Política y natalidad en Hannah Arendt. Una lectura aproximativa
Vita activa: Labor, Trabajo y Acción.
Todo el planteo filosófico y político de Hannah Arendt está atravesado por el esfuerzo en distinguir, pero también ligar, aquellas operaciones o ámbitos que implican al hombre individualmente, en soledad; y las que lo sitúan en un terreno intersubjetivo exigiendo de sí una actitud dialógica. Lo mismo con las que pertenecen a la esfera de la necesidad, de la especulación en términos de medios y fines; de aquella en la que se manifiesta la libertad.
Labor, trabajo y acción son las tres dimensiones de lo que Arendt denomina “vita activa”. Cada una de estas dimensiones hace referencia a una actividad que se corresponde con las “condiciones básicas bajo las que se ha dado al hombre la vida en la tierra”[1] . Labor, es la actividad concerniente al hombre en su proceso biológico, tanto en su conservación individual como en la de su especie. Toda producción para la satisfacción de las necesidades vitales pertenece a la labor. Esta se encuentra en el orden de la plena necesidad. Trabajo, en cambio, corresponde a aquella actividad que excede el marco de la mera necesidad fisiológica. Es en esta segunda actividad donde se circunscribe toda la producción de objetos que trascienden la existencia finita de los seres humanos que los producen. Toda la cultura, la tradición, se asienta sobre los frutos de esta poiesis[2] . Siendo las obras de arte un tipo particular de estos últimos. En tercer término, la Acción es la actividad que se da entre los hombres sin mediación alguna. Es la esfera privilegiada en la que acontece la libertad, o mejor cabría decir que libertad y acción son indiscernibles, puesto que los hombres solo son libres cuando actúan.
Resulta apropiado tornar y resaltar una de las características fundamentales, recientemente mencionada, de la acción: la de darse entre hombres. He aquí la puesta de manifiesto del hecho de que lo plural, el espacio público, es requisito indispensable para que la acción acontezca. “La condición humana de la acción, dice Arendt, está implícita incluso en el Génesis (“y los creo macho y hembra”)[3] , si entendemos que esta historia de la creación del hombre se distingue en principio de la que nos dice que Dios creó originalmente al Hombre (Adán), a ÉL y no a ELLOS”. La afirmación de este carácter insoslayablemente plural en el existir humano nos declara, a su vez, un dato paradójico, todos somos lo mismo en tanto que seres humanos, pero todos somos diferentes, singulares dado que “nadie es igual cualquier otro que halla vivido, viva, o vivirá”.[4]
Vivir humanamente significa vivir entre hombres, vivir en el mundo. El venir al mundo, esto es, el aparecer en el espacio público se da a partir de la acción y del discurso. Solo mediante praxis y lexis es que los hombres se presentan en su singularidad. Solo así viven una vida humana. No ocurriendo lo mismo con la labor y el trabajo, dado que son actividades que se realizan en la esfera privada e involucran una mentalidad basada en la especulación en términos de medios y fines[5] . Este aparecer (al igual que lo imprevisible y la potencia de poner en marcha algo nuevo de la acción )[6] en la trama del mundo tiene su antecedente en el nacimiento mismo, en la natalidad. Tal es así que la autora denomina a este advenir al, y actuar en el, espacio público mediante la acción y el discurso como un segundo nacimiento.
Este pensar lo político desde la natalidad en contraste con lo que Adriana Cavararo señala como “la metafísica de la muerte sobre la que crece el pensamiento de occidente”[7] es lo que trataremos de explorar a continuación.
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[1] Arendt, Hannah. “La condición Humana” (Pág. 21), Seix Barral, Barcelona, 1974.
[2] La utilización del término no es casual, es la propia Arendt quien retoma la distinción aristotélica entre poiesis y praxis para definir con claridad los caracteres de lo que ella llama Acción, distinguiéndolo del Trabajo. Dice Aristóteles, “el fin de la producción es distinto de la producción misma, mientras que el fin de la acción no podría serlo: porque la acción (entendida como conducta ética y como acción política) tiene el fin en sí misma” (Ética Nicomaquea, VI, 1139 b).
[3] La cita bíblica realizada por la autora se encuentra en el Génesis capítulo I – versículo 27: “Y crió Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios los crío; varón y hembra los crió”
[4] Arendt, Hannah. Ob.Cit. (Pág. 22)
[5] “Los hombres pueden vivir sin laborar, pueden obligar a otras a que laboren por ellos, e incluso decidir el uso y disfrute de las cosas del mundo sin añadir a éste un simple objeto útil; la vida de un explotador de la esclavitud y la de un parásito pueden ser injustas, pero son humanas… una vida sin acción ni discurso… está literalmente muerta para el mundo; ha dejado de ser una vida humana porque ya no la viven los hombres.” Hannah Arendt. “La condición humana” (Pág. 234)
[6] De la cuestión de la acción y el nacimiento como inicio nos ocuparemos a continuación.
[7] Adriana Cavararo. “Decir el nacimiento” (Pág. 135) en “Traer al mundo el mundo”, Ed. Icaria, Barcelona, 1996.
Comentarios
Realmente interesante, claro y conciso el comentario del trabajo de Arendt..y de paso...que pensadora!!no habría que publicitar más su pensamiento en estos dias de desazón y desilusión política? porque, a nosotros también nos incluye el quehacer político..o no?
Publicado por: Graciela | Diciembre 7, 2007 12:19 PM
Aún seguimos aqui...
Saludos!
Publicado por: Anibal | Abril 21, 2007 1:09 AM
Un blog interrumpido, ¿o inacabado, o simplemente abandonado?
Una lástima, haber dado con él tan tarde. Aún así muy interesante. Saludos cordiales, si los recibe.
Publicado por: PFOrsini | Marzo 11, 2007 9:48 PM