Rosario, Santa Fe, Argentina, 05 de Noviembre de 2006

¡La tercera no es la vencida!

Pastore, Maria Constanza
Perez, Mariel Paula
Queral,MarianelaMelanie
Vaccaro, Lorena Paola

cara.JPG
En la vida social, la vejez vive una relegación discreta que logre distinguir y que le da una ubicación en la vida social ordinaria. A veces el anciano lleva su cuerpo

Como un estigma cuya repercusión es mucho mayor, de acuerdo con la clase social a la que pertenece y según la calidad de aceptación del entorno familiar.

El anciano se mueve dentro de un campo simbólico, deroga los valores centrales de la modernidad: la juventud, la seducción, la vitalidad, el trabajo. La vejez traduce un momento en que la represión del cuerpo deja de ser posible, el momento en el que, el cuerpo se expone a la mirada del otro de un modo desfavorable. Hay una imagen intolerable de un envejecimiento que alcanza a todo en una sociedad que tiene el culto de la juventud y que ya no sabe simbolizar el hecho de envejecer o morir. El anciano avanza hacia la muerte y encarna a la vejez y a la muerte, que a su vez, encarnan a lo irreducible del cuerpo.

El envejecimiento.

foto 2.JPG

En el dia de hoy el hombre combate todo el tiempo con la huella de la edad y tiene miedo de envejecer por temor a perder su posición profesional y no encontrar empleo en el espacio comunicativo.

Hay una depreciación hacia uno mismo que finaliza en la minimización del territorio, hasta que solo queda un cuerpo inmóvil y casi inútil que necesita ayuda para la sastifaccion de las necesidades mas básicas.

El envejecimiento es un proceso insensible, lento que escapa de la propia conciencia, día a día, año tras año, se escapa el entendimiento, el tiempo se agrupa al rostro, penetra en los tejidos y disminuye la energía sin que nos demos cuenta.

Imagen del cuerpo.

La imagen del cuerpo es la representación que el sujeto se hace del cuerpo.

Gisela Pankow, distingue dos ejes sobre la imagen del cuerpo, en primer lugar, la forma, el sentimiento de unidad de las diferentes partes del cuerpo, de su conjunto como un todo, de sus limites en el espacio, en segundo lugar, el contenido, la imagen del cuerpo como un universo coherente y familiar en el que se inscriben sensaciones previsibles y reconocibles, pero a esto, además debemos de agregar un eje mas, el saber, es decir el conocimiento. Estos ejes son puntos de referencia necesarios que le dan al hombre la sensación de una armonía personal, de una unidad.

En lo que respecta a la persona que envejece se puede sumar un cuarto eje, el valor, la interiorización que el sujeto hace del juicio social respecto a los atributos físicos que lo caracterizan ( lindo/feo, joven/viejo, alto/bajo, flaco/gordo, etc.).

La mujer anciana pierde, socialmente, una seducción que se debía, esencialmente a la frescura que ella tenia en la juventud, en cambio, el hombre anciano, gana con el tiempo una fuerza de seducción cada vez mayor, ya que en el se valorizan la energía, la experiencia, la madurez. La vejez marca, desigualmente, a la mujer y al hombre en el juicio social.

La mirada del otro.

Por medio del cuerpo nos exponemos al trabajo del tiempo y de la muerte. Pero la imagen del cuerpo que el individuo se forja, se moldea de acuerdo con su paso de la vida; esta lo dispensa de una apreciación demasiado brutal del envejecimiento. Es sobre todo el otro el que envía, en espejo, como algo despreciado, la inscripción de la vejez.

llorar.jpg

El sentimiento de una ensomatosis( caída del cuerpo) no es un dato bruto, es la interiorización de un juicio que le quita valor a la vejez.

Las cosas del cuerpo y, sin duda, las del deseo, revelan la marca del tiempo. En cuanto a la mirada del otro deja de fijarse en uno, en cuanto se produce las suspensión mínima en la que se presiente, en un momento, el juego del deseo, entonces comienza la conciencia del envejecimiento.

El sentimiento abstracto de envejecer nace de la mirada del otro, a su vez, son secuencias al mismo tiempo sociales e individuales las que lo reformulan a nuestra conciencia: aniversarios, una separación, ver crecer a los hijos, verlos irse ver llegar a los nietos, la jubilación, la súbita desaparición cada vez mas frecuente de amigos, etc.

El sentimiento de envejecer viene siempre de otro lado, es la marca en uno de la interiorización de la mirada del otro. En fin, la vejez es un sentimiento.

La vejez por ser la ultima etapa en la vida, es muy difícil poder afrontarla y a su vez aceptarla como tal, en ella aparecen y desaparecen muchas cosas a las cuales el anciano estaba acostumbrado a tener, su belleza en la juventud, la energía, el cuerpo en si, cuando se llega a esta edad critica, todo esto de a poco se va perdiendo sin que uno se de cuenta, y se llega a la etapa del miedo, principalmente a la muerte.

Mas allá de que sea un periodo natural de la vida, el cual, todos algún día lo viviremos, o que ya lo vivimos, como bien decía, y es cierto que la vejez se condiciona a la mirada social y tanto los hombres como mujeres cumplen diferentes roles en esta etapa, ya sea el hombre como un ser mas sabio y seductor, y, la mujer, que se lamenta por haber perdido esa frescura en momentos mas tempranos, mas allá de todo esto, el anciano, debe de afrontar diferentes circunstancias, como la ida de sus hijos, la llegada de los nietos, la perdida de amistades, la jubilación que llega con la perdida del trabajo y con eso una perdida de vida social. Ser anciano, es una etapa muy decisiva en la vida, hay quienes la viven con plenitud aprovechando el tiempo libre y hay quienes la viven lamentándose por todo aquello que se ha perdido, ser anciano es un sentimiento, que lleva a la reflexión de la vida que se ha llevado.


Editado por Mariel perez a las 08:00 PM |
Comentarios (0) | Archivado en: [ Le Breton David ]

Trackback Pings


Comentarios
Publicar un comentario









¿Recordar información personal?



Negrita Itálica Subrayada Blockquote Enlaces email


IMPORTANTE: Para que su comentario sea publicado, tiene que escribir los números que ve en la imagen antes de pulsar el botón "Publicar".





Enviar por mail url del posteo

Correo electrónico (a quien envío):


Correo electrónico (remitente):




Optimizado para 800 x 600
Navegador Mozilla Firefox

© Fernando Irigaray, Marcelo de la Torre, Jorge Yunes,
Diego Rolle y Carlos Rossano (2002-2005)

dialogica-logo.jpg