Rosario, Santa Fe, Argentina, 16 de Noviembre de 2006

La guerra contra el cuerpo

Integrantes:
Andrea Benedetti,
María Matos Mendoza Cardoso,
Indiara Matos Mendoza Cardoso,
GabrielaMuñoz.


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El envejecimiento es un proceso infinitivamente lento que escapa a la conciencia. Para la mayoría de los occidentales, envejecer, es librarse a un gradual trabajo de duelo que consiste en despojarse de lo esencial que fue la vida, en quitarle importancia a acciones apreciadas en otros momentos, de manera que lo simbólico resulta residual.

El sentimiento abstracto de envejecer nace cuando la mirada del otro deja de fijarse en uno, así también cuando ciertos acontecimientos o episodios reformulan a nuestra conciencia: una separación, ver crecer a los hijos, verlos irse, la llegada de los nietos, la jubilación, la desaparición de amigos, ver fotos de antes que remiten a una cara que no es mas de uno, los rostros transformados de los demás luego de una larga ausencia, entre otros.

La percepción común reduce al anciano a la percepción del cuerpo, especialmente en las instituciones, en donde los “viejitos” suelen ser cuerpos viejos, inútiles, que habían servido y que ya no sirven, cuerpos con los que no se sabe que hacer. El anciano no es mas su historia, no es mas un sujeto, es un cuerpo deshecho cuya higiene y supervivencia hay que asegurar.

Es así como la enfermedad y el dolor, que son ejemplos inherentes al hombre, pero provisorios, se asocian definitivamente al envejecimiento.

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Asimismo, la sociedad construye los estereotipos de belleza, cuerpo y salud, de tal forma que solo se valoran los cuerpos jóvenes, al extremo, que el paso de los años hay que disimularlo como sea y al costo que sea, existe un deseo de permanecer en este estado de la vida, de manera que las marcas que deja el tiempo en el cuerpo resultan inaceptables

De esta forma, la violencia contra las personas maduras se manifiesta contra sus sentimientos, en lo interno y, a través de su cuerpo y en la vida social, en lo externo.En la vejez, los ancianos son paralizados socialmente pues los “tiempos” establecen que es momento de retirarlos de los espacios reservados para la juventud, por lo tanto son limitados al hogar o a los asilos.

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Sin embargo, el cuerpo es una construcción social y cultural, no una realidad en si mismo, de manera que lo que es evidente en una sociedad asombra en otra o bien no se lo comprende. La visión expuesta anteriormente es propia de las sociedades occidentales, en cambio, para las sociedades orientales el cuerpo no se distingue de la persona, este no existe como elemento de individuación ya que el individuo no se distingue del grupo, y las materias primas que componen al hombre son las misma que le dan consistencia a la naturaleza.

Mujeres y hombres deberían ser siempre productivos, lo que hará que su vida sea en un futuro más rica en todos los ámbitos y por lo tanto no tengan que depender de nadie. Para ello, es necesario que cada persona tome su vida en sus propias manos y educarse para tener autonomía moral y económica, conocerse, aceptarse y amarse por sobre todas las cosas porque finalmente, se puede llegar a ser solos pero no solitarios.
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Editado por Indiara Matos a las 03:57 PM |
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