Morris Berman, prestigioso historiador de la ciencia, en este texto seleccionado nos ilustra de forma ejemplar las contradicciones de base mejor guardadas por la revolución científico-técnica occidental de los siglos XVI y XVII, de la cual somos enajenados herederos.
Los dilemas cognitivos y epistemológicos de nuestra época mucho han de rebuscar en la derrota de la alquimia, el ocultismo, la cábala y otros saberes medievales a manos de la tan mentada objetividad científica.
Para Berman una visión correcta del mundo tendría que ser, de raíz, viceral / mimética / sensual…
Hay otro mundo, pero está en éste.
Morris Berman
Ed. Cuatro Vientos
Junio 1999 – Santiago de Chile
“Y que en lugar de la filosofía especulativa ahora enseñada en las escuelas podemos encontrar una filosofía práctica, mediante la cual, conociendo la naturaleza y la conducta del fuego, del agua, del aire, de las estrellas, del cielo y de todos los otros cuerpos que nos rodean, como ahora entendemos las diferentes destrezas de nuestros trabajadores, podemos emplear estas entidades para todos los objetivos para los cuales son adecuados, y así hacernos amos y dueños de la naturaleza”.
René Descartes, Discurso del Método (1637)
En el pensamiento occidental, hay dos arquetipo que invaden el tópico de cómo se aprehende mejor la realidad, arquetipos que tienen en último término su origen en Platón y Aristóteles, el conocimiento consistía en generalizaciones, pero éstas se derivaban en primera instancia de información obtenida del mundo exterior. Estos dos modelos del pensamiento humano, llamados racionalismo y empirismo respectivamente, formaron la herencia intelectual más importante del Occidente hasta Descartes y Bacon, quienes representaron, en el siglo XVII, los polos opuestos de la epistemología. Sin embargo, así como Descartes y Bacon tienen más cosas en común que en diferencias, lo mismo sucede con Platón y Aristóteles. El cosmos cualitativamente orgánico de Platón, descrito en el Timaeus, es también el mundo de Aristóteles; y ambos estaban buscando las ‘formas’ subyacentes de los fenómenos observados, los cuales siempre se expresaban en términos teleológicos. Aristóteles no estaría de acuerdo con Platón en que la ‘forma’ de una cosa existe en algún cielo innato, sino en que la realidad de digamos, un disco usado en los juegos Olímpicos era su Circularidad, su Peso (tendencia inherente a caer hacia el centro de la Tierra) y así sucesivamente. Esta metafísica se preservó a lo largo de la Edad Media, edad notoria (desde nuestro punto de vista) por su extensivo simbolismo. Las cosas jamás eran “simplemente lo que eran”, sino siempre llevaban corporalizadas en sí un principio no material visto como la esencia de su realidad.
A pesar de los puntos de vista diametralmente opuestos representados en el New Organon de Bacon y el Discurso del Método de Descartes, ambos poseen algo en común que, a su vez, se distingue claramente tanto del mundo de los griegos como de la Edad Media.
El descubrimiento fundamental de la Revolución Científica —descubrimiento simbolizado por los trabajos de Newton y Galileo—, fue que en realidad no había ningún gran choque entre el racionalismo y el empirismo. El primero dice que las leyes del pensamiento se conforman con las leyes de las cosas; el último dice que siempre coteja sus pensamientos con los datos de modo que se puede saber qué pensamiento pensar. Esta dinámica relación entre racionalismo y empirismo yace en el corazón mismo de la Revolución Científica, y se hizo posible por su conversión en una herramienta concreta. Descartes demostró que las matemáticas eran el epítome de la razón pura, el conocimiento más confiable de que podíamos disponer. Bacon señaló que uno tenía que preguntarle directamente a la naturaleza, colocándola en una situación en la que se viera forzada a suministrarnos sus respuestas. Natura vexata, la denominaba, “la naturaleza acosada”: disponga una situación de modo que tenga que responder sí o no. El trabajo de Galileo ilustra la unión de estas dos herramientas. Por ejemplo, haga rodar una bola por un plano inclinado y mida la distancia recorrida versus el tiempo. Entonces usted sabrá, exactamente, cómo se comportan los cuerpos en caída.
Nótese que digo como se comportan, y no por qué. El matrimonio entre la razón y el empirismo, entre las matemáticas y el experimento, expresó este cambio significativo en perspectiva. Mientras los hombres se contentaban con preguntarse por qué caían los objetos, por qué ocurrían los fenómenos, la pregunta de cómo caían o cómo ocurría esto era irrelevante. Estas dos preguntas no son mutuamente excluyentes, al menos en teoría; pero en términos históricos han demostrado que de hecho lo son. Mientras el “cómo“ se hizo cada vez más importante, “el por qué”se hizo cada vez más irrelevante. En le siglo veinte, como veremos, el “cómo” se ha convertido en nuestro “por qué”.
Visto desde este punto de vista, tanto la lectura del News Organon como la del Discurso resultan fascinantes, porque reconocemos que cada autor está lidiando con una epistemología que ahora se ha convertido en parte del aire que respiramos. Bacon y Descartes se entrelazan también de otros modos. Bacon está convencido de que el conocimiento es poder y la verdad utilidad; Descartes considera la certeza como equivalente a la medición y quiere que la ciencia se convierta en una “matemática universal”. El objetivo de Bacon fue, desde luego, conseguido con los medios de Descartes: las mediciones precisas no sólo validan o invalidan las hipótesis, sino que también sirven para la construcción de caminos y puentes. Por lo tanto, en el siglo XVII se produjo un alejamiento crucial con respecto a los griegos: la convicción de que el mundo está entre nosotros para que actuemos sobre él, no únicamente para ser contemplado. El pensamiento griego es estático, la ciencia moderna es dinámica. El hombre moderno es un hombre faustiano, apelación que viene de muy atrás, incluso antes que Goethe, desde Christopher Marlowe. El Doctor fausto, sentado en su estudio alrededor de 1590, está aburrido con los trabajos del Aristóteles que están extendidos ante él. “¿Será disputar bien el principal objetivo de la lógica?”, se pregunta a sí mismo en voz alta. “¿Este arte o podrá soportar tal vez un milagro mayor? / Entonces no leas más…” [1] . En el siglo XVI Europa descubrió, o más bien, decidió que el asunto es hacer, y no ser.
Una de las cosas conspicuas acerca de la literatura de la revolución Científica es que sus ideólogos estaban muy conscientes de su rol. Tanto Bacon como descartes se percataban de los cambios metodológicos que estaban ocurriendo, y del curso inevitable que tomarían los acontecimientos. Se vieron a sí mismos indicando el camino, incluso posiblemente inclinando la balanza. Ambos fueron claros al decir que el aristoltelismo ya había tenido su día. El mismo título del trabajo de Bacon, New Organon, el nuevo instrumento, era un ataque a Aristóteles, cuya lógica había sido recogida durante la Edad Media bajo el título de Organon. La lógica aristotélica, específicamente el silogismo, había sido el instrumento básico para aprehender la realidad, y fue esta situación la que instigó el reclamo de Bacon y el Doctor Fausto: Bacon escribió que esta lógica “no se equipara con la sutileza de la naturaleza”; “adquiere consentimiento de la proposición, pero no capta la cosa.”. Por lo tanto, “es ocioso”dice, “esperar algún gran avance de la ciencia a partir de la superinducción o del injertar cosas nuevas sobre las antiguas. Tenemos que comenzar otra vez desde los fundamentos mismos, a menos que queramos estar para siempre dando círculos con un escaso e insignificante progreso [2]. El escapar de esta circularidad involucraba, por lo menos desde el punto de vista de Bacon, un violento cambio de perspectiva, lo que conduciría desde el uso de palabras no corroboradas y de la razón hasta los datos concretos acumulados mediante la experimentación de la naturaleza. Sin embargo, Bacon mismo jamás realizó un solo experimento, y el método que proponía para asegurarse la verdad —la compilación de tablas de datos y las generalizaciones a partir de ellas— ciertamente estaba mal definido. Como resultado, los historiadores, erróneamente, han llegado a la conclusión creció “en torno” a Bacon, no gracias a él[3]. A pesar de la concepción popular del método científico, la mayoría de los científicos saben que la investigación verdaderamente creativa a menudo comienza con especulaciones y vuelos de la fantasía muy alejados de la realidad, y que luego son sometidas a la doble prueba de la medición y el experimento. El Baconianismo puro —esperar que los resultados se desprendan de los datos por su propio peso— en la práctica jamás resulta. Sin embrago, esta imagen pesadamente empírica de Bacon es de hecho un resultado del ataque violento que se hizo en el siglo XVX a la especulación y del énfasis exagerado en la recolección de datos. En los siglos XVII y XVIII, el Baconianismo era sinónimo de la identificación de la verdad con la utilidad, en particular con la utilidad industrial. Para Bacon, romper el círculo Aristotélico-Escolástico significó dar un paso en el mundo de las artes mecánicas, un paso que era literalmente incomprensible antes de la primera mitad del siglo XVI. Bacon no deja duda de que él considera que la tecnología es la fuente de una nueva epistemología [4]. El dice que la escolaridad, es decir el Escolasticismo ha estado detenido durante siglos, mientras que la tecnología ha progresado y, por lo tanto, esta última ciertamente tiene algo que enseñarnos.
Las ciencias (escribe) están donde estaban y permanecen casi en la misma condición; sin recibir un incremento notable… Mientras que en las artes mecánicas, que están fundadas en la naturaleza y a la luz de la experiencia, vemos que ocurre lo contrario, porque ellas… están continuamente prosperando y creciendo, como si tuvieran en ellas un hálito de vida[5].
La historia natural, como se entiende en el presente, dice Bacon, es meramente la compilación de copiosos datos: descripción de plantas, fósiles, y cosas por el estilo. ¿Por qué debiéramos darle valor a tal colección?
Una historia natural que está compuesta para sí misma y para su propio bien, no es como una que está coleccionada para darle al entendimiento la información para la construcción de una filosofía. Ellas difieren en muchos aspectos, pero especialmente en esto: el primero contiene únicamente la variedad de las especies naturales, y no contiene experimentos de las artes mecánicas. Porque incluso, como en los asuntos de la vida, la disposición de un hombre y los funcionamientos secretos de su mente y de sus afectos son mejor puestos al descubierto cuando él está en problema; asimismo los secretos de la naturaleza se revelan más rápidamente bajo los vejámenes del arte (por ejemplo, la artesanía, la tecnología) que cuando siguen su propio curso. Por lo tanto, se pueden tener grandes en la filosofía natural, cuando la historia natural, que es su base fundamento, haya sido diseñada sobre un mejor plan; pero no hasta entonces[6].
Este es realmente un pasaje notable, ya que sugiere por primera vez que el conocimiento de la naturaleza surge bajo condiciones artificiales. Vejar a la naturaleza, perturbarla, alterarla, cualquier cosa, pero no dejarla tranquila. Entonces, y sólo entonces, la conocerás. La elevación de la tecnología al nivel de la filosofía tiene su corporalización concreta en el concepto del experimento, una situación artificial en que los secretos de la naturaleza, son extraídos bajo apremio.
No es que la tecnología hubiera sido algo nuevo en el siglo XVII; el control del medio ambiente por medios mecánicos, en forma de molinos de viento y de arados, es casi tan antiguo como el homo sapiens mismo. Pero la elevación de este control a un nivel filosófico fue un paso sin precedentes en la historia del pensamiento humano. A pesar de la sofisticación extrema, por ejemplo, de la tecnología china de antes del siglo XV D.C., jamás se les había ocurrido a los chinos (o a los occidentales, en lo que respecta a esta materia) hacer equivalente la extracción de minerales o la fabricación de pólvora con el conocimiento[7]. Por lo tanto, la ciencia “no creció” en torno a Bacon y su falta de experimentación es irrelevante. Los detalles de lo que constituye un experimento fueron descriptos más tarde, en el transcurso del siglo XVII. El marco general de la experimentación identifica, la noción tecnológica de cuestionar a la naturaleza bajo apremio, es el mayor legado de Bacon.
A pesar de que tal vez le estemos atribuyendo demasiado a Bacon, existe siempre la oscura sugerencia de que la mente del experimentador, al adoptar esta nueva perspectiva, también estará bajo apremio. Del mismo modo como a la naturaleza no se le debe permitir seguir su propio curso, dice Bacon en el Prefacio de su obra, también es necesario que “desde el comienzo mismo, a la mente no se le permita seguir su propio curso, sino que sea guiada en cada paso de modo que el asunto sea concluido como si fuera hecho por una maquinaria”. Para conocer la naturaleza, trátala mecánicamente; pero para ello tu mente también tiene que portarse en forma igualmente mecánica.
René descartes también tomó una posición en contra del Escolastismo y la verbosidad filosófica, y sentía que para una verdadera filosofía de la naturaleza sólo serviría la certeza. Su Discurse, escrito diecisiete años después del New Organon, es en parte una autobiografía intelectual. Su autor pone énfasis en el poco valor que tuvieron para él las enseñanzas de la antigüedad, y al hacerlo también implica que lo mismo debe haber ocurrido en el resto de Europa. Dice al respecto: “Tuve la mejor educación que Francia podía ofrecer (estudió en el Seminario Jesuita, la Ecole de La Flèche); sin embargo, no aprendí nada que pudiera llamar cierto. Por lo menos en lo que se refería a las opiniones que había estado recibiendo desde mi nacimiento, no podía hacer nada mejor que rechazarlas completamente, al menos una vez en mi vida[8]. Al igual que con Bacon, el objetivo de Descartes no es “injertar” o “superinducir”, sino que comenzar de nuevo. ¡Pero cuán bastamente diferente es el punto de vista de Descartes! No sirve de nada recolectar datos o examinar la naturaleza directamente, dice Descartes; ya habrá tiempo para eso una vez que aprendamos a pensar correctamente. Sin tener un método de pensamiento claro que podamos aplicar, mecánicamente y rigurosamente, a cada fenómeno que deseemos estudiar, el examen que hagamos de la naturaleza necesariamente estará lleno de defectos y faltas. Entonces, dejemos enteramente fuera al mundo externo y quedémonos con la naturaleza misma del pensamiento correcto.
“Para comenzar”, dice Descartes, “fue necesario descreer todo lo que pensé que conocía hasta el momento”. Este acto no fue emprendido por su propio valor, o para servir a algún principio abstracto de rebelión, sino para proceder a partir de la percepción de que todas las ciencias estaban en ese momento en terreno muy movedizo. “Todos los principios básicos de la ciencia fueron tomados de la filosofía”, escribe, “la que en sí misma no tenía ninguno verdadero. Dado que mi objetivo era la certeza, resolví considerar casi como falsa cualquier opinión que fuera meramente plausible”. Así entonces, el punto de partida del método científico, en lo que a Descartes se refiere, fue un sano escepticismo. Ciertamente, la mente debería ser capaz de conocer el mundo, pero primero debe deshacerse de la credulidad y la carroña medieval con la que se había atiborrado. “Todo mi objetivo”, señala él, “fue lograr una mayor certeza y rechazar la tierra y la arena suelta a favor de la roca y la arcilla”.
El principio de la duda metódica, sin embargo, llevó a Descartes a una conclusión muy deprimente: no había nada en absoluto de lo cual uno pudiera estar seguro. A mi entender, en sus Meditaciones sobre la Primera Filosofía (1641), reconoce que podría haber una disparidad total entre la razón y la realidad. Aun si yo asevero que Dios es bueno y no me está engañando cuando trato de igualar la razón con la realidad, ¿cómo sé que no hay un demonio maligno correteando por ahí que me confunde? ¿Cómo sé yo que 2 + 2 no son 5, y que este demonio no me engaña, cada vez que efectúo esta suma, llevándome a creer que los números suman 4? Pero incluso si este fuera el caso, concluye Descartes, hay obviamente un “yo” que está siendo engañado. Y así, la certeza fundamental que subyace a todo: pienso luego existo. Para Descartes, pensar era idéntico a existir.
Por supuesto que este postulado es sólo un comienzo. Quiero estar seguro únicamente de mi propia existencia. Sin embargo, confrontado con el resto del conocimiento, Descartes encuentra necesario demostrar (lo que hace de manera muy poco convincente) la existencia de una Deidad benevolente. La existencia de tal Dios garantiza inmediatamente las proposiciones de las matemáticas, la única ciencia que se basa en la actividad mental pura. No puede haber engaño cuando sumo ángulos de un triángulo; la bondad de Dios garantiza que mis operaciones puramente mentales serán correctas, o como dice Descartes, claras y distintas. Y extrapolando de esto, vemos que el conocimiento del mundo externo también tendrá certeza si las ideas son claras y distintas, es decir, si se toma a la geometría como modelo (Descartes jamás llegó a definir, para satisfacción de algunos, los términos “claro” y “distinto”). La ciencia, dice descartes, debe convertirse en una “matemática universal”; los números son la única prueba de la certidumbre.
La disparidad entre Descartes y Bacon parecería completa. Mientras que el último ve los fundamentos del conocimiento en los datos sensoriales, la experimentación y las artes mecánicas, Descartes ve sólo confusión en estos tópicos y encuentra claridad en las operaciones de la mente pura[9]. Así el método que él propone para adquirir conocimientos se basa, nos dice, en la geometría. El primer paso es el enunciado del problema que, en su complejidad, será oscuro y confuso. El segundo paso es dividir el problema en sus unidades más simples, sus partes componentes. Dado que uno puede percibir directa e inmediatamente lo que es claro y distinto en estas unidades más simples, uno puede finalmente rearmar la estructura total de una manera lógica. Ahora el problema, aun cuando pueda ser complejo, ya no nos es desconocido (oscuro y confuso), porque primero nosotros mismos lo hemos dividido y luego vuelto a armar otra vez. Descartes se impresionó tanto con este descubrimiento que lo consideró la clave, incluso la única clave, para el conocimiento del mundo. “Aquellas largas cadenas de raciocinio”, escribe, “tan simples y fáciles, que permitieron a los geómetras llegar a las demostraciones más difíciles, me han hecho preguntarme si acaso todas las cosas conocibles para el hombre podrían caer en una secuencia lógica similar"[10].
Aunque la identificación que hace Bacon del conocimiento con la utilidad industrial y su apego al concepto del experimento basado en la tecnología subyace, con toda certeza, a gran parte de nuestro pensamiento científico actual, las implicancias que se desprenden del corpus cartesiano tuvieron un impacto abrumador en la historia subsiguiente de la conciencia occidental y (a pesar de las diferencias con Bacon) sirvieron para confirmar el paradigma tecnológico, incluso ayudaron a lanzarlo por su senda. La actividad del hombre como un ser pensante —y esa es su esencia, de acuerdo a Descartes— es puramente mecánica. La mente está en posesión de cierto método. Confronta el mundo con un objeto separado. Aplica este método al objeto, una y otra vez, y eventualmente conocerá todo lo que hay por conocer. Más aún, el método también es mecánico. El problema se divide en sus componentes, y el simple acto de la cognición (la percepción directa) tiene la misma relación con el conocimiento de todo el problema que, digamos, una pulgada tiene para un pie: uno mide (percibe) un número de veces, y luego suma los resultados. Subdivide, mide, combina; subdivide, mide, combina.
Este método podría llamarse adecuadamente “atomístico”, en el sentido que el conocer consiste en subdividir una cosa en sus componentes más pequeños. La esencia del atomismo, sea éste material o filosófico, es que una cosa consiste de la suma de sus partes, ni más ni menos. Y ciertamente, el mayor legado de Descartes fue la filosofía mecánica, que se desprende directamente de este método. En sus Principios de Filosofía (1644) mostró que la conexión lógica de las ideas claras y distintas conducían a la noción de que el universo era una enorme máquina, a la que Dios le había dado cuerda para moverse indefinidamente, y que consistía en dos entidades básicas: materia y movimiento. El espíritu, en la forma de Dios, permanece en la periferia de este universo de bolas de billar, pero no juega directamente en él. Eventualmente, todos los fenómenos no materiales tienen una base material. La acción de los imanes que se atraen a la distancia, puede parecer no material, dice Descartes, pero la aplicación del método puede, y eventualmente lo hará, conducir al descubrimiento de una base particulada en su comportamiento.
Lo que realmente hace Descartes es proveer al paradigma tecnológico de Bacon de una fuerte dentadura filosófica. La filosofía mecánica, el uso de las matemáticas y la aplicación formal de su método de cuatro pasos permiten que la manipulación del ambiente ocurra con algún tipo de regularidad lógica.
La identificación de la existencia humana con el raciocinio puro, la idea de que el hombre puede saber todo lo que le es dado saber por vía de su razón, incluyó para Descartes la suposición de la mente y el cuerpo, sujeto y objeto, eran entidades radicalmente dispares. Al parecer, el pensar me separa del mundo que yo enfrento. Yo percibo mi cuerpo y sus funciones, pero “yo”no soy mi cuerpo. Puedo aprender acerca de la conducta (mecánica) de mi cuerpo aplicando el método cartesiano —y Descartes hace precisamente esto en su tratado Sobre el Hombre (1662)— pero siempre permanece como el objeto de mi percepción. Así entonces, Descartes visualizó la operación del cuerpo humano mediante una analogía con una fuente de agua, con una acción mecánica refleja que es el modelo de gran parte, si no de toda, la conducta humana. La mente, res cogitans (“sustancia pensante”), está en una categoría completamente diferente del cuerpo, res extensa (“sustancia extendida”), pero sí que tiene una interacción mecánica que podemos diagramar como en la Figura 3, abajo. Si la mano toca una llama, las partículas del fuego atacan al dedo, tirando de un hilo en el nervio tubular que libera los espíritus animales” (concebidos como corpúsculos mecánicos) en el cerebro. Estos a su vez corren por el tubo y tiran de los músculos de la mano[11].
Existe, a mi parecer, una tenebrosa semejanza entre este diagrama y el “sistema del falso de sí mismo” de Laing que aparece en la Introducción (ver Figura 2). Los esquizofrénicos típicamente consideran a sus cuerpos como “otro”, como un “no yo”. También, en el diagrama de Descartes, el cerebro (su interior mismo) es el observador separado de las partes del cuerpo; la interacción es mecánica, como si uno se viera a sí mismo comportándose como un robot, una percepción que es fácilmente aplicable al resto del mundo. Para Descartes, esta escisión mente-cuerpo era verdadera en toda percepción y conducta: en el acto de pensar uno se percibe a sí mismo como una entidad separada “aquí adentro” confrontando cosas “allá afuera”. Esta dualidad esquizoide yace en el corazón del paradigma cartesiano.
Figura 2. Diagrama esuemático de la interacción esquizoide según Laing (de El yo Dividido)
El énfasis que hace Descartes sobre las ideas claras y distintas, y el basar su conocimiento en la geometría, también sirvió para reafirmar, si no realmente para canonizar, el principio aristotélico de no-contradicción. De acuerdo con este principio, una cosa no puede ser y no ser al mismo tiempo. Cuando golpeo la tecla “A” en mi máquina de escribir, obtengo una “A” en el papel (suponiendo que la máquina está funcionando bien), no una “B”. La taza de café que está a mi derecha podría ponerse en una balanza y veríamos que pesa, digamos, 143 gramos, y este hecho significa que el objeto no pesa cinco kilos ni dos gramos. Dado que el paradigma cartesiano no reconoce auto-contradicciones en la lógica, y ya que la lógica (o geometría), de acuerdo a Descartes, es la forma en que se comporta la naturaleza y se nos da a conocer, el paradigma no permite auto-contradicciones en la naturaleza.
Figura 3. La concepción de Descartes de la Interacción mente-cuerpo.
Los problemas que presenta el punto de vista de Descartes son tal vez obvios, pero por ahora bastará con hacer notar que la vida real opera dialécticamente, no críticamente[12]. Amamos y odiamos la misma cosa simultáneamente, tememos lo más necesitamos, reconocemos la ambivalencia como una norma más que como una aberración. La devoción que Descartes profesaba a la razón crítica lo llevó a identificar los sueños, que son afirmaciones profundamente dialécticas, como el modelo del conocimiento no confiable. Los sueños, nos dice en las Meditaciones sobre la Primera Filosofía, no son claros ni distintos, sino invariablemente oscuros y confusos. Están llenos de frecuentes auto-contradicciones, y no poseen (desde el punto de vista de la razón crítica) una coherencia externa ni interna. Por ejemplo, puedo soñar que cierta persona que conozco es mi padre, o incluso que yo soy mi padre, y que estoy discutiendo con él. Pero este sueño es (desde el punto de vista cartesiano) internamente incoherente, porque simplemente no soy mi padre, ni él puede ser él mismo y ala vez alguien más; y es externamente incoherente, porque al despertar, no importa lo real que todo parezca por un momento, pronto me doy cuenta que mi padre está a tres mil millas de distancia y que la supuesta real confrontación jamás se llevó a cabo. Para Descartes, los sueños no son de naturaleza material, no pueden medirse, y no son claros ni distintos. Por lo tanto, dados los criterios de Descartes, ellos no contienen ninguna información confiable.
Resumiendo entonces, el racionalismo y el empirismo, los dos polos del conocimiento tan fuertemente representados por Descartes y Bacon respectivamente, pueden considerarse complementarios en lugar de irrevocablemente conflictivos. Descartes, por ejemplo, apenas si se oponía al experimento cuando éste servía para discernir entre hipótesis rivales —un rol que mantiene hasta hoy día—. Y como he argumentado, su enfoque atomístico y su énfasis en la realidad material y su medición, fácilmente se prestaron al tipo de conocimiento y poder económico que Bacon visualizaba como factible para Inglaterra y Europa Occidental. De todas formas, esta síntesis de la razón y del empirismo carecía de una expresión concreta, una demostración clara de cómo podría funcionar en la práctica esta nueva metodología; el trabajo científico de Galileo y Newton suministró precisamente esta demostración. Estos hombres estaban ocupados no solamente del problema de la exposición metodológica (aunque ciertamente cada uno de ellos hizo sus propias contribuciones a ese tópico), sino que anhelaban ilustrar exactamente cómo podría la nueva metodología analizar los eventos más simples: la piedra que cae sobre la tierra, el rayo de luz que atraviesa un prisma. Fue mediante tales ejemplos específicos que los sueños de Bacon y Descartes se tradujeron a una realidad operante.
Galileo, en sus esmerados estudios sobre movimiento llevados a cabo veinte años antes de la publicación del New Organon, ya había explicitado aquello que Bacon únicamente sugería como una construcción artificial en sus generalizaciones acerca del método experimental[13]. Los planos sin roce, las roldanas sin masa, la caída libre sin resistencia del aire, todos estos “tipos ideales”, que forman los conjuntos básicos de problemas de física de los primeros años de universidad, son el legado de ese genio italiano, Galileo Galilei. Se le recuerda popularmente por un experimento que jamás realizó —lanzar pesas desde la Torre Inclinada de Pisa— pero de hecho realizó un experimento mucho más ingenioso en cuerpos sometidos a caída libre, un experimento que ejemplifica mucho de los temas mayores de la búsqueda científica moderna. La creencia de que los objetos grandes o densos debieran llegar a la tierra antes que los más livianos es una consecuencia directa de la física teleológica de Aristóteles, que era ampliamente aceptada durante la Edad Media. Si las cosas caen a la tierra porque buscan su “lugar natural”, el centro de la tierra, podemos ver por que acelerarían a medida que se acercan a ella. Están excitados, vienen de vuelta a casa, y como todos nosotros, se apuran al llegar al último tramo del viaje. Los objetos pesados caen a una determinada distancia en un tiempo más corto que los livianos porque hay más materia para excitarse, y así adquieren una velocidad mayor y llegan a la tierra antes. El argumento de Galileo, el que un objeto muy grande y uno muy pequeño deberían caer en el mismo intervalo de tiempo, se basaba en una suposición que no podía ser probada ni invalidada: el que los cuerpos que caen son inanimados y por lo tanto no tienen metas ni objetivos. Según el esquema de pensamiento de Galileo, no hay ningún “lugar natural” en el universo. Hay sólo materia y movimiento, y es lo único que podemos observar y medir. Entonces el tópico adecuado para la investigación de la naturaleza no es el porqué cae un objeto —no hay un por qué— sino un cómo; en este caso, qué distancia en cuánto tiempo.
Aunque las suposiciones de Galileo nos pueden parecer bastante obvias, debemos recordar cuán radicalmente violaban no sólo las suposiciones del sentido común del siglo XVI, sino también las observaciones basadas en el sentido común en general. Si miro a mi alrededor y veo que estoy plantado en el suelo y que los objetos liberados en el aire caen hacia él ¿no es acaso perfectamente razonable considerar “abajo” como su movimiento natural, es decir, inherente? El sociólogo suizo Jean Piaget descubrió, en sus estudios acerca de la cognición infantil, que hasta la edad de siete años, los niños son naturalmente aristotélicos[14]. Cuando se les preguntaba por qué caen los objetos al suelo, los sujetos de Piaget contestaban “porque es ahí donde pertenecen” (o alguna variante de esta idea). Tal vez la mayoría de los adultos también son emocionalmente aristotélicos. La proposición de Aristóteles de que no hay movimiento sin un movedor, por ejemplo, parece instintivamente correcta; y la mayoría de los adultos, cuando se les pide que reaccionen inmediatamente a esta noción, responderán afirmativamente. Galileo refutó esa suposición haciendo rodar una bola por dos planos inclinados, yuxtapuestos, como se ve en la Figura 4.
Figura 4. Experimento de Galileo para demostrar que un movimiento no requiere de un movedor.
La bola baja por el plano B y luego sube por el plano A, pero no alcanza la misma altura desde la que comenzó. Luego, rueda hacia abajo por A y hacia arriba por B, perdiendo nuevamente altura, atrás y adelante, atrás y adelante, hasta que finalmente la bola se sitúa en el “valle” y deja de moverse. Si pulimos los planos, haciéndolos cada vez más suaves, la bola se mantendría en movimiento por un tiempo mayor. En el caso límite, en que la fricción = 0, el movimiento seguiría para siempre: por ende, existiría movimiento sin un movedor. Pero hay un problema con el argumento de Galileo: no existe el caso límite. No hay plano sin fricción. La ley de la inercia puede estipular que un cuerpo continúa en movimiento o en estado de inmovilidad a menos que una fuerza actúe sobre él, pero de hecho, en el caso del movimiento, siempre hay una fuerza externa, aun cuando no sea más que la fricción entre el objeto y la superficie sobre la se mueve[15].
El experimento que Galileo diseño para medir la distancia en función del tiempo fue una obra maestra de abstracción científica. El dejar caer pesas desde la Torre Inclinada, pensó Galileo, era completamente inútil. Simon Stevin, físico holandés, ya había ensayado los experimentos de caída libre en 1586 para aprender sólo que la velocidad adquirida por los cuerpos era demasiado grande como para ser medida. Por lo tanto, dijo Galileo, “diluiré” la gravedad dejando caer una bola por un plano inclinado, haciéndolo lo más suave posible para medir la fricción. Si tuviéramos que hacer que la inclinación fuera mayor aumentando el ángulo a, como en la Figura 5, llegaría un momento en que alcanzaríamos la situación de caída libre que buscamos
Figura 5. El experimento de Galileo para deducir la ley de la caída libre.
explorar en el caso límite, en el que a = 90 grados. Entonces, tomemos un ángulo menor, digamos a = 10 grados, y dejemos que sirva como una aproximación. Inicialmente Galileo utilizó su propio pulso como medida del tiempo, y más tarde un balde con agua al que había hecho un orificio que permitía que el agua cayera a intervalos regulares. Al hacer una serie de ensayos, finalmente pudo conseguir una relación numérica: vio que la distancia es proporcional al cuadrado del tiempo. En otras palabras, si un objeto —cualquier objeto pesado o liviano— cae una unidad de distancia en un segundo, caerá a una distancia cuatro veces mayor en dos segundos, y así sucesivamente. Utilizando la terminología moderna, se diría que, s = kt2, siendo s la distancia, t el tiempo y k una constante.
Los dos experimentos de Galileo en que utiliza planos inclinados ilustran la ingeniosísima combinación de racionalismo y empirismo que fueron su característica. Consulte los datos pero no permita que los confundan. Sepárese de la naturaleza de modo que, como más tarde Descartes insistiría, pueda dividirla en sus partes más sencillas y extraer su esencia, materia, movimiento, medición. En términos generales, la contribución de Galileo no fue enteramente nueva en la historia humana, como veremos en el Capítulo 3; pero sí representó el estado final en el desarrollo de la conciencia no participativa, ese estado mental en que uno conoce los fenómenos precisamente en el acto de distanciarse de ellos. La noción de que la naturaleza está viva es claramente un obstáculo en esta modalidad de entendimiento. Porque cuando consideramos los objetos materiales como extensiones de nosotros mismos (vivos, provistos de un objetivo) y permitimos que los detalles sensoriales de la naturaleza nos distraigan, nos tornamos impotentes para controlarla y por lo tanto, desde el punto de vista de Galileo, jamás podremos llegar a conocerla. La nueva ciencia nos invita a dar un paso fuera de la naturaleza para materializarla, reducirla a unidades cartesianas medibles. Únicamente entonces podremos llegar a tener un conocimiento definitivo de ella. Como resultado —y Galileo no estaba para nada interesado en la balística ni en la ciencia de los materiales— podremos supuestamente manipularla en nuestro beneficio.
Era claro que la identificación de la verdad con la utilidad estaba estrechamente unida al programa galileico de la conciencia no participativa y al cambio del “por qué” al “cómo”. A diferencia de Bacon, Galileo no explicitó esta identificación, pero una vez que los procesos naturales son despojados de sus objetivos inmanentes, realmente no les queda nada a los objetos excepto su valor para algo, a alguien. Max Weber denominaba a esta actitud mental zweckrational, es decir, intencionalmente racional o instrumentalmente racional. Incluido dentro del programa científico está el concepto de la manipulación como piedra de tope de la verdad. El conocer algo es controlarlo, un modo de cognición que llevó a Oskar Kokoschka a observar que ya en el siglo XX, la razón había sido reducida a una mera función[16]. En efecto, esta identificación hace que todas las cosas se presentan como sin significado, excepto en la medida que sean beneficiosas o sirvan para un objetivo y yace en el centro de la “distinción dato-valor”, analizada brevemente en la Introducción. La síntesis medieval tomista (Cristiano-Aristotélica), que veía al bien y a la verdad como idénticas, fue irrevocablemente desmantelada en las primeras décadas del siglo XVII.
Desde luego, Galileo no consideró su método como meramente útil, o heurísticamente valioso, sino que peculiarmente verdadero, y fue esta posición epistemológica la que creó el pandemonio dentro de la iglesia. Para Galileo, la ciencia no era una herramienta, sino que el único camino hacia la verdad. Intentó mantener sus afirmaciones alejadas de aquellas de la religión, pero fracasó: el compromiso histórico de la iglesia con el aristotelismo demostró ser demasiado grande. Galileo, como buen católico, estaba comprensiblemente preocupado de que la iglesia, al insistir en su infalibilidad, inevitablemente se daría a sí misma un severo golpe. De hecho, la vida de Galileo es la historia de esta prolongada lucha y del fracaso de llevar a la iglesia a la causa de la ciencia; y en su drama Galileo, Bertold Bretch hace del tema de la irresistibilidad del método científico el centro de la historia. Hace que Galileo deambule a lo largo del drama llevando consigo una piedrecilla, que ocasionalmente deja caer para ilustrar la fuerza de la evidencia sensorial. “Si alguien dejara caer una piedra”, le pregunta a su amigo Sagrado, “y dijera (a la gente) que no cayó, ¿crees tú que se quedarían callados? La evidencia de tus propios ojos resulta algo muy seductor. Tarde o temprano todo el mundo sucumbirá a ella”. ¿Y cuál es la respuesta de Sagrado? “Galileo, cuando tú hablas quedo completamente indefenso[17]. La lógica de la ciencia también tenía una lógica histórica. A su debido tiempo todas las metodologías alternativas —el animismo, el aristotelismo, o el argumento del mandato papal— sucumbieron ante la seducción de la búsqueda racional libre.
Las vidas de Newton y Galileo se extienden a lo largo de todo el siglo XVII, ya que el primero nació el mismo año que nació el último, 1642, y ambos abrazan una revolución en la conciencia humana. Ya en la época de la muerte de Newton en 1727, el europeo culto tenía una concepción del cosmo y la naturaleza del “buen pensar” completamente distintita de su contrapartida de un siglo antes. Ahora consideraba que la tierra giraba alrededor del sol, y no lo opuesto[18]; creía que todos los fenómenos estaban constituidos por átomos o corpúsculos en movimiento y susceptibles a una descripción matemática; y veía el sistema solar como una gran máquina, sujeta por las fuerzas de la gravedad. Tenía una noción precisa del experimento (o al menos así lo decía), y una nueva noción de lo que constituía una evidencia aceptable y una explicación adecuada. Vivía en un mundo predecible, comprensible y sin embargo (en su propia mente) muy excitante, ya que en términos de control material, el mundo estaba comenzando a exhibir un horizonte infinito de interminables oportunidades.
Más que ningún otro individuo, Sir Isaac Newton está asociado con la visión científica del mundo de la Europa moderna. Al igual que Galileo, Newton combinó el racionalismo y el empirismo en un nuevo método; pero a diferencia de Galileo fue aclamado como un héroe por toda Europa, en lugar de tener que retractarse de sus puntos de vista y pasar su madurez bajo arresto domiciliario. Más importante aún, la combinación metodológica de razón y empirismo se convirtieron, en las manos de Newton, en una filosofía completa de la naturaleza, la cual (a diferencia de Galileo) tuvo gran éxito al conseguir dejarla en la conciencia occidental en toda su amplitud. Lo que ocurrió en siglo XVIII, el siglo Newtoniano, fue la solución al problema del movimiento de los planetas, un problema que según la creencia común, ni siquiera los griegos habían podido resolver (nótese, eso sí, que los griegos tenían una opinión más positiva de sus propios logros). Bacon se había mofado de la sabiduría antigua, pero no hablaba en nombre de la mayoría de los europeos. El intenso resurgimiento de la sabiduría clásica en el siglo XVI, por ejemplo, reflejaba la creencia de que a pesar de los enormes problemas que tenía el modelo cosmológico griego, su época fue y seguirá siendo la verdadera Edad de Oro de la humanidad. La descripción matemática precisa de Newton de un sistema solar heliocéntrico cambiaba todo aquello, ya que no solo sumaba a todo el universo en cuatro simples fórmulas algebraicas, sino que también daba cuenta de fenómenos hasta ahora inexplicados, hacía algunas predicciones precisas, clarificaba la relación entre teoría y experimento, e incluso aclaraba el rol que tendría Dios en el sistema total. El sistema de Newton era esencialmente atomístico: estando la tierra y el sol compuesto de átomos, éstos se comportaban del mismo modo que cualquier otro par de átomos, y viceversa. Por lo tanto, los objetos más pequeños y los más grandes del universo eran vistos como obedeciendo las mismas leyes. La relación de la luna con la tierra era la misma que aquélla de una manzana en caída libre. El misterio de casi dos mil años había terminado: uno podía estar seguro que los cielos que vemos en una noche estrellada no contienen más secretos que el de unos pocos granitos de arena escurriéndose a través de nuestros dedos.
La obra más popular de Newton., conocida también como Pricipia, y que a la vez es su obra máxima, fue deliberadamente titulada por éste como Los Principios Matemáticos de la Filosofía Natural (1686)[19], donde los dos adjetivos sirven para enfatizar su rechazo a Descartes, cuyos Principios de Filosofía él consideraba como una colección de hipótesis no probadas. Paso a paso, él analizó las proposiciones de Descartes acerca del mundo natural y demostró su falsedad. Por ejemplo, Descartes consideraba que la materia del universo circulaba en torbellinos o vórtices. Newton fue capaz de mostrar que esta teoría contradecía el trabajo de Kepler, el cual parecía ser bastante confiable; y que si uno experimentaba con modelos de vórtice haciendo girar recipientes con fluidos (agua, aceite o brea), los contenidos eventualmente se detendrían dejando de girar, indicando con esto que, según la hipótesis de Descartes, el universo habría llegado a detenerse desde hacia mucho tiempo. A pesar de sus ataques en contra de los puntos de vista de Descartes, está claro, según investigaciones recientes, que Newton fue un cartesiano hasta la publicación del Principia; y cuando uno lee esa obra, llama la atención un hecho atemorizante: Newton consiguió que la visión cartesiana del mundo fuera sostenible falseando todos sus detalles. En otras palabras, a pesar de que los datos de Descartes eran equívocos y que sus teorías eran insostenibles, el punto de vista central cartesiano —que el mundo es una vasta máquina de materia y movimiento que obedece a leyes mecánicas— fue plenamente validado por el trabajo de Newton. A pesar de todo el brillo de Newton, el verdadero héroe (algunos dirían ánima) de la Revolución Científica, fue René Descartes.
Pero Newton no consiguió su triunfo tan fácilmente. Su visión completa del cosmo dependía de la ley sobre la gravitación universal, o de la gravedad, e incluso, cuando ya existía una formulación matemática exacta, nadie sabía realmente en que consistía esta atracción. Los pensadores cartesianos indicaban que su mentor, se había restringido sabiamente al movimiento por impacto directo, y había descartado lo que los científicos más tarde llamarían acción a distancia. Newton, argüían no había explicado la gravedad, sino que meramente había establecido sus efectos, y por lo tanto quedaba, en su propio sistema, como una cualidad oculta. ¿Dónde está esta “gravedad” por la cual él hace tanta algarabía? No puede ni ser vista, escuchada, sentida u olida. Es, en breve, una ficción como lo son los torbellinos de Descartes.
Newton agonizaba privadamente sobre estos juicios. Sentía que sus críticos estaban en lo correcto. Ya en 1692 ó 1693 le escribió a su amigo el Reverendo Bentley la siguiente admisión:
“El que la gravedad debiera ser innata, inherente y esencial a la materia, de modo que un cuerpo pueda actuar sobre otro a la distancia a través de un vacío, sin la mediación de ninguna otra cosa; que por y a través de él, la acción y fuerza de estos cuerpos pueda ser transmitida de uno a otro, es para mí un absurdo tan grande que no creo que ningún hombre que tenga cierta facultad de competencia en materia filosófica del pensamiento pueda jamás caer en ello. La gravedad debe ser ocasionada por un agente que está actuando constantemente de acuerdo a ciertas leyes, pero el que este agente sea material o inmaterial lo he dejado a consideración de mis lectores[20].”
Públicamente, sin embrago, Newton adoptó una postura que establecía, de una vez por todas, la relación filosófica entre la apariencia y la realidad, la hipótesis y el experimento. En una sección del Principia titulada “Dios y la Filosofía Natural”, escribió:
“Hasta aquí hemos explicado los fenómenos de los cielos y de nuestro mar por el poder de la gravedad, pero aún no le hemos asignado la causa a este poder. Esto es cierto, que debe proceder de una causa que penetra hasta los mismos centros del sol y los planetas… Pero hasta aquí no he sido capaz de descubrir la causa de estas propiedades de la gravedad a partir de los fenómenos y no estoy planteando ninguna hipótesis; por que aquello que no se deduce de los fenómenos debe llamarse una hipótesis y las hipótesis, sean éstas metafísicas o físicas, de cualidades ocultas o mecánicas, no tienen cabida en la filosofía experimental[21]”.
Newton estaba haciendo eco del tema central de la Revolución Científica: nuestro objetivo es el cómo, no el por qué. El que no puede explicar la gravedad es irrelevante. La puedo medir, observar, hacer predicciones que se basen en ella, y esto es todo lo que un científico tiene que hacer. Si un fenómeno no se puede medir, puede “no tener cabida en la filosofía experimental”. Esta postura filosófica, que en sus distintas formas es llamada “positivismo”, ha sido la fachada pública de la ciencia moderna hasta nuestros días[22]. El segundo aspecto más importante del trabajo de Newton fue muy bien delineado en su Opticks (1704), donde fue capaz de unir el atomismo filosófico a la definición del experimento, que había llegado a ser claro y definitivo en las mentes de los científicos durante el transcurso del siglo anterior. Como resultado, las investigaciones de Newton sobre la luz y el color se convirtieron en el modelo del análisis correctote los fenómenos
Figura 6. La subdivisión de Newton de la luz blanca en rayos monocromáticos
naturales. La pregunta era, ¿la luz es simple o compleja? Descartes, por su parte, la había considerado como simple, y veía los colores como el resultado de algún tipo de modificación de la luz. Newton creía que la luz blanca estaba de hecho compuesta de colores que de alguna manera se neutralizaban al combinarse para producir el efecto del blanco. ¿Cómo decidir entre ambas posiciones?
En el experimento ilustrado en la Figura 6, Newton tomó una luz blanca, lo descompuso en sus partes con un prisma, seleccionó una de las partes, y mostró que no podía descomponerse más. Hizo esto con cada color, demostrando que la luz monocromática no podía ser subdividida. Luego, Newton hizo el experimento en la dirección opuesta: dividió el rayo de luz blanca en sus partes y para después recombinarlas haciéndolas pasar por un lente convexo (ver Figura 7). El resultado fue luz blanca. Este enfoque atomístico, que sigue exactamente el método de cuatro etapas de descartes, establece su tesis más allá de duda. Pero, al igual que en el caso de la gravedad, los cartesianos se pusieron a debatir con Newton. ¿Dónde, preguntaron, está su teoría de la luz y del color, dónde está su explicación de esta conducta? Y como en el caso anterior, Newton se retrajo tras la cortina de humo del positivismo. El respondió: “Estoy buscando leyes, o hechos ópticos, no hipótesis. Si ustedes me preguntan qué es el “rojo”, yo sólo les puedo decir que es un número, un cierto grado de refractibilidad, y lo mismo es cierto para cada uno de los demás colores. Lo he medido; eso es suficiente”.
Desde luego que en este caso también Newton lidió con las posibles explicaciones para la conducta de la luz, pero la combinación del atomismo (filosófico), del positivismo y del método experimental —en síntesis, la definición de la realidad— aún está hoy en día en gran medida
Figura 7. La recombinación de Newton de los rayos de luz monocromática en luz blanca.
con nosotros. L conocer algo es subdividirlo, cuantificarlo, y recombinarlo; es preguntarse “cómo” y jamás enredarse en la complicada maraña del “por qué”. Conocer algo es, sobre todo, distanciarse de ello, como lo indicara Galileo; convertirlo en una abstracción El poeta puede tornarse desmedidamente efusivo acerca de un haz rojo que cruza el cielo a medida que el sol se va poniendo., pero el científico no es engañado tan fácilmente: él sabe que sus emociones no le pueden enseñar nada substancial. El haz rojo es un número, y esa es la esencia del asunto.
Para resumir nuestra discusión sobre la Revolución Científica, es necesario hacer notar que en el curso del siglo XVII la Europa Occidental produjo con esfuerzo una nueva forma de percibir la realidad. El cambio más importante fue la modificación de la calidad por la cantidad, el paso del “por qué” al “cómo”. El universo, antes vistos como algo vivo, poseyendo sus propias metas y objetivos, ahora es visto como una colección de materia inerte que se mueve rápidamente sin fin ni significado, como así lo dijera Alfred North Whitehead[23]. Lo que constituye una explicación aceptable ha sido, por lo tanto, radicalmente alterado. La prueba concluyente del valor de la existencia es la cuantificabilidad y no hay más realidades básicas en un objeto que las partes en las cuales éste pueda ser descompuesto. Finalmente, el atomismo, la cuantificabilidad y el acto deliberado de visualizar la naturaleza como una abstracción desde la cual uno se puede distanciar —todo abre la posibilidad que Bacon proclamara como la verdadera meta de la ciencia: el control—. El paradigma cartesiano o tecnológico es, como se estableció anteriormente, la igualdad de la verdad con la utilidad, con la manipulación del ambiente hecha con un objetivo. La visión holística del hombre como una parte de la naturaleza, sintiéndose en su hogar al estar en el cosmos, no es más que una trampa romántica. No al holismo, sí a la dominación de la naturaleza; no al ritmo eterno de la ecología, sí al manejo consciente del mundo; no (para llevar el proceso a su punto final lógico) “a la magia de la personalidad, sí al fetichismo de las comodidades"[24]. En el pensamiento de los siglos XVIII y XIX, el hombre (o la mujer) medieval había sido un espectador pasivo del mundo físico. Las nuevas herramientas mentales del siglo XVII hicieron posible que todo cambiara. Ahora estaba dentro de nuestras posibilidades el tener el cielo en la tierra; y el hecho de que fuera un cielo material apenas lo hizo menos valioso.
Sin embargo, fue la Revolución Industrial la que hizo que la Revolución Científica fuera reconocida en su verdadera magnitud. El sueño de Bacon de una sociedad tecnológica no se llevó a cabo en el siglo XVII ni en el XVIII, a pesar de que las cosas estaban empezando a cambiar ya por el año 1760. Las ideas, como ya hemos dicho, no existen en el vacío. La gente podía considerar el punto de vista mecánico del mundo como la verdadera filosofía sin sentirse obligado a transformar el mundo de acuerdo a sus dictámenes. La relación entre la ciencia y la tecnología es muy complicada y es de hecho en el siglo XX que el impacto pleno del paradigma cartesiano se ha dejado sentir con mayor intensidad. Para captar el significado de la Revolución Científica en la historia de Occidente debemos considerar el medio social y económico que sirviera para sustentar este nuevo modo de pensar. El sociólogo Peter Berger estaba en la razón cuando dijo que las ideas “no tiene éxito en la historia en virtud de su verdad, sino que en virtud de sus relaciones con procesos específicos”[25]. Las ideas científicas no son la excepción.
Notas:
1 Christopher Marlowe, The Tragedy of Doctor Faustus, ed. Louis B. Wright and Virginia A. LaMar (New York: Washington Square Press, 1959) p. 3; reimpreso con permiso de Simon y Schuster; (La Trágica Historia del Doctor Faust Trad. Josep Carmer Ribalta, Ediciones 62 S.A., 1981)
2 Francis Bacon, New Organon Libro 1, Aforismo XXXI, en Hugo G. Dick, ed. Selected Writings of Francis Bacon (New York: The Modern Library, 1995); este y los siguientes extractos impresos con permiso de Random House, Inc. (Novum Organun. Trad. Cristóbal Litrán, Orbis, S.A., Ediciones, 1984)
3 Los historiadores “puristas”de ideas han tenido la tendencia de considerar a Bacon como irrelevante, o incluso perjudicial para el crecimiento de la ciencia moderna en parte debido a su propia reacción contra los historiadores marxistas tales como benjamín Farrington (Francis Bacon: Philosopher of Industrial Science. [New York: Collier books, 1961; primera publ. 1949]) (Francis Bacon: Filósofo de la Revolución Industrial. Ayuso, 1971), quien ve a Bacon como un héroe cultural. La expresión más extrema de esto es C. G. Gillispe, The Edge of Objectivity (Princeton: Princeton University Press, 1960), pp. 74-82.
4 Además de la obra de Farrington, se pueden encontrar buenas discusiones sobre este tópico en dos libros escritos por Paolo Rossi: Francis Bacon, trad. Sacha Rabinovitch (London: Routledge & Kegan Paul, 1968), y Philosophy, Technology and The Arts in the Early Modern Era, trad. Salvador Atanasio (New York: Harper Torchbooks, 1970). También véase Christopher Hill, Intellectual Origins of the English Revolution (London: Panther Books, 1972), capít. 3; (Los orígenes intelectuales de la revolución Inglesa, trad. Alberto Nicolás. Crítica S.A., 1980)
5 Bacon, Novum Organum, Libro 1, Aforismo LXXIV.
6 Ibíd., Aforismo XCVIII.
7 Desde luego hay una vasta literatura que compara la ciencia y las modalidades de pensamiento en Oriente y Occidente. Un excelente resumen en un solo volumen es el libro de Joseph Needham, The Grand Titration (London: Allen & Unwin, 1969); (La Gran Titulación. Ciencia y Sociedad en Oriente y occidente, trad. M. Teresa de la Torre Casas. Alianza Editorial S.A., 1977).
8 Esta y todas las citas de Descartes están tomadas de su Discurse on Method, trad. Lawrence J. Lafleur (Indianápolis: The Liberal Arts Press, 1950; edición original francesa, 1937); (Discurso del Método, trad. Juan Carlos García Borrón. Bruguera S.A., 1983, 7ª ed.)
9 La discusión que aparece a continuación está tomada de Barfield, Saving the Appearances, pp. 24-25, 32n, 40, 43, 81, y pássim. Lo que Barfield denomina “pensamiento alfa”(véase abajo) no debería ser confundido con la generación de ondas cerebrales alfa en estados alterados de conciencia (arriba nota 5). El “pensamiento alfa” de Barfield es en realidad un tipo de “pensamiento beta”, hablando en la jerga de recientes investigaciones del cerebro.
10 Descartes, Discurso, p. 12.
11 A. R. may, The Scientific Revolution (Boston: Beacon Press, 1956), p. 149. Mi observación anterior de que para Descartes “todos los fenómenos no materiales a final de cuenta tienen una base material”, no es estrictamente verdadera. Para Descartes res cogitans y res extensa eran entidades distintas; fueron los discípulos de Descartes quienes convirtieron a la mente en algo epifenomenal e intentaron tragar a la primera en vez de a la segunda —como por lo general se hace en la ciencia actual—. A pesar de la sofisticación original de Descartes. El Cartesianismo de la línea central llegó a ser identificado con el reduccionismo materialista.
12 Estoy adoptando la distinción entre razón crítica y dialéctica hecha por Norman O. Brown en Life Against Death (Middletown, Conn.: Wesleyan Univ. Press, 1970; public. Orig., 1959).
13 La mejor discusión en un solo volumen de la obra de Galileo, a mi entender, es el libro de Ludovico Geymonat, Galileo Galilei, trad. Stillman Drake (New Cork: McGraw-Hill, 1965); (Galileo Galilei, trad. Y.R. Capella. Ediciones 62 S.A.).
14 Piaget ha dado cuenta de sus descubrimientos en un gran número de obras El trabajo más reciente es The Grasp of Consciousness, trad. Susan Wedgwood (Cambridge: Harvard University Press, 1976); (La Toma de Conciencia, trad. Luis Hernández Alfonso. Morata S.A., 1981, 2ª edic.). Para evitar cualquier confusión en la siguiente discusión y en el Capítulo 2, quiero recalcar que no soy aristotélico y no estoy sugiriendo un retorno a la síntesis tomista de la Edad Media. Más bien, mi interés en Aristóteles aquí y en los Capítulos 2 y 3 tiene que ver con la presencia en su obra de la conciencia participativa. Desde luego que Aristóteles tiene más que esto, incluyendo sus leyes de lógica y no-contradicción que van directamente en contra de la noción de participación, y que constituyen hasta hoy día la base de gran parte del razonamiento científico moderno.
15 Debiera quedar en claro que entrar al mundo de la ciencia moderna es entrar a un mundo de abstracciones que violan las observaciones cotidianas. Desde 1550 a 1700, Europa entró en el país de las maravillas, en forma tan segura como cuando Alicia cayó en la cueva del conejo. Pero yo diría que la caída no fue limpia. Ciertamente la cultura dominante de la ciencia y la tecnología relacionadas con la creación de la riqueza material es el otro extremo de la caída, y los alumnos que están formándose para tomar posiciones, en esa cultura son rápidamente reeducados en el modo de percepción newtoniano/cartesiano/galileano; pero en forma privada y emocional, aún funcionamos en el mundo de sentido común de la experiencia inmediata —un mundo en que los objetos caen en forma natural hacia el centro de la tierra, y todo el movimiento obviamente requiere de un movedor. Incluso mantenemos trazas de animismo, a medida que pasan los años desarrollamos una relación casi pers
Editado por Marcelo de la Torre el 13 de Agosto de 2003, a las 09:25 PM | TrackBack (0)Hola, quisiera un comentario del primer capítulo de este libro (cap. 3, 4 y 6 también, si es posible) y más bien, una ayuda, lo antes posible.
Atte.,
Consuelo Villegas
Filosofía U de Valparaíso
Quisiera una ayuda de los siguientes capítulos de "El Reencantamiento del Mundo" de Morris Berman: cap. I, III, IV Y VI. Más bien, lo que necesito es un comentario de los capítulos con relación a la crítica al paradigma cartesiano (cap. III Y IV).
Si es posible su ayuda, lo antes posible, algo preciso y conciso.
De antemano,
Estudiantes de Ped. en Filosofía
3º año
U DE VALPARAÍSO
Hola
He leído el libro completo de Berman, no obstante, me ha sido un poco difícil entender lo del paradigma cartesiano y como aborda él la realidad.
¿Me podrían mandar un resumen de todo el libro donde se aborden principalmente estas características?
Publicado por: Lucy Ortega en Junio 27, 2003 04:58 PMes posible obtener una version en formato acrobat del libro completo, si existe ¿es posible que lo envien a mi correo? muchas gracias.
Atte Patricio Diaz Peña Quimico Farmaceutico Universidad de Chile
Publicado por: Patricio Diaz en Julio 13, 2003 12:22 AMCreo que es importante la crítica al paradigma cartesiano en este pasaje: “Para Descartes, esta escisión mente-cuerpo era verdadera en toda percepción y conducta: en el acto de pensar uno se percibe a sí mismo como una entidad separada “aquí adentro” confrontando cosas “allá afuera”. Esta dualidad esquizoide yace en el corazón del paradigma cartesiano”.
En relación a esta crítica al cartesianismo, Humberto Maturana niega la existencia de un mundo exterior susceptible de ser objetivamente conocido. También hay una fuerte crítica, más específicamente a la idea de Bacon sobre la posibilidad de conocimiento – control de la naturaleza, en Flores y Varela.
Sin lugar a dudas lo que más me llamó la atención del texto de M. Berman es notar como a través de la historia del hombre, o mejor dicho de la ciencia, han ido cambiando las formas de entender el mundo, y como ideas o conceptos que en otros tiempos hasta han sido catalogados como herejes, hoy son “parte del aire que respiramos.”
Esto me lleva a hacer algo que sinceramente nunca antes había hecho, me lleva a pensar en el rango de verdad o de objetividad que pueden llegar a tener las consideradas “ciencias duras”, el cual hasta hoy jamás creí que debiera ser puesto en tela de juicio. Tengo que admitir que hasta ahora creía que si algo se comprobaba en un laboratorio, el resultado obtenido no podía ser objetado de ninguna manera. Pero afortunadamente me doy cuenta de que estaba equivocado. No puede entonces dejar de inquietarme el hecho de que muchas de esas cosas que hoy (y nuevamente lo digo) “forman parte del aire que respiramos” sean ciertas o no.
Sin ir más lejos, hace unos días se descubrió algo que hizo tambalear a más de un ginecólogo, esto es que algunas mujeres ovulan más de una vez por mes. Me parece, con mis escasos conocimientos en medicina, que la famosa “regla” femenina era algo que no podía ser cuestionado. Que cada mujer ovulara una vez por mes era considerado como algo “natural”. Sin embargo sin olvidarme del amigo ginecólogo, pienso como podrá hacer para justificarse ante esta pobre paciente que respetó a rajatabla sus consejos para no quedar embarazada, ahora que finalmente si lo está. Se me ocurre que recomendarle el “Reencantamiento del mundo” puede ser una buena solución a su problema, si todavía sigue con vida...
Otro aspecto que me parece importante destacar de lo leído, es el cambio que se produjo en el siglo XVII en lo que tiene que ver con la forma en que el hombre se relaciona con la naturaleza. Este deja de ser un simple observador, para pasar a actuar directamente sobre el mundo. Se produce el pasaje de lo estático a lo dinámico. Creo que si este tema me pareció especialmente interesante es porque me cuesta entender que en alguna época el hombre no haya visto la naturaleza como ahora se la ve, es decir como algo que le pertenece y que puede manipular a su antojo no sin antes (o después) pagar graves consecuencias. Me pregunto cual de las dos opciones es mejor, cuál es más conveniente, contemplar o manipular. Tal vez una no tenga necesariamente que excluir a la otra pero en este punto de la historia, lo que en otro tiempo fue un gran avance, es decir la manipulación, se ha convertido según mi parecer en una amenaza.
¿Será posible a esta altura de los acontecimientos que ante ciertos cuestionamientos (como puede ser el tema de la ecología) el hombre se atreva a “comenzar otra vez desde los fundamentos mismos”, y no espere el “avance de la ciencia a partir de la superinducción o del injertar cosas nuevas sobre las antiguas”? Me parece que no. Y tal vez la causa resida en que el hombre, según afirma Berman, ha descubierto o mejor dicho decidido hacer y no ser. Según el sociólogo Peter Berger “las ideas no tienen éxito en la historia en virtud de su verdad, sino que en virtud de sus relaciones con procesos específicos”, y tal vez este cambio del ser por el hacer sea el gran proceso que atraviesa la historia moderna de la ciencia.
Por eso no deja de ser válido cuestionarse todas las cosas que hasta hoy tengan rango de verdad como posturas que simplemente han ayudado al hombre en su búsqueda del hacer. El hombre en su “evolución”, se está preocupando más por producir, por progresar materialmente, que por interpelarse acerca de quién es, y en esa interpelación de sí mismo no puede dejar de lado al mundo que lo rodea, pero no como algo externo, sino como algo de lo cual él también es parte.
Pero bueno, como antes dije esto me parece casi improbable. Descartes afirma que “para comenzar fue necesario descreer de de todo lo que pensé que conocía hasta el momento”, algo que el hombre contemporáneo difícilmente podra hacer, porque se encuentra demasiado seguro en sus “avances”, que para algunos parecen ser a veces un objeto de culto. Tal vez sin darse cuenta han cambiado al Dios de los monasterios por otro que ellos se han creado a su “imagen y semejanza” y de acuerdo a su conveniencia. Es por esto mismo, y a modo de conclusión, que a veces nos cuesta tanto, y hasta nos causa rechazo el poner en duda ciertos rasgos de nuestra cultura que creemos inalterables, cayendo en la postura de quienes se pensaban con el derecho de decir quien estaba en lo cierto y quien era simplemente un hereje.
Acerca de “El reencantamiento del mundo”:
El primer capítulo de “El reencantamiento del mundo” me pareció un buen soporte para abordar los textos de Mardones y para inaugurar el recorrido de la materia que se plantea en el programa.
El estilo del autor es claro y la lectura me resultó completamente digerible, teniendo en cuenta además que, en mi caso, esta actividad frente a un monitor casi siempre comprende mucha menos cantidad de párrafos. Ese tipo de lectura –corta, fugaz- es la que generalmente nos propone la web, y leer un capítulo de un libro sin sentir el papel en las manos fue algo bastante novedoso. Me situó ante una nueva forma de percibir el texto.
Respecto al contenido, logré comprender un poco más la brecha entre racionalismo y empirismo, que resultó más estrecha de lo que creía, ya que los experimentos de Galileo fueron una conjunción de ambas corrientes.
También fue muy clara la exposición acerca de Isaac Newton y de cómo la ciencia moderna se preocupa por el cómo y deja al por qué entre signos de pregunta.
Creo que todo este material tira una puntita más a nuestra formación, ya que si bien la carrera comprende un vasto surtido de disciplinas, tiene todavía una deuda pendiente con la filosofía. Sería más interesante ampliar con una buena mirada al pensamiento antiguo (los presocráticos, Platón, Aristóteles, Santo Tomás) para entender bien con que se está rompiendo en la Modernidad.
Igualmente creo que está bueno incorporar a Descartes, Bacon, Galileo y Newton a los contenidos, aunque las explicaciones “mágicas” del mundo son más atrapantes y divertidas.
Ulises Moset. (Legajo: M-1266/1)
Muy buenos lo comentarios, la verdad que entusiasma mucho la idea de que trasladen esas conclusiones e inquietudes a la clase. Se armaría una charla interesantísima.
Espero que el miércoles se pudra todo y que nos vallamos a casa artudidos de preguntas, por que esa me parece es la única manera de arribar a algún conociomiento.
LLEVEN POCHOCLO PARA TERMINAR DE VER LA PELI!!
SALUDOS
la verdad q el texto me parecio interesante, ya q hoy en dia parece haberse dejado de lado este tipo de temas q tanto para extraer tienen.
Creo q tanto Galileo o Newton, por ejemlo,
fueron amantes de sus propias ideas, y q la ciencia significo todo para ellos, significo la verdad. Pero lo mas interesante es saber q todo lo q han descubierto y aprehendido, lo han hecho con sus propios medios, CON SU MENTE, creando con el paso de los años la validez mas importante q le deben los cientificos de HOY...
Saber q estos hombres han dedicado su vida a la ciencia es conocer todos los dias algo nuevo, no solo con respecto a la ciencia sino pensar en q seria de sus sentimientos, de sus afectos de su vida fuera de esa ciencia q tanto les atraia y la sabian aplicar gracias a sus incomparables conocimientos...
Espero q sigamos descubriendo mas a cerca de ellos, y q este cuatrimestre sea agradable, tanto para los alumnos como para los profesores de la catedra...atte. MARIELA.
REFLEXIONES DE UN FUTURO COMUNICADOR.
Son las tres de la tarde, me asomo a mi balcón y observo que desde el árbol de la vereda del frente se desprende un ahoja y cae. En ese momento se me viene a la mente la explicación de la Física Teolologica de Aristóteles, la cual dice que los cuerpos se aceleran a medida que caen porque están contentos de volver a casa. En forma inmediata y sin pensarlo (inconscientemente diría Freud) largo una carcajada. ¡Pero que vivo que soy yo!, si para averiguar algo voy a la “Encarta” y no preciso realizar ninguna investigación, ni ver que método puedo emplear para explicar el ¿porque? o el cómo de la caída de los objetos. Reflexiono y me pongo a debatir conmigo mismo el lugar de privilegio que ocupamos hoy.
Aristóteles con esta explicación (la física teleologica…) le atribuye vida propia a los objetos, ¿y acaso nosotros no estamos haciendo lo mismo en este modelo de producción capitalista?, porque los objetos que son de nuestra propia producción, una vez elaborados los cosificamos y se nos presentan como extraños ante nosotros, llevándonos a un tremendo fetichismo.
¡ME PREGUNTO QUE SERIA DE GALILEO SI VIVIERA EN ESTA ERA!, ¿Qué diría de la iglesia y de la ciencia actual?, que en vez de ayudarnos a construir un mundo mejor para nuestra calidad de vida nos confunden cada vez más. La iglesia, por un lado ya no tiene el mismo poder de persuasión y convicción que tenia en aquellos tiempos, debido a que se paso de una cosmovisión teocentrica a una antropocéntrica., y por el otro lado tenemos a la ciencia, que con su oveja Dolly intenta ganarle día a día ese partido a Dios.
Descartes afirma que hay que someter todo a la duda, ¡QUE GENIO QUE FUE ESTE TIPO!, porque las secuelas de su propuesta están muy presentes en esta sociedad de masas, PORQUE LO UNICO QUE HACEMOS ES DUDAR, DUDAR Y DUDAR. Pero a lo que se refería Aristóteles era someter a la duda todo aquello que queramos investigar a través de un método, y así pasar de una filosofía a una certeza. Los diferentes pasos del método se pueden observar muy bien en la película “El nombre de la rosa”, cuando el modelo atomístico es representado en el momento en el que el maestro relata y da los datos de su investigación a su superior. Pero yo me pregunto si el todo es igual a la suma de las partes.
En un principio la ciencia estaba subestimada a la iglesia, actualmente ambas están en continuos enfrentamientos. Hasta el día de hoy, se comprobó que el hombre es el único ser de la naturaleza que tiene la capacidad de pensar, pero este hombre va a pasar el resto de su vida sin poder unir iglesia y ciencia para que juntas le den una explicación de su devenir, porque sus bases son opuestas.
De lo único que no hay que dudar, es que ESTOS GENIOS de los que habla Berman en su libro “El reencantamiento del mundo”, abrieron la caja de Pandora del universo, fundaron las bases para una nueva ciencia, crearon un mundo predecible y comprensible, dieron un giro de 360º a la visión de la humanidad, porque desplazaron “viejos mitos y reavivaron fantasmas”, reencantaron este mundo y descubrieron el otro.
NOTA: ESTE CAPITULO ES UNA VENTANA A QUE UNO SE HAGA MILES DE PREGUNTAS Y CUESTIONE LO INCUESTIONABLE.
ME COSTARIA IMAGINARME A TODOS (DESCARTES, ARISTOTELES, PLATON, NEWTON, ETC.) EN ESTA VIDA, CREO QUE SE LLEVARIAN MUCHAS SORPRESAS, SOBRE TODO BACON POR LOS GRANDES AVANCES TECNOLOGICOS QUE HAY.
UNA ULTIMA PREGUNTA ANTES DE TERMINAR ¿HABRA ALGO EN ESTE MUNDO QUE SEA TOTALMENTE OBJETIVO?.
GER.
Publicado por: Germán Menna en Agosto 25, 2003 04:01 PMEl capítulo I del libro “El reencantamiento del mundo “de Morris Berman ; relata las diferencias en la evolución de las ciencias desde los griegos a la modernidad .
Primero hace notar las diferencias entre Platón y Aristóteles, entre racionalismo y empirismo y de ahí en adelante como se han desarrollado estas dos corrientes .
Las diferencias que a veces no son tantas tienen sus puntos de encuentro y sirvieron como base para el desarrollo científico. Pienso que muchas de las afirmaciones efectuadas tanto como por Descartes como por Bacon como menciona el texto fueron muy importante para que se diera la revolución científica.
Otro punto a destacar es el paso de la pregunta del ¿Por qué ? al ¿Cómo?, mientras que en la Edad Media predominó el primer interrogante en la Modernidad se pensó en el ¿Cómo? y no se le dio tanta preponderancia al ¿Por qué ?, este cambio se da en el siglo XVII .
La síntesis entre la razón y el empirismo de algún modo lo van a realizar Galileo Galilei e Isaac Newton porque como dice Morris : “Estos hombres estaban ocupados no sólo del problema de la exposición metodológica , sino que anhelaban ilustrar exactamente como podría la nueva metodología analizar los eventos más simples...”
Como conclusión pienso que algunas teorías y afirmaciones hoy nos pueden parecer un diparate ; pero hay que darles la importancia que tuvieron porque han permitido llegar a ciertas “verdades “ y “avances” que sin un Platón , un Aristóteles, un Descartes , un Bacon , un Newton , y tantos más en el presente no existirían los descubrimientos y desarrollos científicos como los existentes .
Al leer el texto de M. Berman, reafirmè mi verdadera admiraciòn por Platòn, Aristòteles, Bacon, Descartes, Newton y Galileo, y por el resto de los cientìficos y pensadores del mundo, conocidos y no, que por sus profundas convicciones lucharon para defenderlas, a pesar del contexto de sus vidas; una època firme y ortodoxa en la que contradecir las premoniciones sociales significaba casi un insulto. Podemos destacar a Newton como un "afortunado", èl fue aclamado por toda Europa como un hèroe a raìz de sus descubrimientos; pero la mayorìa de estos pensadores recibieron el reconocimiento de sus logros y aportes mucho despuès de sus muertes.
Asì como el texto reavivò mi admiraciòn , tambièn me surgen interrogantes tales como...si estos cientìficos no hubieran existido, o no hubieran luchado tanto por sus convicciones...el Hombre no serìa un poco màs "humano", no respetarìa a la naturaleza como a un ser vivo como èl, de igual a igual?, y si hubieran existido sabiendo las consecuencias a largo plazo de sus descubrimientos, seguirìan avanzando en ellos?
Despues de haber leido el primer capitulo del libro "El Reencantamiento del Mundo", de Morris Berman, mi conocimiento se amplio, ya que nunca habia accedido, en años anteriores, a esa informacion.
Creo que tanto Platon, Aristoteles, Newton, Galileo, Descartes, Bacon, entre otros, a pesar de sus similitudes y diferencias, todos fueron muy importantes para el nacimiento de la Revolucion Cientifica. Creo que muchos de nosotros nos preguntamos que hubieramos hecho sin estos grandes genios.
Me parece muy importante destacar de esta primera parte del texto, el traspaso que se hace en la Modernidad, en el siglo XVII, del interrogante ¿como? por el ¿porque?.
Con respecto al texto en si, me parecio muy atractivo, ya que es de lectura rapida y sencilla. Me parece que es un muy buen complemento para los texto que nos exige leer le catedra, ya que la comprension es mejor.
Resulta interesante el texto de Morris Berman ya que nos acerca un poco a los comienzos de la revolución científica cuyas ideas como bien dice Berger, se relacionan con procesos específicos muchos de los cuales todavía se están desarrollando.
En cuanto al impaco que el paradigma carteciano tuvo en el siglo pasado (se podría decir tiene aún) este devería estar referido más que nada a las nuevas tecnologías. Es verdad que el medio social y económico sirven para sustentarlo, pero por otro lado,acuerdo en el hacho que existen varios puntos de este tipo de pensamiento que son objetables e incluso insostenibles como el no permitir auto-contradicciones enla naturaleza.
¿Cuántas veces cuestionamos las cosas que suceden a nuestro alrededor?, ¿cuántas veces preguntamos el por que de los hechos?. Diariamente me surgen preguntas diferentes, por ejemplo ¿cómo es posible que con un aparato como la computadora podamos comunicarnos con personas que se encuentran a miles de kilómetros de distancia?, ¿por qué soy yo y no otra persona?, ¿por qué la nomenclatura de cada objeto y no otro nombre?, y tantas otras preguntas que aunque sean insignificantes son preguntas en sí, y necesitan ser contestadas.
A Descartes alguna vez lo consideraron excéptico por DUDAR de todo, yo creo que la mejor forma de llegar a la verdad es DUDAR, dudar de todo lo que nos rodea, dudar de todo aquello que consideramos definido y estipulado. Como diría Descartes “PIENSO LUEGO EXISTO”, pienso y dudo de las cosas, de esa manera puedo llegar a buscar el “cómo” y el “por qué” de los fenómenos que observamos, no creer que todo es así porque sí, buscar una respuesta que pueda partir de la razón y de la experiencia.
Tal vez creemos que por dudar de lo estipulado estamos equivocados, pero acaso ¿Galileo no dudo de que la Tierra era en centro del Universo?, acaso ¿Newton no dudo de la Teoría de Aristóteles sobre la caída de los objetos?.
La mayoría de los pensadores, filósofos, astrónomos, matemáticos dudaron de aquello que tenía base teológica y pensar que en ese momento dudar implicaba ser un “traidor” de las concepciones religiosas.
Anteriormente el objetivo era saber el “cómo”, Newton no se preguntaba el “por qué” de la gravedad, sino sólo “cómo” funcionaba, que se pueda medir, observar, predecir. A mi entender la verdadera comprensión esta en preguntarse tanto el “cómo” como el “por qué”.
Finalmente para poder dar respuesta al “cómo” y al “por qué” de los fenómenos, es necesario poder comprender a la naturaleza, poder descubrir como funcionan las cosas, y así poder llegar a dominarla. Aunque creo que es difícil, pero no imposible, controlar las catástrofes naturales (inundaciones, sequías, sismos, etc.). Porque la naturaleza todavía tiene un poder superior al hombre, y aunque algunos no lo acepten ella impone sobre la humanidad sus dominio. Como dijo el protagonista de “EN NOMBRE DE LA ROSA”, Willian, “para dominar a la naturaleza hay que aprender a obedecerla”.
En principio lo que me parece que hay que destacar del texto de Berman es la idea de que no hay un conocimiento completamente certero acerca de algo, este concepto es ilustrado por el autor cuando dice que Newton refutó muchas de las teorias planteadas por el mismisimo Descartes, aunque Berman aclara que a pesar de ello “el punto de vista central cartesiano... fue plenamente validado por el trabajo de Newton” y que “el verdadero héroe de la Revolución Científica, fue René Descartes”.
Hasta hace muy poco, personalmente, pensaba que el conocimiento científico era casi irrebatible pero al parecer, y como postula la Postura Fenomenológica, Hermenéutica y Lingüística, no hay una verdad científica única sino que pueden existir varias interpretaciones del mismo hecho o fenómeno.
Por otro lado el texto de Berman me sirvió para entender mejor la Postura Empírico Analítica. La síntesis que Newton y Galileo hacen de la razón y el empirismo, modelos considerados conflictivos entre sí, permite que la Teoría de Descartes y Bacon se vuelva práctica. El traslado progresivo,desde la Revolución Científica, del por qué, como principal interrogante, al cómo implica que un fenómeno debe poder ser explicado y para ello medido, observado, etc. Esta postura denominada positivismo ha influido en diversos ámbitos y a perdurado en el tiempo hasta nuestros días. Uno de esos ambitos al que alcanzó el positivismo es el de las Ciencias Sociales, siendo Comte y más tarde Durkheim sus princiaples exponentes. Es por esta razón que la Postura Empírico Analítica da a los fenomenos sociales el mismo tratamiento que se la daría a un fenómeno natural.
Me queda una duda. Si luego de la Revolución Ceintífica, en la que Galileo hizo una aporte enorme, el principal interrogante es el cómo, ¿por qué la visión galileana de las Ciencias Sociales privilegia la causa eficiente, es decir, el por qué de los fenómenos?
Una de las cosas que más me llamó la atención en el texto “El reencantamiento del mundo” de Morris Berman, o que me pareció realmente valioso fue la manera valiente y heroica en que estos GENIOS de la historia defendieron sus ideas hasta las últimas consecuencias; en el caso de Galileo Galilei fue diferente, ya que sabemos gracias al texto y además miramos la película Galileo, con mi amiga Ariela, y pudimos ver más claramente que este importante científico debió retractarse frente a la Iglesia por las diferencias en sus ideas y hasta pedir perdón. En la película se ve claramente cuan rigurosas eran en esa época las ideas y las leyes sostenidas por la Iglesia y cuanto más aún los castigos destinados a los que pensaban de manera diferente.
Por ahí me resulta increíble pensar que muchos de las cosas que hoy nos parecen indiferentes u obvias constaron de un largo y complejo proceso para ser descubiertas sin ningún tipo de ayuda tecnológica, sino utilizando la lógica, el saber y la mente... y me pregunto ¿Cuán distinto sería todo si pusiésemos a funcionar nuestras cabezas tan sólo un cuarto de lo que las pusieron a funcionar estos genios? ¿Cómo hacer para comprender todo el poder con el que contaba la Iglesia si hasta le permitía condenar a muerte, pasando por torturas, etc., a todos aquellos que tenían divergencias con las ideas sostenidas por la misma y que con el tiempo se comprobaría que estas ideas eran reales y autenticas? ¿Por qué Newton fue considerado un héroe mientras que Galileo debió retractarse frente a la Iglesia?
Al principio resulta complejo comprender todo esto que tiene que ver con la Herencia Intelectual y que 2 de sus grandes aportes fueron el empirismo y el racionalismo; y pensar en las diferencias y similitudes entre Descartes y Bacon, entre Aristóteles y Platón, como también las de Newton y Galileo, gracias a todo este andamiaje y ese esfuerzo e interés por llegar a concretar sus ideas, HOY comprendemos muchas cosas de este mundo, aunque quedan muchas por descubrir... y con la Revolución Científica se llega a la idea de que finalmente no hubo choque entre estas 2 teorías: el empirismo y el racionalismo. También se pasa de un reiterado y popular ¿CÓMO? a un ingenuo y poco conocido ¿POR QUÉ?. Se desplaza esa idea simple de universo para llegar a descubrir el complejo e interesantísimo Sistema Solar. Avances a montones... y dudas ni hablar!
¿Cómo entender a la Filosofía entrelazada con tantas ciencias a la vez?
Muchos descubrimientos y experimentos van a dejarme boquiabierta, porque me resulta incomprensible o mejor dicho increíble como pudieron existir personajes tan talentosos y con esas mentes tan brillantes?. Desearía que existieran personas como ellos para que llegasen a descubrir la cura para todas las corrientes o teorías malignas que hoy sacuden nuestro mundo y que en muchas de las cuales su fundador o creador fue el HOMBRE.
El texto de Morris Berman, “El reencantamiento del mundo”, me pareció muy interesante ya que nos explica en rasgos muy generales la importancia que tuvieron seis figuras que protagonizaron un papel fundamental en los descubrimientos que llevaron al nacimiento de la conciencia científica moderna. Se da una notable comparación primero entre Platon y Aristóteles, después entre Bacon y Descartes quienes representaron en l siglo XVII los polos opuestos de la epistemología y luego entre Newton asociado con la visión científica en la Europa Moderna y Galileo Galilei. Estos dos últimos tuvieron marcadas diferencias pera a la vez numerosas similitudes, como por ejemplo que tanto Newton como Galileo combinaron el racionalismo que dice que las leyes del pensamiento se conforman con las leyes de las cosas y el empirismo que dice que siempre coteja sus pensamientos con los datos de modo que se pueda saber qué pensamiento pensar, toda esta combinación se ve claramente demostrada en cada uno de los descubrimientos científicos que los destacan a los mismos.
El hallazgo principal de la Revolución Científica fue darse cuenta de que en realidad no había ningún gran choque entre el empirismo y el racionalismo, esto fue demostrado claramente por Galileo.
Lo interesante de todo esto es ponerse a pensar qué hubiéramos hecho si no encontrábamos a genios como Platon, Aristóteles, Bacon, Descartes, Galileo o Newton con una mente tan brillante, plantearse que habríamos quedado anclados en aquellos pensamientos absurdos de la Iglesia que no quería ver lo que en realidad era cierto y verificable.
A través de descubrimientos llevados a cabo por esos científicos se empezó a plantear la pregunta del como que se hizo cada vez más importante y se dejó de lado la del porque, que se fue haciendo más irrelevante, situación que antes era contraria porque predominaba la pregunta del porque sobre la del como.
Hay que darles a estos científicos que fueron quienes abrieron el camino a hacia la ciencia científica moderna la importancia que se merecen, plantearnos que seriamos ahora en este momento si ellos no hubieran existido. Valoremos el coraje de plantear ideas contrarias al pensamiento de la época, ideas que cambiaban completamente la visión del mundo, ideas que venían a imponer algo totalmente desconocido hasta el momento, ideas que salen solo de una mente tan audaz e ingeniosa como la de los científicos de aquella época.
Así también hay que saber perdonar la cobardía de algunos, por ejemplo Galileo, ante el terrible miedo a la muerte y ante la devoción hacia el catolicismo, religión a la cual pertenecía, eso se ve claramente en la película de Bertold Bretch Galileo que vimos con mi amiga Noelia y la cual nos pareció muy interesante, en la cual ante la terrible presión de la Iglesia sobre el científico lo obligan a dejar sus propias convicciones y a retractarse sobre sus creencias pidiendo perdón por el daño que había causado. A pesar de eso seguía creyendo en sus descubrimientos que fueron de relevante importancia, así como también los descubrimientos de los otros científicos como Newton, Descartes, etc. Pensemos que sin ellos no podríamos haber llegado a saber nada de lo que sabemos ahora, ni tener los grandes avances tecnológicos que tenemos y nos hubiéramos quedado con aquella absurda convicción de la Iglesia, la cual en cierto modo era una gran mentira.
Hay todavía mucho que aprender de los personajes de aquella época que marcaron un momento fundamental y muy importante en nuestra historia.
En primer lugar, el texto me parecio de facil lectura aunque al ser de base filosofica tuve que analizar detenidamente algunos fragmentos.
Es muy imporatante destacar la evolucion del pensamiento occidetal desde Platon y Aristoteles (Racionaalismo y Empirismo respectivamente), Pasando por Descartes Y bacon en el S. XVII y llegando al descubrimiento fundamental de mla Revolucion Cientifica, a traves de los trabajos realizados por Newton y Galileo. Es fundamental la separacion entre el pensamiento griego cuya concepcion del mundo era puramente estatico, y la ciencia moderna que es dinamica. Fiel ejemplo de esto lo demuestra el cambio radical del "por que" al "como". Esta ultima pregunta motivo los trabajos de Galileo y Newton que suministraron la demostracion practica que falto en los trabasjos de Descartes y Bacon.
Como conclusion seria bueno entender las diferentes posturas, no como radicalmente opuestas, sino mas bien como complementarias y evolutivas.
Al principio,me costó comprender el texto, pera me di cuenta que era porque estaba predispuesta a no comprenderlo, por lo tanto, volví a retomar la lectura del texto de Berman, con diccionarios a mi lado para facilitarme la comprensión.A partir de allí fue mucho más didáctica la lectura.Dicho ésto, puedo comenzar a realizar mi comentario y mi opinión acerca de lo leído.
Lo que más me llamó la atención(aunque en sí, el texto es en su totalidad sumamente importante,por las enseñanzas que nos dejá, y por la manera de demostrar los fundamentos de la filosofía)fue el análisis que hace Berman, acerca de Bacon, quien denominá a la "naturaleza" como "acosada",convencido además,que "el conocimiento es poder y la verdad utilidad".Por supuesto teniendo en cuenta, como explica Berman, que el objetivo de Bacon fue conseguido con los medios de Descartes(los cuáles si bien tenian diferencias,poseían también similitudes).Bacon critíca a Aristóteles,así como su lógica aristotèlica, especificamente el silogismo,que había sido el instrumento básico para aprehender la realidad; reclamando está lógica escribiendoque "está lógica no se equipara con la sutileza de la naturaleza","adquiere consentimiento de la proposición, pero no capta la cosa".Para el no es posible realizar ningún avance en la ciencia superponiendo o introduciendo cosas nuevas sobre las antinguas.Además aclara que de no querer conformarnos para siempre en un escaso e insignificante progreso, es preciso comenzar nuevamente desde los fundamentos mismos. Es por esto que para él, el escapar de esa circularidad involucra un violento cambio de perspectiva, llegando a la experimentación de la naturaleza.Retomando mi idea, lo que me llamó la atención del texto respecto a lo que Berman dice acerca de Bacon es que éste jamás reañizó un sólo experimento yque el método que proponía para asegurarse de la verdad ciertamente estaba mal definido,y por sobre todo me sorprendió el hecho de que los historiadores se han equivocado en concluir que la ciencia creció "en torno" a Bacon.Teniendo en cuenta que el baconianismo puro en la práctica jamás resulta.Entonces si mal no comprendo, o por lo menos ésta es mi humilde conclusión:si los historiadores son capaces de equivocarse de es manera, ¿como saber con presición que parte de la historia es cierta y cuál no?, o en todo caso ¡como saber que los historiadores erraron?, esto me lleva a pensar que nada es cierto completamnete, y que si bien hay que realizar grandes investigaciones, hasta los mas "genios"y "mentes brillantes"(como lei en algunos de los comentarios, aclarando que no es mi intencion desvalidar su opinion ni mucho menos)pueden cometer errores como fue el caso de Bacon o como Galileo quien tuvo que retractarse pòr su temor frente a la Iglesia y por su gran devocion al catolicismo.
Otra cosa a rescatar o valorar es que el empirismo y el racionaliosmo son complementarios y no contradictorios.
Acerca de los grandes del pensamiento occidental como Platón y Aristóteles,Bacon y Descartes, o Newton y Galileo, mucho hay por decior acerca de ellos, pero de ésta manera concluyo mi comentario, habiendo hecho incapié en lo que más me cautivó del texto de Berman:"El reencantamiento del mundo", acerca de estos hombres que hicieron tantos descuibrimientos para el presente.
Como comentario a este libro me parece importante empenzar nombrando una frase de Fernando Savater que me ha servido como disparador para planterar mi idea. "Cuando ya han cubierto sus necesidades, los animales disfrutan y descansan; no se dedican a inventar necesidades nuevas ni más sotisficadas que aquellas para las que están programados naturalmente. El caso de los humanos es bastante diferente;la gran diferencia consiste en que los humanos no sabemos lo que necesitamos" Con suerte podemos afirmar que el hombre no descanso y que vivio y vive en una constante búsqueda de explicaciónes a las cosas y fenomenos . En el transcurso de la Edad Media, a mi enterder se trataba de un mundo en que la gran mayoria de los humanos eran ´"programados" a vivir como dice Berman en un mundo "donde las cosas jamás eran simplemente lo que eran, sino siempre llevaban corporalizadas en si un principio no material como esencia de su realidad". Pero este principio no pudo (por suerte) hacer descansar y dormir ha aquellos que se dedicaron ha "hacer y no ser" y quienes se desprogramaron y crearon su propia explicación a lo que estudiaban. Trato de recrear en mi mente lo que debe haber causado tales invento en una sociedad que ya creía tener todas sus respuestas y me digo,acaso la tecnologia que hoy avanza continuamente, la información que hoy recorre el mundo entero en un solo segundo, ¿NO PARECEN HOY DARNOS TODAS LAS RESPUESTAS?. No estaremos comentiendo el error de creer que somos la civilización que encontró las mejores respuestas, a mi enterder quiero comunicarles que hoy estos avances nos programan y nos dominan, y nos hacen viver en un mundo tan mágico como el medieval.
Publicado por: celeste vargas en Agosto 26, 2003 01:02 PMSobre el capitulo I del libro "El reencantamiento del mundo" de Morris Berman
Descartes VS Bacon o Descartes + Bacon
Me parecio bastante enteresante, sobretodo el análisis del racionalismo (Platon) y el empirismo (Aristoteles), y mas interesante aun la puja entre Bacon y Descartes. Estas dos formas de ver "la realidad" tan enfrentadas y tan amistadas luego con Newton y Galileo. El´principio de Bacon de obligar a la naturaleza a que "hable", interactuar con ella, obligarla es muy interesante;pero confieso que es muy tentador pensar a Bacon juntando los datos, e incluso lo imagine muerto sin poder haber utilizado esos datos.En cambio el metodo de Desartes con sus cuatro pasos me parecio mucho mas fuerte, mas practico, con mayor "certeza" sin duda que al juntar ambos metodos-revolucionn cientifica-se obtiene la mejor forma de analisis, pero aun mas interesante es como Bacon y Descartes deciden sacarse la mochila de sus antecesores y empezar de cero como Marx en "la ideologia alemana".
Tanto Newton como Galileo hicieron sus aportes, pero ya tenien un punto de partida, un pie para continuar con es "conciencia cientifica", aunque reconozco no debe ser tarea facil pero ya tenian un rumbo que seguir y ampliar, en cambio Bacon y Descartes no solo debieron abandonar sus creencias sino crear un pensamiento nuevo, tarea aun mas dificil que experimentar.
En lo que respecta a que el "como" fue ganando terreno al "porque", me gustaria poder ampliarlo. Pero me parece que en estos tiempos el "porque" deberia tomar mas protagonismo, y en todo caso que sea un equilibrio (50 y 50).
Dario Vanney
Cogito, ergo sum...(Pienso luego existo) una frase que me quedo rondando desde que leí este primer capitulo. No es que antes no la haya escuchado o leído, pero ahora tomó otro significado en mi vida. Se lleno de un contenido y dejo de ser una cita de lo que dijo alguna vez Descartes...pero, y aunque no me creo con la suficiente capacidad para hacerlo, yo personalmente le haría una pequeña reforma..yo diría.. “Pienso” (y punto)o “piensa” (y punto). Creo que luego lo otro fluye..es consecuencia...Y ¿POR QUE digo esto? se me preguntaría..si viviera en la época de Platón, Aristóteles (a decir verdad..si lo hubiese dicho, hoy me estarían haciendo un juicio millonario los sucesores de descartes). Y mi respuesta sería...porque cuando uno piensa..ya es alguien. No solo al hacerlo, me distingo del animal, sino que además me distingo de la persona que tengo a lado. Soy yo..porque pienso esto....Y..Como? me preguntarían unos tipos mas modernos..interesados mas en saber como hacerlo..o como lo hacen los seres humanos...dejando atrás el porque lo hacemos..o el para que. Y esta vez les diría..es cuestión de trabajo... como diría un profesor mío..es cuestión de ser personas, o estudiantes en este caso, Activos. Y repito otra vez..Pienso (y punto).No me tengo que preocupar por existir en mi curso o por existir en una hoja del parcial, o existir en una página de comentarios...solo pienso..me preocupo por pensar..luego vendrán las consecuencias. Y déjenme aclararles a que se debe todo esta perorata (que muchos pasaran de largo)...y se debe a que yo leí el texto con la intención de poner algo inteligente y original en esta pagina web, con el fin de “Existir”.Y cuando lo termine, me di cuenta que no tenia nada que poner...Primero me sentí muy afligida ..porque pensé que no tenia capacidad de opinión..de reflexión. Pero luego..hablando con una amigo del tema (si llega a estar leyendo esto, aprovecho para agradecerle, porque me demostró que se puede y me dio valor), me encontré en el medio de un debate, ya no me interesaba ser alguien..sino decir lo que soy...lo que pienso..Por eso...anímense a pensar... y si se sienten como me sentí yo...abran el Encarta, metanse en Internet, hablen con un profesor, lean libros, discutan con un amigo..o simplemente hagan silencio interior..y escuchen lo que dice su cerebro..es imposible que este se quede callado..Piensen (y punto)
Ahora, si..vamos a lo que le interesa a mi profesor evaluar...Tengo dos cosas para comentar..que me llamaron mucho la atención..me preocuparon y me insertaron la duda. Primero (aclaro que soy católica y practico mi religión, pero aunque me sienta fallando a los míos, no puedo callar lo que pienso), veo que la Iglesia, tuvo que ver muchísimo en los atrasos científicos..muchas cosas se callaron y las que no pudieron hacer callar las “quemaron”..Leí que Descartes estuvo próximo a la teoría de Copérnico sobre el Universo (un sistema de planetas giratorios moviéndose alrededor del Sol)y que renunció a esta teoría cuando fue considerada herética por la Iglesia católica. A raíz de ello, ideó una doctrina de torbellinos. Newton, varios años después, la rechazo demostrando que si así fuese..el universo ya se hubiese detenido hace mucho.. y “formuló las leyes del movimiento y dedujo a partir de ellas la ley de la gravitación universal”. Pobre Descartes!!! Que en silencio se imaginaba que su idea de torbellinos era imposible..pero que era la única manera de poder seguir junto a la Iglesia y con vida. Vemos como el catolicismo influencio en Descartes...y en la historia. Otro caso en donde la iglesia mete la mano, y se apropia del saber del hombre, es con Galileo..ese si que padeció la injusticia de la religión... porque no solo decía una verdad..sino que la podía demostrarla. La iglesia solo tenía que mirar por el telescopio y comprobar.. en lugar de eso fue llamado a Roma por la Inquisición. Y fue arrestado!! es admirable como Galileo siguió convencido de lo que decía, como comunicadores, tenemos que ponernos como ejemplo a este hombre, que investigo y amo la verdad, y no dejemos que nos callen...que haya libertad de expresión...no me refiero solo a la iglesia, sino también a la Política. Es aliviador saber que 1992una comisión papal reconoció el error del Vaticano, pero seria mas aliviador aun que saber que la iglesia no sea nunca mas una traba, que nunca mas oculte cosas...porque como católica militante...estoy segura de que Dios existe..y no me asusta que la ciencia avance. Que la Iglesia no tema..que piense con el corazón..y deje de helado los intereses económicos políticos!!!.Me intriga saber cuantas cosas, cuantos descubrimientos se perdieron por culpa de la Inquisición y aunque eso dejo de existir hace mucho..cuantas cosas se habrán guardado y se guarda la iglesia para si..ejerciendo una fuerte presión..recordemos que es una religión popular y masiva
Y otro tema, que quería compartir, que mientras me informaba como se transformaba el mundo con: un hombre que cada vez evoluciona mas, un hombre que no se preguntaba el porque y si el como, un hombre que comenzó a ver la naturaleza como una “materia inerte sin fín ni significados”, un hombre que a través de cuatro pasos puedo y puede explicar fenómeno complicadísimos(enunciando el problema, dividiendo en unidades”simples”, para luego rearmarla nuevamente la estructura, ya no siéndole desconocida), un hombre que piso la luna, un hombre que juega a su antojo con los animales ,un hombre capaz de llegar a cualquier meta que se ponga...ese hombre, este hombre...me pareció un hombre que no acepta un No como respuesta... un hombre que se cree que todo lo puede saber...me recordó que Freud dice que el hombre se creer dueño del universo y de los animales...y en parte me dio miedo impotencia...quiero destacar que estoy de acuerdo con la ciencia..pero me asusta que se juegue a ser Dios...por que TODOS..le echamos la culpa Dios..lo culpamos de la guerras, de las enfermedades, del hambre y todos los defectos y miseria que el ser humano posee. Pero si ustedes(católicos o no) se ponen a pensar...quien creo cada cosa..se llevarían una gran decepción.. El hombre...porque si hay pobreza..es porque se inventó la plata..guerras porque se inventaron las armas y podría seguir dando miles de causas y consecuencias, pero no es mi objetivo, si lo es concluir diciendo que apoyo y admiro a la ciencia y a sus fundadores y a los científicos de hoy..pero hagámonos cargo que lo que hacemos..porque es la única manera de mejorar, reconociendo errores y fundamentalmente, no volviéndolos a cometer !!! Espero no haberlos aburrido...y me gustaría seguir esto en clase..ya que no me alcanzo todo lo que quería poner..y tal vez no se entendió..como suele pasar por este medio de comunicación. Nos vemos!!!
Flor..
Comentario del texto:
...” La Revolución Industrial fue la que hizo que la revolución científica se diera a conocer “...
Para hablar de epistemología, no hay un concepto dado por exacto. Si bien se recurre a las ciencias duras muchas veces para comprender a las ciencias blandas o sociales.
La pregunta crucial es; ¿Cómo se construye el conocimiento?
Berman deja bien en claro el pensamiento de Bacón y Descartes entre otros… Mientras Descartes pensaba en la razón pura, en las matemáticas como conocimiento certero. Bacón le pregunta a la naturaleza.
Luego Galileo estudia el plano inclinado, hace rodar una bola con él, y finalmente mide la distancia recorrida versus el tiempo. Todo esto ocurre entre los siglos XV y XVII. En este último se deja de lado a la Escolástica como pensamiento clásico filosófico. Dando paso a la razón y no ya al viejo sentido común. Llegar a la veracidad de las cosas es el objetivo.-
Además la historia tiene que ver con la recopilación de datos, restos fósiles etc.- Sin embargo Descartes dice que no sirve de nada recolectar datos o examinar a la naturaleza. Cree en un método de pensamiento claro que podamos aplicar mecánicamente, rigurosamente a cada fenómeno que deseamos estudiar. Y así sucesivamente Fueron surgiendo científicos o epistemologos como Kall Popper , Khum … quienes buscan una metodología para saber las cosas que hay en el mundo en que vivimos. Yo en lo particular antes de leer este texto solo sabia que la epistemología era la parte de la filosofía que estudia lo cognitivo. Ahora se me ampliaron un poco más mis dudas y espero encontrar el método correcto para aprehender esta materia.
Alumna: Lis Del Fabro
Profesor : Marcelo de la Torre
Comisión: Miércoles de ( 8:00 a 11:00)
Publicado por: Lis Emilse Del Fabro en Agosto 26, 2003 01:37 PMEl texto de Berman me parecio muy interesante ya que describe en el "el reencantamiento del mundo" explicando las contradicciones de la revolución científica, citando a filósofos y científicos como Aristóteles, Platón, Descartes, Newton, Bacon, Galileo.
Berman en el 1er capitulo, a mi entender, hace una reseña en la cual explica las diferentes teorias de estos "grandes" filosofos y científicos.
Un texto muy rico y con mucho para aprender, me gusto mucho.
Tengo que reconocer que para entender algunas cuestiones tuve que buscar un poco mas de información sobre lo que estaba leyendo
saludos Antonela Colombini (Estudiante de comunicacíon social)
Con respecto al texto de BERMAN:
Me parece interesante porque nos refleja la contradicciones de la revolución científico-técnica occidental de los siglos XVI y XVII, de la cual somos herederos. Además resulta esquemático interpretar como estos hombres desafiaban el orden imperante, como Galileo que no considero su método como útil, sino como verdadero, lo cual provocó la ira dentro de la iglesia. Para Galilei ,la ciencia no era una herramienta sino un camino hacia la verdad, y por mas que intentó mantener sus ideas alejadas de la religión fracasó. La institución fiel al aristotelismo no pudo con su infalibilidad, pues declinar ente la verdad habría sido reconocer y dar por tierra siglos de equivocaciones y errores.
Otra cuestión que me resulta interesante como futuro profesional es la frase de Galileo: “Conocer algo es, sobre todo, distanciarse de ello, convertirlo en una abstracción” ya que a la hora de investigar, intervenir es necesario dejar parte de nuestros pre- conceptos para lograr la objetividad.
“La revolución industrial hizo que la Revolución científica se conociera en todo su magnitud”…
La Epistemología es una ciencia que estudias ciencia; la Epistemología busca una respuesta para saber “cómo” es que los seres humanos sabemos. Ahora, ¿por qué busca el “cómo” y no el “por qué”?. Los hombres se contentaban con preguntarse el “por qué” de las cosas, el “por qué” de los fenómenos que ocurrían; y mientras esto sucedía el “cómo” se hacía más irrelevante. En siglo XX la situación se invirtió, el “cómo” pasó a ser más importante, se ha convertido en nuestro “por qué”.
Existen dos grandes polos opuestos de la Epistemología, el empirismo y el racionalismo, ambos fueron representaron por dos grandes científicos: Bacon y Descartes. Ambos tenían posturas diferentes, Bacon está convencido de que el conocimiento es poder y la verdad utilidad. Descartes considera la certeza como equivalente a la medición y quiere que la ciencia se convierta en una matemática universal ya que los números son los que pueden terminar con la incertidumbre. Sin se entrelazaban en determinados puntos ambos tenían un mismo objetivo: “empezar de nuevo”.
Morris Berman en su libro “El reencantamiento del mundo”, escribe sobre un gran científico: Galileo. El mismo realizó varios experimentos y muchos de ellos fueron obras maestra como por ejemplo el experimento que diseño para medir la distancia en función del tiempo; los experimentos de caída libre; experimento en los que utilizó el plano inclinado; etc. Personalmente, Galileo es uno de los científicos que más interesantes me resulta, no sólo por los experimentos espectaculares que realizó sino por el enfrentamiento que tuvo con la iglesia al tratar de llevar a la iglesia a la causa de la ciencia.
ALUMNA: Denise J. Cataldi
En este primer capitulo se ve claramente la confrontacion entre el racionalismo de Descartes, quien ve en las matematicas la base de todo el conocimiento a traves de la razon, y el empirismo de Bacon que ve los fundamentos del conocimiento en los datos sensoriales, la experimentacion y las artes mecanicas. Estos dos polos del conocimiento se unifican en Galileo. Para el la ciencia es el unico camino hacia la verdad, e intentara mantener sus afirmaciones alejadas de aquellas de la religion, pero el compromiso de la iglesia con el aristotelismo fue muy grande...y Galileo no pudo ser un heroe...
Un siglo mas tarde Newton y su combinacion metodologica de razon y empirismo se convierten en una filosofia completa de la naturaleza.
Creo que ni las matematicas ni el conocimiento empirico tienen la ultima palabra.
En las leyes que rigen este mundo ni las matematicas son tan exactas, ni la magia es solo producto de la superticion de unos pocos.
Como se explicarian algunas fallas tecnicas, como hacen los creyentes que aseguran haber visto a la virgen, y aquellas personas que aseguran ver cosas; y esos avisos en el diario que dicen:"atraigo a tu pareja en 24 hs."
Creo antes que nada que todo depende un poco de todo,la verdad de todos los porques fisicos y magicos nadie los sabe, ni Newton, ni Platon ni Galileo; contribuyeron con hallazgos importantes para toda la humanidad.
Creo en la exactitud de las matematicas, en la inteligencia de cada uno para conseguir lo que quiere, pero tambien en la suerte, el destino y que eso "intangible" quiza tambien existe.
Me resulta dificil comprender las ideas o pensamientos de cada uno de los nombrados ( Deascartes, Newton, Galileo, Bacon)
Una parte del texto aclara que... a pesar de la concepción popular del metodo cientifico, la mayoria de los cientificos saben que sus investugaciones comienzan con especulaciones y vuelos de fantasia alejados de la realidad y que luego son sometidos a la doble prueba de la medicion y el axperimento.
Esto explica como se fueron dando las cosas a traves del tiempo, pero en "todo sentido" como por ejemplo: la influencia de la tecnologia.
Primero debo co,mprender lo que ellos querian y luego adaptarlo a los avances de la humanidad.