Algunas reflexiones (segunda parte)
Es evidente que el tercer entorno, que describe Echeverría, nos atraviesa de tal manera, que no podemos dejar de sentirnos transformados, identificados e insertos en este nuevo espacio social que, a través de relaciones mediadas por redes y circuitos electrónicos, modifica nuestras percepciones, nuestras relaciones personales e inevitablemente, nuestra identidad...
En este sentido creo que es fundamental que admitamos que es imposible reflexionar acerca de este tercer entorno, colocándonos en otro espacio que no sea dentro de este nuevo espacio social en que estamos profundamente inmersos. Es cierto que como plantea Scott Lash, “las formas tecnológicas de vida son demasiado rápidas para la reflexión”. Sin embargo, creo que es necesario y provechoso indagar acerca de las condiciones en las que nos encontramos sumergidos, sabiendo que es imposible reconocernos por fuera de este flujo que nos atraviesa en cuerpo y alma.
Finalmente creo que nuestro sistema perceptivo y sensorial está siendo profundamente transformado a un ritmo tan acelerado, que a veces no llegamos a detenernos para poder observar y reflexionar acerca de donde estamos parados y cómo estamos siendo atravesados por este nuevo entorno electrónico que evoluciona con la misma velocidad que el cambio tecnológico. Por esta razón, es inevitable no coincidir con Echeverría en relación a que, así como “nadie sabe lo que es capaz un tecnocuerpo”, hoy en día es imposible predecir su evolución.
Los medios, como parte esencial de este nuevo entorno en que estamos inmersos, también han evolucionado a punto tal que los nuevos medios presentan una serie de características que los diferencian completamente de los viejos medios.
Mánovich analizó este fenómeno y sistematizó dichas características en lo que denominó “los 5 principios de los nuevos medios”, que según el autor, deberían tomarse como tendencias generales de una cultura que experimenta una informatización.
La interfaz entre el hombre y el ordenador modela el mundo de diferentes maneras y también impone su propia lógica a los datos digitales. Como consecuencia de este nuevo estatuto de los datos, existen determinadas técnicas específicas de trabajo con los medios informáticos que Mánovich denomina operaciones. Sin embargo, el autor enfatiza que dichas técnicas no sólo son maneras de trabajar con datos informáticos, sino formas generales de trabajar, pensar y existir en la era del ordenador.
