"Programadas para morir"
Este trabajo fue realizado por Ariel Vigouroux, Gisela Mariana Risari, Diego Raviculé
"Hemos edificado conclusiones sobre la premisa de que todo ser vivo tiene que morir por causas internas" S. Freud.
La apoptosis, o muerte celular programada, es un proceso celular genéticamente controlado por el que las células inducen su propia muerte en respuesta a determinados estímulos. De ahí que frecuentemente se describa el proceso apoptótico como "suicidio celular" a la hora de definirlo conceptualmente.
La metaforización "suicidio celular" es doblemente significativa si consideramos que la muerte celular programada es un proceso irreversible, al menos durante sus etapas iniciales. Conceptualmente la apoptosis puede ser considerada opuesta a la muerte celular por necrosis, en la que las células son sujetos pasivos irremediablemente abocados a morir. En este sentido, lo distintivo de la apoptosis radica en el control que ejercen las células sobre su propio destino, cuando "deciden" seguir el camino apoptótico.

Las células que reciben una señal de muerte sufren una serie ordenada de cambios morfológicos: su DNA se corta en pequeños fragmentos, y el contenido celular se empaqueta en pequeñas vesículas que son rápidamente fagocitadas por células vecinas. No se produce inflamación en el tejido circundante: apenas quedan huellas de que en ese lugar hubo una célula.
El término “muerte celular programada”, asociado frecuentemente a “apoptosis” puede llevar a engaño: no siempre las células que el organismo sacrifica mueren por apoptosis (por ejemplo, no es apoptosis el proceso por el que van muriendo las células de la piel cuando ésta se renueva), y por otro lado, la apoptosis no siempre está programada (por ejemplo, la muerte de células tumorales tras la quimioterapia no estaba programada). Sin embargo, la asociación entre los dos términos sí es correcta cuando hablamos, por ejemplo, de la muerte durante el desarrollo embrionario: durante la morfogénesis, muchas células deben morir para que se desarrolle correctamente el organismo. Estas células mueren por apoptosis.

La identificación de genes antiapoptóticos como oncogenes, supuso un cambio en nuestro concepto de los mecanismos de progresión del cáncer: para que se produzcan tumores, no sólo las células tienen que aprender a dividirse sin control; también tienen que desarrollar mecanismos para no morirse cuando debían. En multitud de patologías como el Alzheimer, enfermedades autoinmunes, SIDA... el fallo de los mecanismos reguladores de apoptosis juega un papel fundamental.
La muerte celular apoptótica fue distinguida originalmente de la necrosis en base a diferencias morfológicas y a la propensión de las células necróticas para inducir una respuesta inflamatoria (efecto que no lo generan las células apoptóticas).
La descripción de la muerte celular corresponde a la "necrosis". Este tipo de muerte celular siempre se desencadena como efecto de una "injuria". Es el resultado de una circunstancia accidental. La necrosis de la célula comienza con una alteración en la permeabilidad de la membrana que hace que las células se hinchen y se lisen y liberen el contenido citoplasmático al espacio extracelular. Una reacción inflamatoria marca la zona necrosada, lo que permite su fácil identificación. Esta muerte siempre es accidental y condicionada por factores exógenos. Sólo se produce en condiciones patológicas.
Por el contrario, desde hace años se viene postulando que debe existir una "muerte fisiológica" que explique fenómenos de muerte implicados en el crecimiento, desarrollo y diferenciación de los organismos multicelulares. Esta "muerte no necrótica" se la que se denominó apoptosis.
La apoptosis es una muerte celular programada que se produce por "causas internas". Es un mecanismo intrínseco al programa de la célula. Es decir que las células poseen genes que codifican su propia muerte. Constituye una autodigestión controlada de la célula cuyos restos son rápidamente fagocitados por los macrófagos circulantes de tal manera que no se produce inflamación. La velocidad y la falta de restos explican parcialmente porqué este mecanismo pasó inadvertido a la observación.
La apoptosis está implicada en numerosas funciones vitales como el crecimiento, la diferenciación, la selección tímica, el turn-over tisular. Su alteración, por exceso o por defecto, induce patologías y puede ser regulada por múltiples factores que la aceleren o la detengan. Algunos de estos estímulos son fisiológicos, tales como hormonas, neurotransmisores o factores de crecimiento. Otros son patológicos: virus o agentes farmacológicos. Es decir que la muerte celular programada es una respuesta biológica susceptible de modificación por una gran cantidad de estímulos diferentes.
Hay células que tienen activado su programa de muerte de manera tal que sólo siguen viviendo si reciben señales del entorno en forma constante y a intervalos regulares. Es interesante señalar que, cuando se remueven los factores de crecimiento del medio extracelular, las células se precipitan a la muerte.
La alteración de la apoptosis por defecto o por exceso participa en la producción de graves lesiones. Habíamos visto que, para evitar una muerte "accidental" del individuo, hace falta que funcione la muerte programada en la célula.
Por el contrario, si las células no mueren en el momento y en el lugar "apropiados", es decir, cuando falta la apoptosis, nos encontramos con la supervivencia de células que deberían morir. Este es el caso del conjunto de las enfermedades a las que llamamos "cáncer", que se caracterizan por la supervivencia y la proliferación de células que lesionan al organismo.
Puede concluirse que, a diferencia de la necrosis, la apoptosis es un mecanismo estructural y necesario. Es una muerte que, de no producirse en el momento apropiado, puede llevar a la muerte del individuo.


Comentarios
a mi me dijeron ke en el 2012 se va acabar el mundo no me crreann pero kien sabe eso nadamas dios verdad a agregenme sip alexa_vicha@hotmail.com y a mi prima tambien zabdiry96@hotmail.com
Publicado por: alexa | Enero 15, 2008 5:56 PM