LA PORTABILIDAD DEL LIBRO, COMO LA DE LA PINTURA DE CABALLETE, CONTRIBUYÓ MUCHO AL NUEVO CULTO DEL INDIVIDUALISMO.
McLuhan sostiene en esta parte de su “Galaxia Gutemberg” que el la aparición del libro impreso fomentó el individualismo en las sociedades, ya que, citando textualmente: “la imprenta acabó con el monopolio de las bibliotecas”. Con el desarrollo que implicó la aparición de la imprenta y la gran variedad de textos que trajo consigo, el libro dejó de ser, como era considerado en un principio, una herramienta al cuál accedían únicamente una determinada elite y sólo en bibliotecas; para convertirse en un instrumento portátil para recurrir en cualquier lugar o momento.
Este proceso significó no sólo la individualidad en la lectura, sino también acarreó una mayor velocidad en la misma, debido a la uniformidad del tipo. Todos estos aspectos dieron lugar al surgimiento de mercados ocupados de determinados públicos, creándose una nueva esfera de consumo.
Para analizar a Marshall McLuhan es necesario tener presentes su cuatro leyes, ya que constantemente el autor recurre al hecho de amplificar o extender; caducar; recuperar o revertir, cuando se refiere a una tecnología o medio en particular, como el libro o la imprenta en este caso.
En el caso particular de la imprenta, recuperó y conservó determinados aspectos de la de los manuscritos, pero hizo caducar otros, mientras extendió una forma de mantener el pensamiento del hombre. El hecho de conservar características de los manuscritos, fue necesario, ya que los lectores estaban acostumbrados a este modo de escritura, por lo que resultaba difícil desarraigarse de él. En relación, sostiene Donald M. Lowe: “La imprenta estandarizó la comunicación de conocimientos, es decir, la estandarización tipográfica hizo pasar lo conocido al contenido”.
Por otra parte, en un principio la mayor parte de los libros estaban escritos en latín pero luego se logró revertir la situación, comenzando a imponerse la lengua vulgar.
Según Alejandro Psicitelli, en “Las mirados de McLuhan”, “al analizar los efectos de los medios, ganamos en capacidad de entender nuestras propias transformaciones”, por eso es necesario aplicar las tétradas a la evolución de cada medio, para no sólo comprender el presente, sino también vislumbrar transformaciones a largo plazo, como bien logró hacerlo Marshall McLuhan.
En otro orden, volviendo a la afirmación del comienzo de esta página y citando nuevamente a Lowe; antes de la imprenta, la mayoría dependía de la transmisión personal de conocimiento por un maestro. Pero con la imprenta, el contenido formalizado, es decir, despersonalizado, era accesible a cualquier lector. Por lo que es entendible que los libros hayan dado lugar a una relación más íntima y directa entre lector – contenido.
Siguiendo con Lowe y adelantándonos en el tiempo, según el autor, a partir del último tercio del siglo XVIII hasta el primer decenio del siglo XX, el campo de la percepción en la sociedad burguesa, estuvo constituido por una cultura tipográfica en donde la “personalidad” adquirió si significado moderno, es decir una persona individual.
Por último, al hablar de individualidad en la imprenta, se hace necesario considerar a los escritores y el conflicto de desprenderse de escritos y medios anteriores para individualizar también su forma de expresión y escritura. Por este motivo me resulta preciso citar parte una poesía de Philip Sidney que se encuentra en “La galaxia Gutemberg” y expresa el problema citado en este párrafo:
“Amando de verdad, y dedicado a expresar mi amor en verso,
que ella, mi amada pudiera complacerse en mi dolor,
-el placer podría hacerle leer, la lectura, hacerle saber,
el conocimiento, ganar su piedad, y la piedad ganar su gracia-,
busqué adecuadas palabras para pintar la faz más negra del dolor;
estudiando bellas ficciones para entretener su espíritu,
volviendo a veces páginas ajenas para ver si de ellas fluían
algunas frescas y fructíferas linfas sobre mi abrasado cerebro.pero las palabras venían ranqueando, impidiendo que la Invención se mantuviese;
La invención, hija de la naturaleza, huía los golpes de su padrastro el Estudio,
Y los pies ajenos eran además extraños en mi camino.
Así, en mi avanzado embarazo por hablar, desvalido en mis angustias
mordiendo mi rebelde pluma y golpeándome de despecho,
“Loco”, me dijo mi Musa, “escucha tu corazón y escribe”.
De esta forma, McLuhan no sólo hace hincapié en el nuevo culto a la individualidad que provoca la portabilidad del libro sino también a la singularidad buscada fervorosamente por los escritores de la época, con el objetivo de comenzar a dejar a un lado escritos e ideas del pasado.
“…con la imprenta las gentes se ven a sí mismas por primera vez”
Marshall McLuhan.