LA IMPRENTA ALTERÓ NO SOLAMENTE LA ORTOGRAFÍA Y LA GRAMÁTICA, SINO TAMBIÉN LA ACENTUACIÓN Y LA FLEXIÓN DE LAS LENGUAS, E HIZO POSIBLES LAS FALTAS GRAMATICALES.
En primer lugar, la transformación del lenguaje medieval fue iniciadora del paso hacia la interpretación visual representada por la imprenta.
Es necesario remarcar una cualidad que marca la transición de la cultural oral a la cultura alfabética: “la flexión”; que es la alteración que experimentan las voces conjugables para expresar sus distintas funciones dentro de la oración y en el lenguaje en general. La alfabetización tiende a acentuar esta flexión en las lenguas, debido a la presencia de la gramática.
Ahora bien, según Edward Morris, “la tendencia visual aparece como movimiento hacia la expresión de relación por medio de palabras-partículas”. Según este autor, esta afirmación se traduce a un sentimiento de concepto-relación, es decir, la relación entre conceptos se convierte en un concepto, dando lugar al desarrollo de relaciones por medio de las ya mencionadas partículas conduciendo este proceso hacia la precisión.
Esto se vincula con la relación entre letras, palabras y conceptos reflejados en la gramática y en la ortografía, que impuso indirectamente una cierta estadandarización del lenguaje, que justamente llevan a una precisión del mismo.
Por otra parte, sosteniendo lo expuesto anteriormente, este texto considera que al hacer de la lengua vulgar un medio de comunicación de masas, los eruditos y maestros iniciaron una campaña en favor de la corrección ortográfica y gramatical. Esto debido al efecto de la aparición de la imprenta con sus consecuencias homogeneizadoras. Pero a pesar de la función niveladora de la imprenta en el lenguaje verbal y social, hubo algunos aspectos en los que no tuvo demasiada influencia, provocando falencias gramaticales y ortográficas en la escritura. Esto tiene su principal causa en la transición de la cultura oral a la visual, dejando a campo abierto la confusión de qué es gramatical y que no lo es, tema que persiste hasta la actualidad, en un grado mucho más reducido, pero sigue siendo un tema tema constantemente tratado en nuestra lengua por la Real Academia Española.
Para Lowe, la familiaridad con la ortografía, signos de puntuación, divisiones seccionales, etc., ayudó a sistematizar el pensamiento. Lo que se trataba de lograr era una sintonía entra vista y sonido, además de individualizar palabras y expresiones para poder analizarlas por separado. La siguiente frase de la Galaxia Gutemberg lo expresa con mayor precisión: “Este una-sola-cosa-cada-vez es el síntoma de las víctimas naturales de la imprenta”. Me parece apropiado citar también a Dietrich Schwanitz, quién en su libro “La Cultura”, sostiene que la escritura fija el lenguaje y lo somete al control de un sistema de reglas gramaticales. Además aclara que la diferencia de ritmo entre el lenguaje hablado y la escritura permite estructurar el sentido: la ordenación lineal de sujeto – verbo – complemento – permite reproducir el orden lógico del pensamiento en la secuencia de los elementos de la oración y de este modo someterlos a control.
Finalmente, todo proceso de aparición o de transformación de un medio, modifica, altera y/o se impone a distintos elementos que conforman el entorno de ese medio en particular. Por este motivo es comprensible que la imprenta, con su connotación visual, haya alterado la ortografía y gramática de la lengua, casi ausentes en la cultura oral. Todo este proceso es de constantes mutaciones tanto para la nueva tecnología que se impone, como para la del “pasado”, aunque sigue estando presente; ya que volviendo a las tétradas de McLuhan, Piscitelli afirma que “no hay nada más móvil que un medio”.