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ASALTO A LA MODERNIDAD

Por Enrique Arrieta, Sebastián Del Vecchio y Pablo López

“Las marcas “posindustrial y “posmoderno”, proporcionan una caracterización perfecta de la patética incapacidad de nuestra época para pensarse como algo positivo, o incluso de transición. Así, es llevada a definirse como simplemente pos algo, por referencia a lo que ha sido y ya no es, y a autoglorificarse con la curiosa afirmación de que su sentido es la ausencia de sentido y su estilo la falta de estilo... en los países ricos la producción abandona los altos hornos y las viejas fabricas sucias para volcarse en complejos cada vez mas automatizados y en los diversos servicios. Este proceso, considerado portador de promesas extraordinarias para el porvenir del trabajo y de la vida humana. Se decía que la duración del trabajo iba a ser asombrosamente reducida y su naturaleza, fundamentalmente transformada. La automatización y el tratamiento electrónico de los datos iban a transformar la vieja labor industrial, repetitiva y alienante en un campo abierto a la libre expresión de la inventiva y la creatividad del trabajador.

1. INTRODUCCIÓN
La industrialización a la antigua ha invadido las grandes empresas de los sectores no industriales, donde el ritmo del trabajo y las tasas de rendimiento quedan sometidas a un control mecánico e impersonal... los obreros y los jóvenes solo han podido encontrar empleo en industrias de servicios de segunda clase, con bajas remuneraciones.

grito.jpgPor primera vez en la historia, la producción primaria y secundaria, absorben menos de un cuarto del input total de trabajo, e incluso podrían utilizar solo la mitad de ese cuarto, si no existiese el increíble despilfarro incorporado al sistema. Mas aún, podrían absorber una cantidad desdeñable del tiempo humano, sin la fabricación continua de nuevas necesidades y la obsolencia incorporada, desde la construcción, a la mayor parte de los productos donde actualmente se fabrican. Una sociedad de tiempo libre está al alcance de la mano, mientras que una sociedad que haga posible para cada cual un trabajo personal y creativo parece tan lejana como durante el siglo XX.”(1)

El término moderno expresa una actitud profundamente egocéntrica, la proclamación de “nosotros somos modernos” tiende a anular todo desarrollo ulterior verdadero es mas, contiene una antinomia.

La autocaracterización de la modernidad como apertura indefinida al porvenir y, no obstante, esa caracterización solo tiene sentido en relación con el pasado. Si después de los antiguos, llegaron los modernos que viene después. El término adquiere sentido sobre la hipótesis absurda de que el periodo autoproclamado moderno durará para siempre y de que el porvenir no será mas que un desastre prolongado.

Foucault afirma que la modernidad comienza con Kant porque con él, por primera vez el filósofo se interesa por el presente histórico afectivo, comienza a leer los periódicos, etc.

La modernidad seria la conciencia de la historicidad de la época en la que se vive, concepción totalmente inadecuada. La historicidad de su época era clara para Perícles y para Platón. Desde la perspectiva de Foucault, la novedad del pensamiento kantiano consistiría en que la relación con el presente ya no es concebida en términos de comparación de verlo, no longitudinalmente, sino en una relación sagital con la propia actualidad. Para Kant, la historia solo puede ser pensada en términos de progreso del cual la Ilustración es un elemento central.

Habermas sostiene que Hegel fue el primer filosofo que desarrolló con total claridad el concepto de modernidad. La historia efectiva es reemplazada por la historia de las ideas, de las luchas y conflictos reales que solo existen a través de su pálida representación en las antinomias del sistema.

Sin embargo, su filosofía conduce al tema antimoderno: un “fin de la historia”, ya próximo y un Saber absoluto incorporado en el sistema hegeliano después del cual no queda mas que hacer “trabajo empírico”.

De esta manera, Hegel representaría la oposición a la modernidad celebrando el matrimonio ilegitimo entre la Razón y la Realidad, y el Presente se construye como la recolección sin remanentes de las encarnaciones sucesivas de la Razón.

El valor del posmodernismo como la defensa del “pluralismo” y el “respeto por la diferencia” conduce a la generalización del principio “cualquier cosa es igual”(2).

La conformidad y la banalidad son los rasgos de este periodo. Los intelectuales abandonan su función critica y adhieren con entusiasmo a lo que, esta ahí, simplemente porque está ahí”.


2. EL QUIEBRE MODERNIDAD / POSMODERNIDAD
Nuestra sociedad ya no es "moderna", pero queda todo un substrato de creencias de la modernidad que se van rápidamente disolviendo. El posmodernismo es algo profundamente distinto. Acaba con las ilusiones de la modernidad, lo podríamos caracterizar como el pensamiento de la incerteza, de la duda.

El saber parece dominar la razón social por la vía de la comercialización de sus productos. Todo puede ser mercancía, hasta las fantasías sexuales de los sujetos. La reacción posmoderna trajo consigo un desencanto respecto de la Modernidad, sus promesas y expectativas, mientras el proyecto moderno alcanza su apogeo con la Ilustración en el siglo XVIII. Sus esfuerzos se concentraron en desarrollar una ciencia objetiva, leyes universales y morales y un arte autónomo. Pero el objetivo último de esta cultura especializada era el enriquecimiento de la vida cotidiana: "Los pensadores de la Ilustración tenían la extravagante expectativa que las artes y las ciencias no solo promoverían el control de las fuerzas naturales, sino también la comprensión del mundo y del yo, el progreso moral, la justicia de las instituciones e incluso la felicidad de los seres humanos"(3). Ya antes el conocimiento que la modernidad produce es puesto en tela de juicio por Nietzsche, al introducir una mirada que incluye nuevas perspectivas. Esto origina podríamos decir cuatro cuestionamientos(4):

Ø Epistemológico: duda de esa topología, en cuyo interior existiría una entidad de acceso privilegiado, denominada "mente" y de que la verdad esté ahí fuera para ser aprehendida por el sujeto;

Ø Ontológico: duda de la existencia de esencias universales;

Ø Metafísico: duda de la existencia de una naturaleza humana eterna e inmutable. De "la creencia en una estructura estable del ser que rige el devenir y da sentido al conocimiento y normas de conducta".

Ø Político: duda de la función de los grandes relatos y de la posibilidad de un gran proyecto emancipador de la humanidad-

Ø Ético: duda de la posibilidad de una ética universal fundamentada sobre sólidas bases epistemológicas, antropológicas y ontológicas.

La comprensión del conflicto modernidad / posmodernidad es por sí misma estéril, a no ser que se obtenga herramientas útiles para construir una vida privada, o una pública o social.

El pensamiento posmoderno, enfatiza la afirmación de la diferencia, la importancia del saber narrativo, de sus contenidos. Los posmodernos entienden la imposibilidad de utilizar, en las ciencias humanas, los esquemas del siglo XIX.

La ciencia se despide de la objetividad clásica de la modernidad, y afirma que aún el tiempo y el espacio deben ser considerados como construcciones conceptuales y no un hecho del mundo objetivo, es decir los pensadores no sólo epistemológicos de la ciencia, sino toda la matriz conceptual moderna. El concepto de saber se desplaza radicalmente de lo que se considera científico y confiable hacia la afirmación de que estas son coordenadas de la experiencia.
Lo "moderno" se manifiesta con la Ilustración del siglo XVIII y, en política, con las revoluciones burguesas liberales y después con las revoluciones socialistas. Sus antecedentes se encuentran en el Racionalismo del siglo XVII y, por algunos aspectos, en el Renacimiento.

La idea fundamental es la de "progreso": se cree que la Humanidad pueda progresar indefinidamente si el hombre llega a conocer las leyes básicas - físicas, biológicas, psicológicas, históricas, político - sociales, etc.- que rigen la naturaleza y la vida humana individual y colectiva. La otra creencia básica se refiere a la "realidad": se cree que hay una "realidad objetiva" que se puede indagar con los procedimientos de las ciencias físicas, es decir con el método galileano de la hipótesis que tiene que ser comprobada o rechazada a través del experimento(5). Pero esta "realidad objetiva" tiende a involucrar no solo al mundo material, sino también al mundo social, histórico y psicológico. Entonces, la realidad humana se la asimila a la realidad físico material, el hombre se transforma en una suerte de máquina biológica que se estudia con las mismas metodologías de las ciencias físicas.

Un sujeto no puede encontrarse con los hechos como tales. Siempre los hallara ordenados según las leyes del lenguaje. El sujeto accede a los hechos por el orden simbólico.

El paradigma de la posmodernidad reivindica el carácter antagónico de la cultura, consigna que proclama ante la victoria absoluta de la seducción del objeto por sobre el sujeto y su deseo.

La crítica de la razón instrumental y de la racionalización como sometimiento de la naturaleza por parte del hombre y, por extensión, como sometimiento de los otros hombres, ya había sido llevada a cabo por Adorno y Horkheimer en la Dialéctica de la ilustración (1947). Para Adorno y Horkheimer, la ilustración empezaba como liberación frente a la naturaleza, pero llegaba un momento en que se convertía en su contrario en la medida en que dejaba de lado su inicial propósito liberador de todos los hombres y se convertía en arma de combate de los individuos entre sí. Sin embargo, la ilustración se defiende con sus propios elementos autocríticos y, por ejemplo, proclama los derechos del hombre como límite al afán de dominio.

La crítica de la idea del progreso ilimitado —como expresión del proceso de racionalización— es también más antigua. En 1913, por ejemplo, el ya citado Ludwig Klages publicó un ensayo titulado Hombre y naturaleza, en el que arremetía contra quienes llamaba "hombres-progreso" que "le declararon la guerra a las innumerables divinidades del mundo en nombre de la solitaria deidad del espíritu". En esta cita, además, se podría ver a la "deidad solitaria del espíritu" como una racionalidad homogeneizante de Occidente y a las "innumerables divinidades del mundo" como las múltiples racionalidades que ahora los posmodernos sienten reconocer por primera vez.


3. EL NUEVO PARADIGMA CIENTÍFICO
La expresión posmodernidad ha comenzado ha utilizarse para nombrar un nuevo periodo histórico. La era de la ciencia se caracteriza por el continuo desarrollo de novedades que irrumpen en la vida humana exigiendo a los hombres adecuaciones y aprendizajes constantes. El hombre necesita dar cuenta de esos cambios, comprenderlos. Y el término “posmoderno”, es un intento de dar cuenta esta situación.

Los signos del pasaje de la modernidad a la posmodernidad, se visualizan en el arte, las ciencias, la moral, la política y el Estado, la vida cotidiana y la organización social.

Los valores centrales que organizaron el sentido propio de la modernidad se desplazarían de su lugar privilegiado o estarían siendo reemplazados por otros valores.

Jameson, sostiene que “ los años 60 son en muchos aspectos, el periodo transicional clave, un período en el que el nuevo orden internacional ocupa su lugar y es zarandeado por sus propias contradicciones internas y por resistencia externa”.

El hecho, esta en saber si hay continuidad o ruptura de este “nuevo orden” en relación con la evolución de la modernidad.

Para Lyotard, la naturaleza del saber no queda intacta, como consecuencia de la exigencia de operatividad. El saber tiene que poder ser traducido a cantidades de información.(6)

El saber se valoriza por su “valor de cambio”, no por su “valor de uso”. El cálculo se erige como la explicación científica más adecuada. Se deja de lado la legitimación dada por los grandes relatos. Estos, cumplen con la función de fundamentaron, el mismo tiempo que otorgan sentido a las teorizaciones científicas y las practicas sociales.

revolucion-bastilla.jpgAl iniciarse la modernidad, el metarrelato surge para atender los problemas de legitimación que la ciencia moderna plantea, proporcionando simultáneamente una visión unificada que justifica la práctica socio política. Aunque estos relatos se organizan sobre las características de la ciencia, constituyen un saber narrativo que no puede ser validado científicamente. Por ello sufre el descrédito, del cual hablaremos mas adelante.

Este pesimismo abre la perspectiva de otro tipo de legitimación distinto de la performatividad.

La disgregación, muestra el carácter ideológico de las pretensiones totalizantes de la teoría de sistemas e incluso revela la carencia de bases científicas de esa teoría. Cree poder sostener que la pragmática del saber científico posmoderno tiene, en sí misma, poca afinidad con la búsqueda de la performatividad. Lo posmoderno produce no lo conocido, sino lo desconocido. Las reglas que le dan validez son inmanentes, aunque explícitas a su propio discurso.

El desarrollo científico contemporáneo muestra la reversión de las tendencias modernas. Según la tesis de Wittgenstein, supone que el lazo social se define por la existencia de juegos de lenguaje imbricados. El consenso lograble en la ciencia no puede darse en la pragmática social, por la complejidad y diversidad de ésta.

Habermas sostiene que esta propuesta es impracticable. En la sociedad actual los consensos deben ser locales y temporales. De esta manera se lograría en la interacción social, la finalidad de la búsqueda de las paralogías, pese a que también sirva al sistema.

El saber científico, ilumina los aspectos relevantes y las posibilidades de la supuesta nueva época.


4. PERIODIZACIÓN DE LOS PARADIGMAS CIENTÍFICOS
En un sentido amplio e histórico de la ciencia, se puede hablar de tres grandes modelos epocales o paradigmas en cuanto al modo de comprender el conocimiento científico:

Ø Un paradigma premoderno que abarca de la antigüedad y la Edad Media (desde el siglo VI antes de Cristo hasta el siglo XI)

Ø Un paradigma moderno, surgido a partir de la revolución científica de los siglos XVI y XVII y que se extiende hasta la primera mitad del siglo XX.

Ø Un paradigma actual (posmoderno), Siglo XX.

Dentro del paradigma premoderno, se encuentran dos periodos bien diferenciados, pero que en sus fundamentos comparten ciertas características.

a) La antigüedad clásica, centrada en el pensamiento griego, de los siglos VI al IV antes de Cristo. Este periodo es fundacional, da origen y funda la cultura occidental y da inicio al proyecto racionalista.

El concepto clave de esta época es el de logos. Los griegos lo consideraban como el discurso explicativo y demostrativo, que se contraponía y se complementaba con ese otro tipo particular de discurso que se narraba sin necesidad de demostración. Se trata del mythos (mito), cuya verdad no reside en la verificación. Tanto el término logos como el de mythos, aludían a “palabra”, a “lenguaje”, solo que, mientras el segundo poseía el sentido de una palabra que se esparce sin que sea necesario determinar su origen ni confirmarla, el logos descansa en la fundamentación. Esta no es otra que la diferenciación entre la mera opinión (doxa) y el saber científico (episteme).(7)

DOXA
Saber no fundamentado
Espontaneo
Asistemático
Acrítico
Se mueve dentro de la verosimilitud

EPISTEME
Saber fundamentado
Requiere esfuerzo y reflexión
Sistemático
Crítico
Pretende instalarse en la verdad

b) La Edad Media (siglos V al XV), aporta todo lo derivado de la concepción cristiana de la vida, por ejemplo la subordinación de la razón a la fe y la comprensión del mundo en términos de un orden divino.

La prioridad dada al sentimiento religioso y a la fe por sobre las evidencias de la racionalidad lógica y epistémica se funda no tanto en un rapto de oscurantismo o de irracionalidad sino más bien en que el orden a partir de cual es interpretada la realidad es esencialmente divino, no racional. El universo es visto como una totalidad ordenada jerárquicamente en clave teológica.

Como dijimos anteriormente, estas 2 periodizaciones forman lo que denominamos el paradigma premoderno, pues comparten entre sí algunas características:

Ø Geocentrismo: la tierra como centro del universo,

Ø Orden Jerárquico: se concibe el universo como una gran escala o jerarquía de elementos que van desde la suma perfección (el Dios cristiano o el primer motor inmóvil de Aristóteles) a lo más imperfecto (los cuatro elementos básicos: tierra, agua, aire y tierra).

Ø Orden teleológico: se piensa que todo el universo tiende hacia un fin (telos), llámese Dios o Idea de Bien.

Ø Finitud del espacio: se cree que el universo es finito y cerrado.(8)

Frente al paradigma premoderno, la modernidad constituye un inexorable proceso de desacralización o secularización. Se comienza a producir un constante y complejo proceso de separación de esferas o ámbitos dentro de la cultura y de la sociedad.

La más importante de ellas, es la acontecida entre el orden de lo religioso – eclesiástico y el de lo profano – mundano. La diferenciación fundante se da entre la Iglesia y el Estado, entre la religión y la ciencia.

La modernidad, entendida como proceso de secularización, alude a un giro profundo y esencial del pensamiento que va del teocentrismo medieval a la centralidad de los problemas mundanos. El núcleo de la orientación de la cultura.

Lo moderno ya no será lo divino sino mas bien, la resolución de aquellos problemas prácticos – teóricos originados por los cambios sociales que tuvieron lugar a partir de la aparición de la burguesía.

La esencia de la modernidad esta dada por el ideal de una racionalización plena. Esto conlleva a las siguientes creencias:

Ø El mundo posee un orden racional matemático. Galileo dice que “ la naturaleza esta escrita en caracteres matemáticos”, y esa ha de ser su clave interpretativa acerca de la realidad. Los comienzos de la modernidad constituyen un verdadero renacimiento del espíritu de la antigüedad clásica respecto de la Edad Media, que arraigaba la explicación teológica.

Para la ciencia clásica, los fenómenos debían ser explicados a partir de algunos principios simples y de leyes generales. El universo funcionaba como una máquina, cuya realidad se volvía inteligible a partir de la experimentación, la atribución causal y el descubrimiento de leyes naturales que regirían el orden del reloj universal.(9)

Ø La comprensión del orden natural a partir de un a priori racional – matemático. Lo moderno se caracteriza por el surgimiento de una confianza absoluta en el poder de la razón, tanto es su poder cognoscitivo como practico. Un imponente poder de dominio y transformación de la naturaleza.

La razón moderna es, en sus inicios, determinación de los primeros principios que rigen el mundo (dicta fines y valores), luego deviene mero calculo de medios (para alcanzar un fin dado) y, en su ultima transformación, se reduce el control práctico o manipulación (vale decir, técnica).

Ø El proyecto moderno de una racionalización plena de la realidad conlleva otros dos ideales: el de alcanzar el conocimiento universal y necesario del mundo y, a la vez, el de lograr la formulación de una ética de validez universal. A la modernidad le es inherente una idea de conocimiento y de verdad muy fuerte, dado que en ella se confía en la posibilidad de determinar las leyes que han regido y regirán la naturaleza. A esto se le añade la creencia en la posibilidad de lograr algo parecido en el ámbito de la moral. Es pensable y realizable, una ética fundada en la pura razón. Y ésta en la medida en que seria puramente racional, es decir, dado que excluiría la influencia de cualquier elemento sustantivo derivado de la tradición o la costumbre.

Ø Se propende a una creciente racionalización de la vida por la presencia avasalladora de la ciencia y la tecnología. En la modernidad, el conocimiento científico no solo ha sido el encargado de explicar el estado de las cosas y de aislar las supuestas causas que provocaron tal o cual fenómeno, sino también el garante de pronosticar dadas ciertas condiciones cuales habrían de ser los efectos subsiguiente.(10)

Ø Finalmente, la creencia en el progreso social como consecuencia inexorable del desarrollo de la ciencia. Esto supone que, el progreso despliegue y avance del conocimiento científico se traslada a toda la sociedad, dando lugar a un orden social mejor y más justo. Y además conlleva a que todo el proceso de innovación de la ciencia es, en sí mismo, bueno.

Sebas.jpgEn el paradigma posmoderno, no hay que interpretar la partícula “pos” como el señalamiento de un tiempo superador de lo moderno sino como la indicación de una crisis y apertura de un tiempo nuevo.
Si observamos que la modernidad es un proceso de secularización, vemos en la posmodernidad un proceso de fragmentación del sentido que se despliega en los siguientes puntos:

Ø Caída de los ideales de conocimiento de la modernidad:
En la cultura actual se cuestiona o directamente se rechaza la idea de verdad sostenida por la filosofía moderna. Se dice “no hay verdades universales, necesarias ni definitivas, sino más bien verdades provisorias y contingentes”.
El sentido, en tanto sentido lingüístico, nunca es totalmente unívoco sino que conlleva a cierta equivocidad, de lo cual se deduce que toda comprensión de la realidad comporta cierta dimensión de interpretación, de perspectiva. Es inherente a la posmodernidad cierto relativismo cognoscitivo.

Ø Crítica y rechazo de los ideales éticos y del progreso social inherente a la modernidad:
Adviene el “fin de las utopías”, o de los grandes relatos, o de las ideologías”, entre otros tópicos modernos. No solo se descree de las grandilocuentes construcciones teóricas del pensamiento moderno sino también de la posibilidad de acceder por medio de ellas a un “progreso social”. Si el proyecto filosófico de la modernidad era un programa cultural orientado al futuro y a lo nuevo, una de las tesis esenciales del credo tardomoderno reza “no hay futuro”. Las sociedades posmodernas son sociedades del desencanto.

Ø Algunos cuestionamientos a la ciencia y el cientificismo:
La posmodernidad en cuanto proceso de fragmentación del sentido comporta la aparición de ciertas criticas tanto al desarrollo absolutamente ilimitado de la ciencia cuanto a la desmesurada adoración a ésta, lo que da lugar a una reducción de la razón a la mera racionalidad científica. Lo primero se funda en el descubrimiento del reverso de esa suerte de moneda que es el devenir de la investigación científica. Una de sus caras (el anverso), estaría constituida pro sus efectos libertadores y positivos, mientras que en la otra se dibujarían los residuos indeseables de tal desarrollo.

La posmodernidad inaugura un tiempo en el cual se cierra el supuesto incuestionado de la esencial bondad del conocimiento científico. El desarrollo de dicha investigación, no debería ser considerado un fin en sí mismo, sino un bien cuyo valor principal ha de ser medido sobre la base de criterios de impacto social.

Respecto de la critica a la desmesura cientificista, la cultura posmoderna esgrime, ante aquella, la necesidad de ampliar la idea de razón y de verdad. Esto es, hay quienes afirman la existencia de otras formas de racionalidad además de la científica y señalan la presencia de ciertos tipos de “verdad” en discursos y expresiones extracientíficas, por ejemplo, en el arte.

Frente al paradigma científico – filosófico de la modernidad, esta etapa de la posmodernidad, representa una época signada por la fragmentación, por la caída y por el desencanto.


5. POSMODERNIDAD EN LATINOAMÉRICA
En la década del 70 es para algunos pensadores el inicio de una nueva época. Tales pensadores decretan la muerte de la Modernidad y con ella el fin de la lucha ideológica, el abandono de la idea de totalidad y de sujeto. Se abandonaron las utopías y con ellas pensar el futuro. Las identidades se desvanecen. “El tiempo se reduce a un presente continuo, presente que atraviesa por un proceso de despolitización de la vida social, vinculado con una tecnificación de la política y por un proceso de unidimensionalidad de la vida personal”.(11)

El pensamiento posmoderno se da como un enfrentamiento respecto del pensamiento moderno, el cual tenia como supuestos fundamentales la ideal del sujeto como punto de partida epistemológico, el concepto de totalidad y la posibilidad de formulación de una filosofía de la historia.

Las posturas posmodernas no se presentan como una propuesta general y sistemática, sino que las mismas tienen un carácter compilatorio.(12)

Cuando se habla de posmodernidad, hay que pensar en un clima cultural que se caracteriza por una actitud de rechazo y de critica a los valores culturales, económicos, políticos y sociales de la sociedad burguesa liberal.
Este espíritu esta atravesado por distintas tendencias:

Ø El desmoronamiento de la fe en el progreso y una creciente sensibilidad acerca de los riesgos fabricados por la modernización.

Ø El auge del mercado y el consiguiente debilitamiento de la política como instancia reguladora.

Ø El cuestionamiento de la noción misma de la sociedad como sujeto colectivo capaz de moldear su ordenamiento.(13)

La concepción posmoderna presupone que la razón ilustrada es considerada la responsable de dominar y manipular la vida humana. La “voluntad de poder” (Nietzsche) es la que se esconde (e incluso se intenta justificar y legitimar) en los grandes metarrelatos (filosóficos y metafísicos) que ha producido la civilización occidental a lo largo de su historia.

La premisa es luchar contra la razón totalizante(14) y su sujeto, enfrentar el terrorismo de la teoría, de la representación, del signo y de la idea de verdad. Se trata de romper con las grandes metanarrativas y con las legitimaciones universalistas, así como de buscar una legitimación a través del otro.

A finales del siglo XX, los pensadores, no solo sufren el desencanto del mundo sino con el también el de la razón que, desde el punto de vista posmoderno, se había convertido en un mito e incluso se había trasformado en hiperracionalización. El abandono del optimismo en la razón que caracteriza la Modernidad desde el siglo XVIII, no presupone adscribir a una visión irracional, sino asumir una postura reflexiva para redefinir una nueva racionalidad. Se trata de poner en cuestión los supuestos ontológicos y epistemológicos que caracterizaron a la Modernidad y al mismo tiempo elaborar y recuperar conceptos como los de incertidumbre, incompletud, aleatoriedad, complejidad y riesgo.

El diagnóstico de la crisis, es caracterizado como de ingobernabiliadad de la democracia.

Norberto Bobbio dice que la crisis del 30´ fue caracterizada como crisis del capitalismo, la del 70´ es una crisis de la democracia. El primer informe de la comisión trilateral (Michel Crozier, Samuel Huntington y Joji Watanuki) de 1975, “La gobernabilidad de la democracia”, señala con total claridad que la crisis generada se produce por exceso de demanda, de un Estado que se ha hecho cargo de cuestiones mas allá de sus competencias, generando una fuerte inestabilidad sistémica caracterizándola como de gobernabilidad. Para fortalecerla había que reinventar no solo el gobierno sino también a la ciudadanía. 1975 inició la crisis final de las democracias avanzadas y, con ella, el cuestionamiento del Estado de Bienestar.

Adscribir a esta visión presupone la redefinición de los siguientes conceptos:

Ø Fuente de los derechos y las libertades individuales: Si bien se reivindica los derechos y libertades individuales, estos son conceptualizados como presociales. Dichas visiones son compatibles con una visión anterior del individuo como actor extra social.(15)

Ø Concepto de Democracia: se abandona el concepto de democracia como régimen político para reducirla a una concepción procedimental escindida de valores sustantivos.

Ø Rol del Estado: Se abandonan los fines y los propósitos en nombre de la pluralidad. El fundamento se sustenta en la asimilación de los conceptos de Bien Común (como creación colectiva anónima y espontanea, del ámbito de lo publico, del campo histórico/social) por el de felicidad (estrictamente privado/personal) esto presupone la privatización del conflicto.

Ø Papel de la política: Es restringida a lo instrumental(16), a la defensa de las libertades negativas a la defensa de las libertades negativas, esencialmente defensivas. Ideas como igualdad, libertad, fraternidad, o sus derivados en el trayecto de la modernidad que termina: justicia, participación, equidad, gobernabilidad, han funcionado históricamente como articuladores de la conciencia colectiva, como cemento de las tradiciones democráticas y como dispositivos para el agenciamiento del poder.

Las posturas posmodernas niegan el carácter de totalidad de lo real, por ello niegan también que la historia tenga un sentido o sentidos, y por ende no puede haber una teoría omnicomprensiva que la explique. Se niegue entonces la posibilidad misma de la construcción de la teoría, contraponiendo a la idea de totalidad el concepto de fragmento.

Al pensar a la realidad como multiplicidad de discursos no hay posibilidad de construir una perspectiva que pueda contenerla.

Este planteo lleva al cuestionamiento de cualquier visión totalizadora ya que desde la perspectiva moderna, la misma conduce necesariamente a una rigidez que no puede integrar en definitiva lo heterogéneo. Es por ello que se critica los grandes relatos de las filosofías de la historia (presentes en la Ilustración, el idealismo alemán, el marxismo), acusándoles de discursos cerrados e inútiles a la hora de dar cuenta de una realidad más problemática y más ambigua de lo que cualquier sistema omnicomprensivo pueda explicar. Debido a la pluralidad de sentidos que se puede interpretar de esa realidad, es imposible reivindicar la primacía de un sentido único para su comprensión.

Esta postura libera a los pensadores posmodernos de la necesidad de confrontar sus visiones con la realidad, los libera del compromiso ideológico con el presente y de la necesidad de dar cuenta de la propia consistencia interna de sus relatos. No están constreñidos por el imperativo de buscar soluciones a los problemas de su época ya que con la ausencia de la idea de totalidad se desvanece la posibilidad de una jerarquización de los relatos.

Por esto se decreta el fin de las utopías, las cuales se conciben frecuentemente desde la perspectiva posmoderna como planteos dogmáticos y limitados, sino totalitarios.

Apelar a una utopía se entiende como la apelación a un orden preestablecido, acabado, resuelto, indiferente a la posibilidad de construcciones de opciones diferentes.

El impacto de los discursos y concepciones posmodernas en la Latinoamérica a tenido efectos poco felices. Tres décadas de políticas públicas, han tenido como objetos, el achicamiento del Estado, el desplazamiento de la política y la imposición de una única visión del mundo. Estas explican gran parte de la realidad:

Ø Un Estado Ausente.

Ø Una justicia ineficaz.

Ø Una fuerte crisis de representación: que se expresa en el desmoronamiento de los partidos mayoritarios.

En este rincón del mundo, el capitalismo no necesitó de la democracia ni la democracia se circunscribe a un modo particular de apropiación de la naturaleza.

En América Latina y en particular en nuestro país, los elevados índices de pobreza y desempleo son una realidad incuestionable sobre la cual no parece haber soluciones a corto plazo. La idea del fin de la sociedad del trabajo que parece sostenerse en una suerte de dispositivos teóricos - metodológicos, que disocian la política del sujeto en cuanto constructor de su historia. Ha perdido centralidad una forma de ejercer el trabajo, hoy pierden centralidad las categorías de “formal” y “ estable” en la medida que hoy se formaliza lo que antes era precario, llevando a una crisis de identidad.

Las nuevas tendencias del trabajo van determinando un nuevo modo de vida, inestable e inseguro. Los derechos del trabajo son desreglamentados y flexibilizados, y dotan al capital del instrumental necesario que contribuye decisivamente a adecuarse a su nueva fase de expansión.

La “mundialización” del capital constituye una nueva sociedad global, un modelo societario que estaría superando las relaciones capitalistas de propiedad, producción y distribución. El capital trasciende las fronteras y se instala en lugares donde la fuerza de trabajo es más barata y donde se consigue evadir los controles de los Estados Nacionales.

En América Latina en especial, la apertura indiscriminada de los mercados nacionales provoca una competencia feroz generando la quiebra de miles de pequeñas y medianas empresas. El problema de la deuda externa y las políticas de ajuste estructural, la privatización de las empresas estatales y de los servicios públicos, la incorporación de las nuevas tecnologías, contribuyen a la expulsión de la fuerza de trabajo.

De esta forma se genera un crecimiento sistemático del desempleo y subempleo. Las políticas de flexibilización laboral agudizan la precarización del mercado de trabajo y degradan, progresivamente, las condiciones salariales.
Esta flexibilización implica altos niveles de desempleo estructural, una rápida destrucción y reconstrucción de las habilidades y calificaciones de la fuerza de trabajo, la declinación progresiva del poder sindical y una creciente desreglamentación de los derechos laborales. Y la generación de empleo es inferior a la destrucción del mismo.

La precarización del trabajo redunda en una mayor prolongación e intensificación de la jornada de trabajo, la tercerización y la ampliación del sector servicios. Por otra parte, se da un fenómeno de flexibilidad de los procesos de trabajo:

Ø Flexibilidad funcional: un trabajador cumple múltiples tareas.

Ø Flexibilidad numérica: sujeción a reglas de trabajo precario como el contrato temporario y el fin de los derechos sociales.

Ø Flexibilidad financiera: reducción de costos fijos.

Ø Flexibilidad espacial: descentralización territorial.

La idea de progreso técnico con la consecuente supresión de empleo estaría determinando la perdida de centralidad del trabajo, dejaría de ser un factor de socialización. El trabajo asalariado, con carácter estable y formal es dejado de lado para acoger el trabajo precario, tercerizado, del sector de servicios así como el desempleo masivo.

El antiguo Estado Benefactor, bajo el cual se garantizo una amplia cobertura de beneficios sociales para el conjunto de la población, dejo paso al Estado Mínimo necesario para la conformación del Mercado Máximo.(17)


Citas:

(1) CASTORIADIS, CORNELIUS. “El mundo fragmentado”, Ed. Altamira. Madrid 1989.

(2) FEYERABEND, PAUL. “Tratado contra el método”, Ed. Tecnos. Madrid 1981.

(3) HABERMAS, JÜRGEN. “La posmodernidad”.

(4) ARNASON, JOHANN. Caracteriza la posmodernidad por:
a) Rechazo de la visión global de la historia como progreso o liberación: Esta eliminación conduce al agnosticismo político.
b) Rechazo de la idea de una razón uniforme y universal: Pone en tela de discusión ¿todas las maneras de pensar son equivalentes o indistintas?.
c) Rechazo de la diferenciación estricta entre las esferas culturales: ejemplo arte y filosofía.

(5) Galileo afirmaba en sus obras que ciertos procesos pueden ser desprendidos de su conexión con la totalidad de la naturaleza, para así ser definidos y desarrollados matemáticamente. “El Paradigma Posnewtoniano”.

(6) LYOTARD, J., “La condición posmoderna. Informe sobre el saber”. Madrid, Cátedra, 1986.

(7) Clasificación de PARDO, RUBÉN. “Verdad e historicidad. El conocimiento científico y sus fracturas”. Pág. 44.

(8) La comunidad de ideas en cuanto a la comprensión de la naturaleza (entre la antigüedad y el medioevo) se manifiesta en (dejando de lado la autoridad de las Sagradas Escrituras) el texto científico, a partir del cual se concibió el orden del universo en ambas épocas fue el mismo, “La Física de Aristóteles”. Y en buena medida su “Metafísica”.

(9) Newton prescribió reglas para reducir lo complejo a lo simple
Regla 1: Para explicar las cosas naturales se deben admitir solo aquellas causas que son verdaderas.
Regla 2: Adscribir las mismas causas a idénticos fenómenos.
Regla 3: Las propiedades de los cuerpos que no pueden ser aumentadas ni disminuidas deben ser tenidas por propiedades de todos los cuerpos.

(10) La literatura de ciencia ficción exhibe numerosos ejemplos de la desaparición del conflicto social a manos de una tecnología de gestión perfecta y de una naturaleza humana domesticada. Por ejemplo, “Un mundo feliz”, de Aldous Huxley.

(11) GONZALEZ, LUIS. “Neoconservadorismo, posmodernos y teóricos críticos”.
www.metapolitica.com.mx/meta/metapass/1/dossier.htm

(12) VON BEYME. “Teoría política del siglo XX”. Alianza Editorial, Madrid 1994.

(13) LECHNER, NORBERT. “Desafíos de un Desarrollo Humano: individualización y capital social”. Instituciones y Desarrollo, N° 7, noviembre 2000.

(14) GUGLIA, OSVALDO. Profesor de Etica de la UBA. “Las cosmovisiones omnicomprensivas del mundo, sean de carácter religioso, metafisico o ideologicos, o inclusive metafisicas laicas y seculares como el marxismo leninismo, han perdido absoluta vigencia”. Suplemento Ñ, Clarin. Domingo 2 de mayo, 2004.

(15) CASTORIADIS, CORNELIUS. “La democracia como procedimiento y como régimen”. Iniciativa Socialista N°38. Febrero 1996.

(16) RAWLS, J. “Ideas fundamentales del liberalismo político”. Agora, año 1, 1994.

(17) NOZICK, R. “Anarquía, Estado y utopía”. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 1998.

BIBLIOGRAFÍA:

CASTORIADIS, CORNELIUS. “El mundo fragmentado”.

LYOTARD, JEAN-FRANÇOIS. “La Condición Postmoderna”.

HABERMAS, JÜRGEN. "La Posmodernidad"

SOSA, RUTH. “¿Crisis de la sociedad del trabajo?. ¿O un nuevo sentido común posmoderno?”.

BORÓN, ATILIO. “La razón extraviada: la critica neoliberal y el Estado en los capitalismos contemporáneos”.

BORÓN, ATILIO. “Estadolatría y teorías estadocéntricas”.

BORÓN, ATILIO. “La sociedad civil después del diluvio neoliberal”.

HELER, MARIO. “La posmodernidad o una interpretación falaz”.

ACQUARONE, ALICIA y CALERI S. “Ciudadanía e identidad”.

PARDO, R.. “Verdad e historicidad. El Conocimiento científico y sus fracturas”.

PISCITELLI, A. “El paradigma postnewtoniano”

COSTA, IVANA. “¿Para que sirve la filosofía?”.

BERMAN, MORRIS. “El reencantamiento del mundo”.

Comentarios

esplendido el libro de sebreli con este titulo.No al relativismo cultural y si a los valores grecolatinos y cristianos de occidente.El islam es el yugo mas pesado que pude soportar un pueblo,esto lo dijo renan hace siglo y medio y tiene vigencia absoluta

esplendido el libro de sebreli con este titulo.No al relativismo cultural y si a los valores grecolatinos y cristianos de occidente.El islam es el yugo mas pesado que pude soportar un pueblo,esto lo dijo renan hace siglo y medio y tiene vigencia absoluta

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