Rosario, Santa Fe, Argentina, 06 de Noviembre de 2006

PERDIENDO LA JUVENTUD

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Integrantes:

Biolatto Paula
Puig Dubois Julieta
Puig Orgaz Cecilia
Salas Pamela

Todos los seres que somos parte de la población del mundo envejecemos con el paso del tiempo. Nuestro cuerpo y mente van cambiando de manera notoria y esto se aprecia en general ya que la persona anciana entra en crisis.

La vejez

Algunos psicólogos dicen que las crisis en la vejez abarcan tres áreas de la conducta: física, psicológica y social. Sin embargo es imposible determinar el orden en que se van afectando dichas áreas. Es indistinto.

Nos pareció importante destacar la importancia que tiene el entorno del anciano, para ayudar a que éste siga manteniendo salud física y mental.

Con respecto al área física se debe saber leer y decodificar qué mensajes está dando, cuál es el área que se esta expresando, qué es lo que desea transmitir a través de esa queja. Es de fácil observación ya que los síntomas más importantes son los sensoriales y los motores.

En lo social la pérdida de vínculos e interacciones con compañeros al producirse la jubilación, que trae aparejados cambios en la situación económica que se debilita. La autoestima se va deteriorando, aparece una gran inseguridad y extrañeza de su identidad. La persona cambia desde adentro y también desde afuera, desde donde devuelve una imagen desvalorizada de si mismo.

Es un momento en donde las pérdidas son muy significantes. Se debe dar de baja muchas cosas, como por ejemplo la juventud. Cuando se atraviesa un período estipulado de los 60 años, aparece el límite de la vida como preciso. Por lo tanto la persona se enfrenta al duelo de la vejez: su vida física y su vida mental.

Sin embargo muchas personas siguen conservando la energía psíquica y física que les permite seguir insertados en la vida cotidiana.

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La persona debe entender que no es un recuerdo fotográfico de hechos, lo cual va a permitir que se recicle el pasado reforzando la identidad y la autoestima. Muchas veces notamos que nuestros abuelos nos cuentan sus experiencias vividas y eso significa que desean trascender con su vida en los otros.

Se debe dar importancia a que todo este proceso de cambio, como ya mencionamos, trae aparejado el deterioro del organismo empezando a aparecer enfermedades que para la persona anciana son nuevas. Podemos citar la hipertensión arterial, la ateroesclerosis, la osteoporosis, el deterioro del sistema auditivo, entre otras. Sin olvidar el envejecimiento de la piel, la pérdida de masa muscular, el deterioro de la masa ósea que conllevan a cambios en la agilidad y el equilibrio.

A la “vejez “se la ha integrado como una rama de las Ciencias médicas, llamada Gerontología que nos permitió destacar cambios funcionales físicos y psíquicos de la senectud:

• Disminución de la capacidad de adaptación a los esfuerzos por modificaciones en las funciones digestivas, renal, respiratoria y cardiovascular. Disminuye irregularmente la fuerza muscular dependiente del modo de existencia de la persona.

• Cambios a nivel des sistema nervioso central ( alteraciones morfológicas metabólicas y neuroquímicas) por ejemplo: mayor lentitud en la velocidad de conducción y asociación del sistema nervioso. A medida que envejecen las células, aumenta en su interior la cantidad de lipofuscina.

• Disminución de la potencia sexual.

• Trastornos de la memoria; disminuye la memoria de fijación

• Disminución de al agudeza sensorial y sensitiva

• Declinación de la inteligencia fluida que permite resolver problemas nuevos

• Trastornos de la atención para concentrarse.

• Fallas en la capacidad de síntesis y relatos reiterativos

• Estrechamiento del campo de interés

• Tendencia a ceñirse a una actividad rutinaria

• Mayor serenidad emocional.


La vejez, como un período del ciclo vital, produce en muchos ancianos, estados de vulnerabilidad y aparece la necesidad de refugiarse en las rutinas repetitivas y de otros síntomas característicos de esta etapa que está próxima a la muerte y lo fundamental es la pérdida de reconocimiento que aparece notoriamente evidenciado en el entorno de la persona.

En esto tiene que ver, la calidad de aceptación del entorno de la familia. Hoy en la actualidad y más en nuestra sociedad, al anciano, no está considerado como persona útil y esto hace que el continente gris en el que se mueve, se constituya en el trabajo del envejecimiento. Seguramente al anciano, le parece que el camino a la senectud es un camino que recorre muy lentamente, viendo cómo su rendimiento y su salud, se va deteriorando día a día.


Para más información recomendamos consultar las siguientes direcciones:

• http://www.fda.gov/opacom/lowlit/smedold.html

• http://win.niddk.nih.gov/publications/personas_mayors.htm

• http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/004023.htm

• http://www.lanacion.com.ar/cienciasalud/nota.asp?nota_id=835100&origen=premium

• http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=788604&aplicacion_id=12

• http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=797357

• http://www.lanacion.com.ar/Archivo/nota.asp?nota_id=800034

• http://www.latinsalud.com/articulos/00452.asp

• http://www.latinsalud.com/articulos/00724.asp

• http://www.psicocentro.com/cgi-bin/articulo_s.asp?texto=art11004

Editado por Paula Biolatto a las 12:23 PM |
Comentarios (0) | Archivado en: [ Le Breton David ]

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