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¿Por qué releer El Anti-Edipo?

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por Luiz B. L. Orlandi*.


Luego de dedicarse, cada uno a su modo, a distintas configuraciones de problemas, el filósofo Gilles Deleuze (1925-1995) y el heterodoxo psicoanalista Félix Guattari (1930-1992), ya en el tercio final de sus vidas, fueron aproximados por la intensidad de los acontecimientos de Mayo de 1968. De ese acercamiento surgen obras que sorprenden debido a la potencia de sus ideas. En la primera de ellas, El Anti-Edipo (1972), es inmediatamente político el pensamiento que opera en una nueva teoría del deseo, razón por la cual Spinoza en el siglo XVII y Reich en el siglo XX son conectados por una pregunta atormentadora: ¿cómo alguien puede desear la servidumbre de sí mismo?

Algo tan atemorizante les impone a la sensibilidad y al pensamiento un esfuerzo inaudito hasta que surgen algunas ideas, como que talladas a fuego. Y los que leen este trabajo, ya sea de manera metódica o libremente, siempre encontrarán algo vertiginoso en ese combate urdido en el decurso de una amistad signada por los encuentros productivos.

Este libro es simultáneamente una extraordinaria y mutante confluencia de conceptos y un delta de derivas a través de variados dominios invadidos por la práctica de una transdisciplinariedad extremadamente original. Sucede que en sus encuentros, Deleuze y Guattari fueron tomados por la diferencia de potencial de un doble movimiento: el de la confluencia de sus respectivas creaciones anteriores y el de su renovado florecer en una exuberante multiplicidad de nuevas líneas del pensar, del desear, del sentir, del actuar, del vivir, del coexisir… Y en cada línea, la lectura descubre una nueva escritura, una nueva manera de leer, una liberadora necesidad de juntar diferentemente las cosas, o de separarlas, también diferentemente.

Con los libros que a partir de El Anti-Edipo ritmaron su compleja y mutua colaboración ―Kafka: por una literatura menor (1975), Mil mesetas (1980) y ¿Qué es la filosofía? (1991)―, Deleuze y Guattari les hacen propicios circuitos mentales decisivos a lectores de las más variadas formaciones. Ninguna de estas obras reemplaza a las demás, incluso porque la imagen del pensamiento que las inflama postula que la diferencia se conecta con la diferencia por medio de la diferencia: heterogénesis.

Podríamos reunir las tesis de El Anti-Edipo en algunos pocos temas: podríamos decir por ejemplo que el inconsciente funciona como una fábrica y no como un teatro, que el delirio o la novela son histórico-mundiales y no familiares, que existe una historia universal, pero es la historia universal de la contingencia. No obstante, tal resumen temático, si bien Deleuze lo habilita, nunca reemplazaría a las audiciones y visiones que la lectura experimentará en la oceánica movilidad de este libro tan ágil.

Sí, movilidad, porque el maquinismo pensado en todos los puntos del libro, ya sea en la discusión con psicoanalistas o en sus derivas por salvajes, bárbaros y civilizados, es irreducible al mecanismo de acoplamiento técnico de las piezas y al organicismo que el organismo les impone a los órganos. Irreducible, porque se refiere a funcionamientos dispares, como el del cuerpo sin órganos, a procesos de flujos y cortes de flujos activos en la naturaleza, en la sociedad, en el hombre. Y si hay en el libro una nueva teoría del deseo ―ya no sometido a la falta de algo, sino pensado como principio inmanente coextensivo a la productividad natural-social-histórica― es porque ese maquinismo, que irrumpe intempestivamente sea donde fuere, implica la variación intensiva de los encuentros, la exterioridad de las relaciones de cara a los términos relacionados, el estar juntos por la ausencia de ligazón necesaria, la efectiva realidad de las síntesis disyuntivas: el diferir de sí mismo. (Esta frase en bastardillas quizás sea una buena respuesta a la pregunta inicial.)


* Texto de solapa de su traducción brasileña de El Anti-Edipo [O Anti-Édipo]. São Paulo: Editora 34, 2010.

Traducción en castellano del texto: Damian Kraus

Foto: Luiz Orlandi, por Mariel Zasso, Campinas, 2009.

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