Ud. está en: MedLine > Una tumba para los Romanov >

"EL GENOMA HUMANO"

Integrantes:
Leishman, Mónica
Scoccimarra, Ruth
Tobar, Melisa
Torres, Liliana

MELISA5.jpg
El genoma humano, todo el conjunto de los genes humanos, viene empaquetado en veintitrés pares de cromosomas distintosMELISA3.jpg
. De éstos, veintidós pares están numerados aproximadamente por orden de tamaño, desde el más grande (número 1) al más pequeño (número 22), en tanto que el par restante consta de los cromosomas sexuales: dos grandes cromosomas X en las mujeres, un X y un pequeño Y en los hombres. En tamaño, el X se sitúa entre los cromosomas 7 y 8, mientras que el Y es el más pequeño.
El número 23 no es significativo. Muchas especies, incluidos nuestros parientes más cercanos entre los simios, tienen más cromosomas y muchas tienen menos. Tampoco los genes de un tipo y función similares se agrupan necesariamente en el mismo cromosoma.
Según David Haig el cromosoma 15 tiene toda clase de genes dañinos. Los cromosomas son después de todo, conjuntos de genes puramente arbitrarios.
El genoma se puede pensar como un archivo escrito en lenguaje genético de todas las vicisitudes e invenciones que habían caracterizado la historia de nuestra especie y sus ancestros desde el amanecer mismo de la vida.
Hay genes que no han cambiado mucho desde las primeras criaturas unicelulares que poblaban el lodo primitivo. Hay genes que se desarrollaron cuando nuestros ancestros eran como gusanos. Hay genes que deben de haber aparecido por primera vez cuando nuestros antepasados eran peces. Hay genes que existen en su forma actual debido simplemente a las recientes epidemias de enfermedades. Y hay genes que pueden utilizarse para escribir la historia de las migraciones humanas de los últimos miles de años. Desde hace cuatro mil millones de años hasta hace sólo unos cientos, el genoma ha constituido un tipo de autobiografía para nuestra especie que ha registrado los acontecimientos importantes a medida que ocurrían.

MELISA22.jpg
Cromosoma 9-Enfermedad
En el cromosoma 9 se halla un gen muy conocido: el gen que determina el grupo sanguíneo ABO. Los grupos sanguíneos han hecho su aparición en los tribunales mucho antes que las huellas dactilares del ADN. De vez en cuando, la policía tiene suerte y compara la sangre del asesino con la sangre encontrada en la escena del crimen. El grupo sanguíneo presume inocencia. Es decir, un resultado negativo puede demostrar tajantemente que tú no eras el asesino, pero uno positivo sólo puede insinuar que tú podrías ser el asesino.

En los tiempos de las huellas dactilares del ADN, la prueba forense del grupo sanguíneo es superflua. Los grupos sanguíneos tienen mucha más importancia en las transfusiones, aunque también de una manera totalmente negativa: recibir la sangre indebida puede ser fatal. Y los grupos sanguíneos pueden darnos una idea de la historia de las migraciones humanas, si bien, una vez más, otros genes les han sustituido casi por completo en esta función. De modo que podría pensarse que los grupos sanguíneos son más bien aburridos. Error. Desde 1990 han encontrado un cometido enteramente nuevo: auguran el conocimiento de cómo y por qué nuestros genes son tan distintos. Tienen la clave del polimorfismo humano.

El primero de los sistemas de los grupos sanguíneos, y el mejor conocido, es el sistema ABO. Se descubrió por primera vez en 1990 y originalmente tenía tres nombres de consecuencias desconcertantes: la sangre tipo I, según la nomenclatura de Moss, era la misma que la sangre de tipo IV según la nomenclatura de Jansky. La lógica se impuso poco a poco y la nomenclatura adoptada por el descubridor vienés de los grupos sanguíneos se hizo universal: A, B, AB, y 0. kart Lansteiner describió de esta manera tan expresiva el desastre que acarrearía una transfusión indebida:”todos los hematíes se aglutinan. Pero la relación entre los grupos sanguíneos no era sencilla. Las personas con sangre tipo A podían donar sin peligro a aquellas con A o AB; las que tenían B podían donar a las que tenían B o AB; aquellas con el tipo AB sólo podían donar a los que tenían AB; y las del grupo 0 podían donar a todo al mundo: por lo tanto, el grupo 0 se conoce como donante universal.

Hasta los años veinte no se empezó a comprender la genética de los grupos sanguíneos ABO y hasta 1990 no se descubrió el gen involucrado. A y B son versiones “codominantes” del mismo gen y 0 es su forma “recesiva”. El gen se encuentra en el cromosoma 9, cerca del extremo del brazo largo. Su texto tiene la longitud de mil sesenta y dos “letras”, dividido en seis exones –“párrafos”- cortos y uno largo diseminados a lo largo de varias “páginas” del cromosoma: dieciocho mil letras en total. Se trata de un gen de tamaño mediano, interrumpido por cinco intrones bastante largos. El gen constituye la receta de una enzima, la galactosil transferasa, una proteína que tiene la habilidad de catalizar una reacción química.

La diferencia entre el gen A y el gen B la constituyen siete de las mil sesenta y dos letras, de las cuales tres son sinónimas o silenciosas: es decir no afecta al aminoácido elegido en la cadena proteica. Las cuatro letras importantes son las 523, 700,793 y 800. En las personas con sangre tipo A estas letras son C, G, C, G. En las que tienen sangre tipo B son G, A, A, C. Algunas personas tienen ciertas letras del A y ciertas letras del B, y existe una rara versión del tipo A en la que falta una letra cerca del extremo. Pero estas diferencias son suficientes para que la proteína sea la bastante distinta como para causar una reacción inmune a la sangre indebida.

Comparado con el gen A, el grupo 0 tiene solamente un único cambio ortográfico, pero en vez de una sustitución de una letra por otra, es una delación. En personas con sangre tipo 0, en general falta la letra número 258, que debería ser una “G”. Su efecto es trascendental porque causa lo que se conoce como una mutación de desplazamiento de la pauta de lectura, que tiene graves consecuencias. El código genético consta de palabras de tres letras y no tiene puntuación. Si le falta una sola letra al principio del mensaje, todo el mensaje subsiguiente expresa algo completamente diferente. Se elabora una proteína distinta con propiedades distintas. La reacción química no se cataliza.

Las personas con grupo sanguíneo 0 no se encuentran en situación de desventaja en ninguna profesión. No tienen más posibilidades de tener cáncer, de no ser aptos para el deporte, de tener poca habilidad musical o algo parecido. En el apogeo de la eugenesia, ningún político exigía la esterilización de la gente con el gripo sanguíneo 0. En realidad, lo extraordinario de los grupos sanguíneos, lo que les ha hecho tan útiles y tan neutros políticamente, es que parecen ser completamente invisibles; no se correlacionan con nada.

Pero es ahí donde las cosas se ponen interesantes. Si los grupos sanguíneos son invisibles y neutros, entonces, ¿cómo evolucionaron hacia su estado actual? Cuanto más detenidamente observan los científicos cómo cambian las proteínas, más deducen que la mayoría de los cambios no influyen sobre el “sitio activo” en el que la proteína realiza sus artimañas químicas. Entre un grupo de criaturas y otro, una proteína ha sufrido doscientos cincuenta cambios genéticos desde el período cámbrico, si bien sólo seis de ellos son de alguna importancia.

Pero hoy día sabemos que los grupos sanguíneos no son tan neutros como parece. Y desde luego hay una razón para ello. Desde principios de los años sesenta, se empezó a poner de manifiesto que había una relación entre los grupos sanguíneos y la diarrea. Los niños con sangre de tipo A caían víctimas de ciertas clases de diarrea infantil, pero no de otras. Los niños con sangre del tipo B caían víctimas de otras clases; y así sucesivamente.

A finales de los ochenta, se descubrió que la gente que tenía el grupo 0 era mucho más propensa a la infección del cólera. Después de docenas de estudios, los detalles empezaron a diferenciarse más. No sólo son propensas las personas con sangre del tipo 0, sino que aquellas con el A, B y AB tienen diferentas grados de susceptibilidad. Las más resistentes son las que poseen un genotipo AB, seguidas por el A y después por el B. Todas éstas son mucho más resistentes que las que tienen el 0. La resistencia de las personas AB es tan fuerte que prácticamente son inmunes al cólera. Sería irresponsable decir que la gente con sangre del tipo AB puede beber sin peligro cualquier tipo de agua, lo cierto es que se contagiarán con la bacteria Vibrio que causa el cólera y si ésta se instalara en su intestino, no tendrían diarrea.

Nadie sabe todavía cómo protege el genotipo AB esta enfermedad, una de las más virulentas y mortales de la especie humana, pero ofrece a la selección natural un problema inmediato y fascinante. Cada uno de nosotros posee dos copias de cada cromosoma, de modo que las personas A son realmente AA, es decir, tiene un gen A en cada uno de sus cromosomas 9, y las personas B son realmente BB. Una población que sólo tiene estos tres grupos sanguíneos: AA, BB y AB. E l gen A es mejor para la resistencia al cólera que el B; por lo tanto, es más probable que los hijos de las personas AA sobrevivan más que los de las personas BB. Por consiguiente, es probable que el gen B desaparezca: eso es la selección natural. Pero esto no es lo que ocurre, porque la gente AB es la que sobrevive mejor, de modo que los niños más sanos serán los hijos de los AA y BB. Todos sus hijos serán AB, el tipo más resistente al cólera. Pero aunque un AB se empareje con otro AB, sólo la mitad de sus hijos serán AB; el resto serán AA y BB, este último el tipo más propenso.

Es un mundo en el que la suerte fluctúa de una extraña manera. La combinación más beneficiosa de nuestra generación nos garantiza que alguno de nuestros hijos no sean vulnerables.

Imaginemos que ocurre si todos los habitantes de una ciudad son AA y llega una persona nueva que es BB. Si puede defenderse del cólera el tiempo suficiente para procrear, tendrá hijos AB que serán resistentes. Esto se conoce como selección dependiente de la frecuencia y al parecer es una de las razones más comunes de que todos seamos tan diversos genéticamente.

Pero si la sangre 0 es más sensible al cólera, entonces ¿cómo es que la selección natural no ha hecho desaparecer la mutación 0? La respuesta radica en una enfermedad distinta, la malaria. Las personas con sangre del tipo 0 son ligeramente más resistentes a la malaria que las que tienen otros grupos sanguíneos. Además tienen una probabilidad menor de tener diversos tipos de cáncer. Es probable que este aumento de supervivencia fuera suficiente para evitar la desaparición de la versión 0 del gen, a pesar de estar asociado a la propensión al cólera.

MELISA18.jpg
Anthony Allison advirtió por primera vez el vínculo entre enfermedad y mutación a finales de los años cuarenta. Sospecho que la frecuencia de la anemia falciforme en África podría estar relacionada con el predominio de la malaria. La mutación de las células falciformes, que provoca la destrucción de los hematíes en ausencia de oxígeno, es a menudo mortal en aquellos que poseen dos copias suyas, pero sólo levemente perjudicial en los que tienen una sola copia. Pero los que tiene una copia son en gran parte resistentes a la malaria. Allison analizó la sangre de africanos que vivían en zonas de malaria y descubrió que era mucho menos probable que los que tenían la mutación tuvieran también el parásito de la malaria.

El gen de la hemoglobina, en el que tiene lugar la mutación falciforme simplemente por el cambio de una sola letra, no es el único este respecto. Según el científico, es la punta de un iceberg de la resistencia genética a la malaria. Hasta doce genes diferentes pueden tener diversa capacidad para conferir resistencia a la tuberculosis, incluido el gen del receptor de la vitamina D, que también está asociado a la variabilidad de la propensión a la osteoporosis.
Últimamente se ha descubierto una relación similar que vincula la fibrosis quística, una enfermedad genética, a la fiebre tifoidea, una enfermedad infecciosa.

La versión del gen CFTR del cromosoma 7 que causa la fibrosis quística, una peligrosa enfermedad de los pulmones e intestinos, protege el organismo contra la fiebre tifoidea, una enfermedad intestinal causada por la bacteria Salmonella Las personas que tiene una sola versión de este gen no adquieren fibrosis quística, pero son casi inmunes a al efecto debilitador de la fiebre y la disentería causadas por la tifoidea. Ésta necesita la versión normal del gen CFTR para introducirse en las células que infecta; la versión alterada, a la que le faltan tres letras de ADN, no sirve. Matando a los que tienen otras versiones del gen, la fiebre tifoidea fomentaba de un modo natural la proliferación de la fiebre alterada. Pero ya que las personas que heredaron dos copias de la versión alterda tuvieron suerte si es que sobrevivieron, el gen nunca pudo ser muy común.

MELISA1.jpg
Aproximadamente una de cada cinco personas que tiene la incapacidad genética para liberar las proteínas hidrosolubles del grupo sanguíneo ABO en la saliva y demás fluidos corporales. Estos individuos “no secretores” tienen más posibilidades de padecer diversas enfermedades tales como meningitis, infección por levaduras e infección recurrente del tracto urinario. Pero es menos probable que padezcan gripe o el virus sincitial respiratorio. Parece que las razones que hay detrás de la variabilidad genética están de alguna manera relacionadas con las enfermedades infecciosas.

Hasta hace muy poco tiempo, los médicos solían minusvalorar la importancia de la enfermedad infecciosa. En general, muchas enfermedades que se creen debidas o las condiciones ambientales, al trabajo, la dieta o al apuro al azar, están empezando a reconocerse hoy en día como efectos secundarios de unas infecciones crónicas por el virus o bacterias paca conocidos.

Un caso es el de las úlceras de estómago. Varios laboratorios farmacéuticos se enriquecieron con nuevos medicamentos que tenían la finalidad de combatir los síntomas de las úlceras, cuando todo lo que se necesitaba desde un principio eran antibióticos. Las úlceras están por la Helicobacter pylori, una bacteria que normalmente se contrae en la niñez, más que por las comidas fuertes, la ansiedad o el infortunio. Asimismo hay indicios que hacen pensar en la existencia de vínculos entre la enfermedad cardiaca y la infección por clamida o virus del herpes, entre varias formas de artritis y de diversos virus, incluso entre la depresión o la esquizofrenia y un extraño virus cerebral llamado virus de la enfermedad de Borna, que normalmente infecta a caballos y a gatos. Se ha demostrado que la resistencia genética de la gente a cosas como la enfermedad cardíaca presenta una cierta variación. Tal vez estas variantes genéticas estén relacionadas con la resistencia a la infección.

Así, en cierto sentido, el genoma es un registro escrito de nuestro pasado patológico, un manuscrito médico de cada persona y raza.

Comentarios

El artículo me parecio muy interesante, ya que es un tema de nuestros días y que , desde que se decodificó el mapa del genoma humano hubo grandes avances en curas para distintas enfermedades... Actualmente se esta viendo la posibilidad de detectar las anomalidades ya en un embrion, y eso es muy importante para comenzar con los tratamientos antes de que se desarrolle la enfermedad o la malformación por completo...

Matías Marín 1º B T.M.

El proyecto GENOMA HUMANO, ha dejado de ser un proyecto y es hoy una realidad científica de relevancia, que tiene tanta o más importancia que el arribo del hombre a la luna.
Por supuesto, que el descifrar la secuencia exacta de la doble cinta de ADN, con las instrucciones hereditarias que definen a cada ejemplar de la vida humana y hacen que cada individuo sea único e irrepetible, con las claves para conocer una cantidad de enfermedades genéticas que actualmente no tienen ni diagnóstico ni tratamiento, es sin duda un hecho trascendental e importantísimo en todos los campos de la medicina, y se convierte en el eje de la evolución del hombre; pero :

sin un control social positivo , se creará o corre riesgo de hacerlo, un mundo de sectarismo, dividido entre aquellos que pueden corregir sus enfermedades genéticas y otos que no estén posibilitados .

Descubrir el genoma humano, implica también, revelar si una persona tiene o no mayor disposición genética a desarrollar por ejemplo, cáncer de mama o enfermedad de Alzheimer, con tal información, una compañía de seguros podría discriminar a aquellos, que aún en forma potencial, constituyan un riesgo mayor en concepto de gastos médicos o de licencias por motivo de salud.
Por todo esto considero fundamental, que la revelación del genoma humano esté siempre observada bajo la lupa de la BIOÉTICA y que toda la sociedad pueda utilizarla como una herramienta a la que se pueda recurrir para corregir enfermedades hereditarias y genéticas, mejorando así su calidad de vida, y no termine siendo un gran negocio para algunos inescrupulosos

Mas que un comentario,esto es un saludo para Ruth Scoccimarra unas de las mujeres mas inteligentes que conocí.
Mucha fuerza negri y segui el camino que llevas hasta ahora por que se que vas a triunfar y cosecharas muchos exitos!!!!
UN BESOTE...... MAU.



Publicar un comentario

Atención: Para poder enviar un comentario, deberás ingresar el código que aparece en la imagen y luego oprimir el botón Publicar.



Archivos

Enlaces seleccionados

Technorati

Technorati search

» Blogs que enlazan aquí

Sindicación:
RSS 2.0 - xml
Atom
RSD
Powered by
Movable Type 3.34


logo88x25.gif

Optimizado para:
Get Firefox!