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“Cualquier frase que diga no debe ser entendida como una afirmación sino como una pregunta.”

" Cut With the Kitchen Knife" Hannah Höch
Decidí empezar con esta frase, la cual leí en algún lado no hace mucho tiempo, porque pienso que a pesar del papel fundamental que hoy en día juega la tecnología, la confusión y la ambigüedad van de la mano con su desarrollo y sus aceleradas transformaciones tanto económicas, políticas, académicas, etc.
Esta mezcla de nuevas y viejas categorías, de nuevas y viejas dicotomías, de conceptos contemporáneos que se discuten, resisten, desaparecen y resurgen continuamente; generan en mi muchas más preguntas que afirmaciones.
Alguna vez Deleuze dijo: “Lo que Leibniz no quiere es la idea de un único mundo.” Coincido con eso; hoy me resulta imposible pensar en “un mundo”, en lago lineal, en una continuidad preestablecida. Y es que los "encuentros socioculturales" de los cuales hace tiempo atrás nos hablaba Sandra Massoni, son fenómenos realmente fluidos, son conexiones que mutan continuamente, que saltan de un mundo a otro. La autora compara estas redes complejas con las neuronas de nuestro cerebro, las cuales se conectan para determinadas acciones y luego se desconectan para crear nuevas.

El trabajo de la tecnología y la comunicación apuntan a la construcción de enormes redes, donde todos somos participes de los cambios sociales que estas producen, tanto la recreación como la manipulación de símbolos; de nuevas realidades, donde se integran el pensamiento y la acción. Por supuesto siempre todo de manera flexible, variable. Diversas características que hasta ahora nos pueden parecer sin relación alguna son conectadas de múltiples maneras. Y somos justamente los usuarios quienes desempeñamos un papel activo; determinando, ordenando, combinando los elementos que han sido creados.
Como dice Latour, las tecnologías son redes de extensión creciente que se construyen, se estabilizan y se vuelven a construir. “Los actantes en redes, sean humanos o no humanos, miden e interpretan. Nosotros y los objetos somos tejedores de morfismos, unos y otros somos maquinas de analogías.”
Esto me recuerda al Rizoma de Deleuze y Guattari; por la posibilidad de poseer diversas formas, por su extensión superficial ramificada en todos los sentidos y sus conexiones en bulbos y tubérculos. Una estructura no jerarquizada. Cualquier punto puede ser conectado con otro cualquiera, y es que así debe serlo! Y así, de esta misma forma lo es en la Web. El mismo Manovich afirma: “la naturaleza abierta de la Web en cuanto medio significa que los sitios no tienen nunca porque estar completos y pocas veces lo están. Siempre están creciendo.”

Un ejemplo mas especifico de esto es el Hipertexto, en palabras del teórico G. Landow el hipertexto es un texto compuesto por bloques de palabras o imágenes electrónicamente unidos en múltiples trayectos, cadenas o recorridos en una textualidad abierta, eternamente inacabable. El texto puede entonces cambiar de forma según como sea leído, puede ser metamorfoseado. Es una “obra de arte en movimiento” que no puede fijarse para ser contemplada en su totalidad y unicidad. “Cada lector del hipertexto obtiene su propia versión del texto completo, seleccionando una determinada ruta a través de este. De la misma manera cada usuario de una instalación interactiva recibe su propia versión de la obra y así sucesivamente.” Lev Manovich
Es aquí donde nos preguntamos por aquella antigua dicotomía autor-lector. Pero es aquí también donde tenemos tal vez que relajar la mirada, plantearnos por qué debemos seguir optando por mantener viejas dicotomías para un presente que fluye, que se mueve en el aire. De mundos que se conectan, que están en constante movimiento y perfeccionamiento. Vínculos que se tejen desde la red, en una “continua construcción” como afirma Lewkowicz en “De las ventanas a los vínculos”.
La pregunta que me hago en varias oportunidades, en realidad, siempre que pienso en esa velocidad contemporánea de la que hablamos, en lo efímero y en la tecnología como disolución de vínculos permanentes es; ¿Cómo organizamos en tiempo? Ese tiempo que estalla con la aceleración contemporánea, esa velocidad que nos hipnotiza en un segundo y nos deslumbra al siguiente. Un tiempo en el que nada alcanza a dejar marca. ¿Cuál es el parámetro cronológico de nuestro tiempo? Si el mismo tic-tac de reloj ya resulta cada vez más lento. Podemos decir que “el tic no alcanza a tac” como alguna vez escuche cantar, "tic...tac efimero, luces efimeras" ( ! )
Pero después pienso en eso de borrar límites, cruzar fronteras y algo en mí se transforma. Y es que creo que debemos tener en cuenta que somos seres sociales y como tales nos transformamos con una sociedad que cambia di a día, que borra fronteras todo el tiempo. Pero a no desesperar, pienso que todos los modos de expresión humada se hacen mas y mas diversos pero no se liquidan entre si, no nos liquidan de ninguna manera, al contrario nos apoyamos en ellos. Hoy los humanos y los no humanos conviven, se necesitan, operan en un mismo nivel lógico. “los humanos ya no están solos” Latour
No hay niveles ni jerarquías y eso inevitablemente implica otro sentido para pensar donde estamos parados. Saber que nuestro habitad es móvil, sin estructuras fijas de tiempo ni de espacio, sino como fuentes que incitan a una apertura continua.
Podemos relaciones nuestra vida hoy con el concepto de migración de Iain Chambers. “La migración implica un movimiento en el que el lugar de partida y el punto de llegada no son inmutables ni seguros. Exige vivir lenguas, historias e identidades que estas sometidas a una constante mutación. Siempre en transito, la promesa de una vuelta a casa –completar la historia, domesticar el circuito- se vuelve imposible.”
