamente es posible aplicar el ejemplo de la brevedad: se es breve porque el medio así lo requiere, se es breve para facilitar al lector la comprensión de la información, se es breve porque no hay información, se es breve porque no se quiere producir información.

Aunque no explique la falta de ética periodística y su preocupación o no por producir información aquí los no humanos actúan desplazando metas, pero en cualquier caso se garantiza la conducta deseada: la noticia corta y fugaz.

Oportunamente Latour cita los <a href="http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2005/01/08/u-900172.htm">“dispositivos” de Focault  (3)</a>para describir “corporaciones capaces de absorber la proliferación de mediadores, de regular su expresión, de reorganizar las destrezas, de obligar a que las cajas se vuelvan negras y se cierren”. Alguna similitud con los multimedios actuales es pura coincidencia. Paradójicamente a lo que creíamos que ocurría con la apertura de “cajas negras” en la participación ciudadana en los medios, nosotros y nuestros artefactos nos convertimos en corporación. Como dice Latour somos un “objeto- institución”.

Por último, concluyo con algunas afirmaciones de Latour que pueden llevarnos a una mayor comprensión  -o enredarnos en nuevas tramas de ideas-  acerca del periodismo y su desarrollo en la web: 1) “La objetividad y la subjetividad no son cosas opuestas sino elementos que crecen juntos, cuya unión es irreversible”. 2) “¿Sabemos  más de lo que sabíamos? No, no sabemos más si con ello queremos significar  que cada día hemos zafarnos más y más de la confusión entre los hechos, por un lado y la sociedad, por otro. Pero, sí, sabemos un montón más si lo que afirmamos es que nuestros colectivos se embrollan cada vez más íntimamente y profundamente, constituyendo madejas de humanos y no humanos”. 3) “[los artefactos] ¿median en nuestras acciones? No, ellas son nosotros"

<u><strong>NOTAS</strong></u>

1)  El Ser y el tiempo (alemán Sein und Zeit, 1927) es el más importante trabajo del filósofo alemán Martin Heidegger.
2)Peter Sloterdijk, Actio in Distans. Sobre los modos de formación teleracional del mundo.
3)Michel Focault, Microfísica del poder, La Piqueta, Madrid, 1991

<u><strong>ENLACE RELACIONADO:</strong></u>

<a href="http://es.youtube.com/watch?v=EIWibiW2rrg">Periodismo ciudadano y digital</a>]]>
      
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   <title>La clave está en la comunicación</title>
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   <published>2008-07-06T20:28:49Z</published>
   <updated>2008-07-06T21:06:13Z</updated>
   
   <summary>El autor de “Crítica de la información” 1, Scott Lash plantea si es posible realizar una crítica en la sociedad de la información contemporánea, a la vez se contesta afirmando que ya no es posible debido a que no hay...</summary>
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      <name>María Mancini</name>
      
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      <![CDATA[El autor de “Crítica de la información” 1, <a href="http://portal.educ.ar/noticias/entrevistas/lo-trascendental-esta-en-lo-em.php">Scott  Lash </a>plantea si es posible realizar una crítica en la sociedad de la información contemporánea, a la vez se contesta afirmando que ya no es posible debido a que no hay tiempo, las personas no se dedican a reflexionar sobre la sociedad actual.
El autor fragmenta su crítica de la información con distintos títulos, temas, formas de analizar bajo distintas miradas la sociedad. En su primer interrogante acerca de qué es la información, Lash plantea que las cualidades de la información son el flujo, el desarraigo, la comprensión espacial y temporal, las relaciones en tiempo real. El autor indica que la producción de la información requiere varias comprensiones, cita a <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marshall_McLuhan">McLuhan</a>  que interpreta que el medio es el mensaje, y ese mensaje es el modelo de la era de la información, hoy el medio se asemeja al byte, todo está comprimido en la sociedad de la información, el byte en esta nueva era de la información es lo que era para la era industrial; un libro, una pintura o un film. Cuando explica el punto: Desigualdad de la explotación a la exclusión marca la diferencia que existe entre la forma de desigualdad en la era industrial, relación capitalista, trabajadores y el paradigma de la era de la información donde afirma que existe más una exclusión que una explotación argumentando que surge un circuito de elites relativamente desarraigadas, por lo tanto cada vez más globales.
 El nivel de la nueva era es global. Las redes forman un circuito y se establece la relación hombre máquina y se manejan por medio de un circuito las finanzas, cultura, la información, los tiempos se acortan en la nueva era, lo que importa ya no son las horas ni los años, sino los minutos y segundos, los acontecimientos instantáneos.
En el punto, en las formas de vida a las que se refiere Lash hace una breve introducción sobre los distintos conceptos de formas de vida, habla de la cultura como forma de vida, el multiculturalismo, distintas maneras de vida, para cada hombre de diferentes oficios, en torno a una definición distinta. Scott Lash cita  “Las palabras y  las cosas” 2 de <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1722">Michel Foucault</a> quien señaló que empezamos a entender la naturaleza y la sociedad en forma de vida durante la modernidad, los siglos XIX y XX.
Mi observación acerca del texto de Lash cuando habla de la forma tecnológica de vida, se refiere a como cambió la vida del ser humano con la aparición de las nuevas tecnologías como ser celulares, notebooks, cámaras. Con todos los avances que están al alcance de la mano se modificó el ritmo de vida de la persona. El autor plantea: “Las formas tecnológicas de vida son vida a distancia, no sólo cultura sino también naturaleza a distancia” a mi entender el autor está queriéndonos decir, o haciéndonos dar cuenta, sacar nuestras propias conclusiones acerca de profundizar nuestro análisis sobre si es conveniente o no el permanente uso que le damos a los aparatos tecnológicos. Nos permite pensar si estos acortan distancias o aumentan aún más la distancia con las demás personas. 
Las formas tecnológicas de vida están desarraigadas, elevadas en el aire sostiene Lash. Éstas se caracterizan por la ausencia de identidad. Ejemplifica esto mediante las empresas o lugares que son iguales en diferentes lugares, por ejemplo un local de Mc Donalds o un aeropuerto, lugares similares, con las mismas características en cualquier parte. El autor en “Crítica de la Información” considera que las plataformas son espacios elevados en el aire, es decir tipos especiales de propiedad intelectual, sin éstas uno no podría llegar a tener acceso a participar en las diversas formas de la vida tecnológica.
Para finalizar creo correspondiente resaltar que Lash en su obra analiza el vínculo conector entre lo informacional y lo global, y por eso no se dedica solamente al análisis de la información sino mas bien se centra en estudiar a la comunicación, ya que para él, ésa es la clave.


Notas:
1Lash, Scott Editorial: Amorrortu Edición: 2005, Madrid, España.
2 En 1966 Michel Foucault publica su best seller “Las Palabras y las cosas”

Links: 
<a href="http://es.youtube.com/watch?v=W9JGGJ8YCzU&eurl=http://tecnologiainformatica.wetpaint.com/page/CAP.+II%3A%22Formas+de+vida+tecnologica%22">Formas tecnológicas de vida.</a>
<a href="http://www.slideshare.net/lukasnet/lash-2008">
Formas tecnológicas de vida y sus objetos.</a>







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   <title>El mundo del caos</title>
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   <published>2008-07-02T16:22:06Z</published>
   <updated>2008-07-02T16:39:15Z</updated>
   
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   <author>
      <name>Diego Mañas</name>
      
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      <![CDATA[<a href="http://axxon.com.ar/not/181/c-1813017.htm">Morris Berman</a>, en el texto propuesto <a href="http://www.dialogica.com.ar/unr/epicom/2003/08/morris_berman_el_reencantamien.html">El reencantamiento del mundo</a>, propone un recorrido por una parte de  la historia de la filosofía, en el cual se disparan quizá aquellos dos grandes paradigmas de las discusiones en torno al conocimiento, es decir, a la percepción del mundo – real o no- que constituye y redondea <em>a priori</em> la configuración de todo el conocimiento posible de la humanidad.
Antes de empezar con la exposición de mis ideas, mas allá de esta brevísima introducción, que nada dice en si misma, quisiera dejar en claro algunos aspectos personales de mi vida, y mi formación, tanto intelectual como informática. En este punto voy a determe por unos instantes sin intenciones de aburrir al lector, sino para que quien se este deslizando por estas líneas, no se de por sorprendido y, comenzar a partir de mi historia personal, mi conclusión.
Soy una persona totalmente ajena, desentendida y hasta en cierto punto enemigo de las tecnologías que abundan en este nuestro mundo. Es por esto que intento explicar: Primero, mi falta de capacidad para incluir elementos multimediales o complementarios a este texto – más allá de los básicos enlaces ampliatorios - ; 
Segundo, y como consecuencia del primer punto, denuncio vehementemente el atropello de estos adelantos tecnológicos a los cuales hacía referencia. Al no ser un ciudadano de esta urbe rosarina, y estar durante casi toda mi corta vida totalmente imbuido por concepciones que nada tienen que ver con lo “civilizado” de esta sociedad moderna, se desprende la siguiente pregunta: ¿existe un modo de conocer la realidad? Esta pregunta se respondería fácilmente leyendo tres líneas de<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cr%C3%ADtica_de_la_raz%C3%B3n_pura"> “Crítica de la razón pura” </a>de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Immanuel_Kant">I. Kant</a>. Pero el objetivo de mi pregunta es otro. Lo que hay de fondo, encierra, la hipotética necesidad de darle forma a lo que cada uno considera como verdaderamente propio. En otras palabras, lo que propone mi pregunta, mas allá de mi desconocimiento teórico-práctico, es romper con todo lo que moldea o da nombre a ciertos estamentos que están mas allá de la realidad concreta. Lo que nos rodea no es más que un sistema caótico de cosas que se suceden permanentemente. No por designio divino, porque considero totalmente hipócritas a los que si otorgan ese origen a las cosas. Tampoco es posible, todavía, darle un carácter bíblico a la ciencia, ya que considero que faltan años para demostrar realmente la inexistencia de un creador.
Retomando parte de lo que empecé a exponer líneas arriba, y la discusión que desveló a compañeros que evidencian sus pensamientos en este sitio, creo necesario concluir que la ciencia es creada y desarrollada por el género humano en complementación con la naturaleza, y descreo que algo totalmente humano se supere a si mismo. Sobrados ejemplos hay de que la ciencia – como bien explica <a href="http://www.dialogica.com.ar/unr/epicom/2008/06/formas_periodisticas_de_vida.html#more">Paco</a>- se utiliza con fines que fomentan la involución humana. Sin entrar en una discusión cosmológica, me gustaría citar a uno de los grandes pensadores de la historia, con el que me siento muy identificado sobre todo en este pasaje de <a href="http://www.nietzscheana.com.ar/de_el_anticristo.htm">El anticristo</a>:<em> “El viejo Dios, todo él “espíritu”, todo él sumo sacerdote, todo él perfección, se pasea por su jardín placenteramente: sólo que se aburre. Contra el aburrimiento luchan en vano incluso los dioses. ¿Qué hace? Inventa al hombre, - el hombre es algo entretenido. Pero he aquí que también el hombre se aburre. El apiadamiento de Dios por la única molestia que en sí tienen todos los paraísos no conoce límites: pronto creó también otros animales. Primer fallo de Dios: el hombre no encontró entretenidos a los animales, - los dominaba, no quería siquiera ser un “animal”. - Por consiguiente, Dios creó a la mujer. Y de hecho, ahora el aburrimiento se terminó - ¡pero también se terminaron otras cosas! La mujer fue el segundo fallo de Dios. - “La mujer es, por su esencia, serpiente, Eva”- esto lo sabe todo sacerdote; “de la mujer viene todo el infortunio al mundo” - esto lo sabe asimismo todo sacerdote. “Por consiguiente también la ciencia viene de ella”. Sólo a través de la mujer llegó el hombre a gustar del árbol del conocimiento. - ¿Qué había ocurrido? Al viejo Dios lo invadió una angustia infernal. El hombre mismo había sido su máximo fallo. Dios se había creado un rival, la ciencia hace iguales a Dios. - ¡se han terminado los sacerdotes y los dioses si el hombre se vuelve científico! - Moraleja: la ciencia es lo prohibido en sí, - ella es lo único prohibido. La ciencia es el primer pecado, el germen de todo pecado, el pecado original. La moral no es más que esto."</em> 

Sería inútil explicar semejante pasaje. Simplemente lo expongo a modo de clarificar mis ideas, contradictorias, caóticas, extremistas, con falta de profundidad conceptual, encendidas, etc. 
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   <title>La naturaleza de la ciencia</title>
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   <published>2008-06-26T12:52:09Z</published>
   <updated>2008-07-03T14:36:19Z</updated>
   
   <summary>&quot;La verdadera grandeza de la ciencia acaba valorándose por su utilidad.” Frase célebre del español Gregorio Marañón con la cuál expone el significado mismo de la ciencia. Destacar que muchos autores y filósofos coinciden con la premisa antepuesta no sería...</summary>
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      <name>Rodrigo Pretto</name>
      
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      <![CDATA[<em>"La verdadera grandeza de la ciencia acaba valorándose por su utilidad.” </em>Frase célebre del español <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_Mara%C3%B1%C3%B3n">Gregorio Marañón </a>con la cuál expone el significado mismo de la ciencia. 

Destacar que muchos autores y filósofos coinciden con la premisa antepuesta no sería descubrimiento alguno. Pero vale la pena, o por lo menos mi conciencia lo pide, recordar que para Galileo, como expone <a href="http://www.cuatrovientos.net/autores/morrisberman.html">Morris Berman </a>en <a href="http://www.cibernous.com/perifericos/editoriales/berman3.htm">“El reencantamiento del mundo</a>”, la ciencia no era una herramienta, sino el único camino hacia la verdad. Con esto no pretendo afirmar que así lo sea, pero a lo largo de mi vida me he preguntado, y aún lo sigo haciendo, continuas preguntas que no logro despejar de mi cabeza, o por los menos ni las ciencias han sido capaces de explicarme claramente. 

Las ciencias matemáticas, y he aquí una de las preguntas que toda persona se debe haber planteado en algún momento de su vida, no logran despejar, ni creo lo logre en algún momento, ciertos planteamientos que a diario me repregunto. 

¿Porqué las cosas tienen el nombre que tienen?. No es mi intención que nadie me explique el significado de las palabras ni mucho menos. ¿Pero porqué lo que hoy llamamos mono no lo llamamos morrón?. No pretendo que las personas que lean este fragmento me juzguen por la incoherencia de mis palabras. Pero comienzo a inclinar mi visión del mundo a partir del concepto de cambio del “por qué” al “cómo”. 

No soy admirador de la filosofía, pero muchas de las grandes personas que se destacaron allá pretendieron cotejar sus pensamientos con meros ejemplos. Entonces me pregunto, ¿Porqué 1 + 1 es igual a 2?, o replanteando mi cambio de visión, ¿Cómo se que 1 + 1 es igual a 2?. <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Descartes">Descartes</a> lleva a las personas a pensar y dudar en absoluto de las cosas a través de la duda <a href="http://www.e-torredebabel.com/Psicologia/Vocabulario/Duda-Metodica.htm">metódica</a>. De allí se desprende mi vago pensamiento que duda, incluso, de las ciencias exactas. Más allá de que estas admitan principios y hechos rigurosamente demostrables, aun me planteo el porqué de las sumas. Puede que mi odio a las matemáticas exterioricen mi pensamiento, pero me quedo con lo de Descartes. 

De pequeño me preguntaba como era que Papá Noel podía volar con sus renos. Es que mi mamá siempre jugó con nuestros sentimientos y toda mi ilusión y enamoramiento hacia un gordo inexistente, desplomó cuando una navidad encontré a la persona que me había traído al mundo disfrazándose en su pieza. Claro que hoy mi vida no gira alrededor de ese hecho, pero debo reconocer que aquel momento fue terrible. Creo que fue a partir de allí que comenzó mi descreimiento de las cosas, pero siempre encubierto, y acabo de darme cuenta, por el pensamiento inducido de mi mente en forma mecánica. 

Como expresa <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Bacon">Bacon</a>, “es necesario que desde el comienzo, a la mente no se le permita seguir su propio curso, sino que sea guiada en cada paso de modo que el asunto sea concluido como si fuera hecho por una máquina”. Entonces me pregunto si muchas veces el comportamiento humano está completamente arraigado al mecanicismo mismo del propio hombre.

<em>“La duda, esa vaga nubecilla que, a veces, habita los cerebros, también puede entenderse como un regalo. Y no es -lo que queda dicho- una aseveración, ya que, sobre ella, tengo también mis dudas”</em> (<a href="http://cvc.cervantes.es/ACTCULT/cela/biografia.htm">Camilo José Cela</a>).

La expansión tecnológica disparada con <a href="http://www.youtube.com/watch?v=eZdrHROlu6I">Internet</a>, no hizo más que crear nuevos mundos, redes, entre grandes ciudades unidas por un vínculo en común, o no, de diferentes países. Es así como Scott Lash, advierte que San Pablo se asemeja más a las ciudades de Tokio, Londres, París, que a sus pares brasileras. El mercado brindado por Internet se acrecienta día a día, las competencias ya no son nacionales, locales, sino que se han vuelto, casi por completo, internacionales. Y aquí es donde me pregunto hasta que punto ha llegado esta herramienta, que hasta se puede observar, como lo hemos visto en clase a través de una infografía, la competencia entre las diversas multinacionales de todo el mundo con sus respectivos balances. Espero no haberme equivocado, y de ser así, que algún compañero de clase que tuvo la posibilidad de observar dicha infografía me corrija. 

¿No nos ha simplificado demasiado la vida esta red de redes que, como otra infografía lo mostraba, podemos observar los precios de las construcciones en diversas ciudades de Estados Unidos? 

Otro pasaje en <a href="http://www.slideshare.net/jfy/crtica-de-la-informacin-scott-lash-notas?src=embed">"Crítica de la información"</a> afirma que en la sociedad red, las formas de vida están de algún modo en el aire, y que el ser en el mundo se ha transformado en el ser en el planeta. Ahora entiendo porque mi abuela nunca llegó a entender como funcionaba esta "gran máquina". Es que nunca se imaginó como una persona, a través de una computadora, podía conversar con alguien situado en cualquier punto del mundo. Ahora me pregunto, y repitiendo la misma pregunta que se hace mi amigo Paco mail por medio, ¿dónde van a parar todos aquellos mails que extravían en la vía láctea cibernética?, ¿existirá un gran basurero cibernético y nosotros nunca nos enteramos?

Otro de los tópicos que el artículo de Lash hace referencia es el de una sociedad des-informada de la información. Aquí me quiero detener un momento. No pretendo redescubrir nada, solamente recordar lo que desde hace mucho se dice al respecto. Blogs, Spam, Correos electrónicos, páginas web, etc. Una infinidad de lugares en donde la invasión de información es a diario, donde en muchos casos los informadores no respetan a la sociedad, donde existe la posibilidad de publicar y decir cualquier cosa sobre cualquier tema, donde no existe el tiempo ni el espacio para la reflexión, donde todo puede pasar. Ahora bien, no derrumbemos este mundo por culpa de los des-informadores de la información. Una breve apreciación es lo que quise hacer, no es mi intención nivelar mi capacidad de reflexión con la de Lash, sería una utopía. La coherencia es la única herramienta que nos queda para protegernos de los medios de des-información.

¿Que tipo de información se le puede ofrecer a las personas a través de un teléfono celular?, 
¿Cree usted estar informado con unas pocas palabras que recibe a diario en una ínfima pantalla móvil? Si usted cree sí, estamos perdidos. ¿Como es posible que hasta novelas puedan leerse a través de un celular? Todo está comprimido en un byte. 

Un pasaje de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marshall_McLuhan">McLuhan</a> en <a href="http://pensamientojoven.wordpress.com/2008/06/08/poder-no-lineal-mcluhan-y-haraway/">"El poder no lineal" </a>afirma lo siguiente: <em>"...la televisión ya no informa sobre la guerra y ni siquiera difunde una ideología belicista, sino que la guerra y la política suceden en la televisión"</em>. Creo que no cabe explicación alguna. No vale la pena arrojar en este texto ejemplos que testifiquen este pensamiento McLunhiano. 

Latour, en <a href="http://mesetas.net/turbulencias/lep6.html">"Un colectivo de humanos y no humanos"</a> sostiene que "<em>Todo artefacto posee su propio guión y ejerce su potencial capacidad para agarrar al que pasa junto a él y obligarle a desempeñar alguno de los papeles de su libreto</em>". ¿No existen personas celular dependientes?, ¿no sentimos la necesidad de estar todo el día informado?. Hasta hace 6 años esto no me pasaba. No crean que soy celular dependiente, pero ni tengo una adicción hacia él. Pero muchas veces he llevado el celular al cine y ahora me pregunto: ¿Para qué, si cuando entro a la sala lo apago?. Tan tonto no me siento, o por lo menos sé que no soy el único. Pero lo peor es que lo voy a seguir haciendo. ¿Cual es el sentido del hecho?. Ya me estoy entrando a preocupar. 

Un ejemplo a partir de un arma de fuego es brindado en uno de los textos de Laour. Paralelamente, quiero y espero, valiéndome de semejanzas, reflejar el mismo significado. Me remito al reciente conflicto campo-gobierno. Las cámaras de televisión hicieron que, valiéndose de su poderío, muchas personas, desconocidas hasta el momento, enfrentaran a las mismas y, como duques y dueños de verdades, hablaran a todo un país como si fueran expertos en oratoria. ¿Que es lo nos produce una cámara encendida?. No me pregunto del porque lo medios dan un cierto enfoque a los temas porque sería algo ilógico. Pero las personas se valen de los objetos para ejercer, en este caso, cierta influencia sobre un determinado hecho. ¿Acaso no se les dio demasiada importancia a personas incapacitadas para hablarle a todo un país?

Retomando nuevamente el tema de los adelantos tecnológicos y a la tecnología en particular. Mi generación, sepa usted que tengo 22 años, considero que es una de las últimas, puede ser la última aún, que se crió sin esta gran parafernalia de Internet. 

Pensemos que las generaciones actuales se criaron con juegos en red, interactúan diariamente con personas de cualquier punto del planeta, y realizan infinidades de cosas que se les ofrece fácilmente y poseen a su alcance. No tienen la dimensión de lo que se les brinda a diario. Mi generación, se crió con el Family Game, con el Atari y corriendo detrás de una pelota en el verde césped del club. A partir de los 16 años recién tuve la posibilidad de explorar el nuevo mundo cibernético. La juventud de hoy apodera su concentración en una pantalla y pierde gran parte de su tiempo embobado con simples juego que, reproduce casi idénticamente la vida real. Ellos, sólo están experimentando un nuevo mundo sin comprender su complejidad.    
Y eh aquí una gran y verdadera consideración de Latour, <em>"la nueva generación no es la generación de hoy, sino la generación que aún no es."    </em>]]>
      
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   <title>Formas periodísticas de vida</title>
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   <published>2008-06-23T16:50:48Z</published>
   <updated>2008-06-30T11:52:17Z</updated>
   
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      <name>Antonio Galimany</name>
      
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   <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.dialogica.com.ar/unr/epicom/">
      <![CDATA[Recuerdo, ahora, un artículo que escribí al calor de cierta inflexibilidad moral propia de la exagerada juventud. Intentaba, allí, demoler a cualquier costo el asunto aquel del reverencial temor que suele despertar la página en blanco a cualquiera que alguna vez se haya enfrentado a la estimable empresa de la escritura creativa (sea esta científica, literaria, ensayística, tanto da). El asunto es que el destino tiene un exquisito humor negro. Y aquí me ven. Bloqueado. Empantanado. Consumido por las tazas de café vacías y los tics nerviosos personales que se disparan hacia límites insospechados en momentos de incertidumbre como este. Sin tener demasiada idea respecto al futuro de esta segunda entrega.

Con anterioridad, me ocupé –con cierta diligencia, relativa virulencia discursiva y abundante pirotecnia verbal– de entrometerme en un terreno cuya topografía, a ojos de quien suscribe estas líneas, bien parecen arenas movedizas. Al ocuparme de las ciencias agoté buena parte de mis municiones. Proseguir aquella tarea –que el lector con tiempo e interés verificará inconclusa en caso de leer los apuntes que preceden a estos– supone una voluntad académica que excede largamente mi coraje intelectual este sábado por la tarde. Las desordenadas –y temerarias– observaciones sobre las irracionalidades que subyacen a la ciencia moderna que me ocuparon hasta ahora serán prudentemente llamadas a silencio para adoptar una sensible desviación temática que entiendo saludable.

La polémica (gimnasia retórica casi olvidada en su variante periodística) parece el camino mas corto hacia la celebridad. En este sentido, el análisis que sigue puede leerse como un diálogo  con <a href="http://www.dialogica.com.ar/unr/epicom/2008/06/es_posible_resistir_a_la_sociedad_de_la_informacion_contemporanea.html">este otro</a> artículo publicado por mi compañera Geraldine Becker.
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      <![CDATA[La novedad es, entonces, que, ahora, cambiamos a las ciencias por la comunicación. Y, para cumplir con la promesa discursiva que acabo de asumir, me ocuparé en las líneas que siguen de deslizar algunas consideraciones sobre la obra de <a href="http://portal.educ.ar/noticias/entrevistas/lo-trascendental-esta-en-lo-em.php">Scott Lash</a>. El lector avezado –y, a la vez, ansioso por detectar serias falencias estructurales en la progresión de mi relato– habrá comprobado que mi ensayo, contraviniendo las normas a las que debería celosamente atenerse, aún permanece excesivamente atado a los modos discursivos quirográficos/tipográficos<strong> <a href="#1">1</a><a name="Volver" id="#17"></a></strong>. Apenas algunos enlaces de interés y un podcast fueron los viles artilugios que encubrieron la infracción en mi anterior entrega. Sucede que la retórica en prosa, con cierta inclinación somática a las divagaciones reiteradas, es la herramienta a la que recurro con mayor confianza. De todas formas, de aquí en adelante, prometo invertir dedicados esfuerzos en revertir la situación.

Prólogo excesivo. Comencemos a trabajar.

Entiendo que cualquier aproximación crítica a las múltiples implicancias analíticas que ofrece la sociedad de la información debería evitar partir del alarmismo apocalíptico o la implacable impugnación sine qua non <strong> <a href="#2">2</a><a name="Volver" id="#18"></a></strong>. La crispación es inconducente. En todo caso, ya habrá tiempo suficiente para enojarnos como corresponde y formular la invitación formal a levantarnos en armas en contra de la sociedad de la información <strong><a href="#3">3</a><a name="Volver" id="#19"></a></strong>. Caso contrario, acabaremos reproduciendo el paradigma hollywoodense de creer que el sentido de cualquier historia se resuelve en un enfrentamiento feroz entre el bien y el mal.

<strong>***</strong>

Hace un tiempo, leí un texto memorable de apenas dos carillas. <strong><a href="http://www.plataforma.uchile.cl/fb/cursos_area/religion/modulo3/tema1/texto/tema01.htm">Una clave de la naturaleza del hombre: el símbolo</a></strong>, de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cassirer">Ernst Cassirer</a>. El argumento central del filósofo alemán es que la distancia esencial entre el hombre y los restantes seres vivos es su capacidad simbólica. Allí en donde para todas las especies existe una experiencia directa, extrema de apropiación de la naturaleza, el hombre dispuso la mediación del símbolo <strong><a href="#4">4</a><a name="Volver" id="#20"></a></strong>. El precio a pagar por la pretendida evolución orgánica del ser humano –materializada en el pensamiento abstracto, racional, no instintivo– pareciera ser la necesaria mediación que el símbolo supone para la experiencia vital. Y, agrega Cassirer, la mediación simbólica es irreversible. De ahí que se proponga desbaratar la idea de la racionalidad como apéndice fundante de la naturaleza humana –volvemos al asunto de la razón y las ciencias– y postule al hombre como un animal simbólico. Insisto: a mis modestos y precarios dieciocho años, aquellas dos carillas de Cassirer vinieron a complicar buena parte de mis certezas. (Si todo es simbólico, todo es mentira. Mejor: no exista ninguna realidad. La experiencia vital es una recreación, una reinterpretación. Pero esto va entre paréntesis para eludir una divagación profunda).

También Scott Lash recurre al concepto de mediación para fundar buena parte del corpus analítico de su teoría. En este caso, la mediación que Cassirer entendía estaba determinada esencialmente por el símbolo, en Lash se desplaza a las tecnologías, que, en su interacción permanente en tanto interfaces cotidianas del hombre, vienen a asumir el papel mediador. La analogía –más allá del placer que me produce siempre referir al texto de Cassirer en cuanta circunstancia puedo–  no es arbitraria ni gratuita. En un pasaje del capítulo dos de <strong>Crítica de la información</strong>, cuando define lo que entiende por formas tecnológicas de vida, Lash escribe: “En las formas tecnológicas de vida comprendemos el mundo por medio de sistemas tecnológicos. Como creadores de sentido, actuamos menos como cyborgs y más como interfaces de humanos y máquinas”. Me interesa detenerme en sólo dos aspectos: la comprensión del mundo por medio de sistemas tecnológicos y la noción de creadores de sentido.

Ignoro si Lash leyó a Cassirer –y no quiero incurrir en la pedantería intelectual de levantar la voz y decir: “Es evidente que Lash rescribe a Cassirer cuando…”–. Por tanto, lo que ahora digo es una personalísima interpretación de los acontecimientos. Postular que comprendemos el mundo por medio de sistemas tecnológicos supone colocarlos, irremediablemente, en el centro mediador entre la naturaleza y el hombre. Decir que somos creadores de sentido es reivindicar la posición de Cassirer, confiar en aquello del animal simbólico. Tal vez cabría preguntarse si la analogía que intento aquí esgrimir ha sufrido, entre los tiempos de Cassirer y los de Lash, alguna discontinuidad <strong><a href="#5">5</a><a name="Volver" id="#21"></a></strong>. Yo creo que sí. Entiendo que la presencia de las extensiones tecnológicas que funcionan de interfaces en la mediación cotidiana altera sensiblemente la naturaleza simbólica del hombre. Pero, al mismo tiempo, propongo que la capacidad simbólica, admitida por ambos autores, permanece inalterada. Lo que se producen son nuevas formas de mediaciones simbólicas. El animal simbólico es uno con Cassirer y otro con Lash. Pero no abandona jamás su naturaleza eminentemente simbólica. Lo que está por determinar es el grado de radicalización que asume esta modificación.

En el mismo capítulo, el dos, de <strong>Crítica de la información</strong>, Lash escribe: “Pensamos con tanta naturalidad en términos de vida y formas de vida que es extraño considerar que no siempre fue así”. Me apropio del sentido discursivo de la frase y la reescribo: “Pensamos con tanta naturalidad en términos de vida y formas tecnológicas de vida que es extraño considerar que no siempre fue así”. Tomo prestada una frase que leí en el texto de Geraldine: “La revolución ya ocurrió”. Y la modifico ligeramente. La revolución ocurrió mientras tanto. Ocurre. Está sucediendo. Es, a diferencia de las revoluciones analógicas que estudiamos en los manuales de historia, una revolución progresiva. Somos la generación que presenció el ascenso de la sociedad de la información. Sabemos, porque nuestros abuelos aún cultivan la tradición del relato, que existió un mundo sin computadoras. Y, también, intuimos que sin ellas, ahora, el mundo se desplomaría. 

Las formas de vidas tecnológicas de la sociedad de la información suponen un radical cambio de paradigma. Transformación cuya esencia fundante ha sido el ritmo aceleradísimo que asumió. Y el vértigo exagerado, en ocasiones, confunde <strong><a href="#6">6</a><a name="Volver" id="#22"></a></strong>. ¿Alcanzamos realmente a comprender los alcances de esta revolución? No lo sé. Estamos en el umbral. Somos la sincronía de la revolución. Es un fenómeno multi fragmentario. Inasible. Nuestras apreciaciones críticas no tienen distancia histórica. Son contingentes. Precarias. Somos la generación atravesada por la transformación. Conviven en nosotros razonamientos digitales y apreciaciones analógicas. Multiplicamos las extensiones tecnológicas que nos componen pero aún creemos en el copyright. Apenas comenzamos a vislumbrar que la computadora es algo relativamente más sofisticado que una bonita remake de la máquina de escribir. Escribimos nuestros diarios personales en los weblogs pero todavía no escribimos weblogs. En fin: no tenemos demasiada idea de cuál será el destino de todo esto. Apenas podemos abocarnos al ejercicio de la intuición.

Sin embargo, arriesgamos el diagnóstico de ocasión: en la sociedad de la información –en donde todo es vértigo, flujo incesante, velocidad frenética, fragmentarismo–, allí, aquí, la crítica, el pensamiento reflexivo, está herido de muerte. Es impracticable. Me apresuraría a  señalar que comparto y adhiero al final del enunciado pero disiento con el encabezado. Entiendo que atribuir la génesis de la anemia de reflexión crítica que padecen las sociedades contemporáneas a la sociedad de la información no es más que un inteligente artilugio reaccionario que no hace más que ocultar debajo de la alfombra las tinieblas del pasado. Deberíamos partir de una pregunta sincera: ¿Cómo era el mundo antes de todo esto? ¿Acaso la gimnasia de la reflexividad inundaba las más disímiles franjas sociales antes de que los ordenadores personales devinieran en pandemia? ¿La conciencia crítica desapareció con Internet? ¿Había un mundo conciente del devenir histórico que el flujo aceleradísimo de la información se ocupó de demoler?

Entiendo que no. Lo único que podemos cargar a la sociedad de la información es que, en virtud de sus señas y características particulares, disparó la ausencia de reflexión hacía límites galácticos. No se trata de resistir contra la sociedad de la información –Más aún si partimos de entenderla irreversible, como al animal simbólico de Cassirer.  Se trata de disputar el sentido de la misma. Y aquí, debo advertirlo, comienza la parte más política de mi discurso.

<strong>***</strong>

Durante la década del setenta, el Movimiento de Países No Alineados lanzó el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/NOMIC">NOMIC</a> (Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación). Una iniciativa que se proponía discutir el rol que el primer mundo había conferido a los países en vías de desarrollo en la circulación de la información global. En 1980, una comisión de esta organización estudió los problemas de la Comunicación en el mundo y produjo un documento –el <a href="http://150.185.66.1/Profesores/Bherrera/pub_art/RevistacomuinicacionInformeMcBride.htm">Informe MacBride</a>– en el cual propuso cambios para redistribuir y balancear los flujos de información entre países ricos y subdesarrollados. Las corporaciones de la comunicación consiguieron, siempre implacables, someter la iniciativa a un oportuno olvido.

Buena parte de la impugnación del estado de cosas que suponía el NOMIC se basaba en la crítica aguda a la noción de circulación libre de la información (noción de libre mercado transpoladas a la sociedad de la información). La más lúcida reacción ante el Free Flow, la vehiculizaron los países africanos: “Nosotros estamos cansados del Free Flow porque los países poderosos conciben al Free Flow como la libertad del zorro en un libre gallinero; conciben que esa libertad es la libertad del zorro de seguir siendo zorro en un gallinero, libres de seguir siendo gallinas, o sea, libres de seguir siendo comidas por un zorro” .

Asumo el riesgo de reincidir en la redundancia. La bandería que debemos asumir quienes nos creemos parte de las fuerzas sociales que bregan por recuperar el pensamiento crítico y el análisis reflexivo ha de ser la reorientación de la sociedad de la información, la disputa de su sentido histórico, la resolución de procurar modos de apropiación democráticos y cooperativos de aquellos flujos de información aceleradísimos que marcan el cursos de nuestras cotidianeidades. Aún me revuelco en la barricada para espabilar a mis compañeros de batalla: dejen de una vez de molestarse melancólicos por aquello que alguna vez fue. De lo contrario, la historia nos arrollará inexorablemente. Hemos de huir deprisa del terrible error de confundir al enemigo. Los emergentes de la sociedad de la información apenas son nuestras contingencias, los modos particulares (con la potencia brutal que advertíamos con anterioridad) que asume la superestructura contemporánea, por ponernos en una retórica marxista. Si anulan la crítica, disuaden de discutir, difaman la reflexión, reproducen aritméticamente la desigualdad y tantas otras cosas terribles que convenimos hacen, es que aún no hemos conseguido revertir el sentido profundo de la historia.

Existen circunstancias alentadoras. Las grietas del sistema se expanden en la sociedad de la información. Nunca antes el capitalismo había ofrecido tan buenas posibilidades expresivas a sus más encarnizados críticos. Hagamos la prueba: Abajo el capital. La imaginación al poder. Un click y mi mensaje tiene una audiencia potencial de millones de lectores. El sistema, a veces, se resquebraja y allí en donde encontremos una grieta, podremos actuar. Por el contrario, el riesgo es la relajación. Asistir acríticos al devenir progresivo de la sociedad de la información. Acabar presos de las ilusiones, ceder ante el entusiasmo y entregarnos, dulcemente adormecidos, al encanto renovado de un nuevo, y fantástico, cuento de hadas. 

Hace unos días, leí en el periódico El Cronista Comercial que, para 2011, la utilización de la banda ancha será diez veces superior a los índices registrados durante 2002. El mismo artículo, sobre el final, recogía declaraciones de algún funcionario de Naciones Unidos que bregaba por la llegada de ordenadores al continente africano. El riesgo es la ingenuidad. La sociedad de la información dispara exponencialmente las desigualdades que el sistema había cimentado con anterioridad <strong><a href="#7">7</a><a name="Volver" id="#23"></a></strong>.  Apropiándonos de Lash, la clave no es la explotación. Es la exclusión. O, más bien, es su reverso perfecto. La prolongación de aquella. El triunfo definitivo.

Adelanto, entonces, la conclusión de mi pasaje político: el camino es la democratización de la sociedad de la información. No su erradicación.

<strong>***</strong>

<em>(Formas periodísticas de vida)</em>

Hablar sobre la situación de la prensa contemporánea dentro de los imprecisos márgenes de la sociedad de la información me permite, en virtud de mi inocultable procedencia formativa, recurrir a un ámbito académico cuyo conocimiento comparativo resulta, para quien suscribe estas líneas, un tanto superior respecto a ciertas áreas teóricas abordadas en pasajes anteriores de este discurso.

Hoy, el periodismo –voy a escribir siempre periodismo, pero hablaremos sólo de la prensa digital– admite una singular asociación con las tres características fundantes que Lash atribuye a las formas tecnológicas de vida. Reescribiéndolo, intentaré demostrar que, en su práctica cotidiana contemporánea, el periodismo se aplana, deviene en no lineal, se eleva en el aire. Aunque, a diferencia de Lash, omitiré escindir mis consideraciones en tres apartados e intentaré evitar que estos apuntes que buscan concluir mi análisis excedan exageradamente lo tolerable para el lector de Internet –aunque me temo que tal cosa ya ha sucedido.

El periodismo informativista de noticias que leemos cotidianamente en nuestras pantallas es plano porque se ocupó de revertir cierto curso natural que parecía haber asumido la progresión evolutiva de la información. Allí en donde los manuales universitarios escritos con fervor en los albores de la revolución informática sugerían que los modos narrativos de la prensa comenzaban a orientarse hacia la crónica, el periodismo digital recuperó la vertiente más ortodoxa de las doradas cinco w y se ocupó de aplicarla sistemáticamente. Qué, quién, cuándo, dónde y por qué. Avanzar más allá sería excesivo porque la noticia excedería las veinticinco líneas que caben en la pantalla, el perezoso lector debería utilizar el scroll y nadie leería lo que sigue y, entonces, no tendría demasiado sentido continuar. Hablamos de un aplanamiento que no demanda extensas consideraciones analíticas. El periodismo ha quedado circunscripto a decir que aquí ha sucedido esto. Las nuevas formas periodísticas de vida restringen el ejercicio cotidiano de la prensa a su variante más empobrecida. La única virtud que todavía valora es la de la velocidad.

En la prensa digital, las formas periodísticas de vida son también no lineales porque practican un periodismo de sincronía. Los acontecimientos que glosa la prensa aparecen, en general, absolutamente disociados del marco histórico que los contiene. La sucesión constante de nuevas piezas noticiosas múltiples y disímiles quiebra el paradigma temporal tradicional de la prensa, derivando no sólo en la inviabilidad de cualquier aproximación crítica hacia el acontecimiento informado, sino también en la multiplicación exponencial de informaciones estériles e inocuas que difícilmente responden al paraguas conceptual tradicional de noticias. Por ponerlo en palabras de Lash, no se trata de información. Es ruido, caos. Me atrevo a agregar: circunstancias intrascendentes comunicadas al calor del impune amparo del último momento, del vivo importado de los noticieros televisivos. Todo lo que sucede ahora, ya, es susceptible de ser transmitido masivamente porque, para la sociedad de la información, lo sincrónico, lo inmediato, son valores constitutivos <strong><a href="#8">8</a><a name="Volver" id="#24"></a></strong>..

Limitaré mi referencia a la elevación en el aire de la prensa digital a una suerte de digresión más literaria que teórica. ¿Quieren un ejemplo de no lugar, de espacio genérico?: Las redacciones periodísticas. No existe ámbito más alejado de la realidad cotidiana de las cosas que aquel que se consagra, a diario, a la recreación aproximada de la realidad cotidiana de las cosas. Las redacciones son no lugares, paisajes genéricos intercambiables en los que los estímulos exteriores materializados en cables de noticias y correos electrónicos y cronistas reportando al teléfono no son más que los materiales de una realidad que se reescribe como fábula. La disociación es sorprendente <strong><a href="#9">9</a><a name="Volver" id="#25"></a></strong>.

Prometo iniciar el final de mi conclusión. Con mi abordaje crítico en miniatura respecto al estado actual de la prensa no pretendo, torpemente, reproducir aquello que antes impugné. No comparto el curso que asume el periodismo contemporáneo pero entiendo que la disputa no debe colocarse al margen de las reglas que la sociedad de la información ha definido. La sociedad red puede ser también una notable oportunidad para la supervivencia de la prensa que enseñan los manuales universitarios de primer año. Abandonar el curso histórico que proponen las formas tecnológicas de vida es la capitulación del ermitaño, del freak. No vamos a cuestionar esa decisión. Pero para quienes entendemos necesario revertir sensiblemente las irracionalidades del sistema, la derrota estará más cerca. Lamento insistir hasta la redundancia insoportable. Se trata de democratizar la sociedad de la información, no de erradicarla.

Este es el mundo que nos ha tocado. Y todo se derrumba. Y tal vez el destino sea irreversible.

En 1986, Gabriel García Márquez pronunció uno de los más bellos discursos que he leído jamás. Terminaba así: “Con toda modestia, pero también con toda la determinación del espíritu, propongo que hagamos ahora y aquí el compromiso de concebir y fabricar un arca de la memoria, capaz de sobrevivir al diluvio atómico; una botella de náufragos siderales arrojada a los océanos del tiempo, para que la nueva humanidad de entonces sepa por nosotros lo que no han de contarle las cucarachas; que aquí existió la vida, que en ella prevaleció el sufrimiento y predominó la injusticia, pero que también conocimos el amor y hasta fuimos capaces de imaginarnos la felicidad, y que sepa y haga saber por todos los tiempos quiénes fueron los culpables de nuestro desastre, y cuán sordos se hicieron a nuestros clamores de paz para que ésta fuera la mejor de las vidas posibles, y con qué inventos tan bárbaros y por qué intereses tan mezquinos la borraron del universo”.

El testimonio del horror, en ese caso, será nuestro último intento de dignidad. El epitafio que podrá leerse sobre la lápida de los animales simbólicos.

<strong>Notas</strong>

<strong>1</strong> <a name="1" id="1"></a> Recojo aquí las categorías analíticas que propone Donald Lowe en <strong>Historia de la percepción burguesa</strong>. <a href="#17">Volver</a>

<strong>2</strong> <a name="2" id="2"></a> Que el estado planetario ofrezca cotidianas evidencias de que el curso de la historia desfila peligrosamente por la cornisa no es argumento suficiente para cargar sobre los alcances de la revolución informática que condujo a la sociedad de la información la absoluta e inequívoca responsabilidad del incontenible desbande del mundo contemporáneo. Sería, cuanto menos, una visión sesgada e injusta. <a href="#18">Volver</a>

<strong>3</strong> <a name="3" id="3"></a> Y, llegados a este dramático caso, los voluntarios que decidan apuntarse no han de perder de vista que el propósito será subvertir los fundamentos de la sociedad, quitando aquí lo de la información. El verdadero sentido de la lucha, desde una perspectiva progresista, busca conmover los fundamentos más sólidos del poder. Si el propósito de la revuelta es cargarse las materializaciones símbolo de la sociedad de la información, la historia nos recordará como a los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ludismo">ludditas</a>, aquella secta británica que, en los albores de la revolución industrial, creyó que el vehículo de resistencia era la sistemática destrucción de las maquinas fabriles. No alcanzaron a atisbar que el asunto axial no es la existencia de la técnica sino la apropiación social de la misma. <strong><a href="#3">3</a><a name="Volver" id="#19"></a></strong>

<strong>4</strong> <a name="4" id="4"></a> Concretamente, Cassirer escribe: “Entre el sistema receptor y el efector, que se encuentran en todas las especies animales, hallamos en el hombre como eslabón intermedio algo que podemos señalar como sistema simbólico. (…) Comparado con los demás animales, el hombre no solo vive una realidad más amplia sino, por decirlo así, en una nueva dimensión de la realidad. Existe una diferencia innegable entre las reacciones orgánicas y las respuestas humanas. En el primer caso, una respuesta directa e inmediata sigue al estimulo externo. En el segundo, la respuesta es demorada. Es interrumpida y retardada por un proceso lento y complicado de pensamiento”. <a href="#20">Volver</a>

<strong>5</strong> <a name="5" id="5"></a> Tomo prestado otro concepto que estimo considerablemente: la noción freudiana de discontinuidad. <a href="#21">Volver</a>

<strong>6</strong> <a name="6" id="6"></a> El cantautor español Ismael Serrano parece intentar ofrecer una medicina: “Vértigo, que el mundo pare”. <a href="#22">Volver</a>

<strong>7</strong> <a name="7" id="7"></a> Temo, ahora, cometer un error. Pero, con mi coraje analítico a prueba de balas, ahí voy. Si la sociedad de la información actúa en forma muy concreta al potenciar un conjunto de actividades humanas en función de unos beneficios extraordinarios, cierto artilugio un tanto simple y ramplón podría empujarnos a considerar que el mecanismo opera del mismo modo cuando se ocupa de intensificar los desequilibrios del sistema y los lleva a extremos tenebrosos e, incluso, insospechados. <a href="#23">Volver</a>

<strong>8</strong> <a name="8" id="8"></a> En <a href="http://apuntes.rincondelvago.com/la-tirania-de-la-comunicacion_ignacio-ramonet.html"><strong>La tiranía de la comunicación</strong></a>, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_Ramonet">Ignacio Ramonet </a>escribe que el lector acaba preso de la ilusión de estar informado cuando, en verdad, lo está confundiendo absolutamente todo. <a href="#24">Volver</a>

<strong>9</strong> <a name="9" id="9"></a> Planeo, algún día, escribir una novela de la que sólo sé su primera escena. Un grupo de periodistas escriben frenéticamente las múltiples alternativas de unos sucesos revolucionarios que tienen lugar en su misma ciudad. Escriben sobre bombas demoliendo edificios, cuerpos descuartizados por el apetito voraz de los fusiles, éxodos masivos. Al terminar el día de trabajo, abandonan el edificio del periódico y comprueban que, en efecto, la ciudad se incendia, se descompone, se desbarranca. Aterrorizados, ninguno alcanza a explicarse qué diablos ha sucedido allí en su ausencia. <a href="#25">Volver</a>]]>
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   <title>¿Es posible resistir a la sociedad de la información contemporánea?</title>
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   <published>2008-06-06T17:13:02Z</published>
   <updated>2008-06-30T11:51:25Z</updated>
   
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      <name>Geraldine Becker</name>
      
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      Cuando Lash nos dice que “no hay escape del orden de la información” nos vemos sumergidos por primera vez y de manera más cercana en el pánico que nos produce día a día (o que alguna vez nos produjo) el ser partes de un torbellino de datos, noticias, información al fin, que no nos deja ni siquiera deslizar alguna especie de ataque (al menos de la forma más breve) debido a que somos inherentes al mismo. Es aquel sujeto ahora convertido en cuasi enemigo llamado información global, frente al cual desearíamos lanzar un ataque que en definitiva nos permita cambiar o entender cierto orden de cosas (como la desinformación misma), pero que se nos escapa entre los dedos.





 Al vernos sumergidos en esta realidad de la que somos juez y parte podemos aseverar en nuestro día a día, en la construcción de noticias y en la lectura de miles de ellas, el “espabilamiento” creciente de nuestros inocentes intelectos pero también cierta “estupidización” inevitable, mencionada por Lash. 
Nada como una perspectiva mcluheana para explicar cómo esta abstracción de información de la que formamos parte, donde los restos de la realidad misma y la incipiente pero efectiva segunda realidad se combinan en nuestra cotidianeidad a través de los mass media, logran construir una sociedad “desinformada de la información”.
Según McLuhan el sujeto no sólo es inmanente y está en el mundo con los objetos tecnológicos, sino que se fusiona con ellos y se transforma en sus “extensiones”.
Si cada uno de nosotros pudiera comprender y aceptar lo efímero de cada cosa que publicamos en la red en cada hora, en cada minuto en que se escribe algún tipo de información, seguramente esta perspectiva (que hoy por hoy también incluye al periodismo) nos daría una visión más completa y evidente de la afirmación que se concreta en la práctica: la información está condensada en tiempo y el espacio y su velocidad permite apenas una mínima cuota de reflexión. 
Es por ello que Lash afirma que “la nueva generación no es la generación de hoy sino la generación que aún no es” y que de alguna manera tampoco existirá, debido a la fugacidad de la temporalidad actual.
Sin embargo en una sociedad red donde todo límite se torna difuso, donde prima el desarraigo y la tecnología no corre sino vuela (a velocidades ya inauditas) es posible repensar esta circunstancia ( si acaso lo fuere) como un apéndice de la era electrónica a la que sería posible adaptarnos sin mayores precipitaciones. Una sociedad red a la que de a poco nos iremos acostumbrando y cuya revolución, a la velocidad de la información, ya ocurrió. 
Es posible repensar el presente de la información aunque no asistir a una crítica demasiado concienzuda ya que como afirma Lash “la participación profunda se produce en un marco de distracción”  del que no hay evasión. 
Quizá a modo de consuelo o de comprensión práctica en un contexto de incertidumbre podamos quedarnos con la clara reflexión e interpretación en parte realizada por McLuhan en la que explica que tras milenios de lenta explosión y expansión siguió una súbita “implosión” de los medios electrónicos de la mitad del siglo XX, en que la relación social está siendo desplazada por la comunicación, intensa y breve, donde  una vez que el acto social y la institución dejan el centro del escenario a la comunicación y el flujo, la sociología corre el riesgo probable de ser borrada progresivamente por una “mediología” general con la que por cierto, ya nos estamos familiarizando, mientras que aceptamos, cedemos, resistimos…


      
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   <title>Las ciencias y el fin del mundo</title>
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   <published>2008-05-26T00:01:08Z</published>
   <updated>2008-05-26T00:59:16Z</updated>
   
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   <author>
      <name>Antonio Galimany</name>
      
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      <![CDATA[En <strong><a href="http://www.palabravirtual.com/bio.php?ir=ver_voz.php&wid=726">Del rigor de la ciencia</a></strong>, <a href="http://www.literatura.org/Borges/Borges.html">Borges</a> imagina el proyecto delirado de unos cartógrafos que crean mapas consagrados a reproducir a imagen y semejanza los territorios que ilustran. Entiendo que esta suerte de burla intelectual para con el rigorismo cientificista radicalizado tiene en <a href="http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1607">Cortázar</a> un entusiasta continuador. En <strong><a href="http://nochetotem.com.ar/literatura/cortazarfindelmundo.htm">El fin del mundo fin</a></strong>, cuento breve recogido en <strong>Historias de Cronopios y de Famas</strong>, al apocalipsis (si le niego las mayúsculas al mundo, me ofende que el corrector automático del word se las quiera regalar al apocalipsis) lo engendran las bibliotecas. No tiene demasiado sentido (por no decir lo que es en verdad cierto: esto es, no tiene ningún sentido) esbozar una brevísima síntesis argumental de un cuento que pueden leer en menos de cinco minutos. Lo importante pareciera ser que la pasión por el registro exhaustivo de todo cuanto merodeé las fronteras del conocimiento resulta en un mundo en dónde sólo queda sitio para los escribas y las fábricas de papel. El progreso, motorizado por la ciencia, conduce a un desbarranco más o menos esperable. El apocalipsis son los libros devorando un mundo sin tiempo para leerlos. Los libros, las ciencias, son el fin del mundo.

La referencia viene a cuento porque se trata de textos relativamente análogos. En definitiva, la moraleja es la misma. Escribo moraleja porque ambos asumen esa voluntad de pedagogía lúdica inherente a toda fábula. Aunque nunca acaben de exceder cierto límite preciso que podría trazarse allí en dónde comenzaría el rigorismo académico. Su propósito, creo, es mucho menor –y, también, mucho más saludable–: apenas aguijonear aquella certeza sobre la que se ha fundado el mundo contemporáneo, la de la racionalidad científica.

Dejé de creer en dios en Uruguay. Veraneábamos en familia y yo no tendría más de diez años. Una tarde en que la lluvia parecía devorarse el mundo, le pregunté a mi madre qué nos sucedería al morir. Respondió que nuestras almas ascenderían al cielo, al encentro de las almas de quienes tanto habíamos querido en vida. No pude creerlo. No fue culpa de mi madre, que lo explicó relativamente bien e imagino que todavía cree en el cielo de las almas. Tal vez, aquella tarde en que el agua caía incontenible detrás de las ventanas, mi imaginación, débil, adormecida, no me permitió vislumbrar la posibilidad del alma marchando hacia la redención. Pensé que a la muerte seguía un negro absoluto. Sentí que en el centro del pecho, allí donde debería estar el alma, algo se estremecía estrujándome el corazón. Debe de haber sido el instante más triste de mi niñez. Entonces los voy a perder a todos, dije. Y aplaste mi cara contra la almohada porque en aquel momento uno intuía que llorar no era cosa de hombres.

La evolución de aquella desoladora experiencia infantil es ésta: el fin del mundo es la propia muerte. El otro fin, deberíamos admitirlo de una vez, nos importa un cuerno. Creo que somos ineludiblemente egoístas en este punto<strong> <a href="#1">1</a><a name="Volver" id="#17"></a></strong>. Y creo que esta sujeción del contenido de la experiencia vital a la finitud biológica de la vida humana es uno de los fundamentos axiales de la ciencia moderna: si los escribas de Cortázar continúan empeñados en inundar el mundo de papel es porque su militancia con el porvenir es, cuanto menos, extremadamente laxa. Puesto en otros términos, intento decir lo que sigue: <a href="http://www.cuatrovientos.net/cosmo/reencantamientomundo.html">el desencantamiento del mundo</a> es heredero directo de la plena conciencia de finitud de la experiencia vital. Sólo quien comprende que esto se terminará pronto puede consagrarse a la empresa de transformarlo radicalmente.

Sucede que el desencantamiento del mundo es también una desacralización del mundo. Y un mundo desacralizado no cree en almas eternas. El mundo encantado no es sólo el de la consubstanciación del hombre con su entorno natural. Su materialización política más evidente y duradera ha sido la Iglesia Católica y su dominio del mundo medieval. Prolongar el encantamiento era el instrumento más interesante y efectivo para la supervivencia de un proyecto político que, a partir de la revolución científica, comenzaría su progresiva desarticulación.

Al margen del fascinante recorrido que <a href="http://www.cuatrovientos.net/autores/morrisberman.html">Berman</a> propone al describir la génesis de la racionalidad científica –relato en el que Descartes y Bacon aparecen señalados como sus más consecuentes impulsores, mientras Newton y Galileo hacen los honores de ponerla en práctica de modo concreto–, no deseo que mi discurso emigre hacia los márgenes de la pura abstracción intelectual, porque sería asumir una responsabilidad que excede por mucho mi capacidad analítico-teórica y, fundamentalmente, porque para ello es aconsejable leer al propio Berman.

Mi objetivo, ya lo habrán intuido, es harto más precario. Salvando las oceánicas distancias que me separan de ellos, tal vez cabría pensar que mi propósito, cuanto mucho, aspira emular el aguijoneo intelectual que reconocíamos en Borges y Cortázar. Conseguir instalar ese profundo malestar que sigue a todo aquello que, con suerte, apenas logra superar los límites de la provocación. De hecho, algo de eso hay en las líneas precedentes y algo de eso habrá en las líneas que siguen <strong> <a href="#2">2</a><a name="Volver" id="#18"></a></strong>.

Resucitemos el andén desde donde partí algunos párrafos atrás. La sentencia de barricada que formulé venía a decir que la ciencia moderna emerge al costo de no sólo desencantar el mundo que le precedió sino que, por necesaria añadidura, viene a cargarse al mismísimo dios. Insisto: si Bacon es capaz de proponer torturar a la naturaleza para controlarla y conocerla es porque, necesariamente, ha dejado de creer en cualquier trascendencia. El apremio baconeano a la naturaleza es propio de quien disocia por completo su obra terrenal con respecto al futuro <strong><a href="#3">3</a><a name="Volver" id="#19"></a></strong>.

La ciencia moderna prescinde de dios <strong><a href="#4">4</a><a name="Volver" id="#20"></a></strong>. 

La ciencia, en verdad, reemplaza a dios .

No digo que los hombres de ciencia, mucho menos los del tiempo de Newton y Galileo, destinen su tiempo de ocio a la propalación de las bondades del ateísmo. Sólo me atrevo a atisbar que lo que hacen es excluir a dios de la discusión científica. Tal es el sentido de la desacralización del mundo que acompaña al desencantamiento que describe Berman. Dios está muy bien para aliviar culpas durante las misas y las pascuas de resurrección pero no tiene nada que hacer cuando se trata de descifrar el sentido de la rotación de los planetas.

El otro asunto, más bien la consecuencia directa de aquello, es, en palabras de Berman, el ascenso de la técnica (del apremio baconiano) a la categoría de ciencia. Aunque de eso nos ocuparemos oportunamente.

El saber científico, en tanto creación humana, es también precario, contingente <strong><a href="#5">5</a><a name="Volver" id="#21"></a></strong>. Es, claro, un sistema de certidumbres mucho más verosímil y útil a los efectos del progreso que la sacralización cristiana. Pero, empujado por sus méritos comparativos, pareciera, por momentos, tentado de erigirse en un reemplazo autocrático de la idea de dios más que una saludable superación. 

La ciencia es, sin dudas, uno de los motores más radicales de transformación del mundo. Pero no deberíamos nunca cometer el error de apartarla de una praxis política concreta <strong><a href="#6">6</a><a name="Volver" id="#22"></a></strong>. 

Apunte al margen, disociado del proseguir coherente y cohesivo de estas líneas. Cualquier lección de historia debería comenzar con una cita a Wilde: “La humanidad se toma a si misma muy en serio. Es el pecado original del mundo. Si el hombre de las cavernas hubiera sabido reírse, la historia hubiera sido diferente”. Si tal es el punto de partida de cualquier análisis de la historia de la praxis humana, advertiríamos que todo ha sido absolutamente absurdo. Y tal pareciera ser, entonces, el sentido de la historia.

Desearía concluir preliminarmente esta ponencia citando a un músico –para evitar importunar el final de estas líneas recurriendo a una referencia de mayor rigor académico y, de ese modo, contravenir la norma de las citas a las que he echado mano–. En un pasaje de la canción De paso, Luís Eduardo Aute escribe: “La ciencia es una estrategia/es una forma de atar la verdad/que es algo más que materia/pues el misterio se oculta detrás”. No pretendo, y lo escribo con toda la sinceridad que me cabe, hacer de esta conclusión una diatriba contra la ciencia. La ciencia, en efecto, es está computadora en la que ahora escribo, los antibióticos que salvan millones de vida, los algoritmos que impiden que la casa en la que vivo se desplome de un momento a otro, el sistema de normas gramaticales que me permiten hacer de la articulación de estas palabras que amontono frenéticamente una al lado de la otra un discurso inteligible. Sólo intento decir que la ciencia es también la bomba atómica, el napalm, ciertas irracionalidades de la vida cotidiana engendradas en su propia razón. Entiendo que la ciencia es precariamente humana. Tan inestable como las células de mi cuerpo. Entiendo que tampoco la ciencia consigue explicarme aquella súbita inquietud infantil. Que aún, después de la muerte, todo continúa siendo negro absoluto. Como aquel verano en que vislumbre que ya no tenía demasiado sentido creer en dios.

<object width="300" height="80"><param name="movie" value="http://media.imeem.com/m/5wI0xymdUx/aus=false/"></param><param name="wmode" value="transparent"></param><embed src="http://media.imeem.com/m/5wI0xymdUx/aus=false/" type="application/x-shockwave-flash" width="300" height="110" wmode="transparent"></embed><a href="http://www.imeem.com/people/5m1cImY/music/W9xv6c9n/lus_eduardo_aute_de_paso/">De paso - Luís Eduardo Aute</a></object>

<strong>Notas</strong>

<strong>1</strong> <a name="1" id="1"></a> No es imposible la poesía después de Auswitch, como creyó Adorno. Lo que pareciera impracticable es el altruismo cristiano. <a href="#17">Volver</a>

<strong>2</strong> <a name="2" id="2"></a> Otras exigencias serían excesivas para con un periodista. Periodista que, como comienzan a vislumbrar en la progresión del discurso, suele cometer la torpeza de confundir belleza estética con rigor académico. Por eso las citas a poetas, novelistas y músicos. <a href="#18">Volver</a>

<strong>3</strong> <a name="3" id="3"></a> Comprendo perfectamente el carácter temerario que asumen las sentencias que vengo formulando. Y reclamo a quien corresponda poner en práctica la lapidación pública de rigor que habrán de merecer aquellas barbaridades en las que eventualmente haya incurrido. <a href="#19">Volver</a>

<strong>4</strong> <a name="4" id="4"></a> Esto explica el carácter absoluto y objetivista que dice asumir. La revolución científica viene a enseñar el camino correcto hacia la verdad. El paradigma, en este sentido, es el asunto de Galileo y la Iglesia Católica. <a href="#20">Volver</a>

<strong>5</strong> <a name="5" id="5"></a> Prometo enriquecer esta sentencia en futuras entregas, refiriendo a ciertas contradicciones interesantes inherentes a las ciencias modernas. Una de ellas, la oposición entre la física de Newton y la física de Einstein. <a href="#21">Volver</a>

<strong>6</strong> <a name="6" id="6"></a> Esbozo aquí el esqueleto de una proposición analítica a la que volveré en sucesivas entregas. Propongo la caracterización del sistema capitalista como un complejo sistema de relojería asentado sobre cuatro bases fundamentales. Una base filosófica, la revolución científica, una base económica, el liberalismo, una base técnica, la revolución industrial y una base política, la revolución francesa. <a href="#22">Volver</a>]]>
      
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   <title>Critica de la Información - Algunas consideraciones sobre las conclusiones de Lash</title>
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   <id>tag:www.dialogica.com.ar,2007:/unr/epicom//36.7604</id>
   
   <published>2007-11-26T16:18:06Z</published>
   <updated>2007-11-26T16:19:30Z</updated>
   
   <summary>Aldasair Scott propone que los nuevos medios están compuestos por 3 elementos: *Contenido *Código *Comunicaciones Scott considera que de estos 3 elementos, el más importante es la comunicación. La información es estática, y es la propia comunicación la que se...</summary>
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      <name>Santiago Fontana</name>
      
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      <![CDATA[Aldasair Scott propone que los nuevos medios están compuestos por 3 elementos:

*Contenido
*Código
*Comunicaciones

Scott considera que de estos 3 elementos, el más importante es la comunicación.
La información es estática, y es la propia comunicación la que se transforma en una fuente de energía y permite vincular la informacional con lo global.

<div style="width:425px;text-align:left" id="__ss_180145"><object style="margin:0px" width="425" height="355"><param name="movie" value="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=lash-1196091292212832-3"/><param name="allowFullScreen" value="true"/><param name="allowScriptAccess" value="always"/><embed src="http://static.slideshare.net/swf/ssplayer2.swf?doc=lash-1196091292212832-3" type="application/x-shockwave-flash" allowscriptaccess="always" allowfullscreen="true" width="425" height="355"></embed></object><div style="font-size:11px;font-family:tahoma,arial;height:26px;padding-top:2px;"><a href="http://www.slideshare.net/?src=embed"><img src="http://static.slideshare.net/swf/logo_embd.png" style="border:0px none;margin-bottom:-5px" alt="SlideShare"/></a> | <a href="http://www.slideshare.net/manel20/lash" title="View 'Lash' on SlideShare">View</a> | <a href="http://www.slideshare.net/upload">Upload your own</a></div></div>

<img alt="cuadro%201.JPG" src="http://www.dialogica.com.ar/unr/epicom/cuadro%201.JPG" width="671" height="216" />


La nueva economía es de comunicaciones. No se trata de acumulación de capital o de información, sino de flujos (comunicaciones). Predomina la Circulación.

El Acto Social y las Instituciones dejan el centro de la escena en manos de la Comunicación y el Flujo. La Sociología puede desaparecer en manos de la Mediología.

Se da el fin del capitalismo organizado. Se presentan nuevos territorios-entidades (marcas, plataformas, espacios cibernéticos)

Se genera un nuevo orden global de la información: la tercerialización generalizada (a distancia). La empresa se encuentra verticalmente desintegrada en manos de la subcontratación y la terciarización.


Contra la reproducción

Los factores que conducen a un nuevo orden no son los conflictos, sino los excedentes de lo social.
El orden lo daban las instituciones y los individuos, que no eran iguales, pero que eran independientes como los órganos de un cuerpo.

¿Qué pasa cuando el cuerpo social expulsa a sus órganos?
Lo social se componía por subsistemas (instituciones organizadas y estructuras). En cada uno de ellos la intensidad, la frecuencia y la profundidad de las interacciones y la comunicación debían ser mayores a las de afuera.

¿Qué es lo que excede en lo social?
El exceso es lo que esta fuera de control, las consecuencias imprevistas, lo riesgoso. Estos riesgos son provocados por la gran industria capitalista y la gran ciencia.
Éste exceso se da por la innovación crónica, es decir, la Producción Crónica.


Del significado a la operacionalidad: el arte conceptual como crítica de la información

El cuerpo se reproduce. El cuerpo sin órganos no.
La reproducción de lo social y lo simbólico depende del significado. ¿Qué pasa cuando lo simbólico esta fragmentado y lo social no se reproduce? Se pasa de un registro de significado a un registro de operacionalidad. (Sistemas orgánicos-&#61664; Significado; Cibernética-&#61664; Operacionalidad)

Tanto Significado como Operacionalidad son “Lógicas de Sentido” (Modos de orientarnos en el mundo)
Hoy en día nos orientamos según una lógica de sentido donde filtramos el ruido del mundo por medio de la Operacionalidad

Los Flujos no significan-&#61664; Son Operaciones

El paso de los sistemas orgánicos a los sistemas abiertos y de flujo nos trae indiferencia. Cada sistema actúa de acuerdo a la lógica de sus propios elementos.

La crítica trabaja sobre la operacionalidad, el código parte de una lógica que rompe con el dualismo de la racionalidad instrumental y la racionalidad sustantiva.


¿Cuáles son las ideas en cuestión?
Para el arte conceptual n hay diferencia entre razón y entendimiento. Sus ideas son accidentes, son ideas insignificantes: significados puros y muy menores.
Son eficaces como códigos gracias a la operacionalidad. La crítica debe ser inconsciente (modo de pensamiento)


<u><em><strong>Crítica de la información:</u>
Se ejerce por medio del pensamiento, por la experiencia de choque y a través de la operacionalidad.
Las formulaciones y diseños más racionales conducen a las consecuencias más irracionales. Sin embargo la sociedad de información no es irracional, es racional e irracional al mismo tiempo. 
La idea es la unidad de contenido de información y en ella racionalidad e irracionalidad están yuxtapuestas.
Es imposible juzgar porque no hay afuera, no hay distancia entre el juez y lo juzgado. El juez se encuentra en una posición de operacionalidad frente a lo juzgado.
Ya no podemos salir del flujo global de las comunicaciones para encontrar un punto de apoyo sólido para la crítica. No existe el afuera, ya que la critica de la información esta en la información misma.</strong></em>]]>
      
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   <title>COGNICIONES DISTRIBUIDAS: Consideraciones psicologicas y educativas</title>
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      <![CDATA[<img alt="Salomon.gif" src="http://www.dialogica.com.ar/unr/epicom/Salomon.gif" width="123" height="164" />

En este capítulo del libro <a href="http://www.ludeba.com.ar/DespLibro.asp?Libro=9505188218">“Cogniciones distribuidas”</a>, su autor <a href="http://congressos.blanquerna.url.edu/psicologiayeducacion/cv/gavrielcastella.html">Gravriel Salomon</a> aborda la problemática relacionada con la necesidad de establecer si existe una cognición individual o si todo se resume en el plano colectivo. Es a esta primera instancia a la que le otorga mayor prioridad, considerando que no hay una realidad objetiva por fuera de las personas, 
 Salomon cita a las cogniciones distribuidas como una idea novedosa y estimulante, pero que, sin embargo se las puede llevar demasiado lejos.
 Las cogniciones distribuidas iluminan poderosamente un aspecto de una cuestion y deja que otros caigan en un oscuro olvido.
''Para la persona que tiene un martillo, el mundo entero le parece un clavo; el cristal; los dedos y los craneos se convierten en especies en peligro", lo mismo se aplica en las cognicciones distribuidas

--- ¿Donde residen las cogniciones?

La cuestión de dónde residen las cogniciones, sobre todo cuando 
se la analiza en el contexto de la educación, no puede ser tratada en 
la modalidad de o (en la cabeza de uno) / o (distribuidas). Tenemos que considerar 
la posibilidad de que, si bien las cogniciones pueden estar distribuidas, necesitan 
de algunas "fuentes" de esa distribución, de manera que puedan operar en forma conjunta. También tenemos que considerar la posibilidad de que cada una de esas llamadas "fuentes", o asociados intelectuales, pueden crecer en forma tal que cada una de las reuniones de asociados posteriores se vuelva más inteligente.
Para explicar mejor el significado de las cogniciones distribuidas, el autor realiza algunos comentarios acerca de la palabra "distribución": compartir: compartir 
autoridad, lenguaje, experiencias, tareas y una herencia cultural. A diferencia 
del conocimiento y la capacidad, que tradicionalmente se ha considerado que 
residían sólo dentro del individuo (lo cual llevó inevitablemente a dejar de lado los contextos sociales, situacionales y culturales) eso quiere decir que las cogniciones distribuidas no tienen un lugar único "dentro" del individuo, sino que, están "desparramadas" (<a href="http://scholar.google.com/scholar?q=Cole+%2B1991+%2BLave+%2B1988&hl=es&lr=lang_es&rlz=1T4TSHB_enUS216AR229&um=1&ie=UTF-8&oi=scholart">Cole, 1991; Lave, 1988</a>); están "en medio de", y se reúnen en un 
sistema que comprende un individuo y pares, docentes o herramientas suministradas 
por la cultura.
Se puede precisar la nocion de las cogniciones "desparramadas" tomando como ejemplo la metafora de las "abejas frisonas" (metafora realizada en un intento de relacionar el <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Conexionismo">´´conexionismo´´</a> con cuestiones educativas; Bereiter 1991) -cuatro de las cuales están sujetas a las paredes de una habitación y conectadas con las restantes mediante hilos de goma, quedando toda la red suspendida en el aire. Esta última primero oscila, y después se aquieta, creando un patrón particular. 
Para lograr el modelo deseado, deben realizarse muchos ajustes sutiles, puesto 
que toda modificación de uno de los hilos que unen a dos abejas frisonas 
afectará al conjunto de la red-
La modificacion afectara a todos los demas puntos, la red produce un patron y es aprendido por todos.

 <blockquote>Conclucions: ´´El aprendizaje no esta en una abeja sino en toda la red´´.</blockquote>
Ahora bien, no todos los casos de cogniciones distribuidas son de la misma índole, no obstante, todas ellas comparten una importante cualidad: el producto de la asociación intelectual que resulta de la distribución de cogniciones entre los individuos o entre los individuos y los artefactos culturales, es un producto en común; no puede serle atribuido a uno u otro de los asociados.

---- ¿Debemos considerar al individuo?

* ¿Como es la distribucion de las personas en la vida cotidiana?

* ¿Podemos dejar de referirnos a las interpretaciones de los individuos?

 Se debe pensar al hombre no como "individuo solo" y unidad fundamental, sino, como un sistema de individuos en un marco de actividad social, cultural y tegonologica.

----<u>cogniciones de los individuos:</u>
- Deben conciderarse en su interaccion, que no se refiere as entidades que se afectan unas a la otras; sino que el sistema distrbuido es mas que la suma de las partes, ademas no pueden entenderse analizando partes aisladas y componentes diferenciados, ya que no existen como tales.

---- ¿Hay cogniciones que no pueden estar distribuidas?

Las únicas que no pueden estarlo, pertenecen al conocimiento de orden superior de un campo. Ese saber, afirma, carece de muchos de los atributos que hacen posible la distribución en el entorno físico y social en el que uno esta, y, por tanto, debe considerarse que se encuentra en el individuo.
Aun en las formulaciones más radicales de la actividad en un contexto, no hay forma de pasar por alto el papel que desempeñan las representaciones del individuo. Aún cuando se las relega a un papel secundario no pueden omitirse, porque se apela a ellas cuando se interrumpe la fluida ejecución de una acción, y ello requiere una reflexión. La omisión completa de las cogniciones del individuo a favor de las situadas o distribuidas da una imagen congelada de estados que no se desarrollan ni crecen. Las cogniciones distribuidas y las cogniciones de los individuos deben concebirse en una relación de influencia y de desarrollo mutuo. 
No podemos considerar que la interacción entre cogniciones distribuidas y las del individuo se produzcan entre entidades totalmente diferentes e independientes, ni ignorar por completo el papel que desempeñan los elementos que interactúan. La solución, según Altman ( 1988, <a href="http://www.geocities.com/psicoresumenes/public/bandura.htm">Bandura 1978</a> y <a href="http://www.escritores.cl/base.php?f1=premios/texto/aldunate.htm">Phillips 1976</a>) es postular entre las cogniciones de los individuos y las distribuidas, una relación reciproca en la que cada uno de los elementos conserve su identidad.

Lo importante no es lo que los individuos han aprendido a hacer solos, sino el modo en que la asociación, a través de cogniciones distribuidas, modifican lo que hacen y el modo en que lo hacen.
La capacidad de pensar racionalmente sin depender tanto de la memoria o la capacidad de construir modelos multivariables cada vez mas complejos (ocasionadas por las herramientas computacionales seminteligentes) no podrían producirse sin el dominio creciente de los individuos sobre las habilidades y los conocimientos específicos que requieren la actividad distribuida. La cualidad de la actividad distribuida no puede modificarse.

<u><strong>Consecuencias educativas:</strong></u> 
La interacción entre las cogniciones de los individuos, las cogniciones sociales y tecnológicamente distribuidas trae: Cuestionamiento de los fines cognitivos de la educación. Una derivación acerca de cual es el diseño deseado de las actividades de aprendizaje distribuidas, el aprendizaje en espiral.

<u><strong>Metas:</strong></u>
· Los alumnos deben poder manejarse ante situaciones nuevas y enfrentar nuevos desafíos intelectuales. 
· No solo deben verse fines en si mismo, sino ver que las cogniciones distribuidas pueden dar oportunidades para el desarrollo de residuos cognitivos.
Ninguna de las teorías de las cogniciones distribuidas puede dar cuenta cabalmente de la comprensión de la actividad humana y de la planificación fundamentada de la educación si no considera las cogniciones de los individuos. Lo mismo se aplica a la otra cara de esta argumentación: ninguna teoría de las cogniciones de los individuos resultaría satisfactoria sino considera su interacción con situaciones de cogniciones distribuidas.

<a href="http://www.dialogica.com.ar/unr/epicom/Cognidistribuidasalomon.ppt">Descargar fichero</a>


Publicado por  Candelaria de la Cruz]]>
      
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   <title>Gregory Bateson : «Teoría del doble vinculo »</title>
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   <published>2007-09-25T20:02:23Z</published>
   <updated>2007-11-26T13:35:24Z</updated>
   
   <summary> Antropólogo, científico social, lingüista y cibernético interesado en el estudio del control y comunicación en los sistemas complejos: organismos vivos, máquinas y organizaciones. Nace en Estados Unidos en 1904 y muere en San Francisco en 1980. Adquirió su formación...</summary>
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      <![CDATA[<a href="http://imageshack.us"><img src="http://img229.imageshack.us/img229/9139/batesongregory60ch1.jpg" border="0" alt="Image Hosted by ImageShack.us"/></a><br/>

<em>Antropólogo, científico social, lingüista y cibernético interesado en el estudio del control y comunicación en los sistemas complejos: organismos vivos, máquinas y organizaciones.

Nace en Estados Unidos en 1904 y muere en San Francisco en 1980. Adquirió su formación en la universidad de Cambridge en el área de antropología social y cibernética dónde aplicó a la psiquiatría los principios de la teoría de la comunicación.

Este científico angloestadounidense es conocido por el desarrollo de la teoría del doble vínculo de la esquizofrenia, junto con uno de los líderes en teoría de la comunicación, <a href="http://www.infoamerica.org/teoria/watzlawick_1.htm">Paul Watzlawick</a>, su colega en el Mental Research Intitute de Palo Alto, y por ser el esposo de la prestigiosa antropóloga <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Margaret_Mead">Margaret Mead.</a>
Sus investigaciones y reflexiones abarcaron áreas tan variadas como: antropología, etnología, teoría del aprendizaje, psicología anormal, cibernética, teoría de sistemas, lógica, epistemología, entre otras.</em> 
Parte muy importante de sus aportes se encuentran en sus obras:
Ø <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pasos_hacia_una_ecolog%C3%ADa_de_la_mente">Pasos hacia una Ecología de la Mente, 1972</a>
Ø <a href="http://www.morfologiawainhaus.com.ar/Bateson.pdf">Espíritu y Naturaleza, 1979</a>

Publicado por  Gala Estrella Rota Nodari
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      <![CDATA[<strong>Doble Vínculo : “Génesis de la esquizofrenia”</strong>

Este término <em>"doble vínculo", </em>fue desarrollado por primera vez por <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gregory_Bateson">Gregory Bateson</a> y colaboradores en el año 1956, como una hipótesis explicativa del fenómeno interaccional que se observa en la comunicación esquizofrénica. 
Expone en su trabajo un análisis de los problemas de las relaciones adecuadas a contradicciones en la información que se dan en la comunicación entre madre e hijo como también analiza el flujo de la información, la interacción y la retroalimentación comunicativa en dicha relación. 
Gregory B. retoma la teoría de las comunicaciones que Russell llamó la Teoría de los Tipos Lógicos dónde su tesis central es que existe una discontinuidad entre una clase y sus miembros que se quiebra de manera continua e inevitable. Esta patología que se produce, como mencionamos anteriormente, es calificada como ‘esquizofrenia’.
Parte de aquí su estudio para hallar métodos terapéuticos e inicia la psicoterapia familiar donde pudo concluir que la idea de los trastornos mentales y sus manifestaciones esquizofrénicas en el paciente son efectivamente problemas de la comunicación.
Para que este 'modo' de comunicación se manifieste, es necesario:
a) <strong>una relación muy significativa entre dos o más personas;</strong>
b) <strong>una experiencia repetida de doble mensaje o "doble vínculo”;</strong>
c) <strong>un mandato primario negativo </strong>del tipo "no hagas eso o te castigaré" o "si no hacés eso te castigaré”;
d) <strong>un mandato secundario </strong>que está en conflicto con el primero en un nivel más abstracto y, que al igual que el primero, está reforzado por castigos o señales que anuncian un peligro para la supervivencia. Por lo general, se trata de mensajes no-verbales que contradicen la prohibición primaria, por ejemplo, un gesto que muestra "no consideres esto un castigo", o "no me veas como alguien que te castiga". O, verbalmente es contradicho el primer mandato diciendo, por ejemplo, "lo hago por tu bien" o "hacé las cosas por vos mismo y no porque te digo que las hagas";
e) <strong>un mandato negativo terciario </strong>que prohíbe a la "víctima" escapar del campo; y
f) luego, <strong>la persona aprende </strong>a percibir su universo<strong> bajo patrones de doble vínculo </strong>y ya no es necesario que se den secuencialmente todos los pasos, sino que casi cualquier parte de la secuencia de doble vínculo puede resultar suficiente para precipitar el miedo o la furia.
Esta teoría hace referencia a la confusión que le acarrea a una persona tener que discriminar entre dos mensajes contradictorios entre sí y la imposibilidad de comunicar acerca de tal contradicción. Esta confusión de la que hablamos tiende a ‘bloquear’ los tres campos de la vida y de la actividad humana: la acción, el pensamiento y el sentimiento. Entonces se podría decir que los dobles vínculos no sólo derivan instrucciones contradictorias, sino también verdaderas paradojas.
En consecuencia, el paciente disgrega su personalidad por las contradicciones que se generan en el discurso hasta hacerle perder la capacidad que tiene el yo de “discriminar modos comunicacionales”.

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   <title>La complejidad de las relaciones humanas</title>
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   <published>2007-09-03T18:35:25Z</published>
   <updated>2007-11-26T13:36:57Z</updated>
   
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      <![CDATA[<img alt="norbertelias.jpg" src="http://www.dialogica.com.ar/unr/epicom/norbertelias.jpg" width="150" height="188" align="right" hspace="5" />

El tratamiento de la dicotomía individuo-sociedad es objeto de reflexión constante en la propuesta sociológica de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Norbert_Elias">Norbert Elías</a>. 
La necesidad de una transformación conceptual que Elías cita en sus escritos es el producto del trabajo de revisión de las tradiciones clásicas y contemporáneas que nutren la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sociolog%C3%ADa">sociología</a>. 
En un primer paso, analizamos el diagnóstico de Elías en torno a los problemas de la terminología clásica. Distante de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89mile_Durkheim">Durkheim</a>, Elías propone un cambio de actitud mental que permita transformar los supuestos tradicionales del “método sociológico”, con el objeto de evitar falsos problemas.
El reclamo de la propuesta de Elías por el abandono de los discursos sociológicos, evoca los ecos de la “<a href="http://www.revistahm.sld.cu/numeros/2006/n16/art/Neutralidad%20axiol%F3gica%20de%20la%20ciencia.php">neutralidad axiológica</a>” que tanto defiende <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Max_Weber">Weber</a>. Es necesario no solo distanciarse de los fenómenos sociales para explicarlos, sino también lograr un mayor distanciamiento de las propias herramientas metódicas que se utilizan para ello.
La gran mayoría de los trabajos de Weber se centran en una preocupación: el intento de evitar el conformismo lingüístico y los usos conceptuales corrientes. La dualidad individuo-sociedad es un ejemplo paradigmático. Es Elías quien afirma: “si no se esta en condiciones de pensar mas allá de la oposición de los términos “individuo” y “sociedad”, y se considera ésta simplemente evidente, se cae un error. La costumbre lingüística que lleva a considerar los mencionados términos en este sentido es un hecho relativamente reciente”. Su proposición hace referencia a la necesidad de poner en evidencia los condicionamientos históricos que gradualmente moldean los conceptos y las formas de conocimiento humanas. A través de la reconstrucción histórica, cuestiona la naturalidad con que se apela a la noción de individuo, tanto en la ciencia como en el sentido común.

Elías plantea analizar la complejidad de las sociedades humanas, una sociedad que con tanta frecuencia, se opone mentalmente al individuo. Está integrada totalmente por individuos y uno de esos individuos es uno mismo. Pero nuestros lenguajes y nuestros conceptos están configurados en gran medida como si todo lo que queda afuera de la persona individual tuviese carácter de objetos (estáticos). Como si fueran casas, árboles o rocas.
Afirma que las personas se hallan ligadas entre sí de diversos modos y constituyen entramados de interdependencia con equilibrios de poder más o menos inestables y de variados tipos como familias, estados etc.
A su vez resalta el egocentrismo basado en el YO. El tipo científico de adquisición de conocimiento ofrece a los hombres la posibilidad de distinguir a cada paso representaciones fantasiosas y representaciones ajustadas a la realidad.

A su vez Elías realiza una investigación acerca de las relaciones entre individuos y la complejidad de las sociedades humanas. Esto permite tener una idea general ante el invremento de personas que integran un grupo social. El problema que se deriva de esta investigación es comprender el grado de relaciones que se pueden dar dentro del grupo.

<u>
<em><strong>Tabla de posibilidades de relaciones:</strong></em></u>
<p align="center"><object type="application/x-shockwave-flash" data="http://s3.amazonaws.com/slideshare/ssplayer.swf?id=102420&doc=elias2848" width="425" height="348"><param name="movie" value="http://s3.amazonaws.com/slideshare/ssplayer.swf?id=102420&doc=elias2848" /></object></p>

Publicado por  Santiago Fontana
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   <title>El mundo del encanto perdido</title>
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   <published>2007-08-27T17:54:40Z</published>
   <updated>2007-11-26T13:37:34Z</updated>
   
   <summary>Nuestro mundo a perdido su encanto, eso es lo que nos dice Marshall Berman. El autor no habla de un encanto fantástico e irreal, sino de aquel que poseen las cosas que nos rodean, inclusive nosotros mismos. Nos dice que...</summary>
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      <![CDATA[Nuestro mundo a perdido su encanto, eso es lo que nos dice <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marshall_Berman">Marshall Berman</a>. El autor no habla de un encanto fantástico e irreal, sino de aquel que poseen las cosas que nos rodean, inclusive nosotros mismos. Nos dice que por medio de la modernidad y el avance de la ciencia, entre el siglo XVI y XVII, el hombre ha abandonado la idea de que forma parte de un todo y se ha separado del mundo que lo rodea, adoptando una posición de observador. Según el filósofo francés, <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Descartes">René Descartés</a>, la naturaleza se convierte en algo inerte. Por lo tanto la mejor manera de estudiarla es recurriendo a la duda metódica. Va a separar todo en partes para poder entender, de alguna manera, desde un paradigma mecánico.
Por lo tanto, este proceso de perdida de significado, ya sea en un sentido filosófico o religioso, esta perdida de esencia que el hombre se imprime a si mismo y al mundo que lo rodea, no es nuevo. Todo comienza con la Revolución Científica, la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Edad_Moderna">edad moderna</a>, donde se desarrolla una <em>"filosofía mecánica". </em>Esta, insiste con la distinción rígida entre sujeto y objeto que siempre son vistos como antagónicos. <em>"Yo no soy mis experiencias y por lo tanto no soy realmente parte del mundo que me rodea. El punto final y lógico de esta visión del mundo es una sensación de reificación total; todo es un objeto ajeno, distinto y aparte de mí."</em>
Al perder este encantamiento nos volvemos parte de este nuevo sistema y perdemos nuestra identidad. Comenzamos a dejar de ser nosotros mismos y simplementes cumplimos roles de distinto tipo según el lugar y la situación en la que nos encontremos. Según <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Herbert_Marcuse">Marcuse</a>, <em>"la gente se reconoce a sí misma en sus bienes, se han convertido en lo que poseen".</em> Esto se ve claramente en nuestra sociedad: el joven que constantemente se viste a la moda, cambia cada vez que puede su teléfono celular o su automovil para llevar el ritmo de vida de su círculo social y además, como forma de buscar su verdadera identidad.
Una identidad que se ve dividida en falsos sí-mismos. Esto sucede por la angustia y desazon que genera el consumismo excesivo y las relaciones huecas y falsas con las que se maneja la sociedad. Relaciones cargadas de una desvitalización generalizada que desembocan en acciones fútiles entre las personas. Además, como una manera de salir del estado de angustia y desesperanza, y poder encontrar aunque sea por un momento el sí-mismo, la persona recurre a toda clase de estupefacientes y bebidas alcoholicas.
Otro de los problemas es la nueva mirada que se adopta del mundo, según <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Francis_Bacon">Bacon</a> y <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ren%C3%A9_Descartes">Descartés</a>, el mundo está aquí para que actuemos en él. Es decir, estan convencidos de que el conocimiento es poder y la verdad utilidad, se valen de la medición y pretenden que la ciencia se convierta en una <em>"matemática universal". </em>Uno de los puntos claves sobre esto, tal vez, sea el paso del <em>"por qué"</em> al <em>"cómo". </em>Es decir, en la antiguedad los hombres se preguntaban por qué sucedían los fenómenos de la naturaleza, en cambio, en la modernidad la perspectiva cambia y el <em>"cómo"</em> comienza a desplazar al <em>"por qué"</em>. Se empieza a recurrir a métodos científicos para explicar como se producían los fenómenos mediante datos matemáticos exactos y precisos.
Posiblemente, una de las soluciones para este problema global, sea la toma de una conciencia participativa y general que reconstruya un sistema de valores actualmente perdido por la sociedad. <em>"Durante más del noventa y nueve por ciento del transcurso de la historia humana, el mundo estuvo encantado y el hombre se veía a sí mismo como parte integral de él. El completo reverso de esta persepción en meros cuatrocientos años, o algo así, ha destruido la continuidad de la experiencia humana y la integridad de la psiquis humana. Al mismo tiempo, casi ha conseguido arruinar por completo el planeta. La única esperanza, al menos así me parece a mí, yace en el reencantamiento del mundo"</em>, dice <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Marshall_Berman">Berman</a>.

Publicado por  Paulo Juleriaque
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   <title>Una aproximación a Sloterdijk</title>
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   <published>2007-06-28T15:23:37Z</published>
   <updated>2007-07-01T03:25:50Z</updated>
   
   <summary>Peter Sloterdijk en su obra “Experimentos con uno mismo, una conversación con el filósofo español Carlos Oliveira”, sostiene, en un intento de diágnostico de la época, que desde mitad del siglo XX el ámbito de los medios de comunicación se...</summary>
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      <name>Raúl Ganuza</name>
      
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      <![CDATA[Peter <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Peter_Sloterdijk">Sloterdijk</a> en su obra “Experimentos con uno mismo, una conversación con el filósofo español Carlos Oliveira”, sostiene, en un intento de diágnostico de la época, que desde mitad del siglo XX el ámbito de los medios de comunicación se ha convertido en una lucha cultural. Los protagonistas de este litigio según el mismo autor son los <a href="http://www.escritores.org/">escritores</a> versus los periodistas de los medios audiovisuales; prensa gráfica contra radio y televisión en conjunto. 
El motivo de dicha contienda es bien explicado por <a href="http://www.ilhn.com/datos/archives/003531.php">Sloterdijk</a>: “Hoy el <a href="http://mediocracia.wordpress.com/2007/06/07/contrapeso-al-poder-mediatico/">poder mediático </a>se está desplazando paulatinamente de los medios escritos a los audiovisuales. Este proceso horripila a los escritores, y pueden comprenderse cuales son las razones. Desde hace tres mil años la casta de los escritores ha estado íntimamente asociada a los centros de poder”. 
El mismo pensador, agrega que la sociedad occidental vive en un clima ambivalente en el que la resignación intelectual se mixtura con una bufonería mediática en situación de ofensiva.
La situación que denuncia este filósofo y catedrático alemán, fue paulatinamente siendo asimilada por los escritores, quienes se desplazaron del centro de la escena hacia el lugar de críticos y analistas de los medios. Los comentarios iban al comienzo, y van en la actualidad, desde lo constructivo y fructífero para el bien del periodismo y de la vida social, hasta la defenestración más insidiosa.
Cabe aclarar también que, no todos los periodistas y escritores se dedicaron a la crítica. Muchos prosiguieron y profundizaron el periodismo de investigación, los trabajos académicos, y otros, mediante <a href="http://www.clarin.com/diario/2006/08/26/um/m-01259754.htm">escritos literarios</a>, continuaron buscando lo que Sloterdijk manifiesta en su texto como la comunión directa con los lectores (lo telepático), “aspirando a una complicidad que no siga siendo indiferente”, como sucede con la televisión.
A partir de este desplazamiento de poder, la televisión poco a poco captó las miradas de la mayoría de la sociedad y de los analistas y críticos de medios, que vieron en este nuevo “fenómeno social”, un interesante objeto de estudio.
<strong>“Los profesionales de la radio y la televisión en el papel de especialistas nacionales del entretenimiento dieron un golpe de estado mediático y han pasado, y la verdad, a mucha distancia de los demás, a un primer plano”, sentencia el autor alemán.</strong>

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Por su parte, la pantalla chica emprendió la tarea de farandulizar y convertir en espectáculo todo lo que tocaba, fundamentalmente la vida de los personajes públicos y la de los políticos. Pero con el tiempo, también dejó de lado el viejo principio profesional que reza que, “entre bueyes no hay cornadas” (también conculcado muchas veces e incluso desde tiempos remotos en otros ámbitos), y comenzó a “mirarse el ombligo”. En otras palabras, los programas televisivos iniciaron la actividad de poner en tela de juicio y mostrar con humor, los errores de otros colegas.
Algunos exponentes actuales de esta corriente en Argentina quizás puedan hallarse en “Televisión Registrada” (TVR) y “Caiga Quien Caiga” (CQC). Pero muchos estudiosos del campo de los medios de comunicación coinciden en que los antecedentes más inmediatos de ésta forma de hacer televisión se pueden encontrar en “Perdona Nuestros Pecados” (PNP 1994-2002, el ciclo de Gastón Portal), y “La Patas de la Mentira” de 1997 (América TV). Y remontándose más en el tiempo (año 1986) se puede hallar a “La Noticia Rebelde” que se emitía por el canal público ATC (hoy Canal 7), con la participación de  <a href="http://www.pagina12.com.ar/2001/suple/Radar/01-04/01-04-15/nota5.htm">Jorge Guinzburg</a>, <a href="http://www.pagina12.com.ar/diario/cultura/7-43982-2004-11-24.html">Adolfo Castelo</a>, Carlos Abrevaya, Raúl Becerra y Nicolás Repetto.

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Lo que resta preguntar sobre la situación aludida por Sloterdijk es, si en un futuro no muy lejano, con el avance de la era tecnológica, los medios digitales e Internet, se producirá también una encarnizada batalla por el poder entre los reporteros audiovisuales y los ciberperiodistas. O bien, porque no, interrogarse si realmente el poder variará en esta disyuntiva o se desplazará hacia otras esferas.
Cabe aclarar que, el libro “Experimentos con uno mismo, una conversación con el filósofo español Carlos Oliveira”, es de 2003, pero el diálogo entre Sloterdijk y Oliveira se produjo en septiembre de 1994 en Munich.
 
<u>Lo telepático y lo telemático</u>
 <strong>Al igual que muchos otros intelectuales, Peter Sloterdijk coincide en que la escritura es el descubrimiento más maravilloso de la humanidad, y según él, “el que menos se menos se comprende y también el más peligroso”.</strong>Además <strong>el autor considera que la escritura es un sistema telepático, “porque brinda signos de afecto y con palabras poderosas produce efectos a la distancia. La telepatía es la presencia del ausente en toda su capacidad para emitir signos”.</strong>
Otro aspecto que este investigador resalta de la escritura es <strong>“lo telemático”</strong>. Esto puede entenderse como <strong>la transmisión de información, de ideas y el transporte de signos ortográficos que son los que, en definitiva, producen el efecto telepático que señala Sloterdijk</strong>, el cual es capaz de suscitar diferentes sensaciones y emociones en el lector.
Por otro lado, al hablar de escritura es inevitable referirse a la tan mentada “<a href="http://www.dialogica.com.ar/unr/redaccion1/unidades/archivos/2003/03/inspiracion_1.php">musa inspiradora</a>”, sobre la cual algunos escritores afirman su existencia, y otros la ven como un viejo mito del oficio, que tiene poco de real. Al respecto, el literato y periodista Alejandro Dolina, en la presentación de su libro”Bar del Infierno”, en el marco del Feria del Libro de Rosario 2005, manifestó que los escritores generalmente tienen dos grandes musas inspiradoras: la mujer que uno ama, y la muerte.

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Si bien es verdad que existen momentos de iluminación o de ocurrencias espontáneas en la vida de todo hombre de letras (las cuales suelen ser inmediatamente anotadas por los mismos, para tenerlas en cuenta en un futuro trabajo), lo cierto es que <strong>el escritor solo aprende a escribir</strong>, a comunicar emociones, sensaciones, experiencias, <strong>de una sola manera: escribiendo.</strong>
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