"La hora de los hornos" de Pino Solanas

Ficha Técnica: La hora de los hornos
Argentina, 1966-68
Director: Fernando E. Solanas
Productor:Fernando E. Solanas
Guión: Octavio Getino y Fernando E. Solanas
Fotografía: Juan Carlos Desanzo
Música:Fernando E. Solanas
Montaje: Fernando E. Solanas, Antonio Ripoll y Juan Carlos Macías
Director de Producción: Edgardo Pallero
La hora de los hornos es un documental argentino filmado entre 1966 y 1968, dirigido por Fernando “Pino” Solanas, un realizador comprometido con las ideas marxistas y peronistas del momento. Empezó trabajando en la industria del cine gracias a sus colaboraciones componiendo sintonías para anuncios en radio y televisión. Esta formación musical quedará presente a lo largo de sus posteriores producciones cinematográficas.
Solanas no sólo es un director manifiestamente comprometido con sus ideas políticas, sino también un reflexivo teorista sobre cine. Junto con Octavio Getino (el otro realizador de la película) escribió el manifiesto “Hacia un Tercer Cine”, en el cual queda expresada la necesidad de un nuevo tipo de cine, un cine de compromiso político, un cine de destrucción (de las viejas formas) y de construcción (de las nuevas): el Tercer Cine.
La hora de los hornos está realizada precisamente bajo una premisa del ideólogo Franz Fanon: “debemos discutir, debemos inventar”. En la película, las palabras, las acciones dramáticas, las imágenes, están dispuestas de tal manera que desempeñan un papel revolucionario, se convierten en armas contra la opresión.
El film se presenta con una estructura de ensayo (el subtítulo es Notas sobre el neocolonialismo y violencia), dividido en capítulos o notas, auténticos párrafos numerados. Cuenta con tres partes, pero la más conocida, y sobre la que aquí estoy hablando es la primera. Su construcción celular requiere un importante trabajo de edición y montaje. Cada nota debe transmitir una idea, y todas esas ideas deben aunarse en una síntesis final. Solanas y Getino dicen al respecto: “Fuimos a filmar utilizando los rollos de película como libreta y la cámara como lápiz.”
En el montaje final, todas las imágenes están relacionadas con el texto, y toman de él su significado. Esto nos conduce a un film que se escribe a sí mismo, que nos presenta proclama tras proclama ya desde su mismo inicio.
La película, en su formato de documental, pretende mover a la gente a la acción, no busca espectadores, sino actores.
Al mismo tiempo, es una obra abierta, porque según sus autores lo más importante no es su proyección, sino la discusión a la que esa proyección ha de dar lugar (de hecho, en la segunda y tercera partes de La hora de los hornos, se producen vacíos o imágenes en negro para incitar a la discusión, al tiempo que se plantean preguntas). La película es también abierta en el sentido de que puede ser cambiada según los nuevos acontecimientos políticos o circunstancias históricas.
Así, la versión inicial de 1966 fue modificada al presentarse en Argentina en 1973. En 1966 la única solución contra la opresión imperialista parecía ser la lucha armada, y como símbolo de esta lucha, la película terminaba con un plano fijo del Che Guevara moribundo que duraba 4 minutos (una duración impensable en cualquier otro tipo de cine). Sin embargo, en 1973 se habían surgido vías políticas, y esta última imagen fue sustituida por un plano más corto del Che intercalado con otros planos de líderes políticos, tales como Juan Domingo Perón o Salvador Allende.

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Publicado por: Jorge Rafael Casco | Enero 15, 2008 11:41 PM