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Entrevista con Jesús Martín-Barbero

Esta entrevista tuvo lugar el 3 de diciembre de 2001 en la ciudad de Guadalajara (México) y fue realizada por Catalina Gaya y Marta Rizo del Observatorio de Migración y Comunicación.

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Jesús Martín-Barbero realizó sus estudios de doctorado de Filosofía en la Universidad de Lovaina y de postdoctorado en Antropología y Semiótica en París. Ha sido profesor visitante de la Cátedra UNESCO de Comunicación en las Universidades de Puerto Rico, Autónoma de Barcelona, Sao Paulo y en la Escuela Nacional de Antropología de México. Fundó el Departamento de Comunicación de la Universidad del Valle (Colombia), del que fue director.

Ha sido presidente de ALAIC, miembro del Comité de Políticas Culturales de CLACSO y miembro del Comité Consultivo de FELAFACS. Asesor de las revistas Telos (Madrid), Sociedad (Buenos Aires), estudios sobre Culturas Contemporáneas (Colima), Diálogos de la Comunicación (Lima), Travesía (Londres) y Signo y Pensamiento (Bogotá).

Catalina Gaya y Marta Rizo: En uno de sus últimos textos, usted define la
globalización como una mezcla de pesadillas y esperanzas. ¿Cuáles serían las
pesadillas y cuáles las esperanzas?

Jesús Martín-Barbero: Desde que escribí ese texto han pasado cosas que me
han demostrado que la relación entre pesadillas y esperanzas es más compleja
de lo que yo pensaba. Son muchos y muy diversos los procesos que, de alguna manera, se entrelazan con dinámicas contradictorias en eso que llamamos globalización. Procesos que además no van en la misma dirección, que tienen
ritmos muy diversos y que se articulan en algunos momentos. No es fácil
separar lo que hay de pesadillas y lo que hay de esperanzas. El proceso que
más densamente articula a los otros es eso que Manuel Castells llama ³Revolución Informacional². La pesadilla tiene que ver con el hecho palpable, sobre todo en América Latina, de que la globalización camina hacia una mayor exclusión social, cultural, de países, organismos, instituciones, millones de personas, etc. Esto se debe a la orientación neoliberal de este fenómeno.

Considero que la primera dimensión de la pesadilla es que ahora América Latina está mucho más dividida, enfrentada a la pesadilla que es el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA). Esta propuesta norteamericana es puro libre comercio y no quiere saber nada de dimensiones políticas y sociales, ni culturales. Parecería que no queda más futuro que seguir divididos y ser absorbidos individualmente, o bien ser absorbidos como continente. Otra dimensión de la pesadilla de la globalización es esa que ya percibíamos, pero que se ha hecho más intensa después del bombazo del 11 de septiembre. Se trata del crecimiento, acumulación, intensificación del resentimiento, de odio, rabia, ante esta explotación, ante esta exclusión. Esto no tiene nada que ver con Bin Laden, que representa un fanatismo religioso, como hay tantos y, claro, un fanatismo muy peligroso. Pero de alguna manera emerge detrás de todo esto la dimensión de desesperación y rabia que va a ir acumulándose en paralelo a la exclusión social y cultural.

Entre las esperanzas, está todo lo que significa la mundialización de lajusticia haciendo que la primera figura de lo que sería un gobierno del mundo se esté dando en términos de justicia, de que ya no se pueda escapar a la solidaridad mundial para construir tribunales, instituciones. Estas instancias no sólo son capaces de castigar a los más conocidos, sino también de obligar a los gobiernos de cada país a hacer cosas que no harían por sus propias lógicas. Hay una presión mundial: lo que no se está haciendo desde la ONU, manejada sólo por unos pocos países, se está dando en esta convergencia y entrelazamiento entre instituciones locales y mundiales.

Junto a eso, hay una densificación de las redes sociales. Por ejemplo, en
América Latina cada vez hay más emisoras comunitarias que se están bajando
programas de radio de otros países. Se está dando, por tanto, un intercambio enormemente enriquecedor. Éste es otro hecho esperanzador de democratización. Aquí la tecnología juega a favor de la esperanza.

C.G. y M.R.: Ante este panorama de globalización, ¿cómo se está dando este revivir de lo local?

J. M.-B.: Sin duda se está dando un revivir de lo local. Pero un revivir que
no es mera reacción. Hay identidades reactivas, que tienden a
fundamentalismos y a guetos, y hay identidades proactivas. En nuestros
países la mayoría están ligadas a proyectos de acción, a pesar de las
situaciones tan extremas como los conflictos bélicos. Hay una especie de
saber práctico, de nuevo sentido común, en este exponerse a otras culturas.
Así, a partir de este exponerse, lo local está saliendo de la exclusión.

Estados Unidos aún tiene la hegemonía en el campo audiovisual, pero creo que
no se está formando una única cultura global; lo que se está dando es una
transformación muy fuerte de las culturas locales. Es decir, las condiciones
de existencia de las culturas locales son distintas, están mucho más
expuestas, se han vuelto más vulnerables. A la vez, estos cambios las están
empujando a la imaginación, con lo que hay un fortalecimiento de la
dimensión creativa frente a la conservadora. Para estas culturas locales, la
mejor manera de sobrevivir es transformarse.

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C.G. y M.R.: Los cambios a nivel local y global requieren un replanteamiento
de las políticas culturales. ¿Se puede hablar de una transformación de estas
políticas?

J. M.-B.: Las políticas culturales se están modificando muy lentamente, muy
a trompicones, muy detrás de la realidad y muy atadas a los compartimentos
que traza todavía la política formal. Me refiero a la relación educación,
cultura y comunicación, en la que la educación ocupa un lugar estratégico.
Cualquier política cultural, de comunicación o educativa debe tener en
cuenta las otras dimensiones. Por ejemplo, para hacer una política educativa
hay que tener en cuenta la transformación tecnológica y los cambios en la
idea de cultura. Lo que pasa actualmente es que cada Ministerio va por su
cuenta, convirtiéndose así en un feudo de poder político. No hay un
acompañamiento. Por otra parte, nuestros gobiernos, y me refiero a América
Latina, todavía no han podido asumir las posibilidades de unas políticas que
no sean sólo hacer leyes y que supongan negociaciones con diversos actores
del mundo cultural, político, económico, etc. Hacer política es negociar con
el actor mercado, pero también con el actor social: fundaciones, ONG,
actores independientes, etc. Esto hace, por ejemplo, que en América Latina
no podamos ver el cine que se hace aquí, sólo el que logra entrar en los
grandes circuitos comerciales. En cada país, en México, Colombia, Perú, etc.
hay pequeñas distribuidoras independientes.

Realmente, el ámbito político necesita cambiar mucho en cuanto a cultura política, en cuanto a concepción de lo que es hacer política hoy. He encontrado en Cataluña, en los políticos, una noción de mercado-estado, público-privado, que echo mucho de menos por aquí. Primero, porque hay una noción en lo privado de las funciones públicas. Y segundo, porque en lo público hay un saber negociar con el ámbito privado. En América Latina aún tenemos una separación maniquea entre lo público y lo privado. Lo público es sinónimo de corrupción, de
ineficacia, ¡como si en el ámbito privado no hubiera corrupción! Es la política la que tiene que cambiar mucho para hacerse cargo de las nuevas dinámicas de la cultura.

C.G. y M.R.: Hasta el momento hemos visto que tanto la dimensión local como la global están transformándose. ¿Cómo se ubica la cultura nacional en este contexto de cambio?

J. M.-B.: La cultura nacional está cada vez más desubicada. El caso
colombiano ofrece una situación muy peculiar. Hay un gran movimiento, no
identitario, no dirigido por nadie, que es cada vez más consciente de que en
la cultura están muchas de las dinámicas que pueden sacar al país de la
situación de desgarramiento. Evidentemente, este proceso sucede en otros
países, pero en Colombia, por su situación extrema, se hace más visible.

C.G. y M.R.: ¿Hasta qué punto la desubicación de lo nacional se puede
explicar por la redefinición de las identidades?

J. M.-B.: Esa es la clave. Indudablemente es la noción de identidad la que
se tiene que desarrollar. Hasta hace unos años, si a alguien se le
preguntaba Otú quién eres¹, la respuesta más común iba ligada a la
nacionalidad ­Osoy español¹, Osoy colombiano¹, etc.-. Era la identidad por
antonomasia. Ahora uno puede responder diciendo: Osoy mujer¹, Osoy
homosexual¹, Osoy creyente¹, Ome gusta el fútbol¹, etc. La identidad ya no
es una, sino que está formada por múltiples dimensiones. La identidad que se
pone por delante es distinta según con quién se esté hablando. Claro que
esto es consecuencia del descolocamiento de los estados nacionales. Las
condiciones de existencia de los estados nacionales cambian radicalmente por
las alteraciones en su capacidad de decisión. Por ejemplo, el Estado español
se agarra del campo de la educación porque éste es el único que le queda. Se
le ha escapado de las manos la economía ­la manejan desde Bruselas-, y la
cultura queda en manos de las industrias culturales. ¿Qué le queda al
Estado? Creo que un buen ejemplo de esto lo tenemos en la ley de
universidades promulgada por el Ministerio de Educación español, que es
absolutamente troglodita, franquista y centralista. Por tanto, la cultura
cada vez más está presionada por las dinámicas de globalización, y a la vez,
los individuos ya no viven la identidad de manera monoteísta ni desde lo
nacional ni desde ninguna otra instancia.

C.G. y M.R.: Podemos decir, entonces, que la política nacional se aleja de
la sociedad civil.

J. M.-B.: El Estado nación se ha quedado chico para las cosas grandes y
resulta grande para las cosas chicas. La política nacional no está sabiendo
reubicarse en este nuevo espacio que es el mundo. La categoría central de
las ciencias sociales durante el último siglo y medio fue la de
Estado-nación, y esto no es malo; pero ahora esta categoría no está sabiendo
reubicarse, dada la fuerza que están tomando las culturas locales, y la
reconfiguración de las identidades subjetivas. Lo que esto tiene de
preocupante sobre todo en los países de América Latina es que la
desarticulación de lo nacional no es compensada a otro nivel, como es lo que
sucede en Europa: en la que los países viven una compensada estabilidad por
la existencia de la Unión Europea. El problema es que el desmantelamiento de
lo nacional en América Latina es muy ambiguo: por un lado, libera las
energías de lo local, posibilita contactos a nivel mundial; pero por el
otro, hay decisiones que no se pueden tomar desde otras instancias que no
sean los Estados. Y debilitar el Estado es debilitar lo público.

C.G. y M.R.: Se produce, pues, una doble desarticulación por parte de los
estados de América Latina. No trabajan lo público a nivel político, pero
tampoco a nivel social. La situación en Europa es distinta: el Parlamento
Europeo goza de una cierta legitimación en temas como la justicia, el
terrorismo, los derechos humanos, etc.

J. M.-B.: En Europa, lo nacional pierde capacidad de adaptación, pero la
pierde en función de otro nivel de delegación desde donde actuar: un nivel
supranacional. Lo peligroso en América Latina es que la debilitación del
Estado se produce solamente a favor del mercado. Éste es el único que sale
ganando. De algún modo, lo local también gana, pero se encuentra muy preso
de los viejos caciquismos territoriales, que también debilitan lo público.

C.G. y M.R.: Los medios juegan a dos bandas: por un lado, contribuyen a la
diversificación de lo local, y por el otro, proporcionan cada vez más imágenes de otras partes del mundo. ¿Qué papel cree que juegan los medios de comunicación en la desubicación de los estados nacionales?

J. M.-B.: Aunque los medios juegan a estas dos bandas, deberíamos distinguir
un papel específico para cada medio. No es lo mismo lo que hace la
televisión, lo que hace la prensa y lo que hace la radio. Yo diría que lo
que sigue siendo más nacional en el sentido tradicional es la prensa; en
ésta todavía están los debates nacionales, a pesar de la fuerte presencia de
lo internacional y la cada vez mayor presencia de lo local. La prensa es
todavía la que, con muchos cambios, refleja el ámbito de la política, el
ámbito de lo nacional. Supone el viejo orden renovado, pero todavía es el
espacio de lo nacional. La televisión es la que está al lado de lo mundial,
no sólo en términos de contenido, sino sobre todo en términos de formatos,
lenguajes, géneros, etc. Hay mucha más hegemonía norteamericana en el mundo de la televisión que en ningún otro. La televisión vive una contradicción
importante: por un lado, es la más vigilada por el Estado, porque es la que
más penetra en los hogares; por el otro, es el medio que muestra en mayor
medida los cambios de costumbres, las modas, los modos de vivir y actuar,
etc. Es decir, la televisión pone otro espacio, un espacio del mundo, un
espacio global, con tintes locales, con figuras locales de lo global, etc. Y
después está la radio, que es muy distinta en Europa que en América Latina.

La radio es una mezcla, es el lugar más híbrido. En el panorama de la radio
se aprecia un crecimiento de emisoras locales, aunque todavía persistan las
grandes cadenas nacionales. La radio es un medio globalizador, sobre todo en
el ámbito de la música. Es el medio más híbrido y más poroso, ya que en él
permean las tres dimensiones: juega a lo local muy fuerte, mantiene las
cadenas nacionales y, por último, se abre a lo global a través del mundo de
la música, y crecientemente también el de la información.

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C.G. y M.R.: ¿Cómo cree que vive el ciudadano esta doble convivencia de lo
global y lo local en los medios? ¿Cuál cree que es el papel de los medios en
la redefinición de identidades?

J. M.-B.: Los medios de comunicación juegan un papel relativo en la
redefinición de la identidad. Yo he sido muy reacio a atribuir un papel
excesivamente fuerte a los medios. Creo que una cosa son los medios en
Estados Unidos, donde la vida colectiva es mínima y las personas viven muy
solas, y otra en América Latina, donde la vida colectiva es mucho más fuerte
a pesar de la violencia. Hay que decir que mucho de lo que se ha dicho sobre
el poder de los medios se escribió en Estados Unidos, el país en el que los
medios eran más poderosos. En América Latina, el papel de los medios en la
vida real es relativo. La gente puede dar la sensación de que atribuye a los
medios un poder que en realidad no es tanto. La simulación, como práctica
cotidiana, es muy importante en estos países. Los medios tienen el poder que
les otorga la gente, influyen en la medida en que son espacio del
reconocimiento de los vacios que deja la política y la Cultura con
mayúscula.

Los medios de comunicación juegan un papel muy importante de modernización de las costumbres, con todo lo que esto tiene de contradictorio, dado que el discurso mediático es reanudable, reapropiado y reconfigurado. La reconfiguración de la identidad se produce, sobre todo, en la gente joven. En América Latina, los jóvenes empiezan a vivir una situación de crisis de la familia, del trabajo y de la política, los tres mundos de los que antes extraíamos el sentido de la vida individual. Hoy estas tres dimensiones empiezan a caer, y esto hace que los jóvenes estén más expuestos a los discursos mediáticos. No es que los medios tengan más fuerza, sino que los jóvenes los viven con mucha más intensidad. El mundo de la música es el ejemplo más claro.

C.G. y M.R.: Tratando un ejemplo concreto que vincule juventud y discursos
mediáticos, ¿hasta qué punto podemos considerar que los medios de
comunicación son motores de salida de los jóvenes migrantes?

J. M.-B.: Yo hablo de reconocimiento, porque el concepto de representación
es mucho más racionalista. Es decir, hay que analizar cómo se ven
reconocidos los jóvenes, los homosexuales, las mujeres, etc., en el discurso
de los medios. En la medida en que los medios de comunicación son capaces de
crear sinergias entre las diferentes direcciones que están en juego, pueden
polarizar esas energías y ponerlas en una cierta dirección, considero que
los medios son actores importantes en las dinámicas del cambio social. En
este sentido, las migraciones son uno de los fenómenos más ambiguos, porque
suponen un vivir casi sin anclaje. En general, las culturas de los jóvenes
tienen muy poco de anclaje, aunque su relación con lo local sea muy parecida
en lugares distintos. La vida de los jóvenes no está sólo en el barrio, está
en muchos otros sitios.

Aquí podemos recuperar la idea de Margaret Mead de que no hay sólo migraciones en el espacio, sino también en el tiempo. Antes de radicar en otro espacio físico, los jóvenes ya han migrado a otras temporalidades. Los jóvenes habitan en un lugar en el que son conciliables una serie de dimensiones de lo real y lo imaginario, que para los adultos eran inconcebibles. En la actualidad, la gente joven es capaz de convivir con una serie de dimensiones muy diferentes, sin sentirse que con eso se provoca un cambio social, una revolución. Hoy las luchas de los jóvenes son personales: la experiencia no es de cambio del mundo, sino de cambio de la vida.

C.G. y M.R.: ¿Cree que este convivir con dimensiones tan distintas se da en
mayor medida en el espacio urbano?

J. M.-B.: Evidentemente, la ciudad es la mezcla de dos cosas: de lo ciudadano y de lo urbano. Lo urbano tiene mucho más que ver con la inserción en lo global. La ciudadanía tiene que ver con nuevas formas de hacer política, que no tienen que ver con la vida de políticos, sino con la de los ciudadanos. Esto enlaza con lo que Michel Maffesoli ha denominado ³nuevas formas de estar juntos². En la ciudad, se produce una recreación de la comunicación, ya que se reformulan los espacios y los tiempos de las relaciones sociales. Es indudable que el mundo urbano es un mundo conductor en el que se catalizan y cuajan una serie de mezclas. Además, el mundo urbano tiene un ingrediente importante que es la devaluación de la política del gobierno nacional. La ciudad todavía permite ciertos tipos de rangos, se caracteriza por una enorme complejidad que promueve nuevas formas de comunicación. Aquí deberíamos preguntarnos: ¿Cómo hacer que el espacio público sea un espacio en el que la gente produzca cultura?

C.G. y M.R.: Las ciencias de la comunicación han parcelado sus objetos de
estudio promoviendo análisis que no toman en cuenta ni el contexto social ni
el sujeto investigador, y centrándose en los medios de comunicación como
actores descontextualizados. ¿Cree que la inexistencia de estudios
transdisciplinares ha sido un obstáculo para una comprensión en profundidad
de los fenómenos comunicativos?

J. M.-B.: Yo diría que en América Latina hemos tenido mucha más libertad
intelectual, como la que me permitió cuestionar la visión de los medios como
objetos de estudio descontextualizados. La mayoría de la gente que en los
últimos 20 años ha liderado tanto los estudios culturales como los de
comunicación no son comunicólogos; son filósofos, antropólogos, sociólogos,
etc. Yo diría que en este momento hay una situación muy difícil porque, a
pesar de que la transdisciplinariedad está ganando en el mundo de la
investigación, no lo está en las escuelas y los planes de estudio de
comunicación. No es a través de la transdiciplinariedad que la academia y la
política piensan la complejidad de los fenómenos sociales.

C.G. y M.R.: La necesidad de un abordaje complejo de la realidad social
supone la participación activa de varias instancias sociales, entre las que
se encuentran las universidades. ¿Cómo están viviendo las universidades
estos cambios?

J. M.-B.: Las universidades están viviendo una desubicación tan fuerte como
la que viven los gobiernos nacionales. En el campo de la comunicación y la
cultura se produce una marcha atrás. El mercado absorbe a los profesionales,
y las universidades se encaminan a las necesidades del mercado. No es que
eso es que sea insano; lo insano es que sólo haya eso. Hay una punta de
lanza de la investigación que va en la dirección del pensamiento complejo,
que no desprecia las estadísticas pero que sí aprecia la necesidad de hacer
investigación cualitativa adaptada a los ritmos de la sociedad. Aún así, se
da una situación nefasta por dos cosas. Primero, el mercado cada vez más
dicta lo que debe ser pensado. Segundo, el conocimento se desocializa ante
la dimensión práctica de la vida: hay una pérdida del horizonte social de la
carrera de comunicación, que enseña a competir más que a reflexionar y
proponer, a cuestonar e innovar.

Fuente: Tomado de Portalcomunicación.com

En Iniciativa de la Comunicación desde 03/05/2002
Adelaida Trujillo

Comentarios

Soy estudiante de Ciencias de la Comunicación en Montevideo, Uruguay.
Estoy realizando una tarea de Investigación y estoy interesado en saber cual es el e-mail del Dr. Jesús Martín Barbero con fines académicos.
Desde ya muchas gracias.

Les agradecería me proporcionaran el correo electrónico del señor Barbero, dado que necesito enviarle unos ejemplares de revistas donde sale publicado un artículo suyo.

Muchas gracias.

señor martin barbero:
estamos realizando un trabajo escolar sobre su estudios y necesitamos su ayuda para reforzar la informacion obtenida.
necesitariamos claramente especificado cual es su objeto de estudio, su metodo, el nombre de su teoria y el contexto social en el cual trabaja.
desde ya muchas gracias,
alumnas del instituto laura vicuña, san nicolás.

p.d: es URGENTE!!

señor martin barbero:
estamos realizando un trabajo escolar sobre su estudios y necesitamos su ayuda para reforzar la informacion obtenida.
necesitariamos claramente especificado cual es su objeto de estudio, su metodo, el nombre de su teoria y el contexto social en el cual trabaja.
desde ya muchas gracias,
alumnas del instituto laura vicuña, san nicolás.

p.d: es URGENTE!!

Por favor, necesito el mail del Dr. Barbero.
Hacerlo llegar a mi dirección de mail.
Desde ya, muchas Gracias.

Por favor necesito el e mail o tetéfono del Dr. Barbero para invitarlos a un evento en Brasil, enviarme los datos a mi correo. mil gracias

como colombiano en el exterior, activista de la solidaridad internacional y trabajdor de los temas de la globalización publico desde hace unos meses la revista de interculturalidad y contrainformación "Ojal / Knopfloch" en Alemania (todo en español y en alemán). Talvez al señor Barbero le parezca interesante darle una mirada y difundir el enlace. Háganle llegar el "link" por favor.
Atentamente,
mauricio isaza c.

Necesito el mail del Dr Barbero urgente por favor, hacerlo llegar a mi mail.

Necesito urgente comunicarme con el Dr Barbero, pero es urgente urgente!!!, para el Consejo de la Cultura de Chile. Porfavor enviar su correo o telefono donde ubicarlo, Muchisimas gracias

también necesito el correo del Dr Barbero
Agradezco lo haga llegar a mi correo
mil gracias

Necesito conocer el mail de Jesus Martin-Barbero para invitarlo a una conferencia en La Universidad del Zulia en Maracaibo, Venezuela. Se los agradeceria enormemente.
Lily

MUY INTERESANTE, necesito conocer el correo electrónico de JMB para conocer mas de cerca sus publicaciones mas recientes.

Gracias

carlosfcisneros@hotmail.com

Me interesa la entrevista, pero mas contactar al Dr. barbero para una o mas conferencias o audioconferencias sobre este tema tan interesante y otros para la facultad de Ciencias humanas y Educativas en la Unad en la ciudad de Sogamoso.

La nota de Rosario Apráez me deja saber que el Dr. Martín sigue siendo el mismo torbellino
de omnipresencia en todas partes, menos donde
uno lo está buscando. Durante los tres años que
fuí su alumno (para decirlo de alguna manera, por-
que si tuve el privilegio de verlo y escucharlo dos
veces fué mucho) le llamaba "el círculo de Borges"
(cuyo centro está en todas partes y la circunferen-
cia en ninguna).
Lo que más debo al magistral investigador es haber
logrado que a pesar de lo agobiante que a veces re-
sulta la carga de investigar, leer, escribir, mantener
un web site, publicar varios online magazines y ejer-
cer la profesión de lo que aquí llamamos Free lance
writer, nunca he permitido que eso me convierta en
una presencia cierta pero lejana para mis estudian-
tes. Cada vez que me siento tentado a cancelar por
un período mis conferencias con los estudiantes, el
recuerdo de mis frustraciones ante la fastidiosa au-
sencia permanente del Dr. Martín me conmina a no
relegar a segundo plano el ejercicio de mi vocación
prioritaria, que es la de enseñar.
Una de las tragedias de tolerar la vivencia bajo regí-
menes políticos fascistas es que la condición de inco-
municado a veces se convierte en producto de una
elección personal. Es imposible encontrar las direc-
ciones eléctronicas y enviarle textos, comentarios,
preguntas y- en general- mantenerse en contacto
con mentes de la estatura de Alejandro Ulloa, José
Hleap, Jesus Martin, Adolfo Leon Gomez, Elías Sevi-
lla y otros importantes personajes que dan lustre
y proyección a la Universidad del Valle.
Cualquier intento ha sido, es, y aparentemente será
en vano.
Están completamente incomunicados. Como a Tales
de Mileto, Aristóteles y Kant, se les puede leer, pero
no debatir o hurgar en las profundidades de su sabi-
duría, porque parecen vivir solo a través de su pro-
ducción intelectual, lo cual puede parecer una gran
maravilla, pero como decía Fassbinder lo peor que
puede hacer un intelectual es dejar que la fama lo
eleve tanto que termine demasiado lejos del alcan-
ce de los pobres patipelados condenados a limitar
nuestro conocimiento al de saber muy bien donde
estamos parados.

Necesito el libro Televisiony Melodrama de Jesus Martin Barbero y Sonia Munoz. Me ha sido super dificil encontrarlo.

Me podrian proporcionar el correo electronico del escritor Jesus Martin Barbero.

Muchas gracias,
Stefanie

ESTOY INTERESADO EN PROFUNDIZAR SOBRE EL TEMA "COMUNICACION-EDUCACION". SI CONOCEN ARTÍCULOS, TEXTOS Y SIMILARES, POR FAVOR INFORMARME. TAMBIÉN ESTOY INTERESADO EN EL MAIL DE JESUS MARTÍN BARBERO.
SOY DOCENTE FACULTAD COMUNICACION U.LUIS AMIGO

Apenas me apresto a leer con detalle la entrevista que, de suyo, me parece interesantísima. Martín - Barbero es uno de los autores guías de la cátedra que dicto en la Escuela de Comunicación Audiovisual del Politécnico Colombiano Jaime Isaza Cadavid, denominada Cultura y Medios, pero redenominada Culturas y Medios, con los estudiantes.
Me gustaría saber en qué consiste la cátedra Epistemología de la Comunicación, si acaso se trata de un espacio académico permanente o de algo distinto. Además le agradecería que me traduzca UNR, pues la verdad es que he quedado en las mismas.
Lo felicito por su esfuerzo y, desde ahora, me parece que su website puede ser un buen espacio de diálogo que propicie la reflexión en torno a nuestro quehacer comunicional o tal vez, ¿comunicológico?
Reciba mi saludo y agradecimiento.
Edgar Alonso Muñoz Delgado

Trabajo en la División de Bibliotecas de la Universidad del Valle, y estamos interesados en saber cual es el e-mail del Dr. Jesús Martín Barbero con fines académicos.

Gracias por su atención.

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Acerca de

Esta página contiene una sola entrada del blog publicada en Julio 9, 2003 4:45 PM.

La entrada anterior en este blog fue Manuel Castells.

La siguiente entrada en este blog es Desentrañando la complejidad.

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