La energía renovable, una chance.

El precio internacional del petróleo ha alcanzado una marca a la que nunca antes había llegado. La prensa mundial asocia esto con la inestable situación en Irak y el generalizado conflicto en todo el Medio Oriente. Sin embargo este nivel del valor del crudo puede tener otra razón: llegamos al "techo". Estamos entrando en la pendiente de la escasez debido al agotamiento del recurso, y ya no habrá más petróleo ni barato, ni caro...nada.
Hace casi cinco décadas atrás, en el año 1956, un ingeniero de la Shell, King Hubbert, analizó el ciclo de vida de los pozos petroleros y llegó a la siguiente conclusión: cada pozo tiene un rendimiento creciente en su nivel de extracción diaria hasta que se llega a la mitad de su reserva. Una vez llegados a este nivel, la capacidad de producción de esos pozos es cada vez menor hasta que se agota completamente.
Con esta hipótesis como guía, Hubbert predijo en 1956 que los pozos de los 48 estados de EE.UU. llegarían a su techo en 1969. Hubbert se equivocó. Por poco. El techo de producción de crudo se alcanzó en Estados Unidos en 1971.
El hombre en su afán de evitar una crisis energética a escala global, ha experimentado en los últimos años con distintos tipos de fuentes de energía. Se ha hecho hincapié en la utilización de energía renovables, es decir de aquellas, que se convierte en inagotables, aunque sean intermitentes, y su aprovechamiento no causa alteraciones graves al medio. El Sol nos envía suficiente energía para alimentar todas las necesidades humanas. Las fuentes de energía renovable son la radiación solar, el viento, el movimiento de las olas y las mareas, el desnivel del agua de los ríos, el calor de subsuelo terrestre y la energía acumulada por los seres vivos (biomasa). Disponemos de la tecnología adecuada para poder captar el potencial renovable sin perder bienestar y ser más solidarios con la salud del entorno y con nuestros semejantes.
La energía solar es aquella que proviene del aprovechamiento directo de la radiación del sol, y de la cual se obtiene calor y electricidad. El calor se obtiene mediante colectores térmicos, y la electricidad a través de paneles fotovoltaicos.
En los sistemas de aprovechamiento térmico el calor recogido en los colectores solares puede destinarse a satisfacer numerosas necesidades, como por ejemplo: obtención de agua caliente para consumo doméstico o industrial, o bien para fines de calefacción, aplicaciones agrícolas, entre otras.
Los paneles fotovoltaicos, que constan de un conjunto de celdas solares, se utilizan para la producción de electricidad, y constituyen una adecuada solución para el abastecimiento eléctrico en las áreas rurales que cuentan con un recurso solar abundante. La electricidad obtenida mediante los sistemas fotovoltaicos puede utilizarse en forma directa, o bien ser almacenada en baterías para utilizarla durante la noche.
En tiempos donde los jefes de estado de las más importantes potencias, que hasta hace poco hacían caso omiso de las predicciones sobre el calentamiento global y sus catastróficas consecuencias para el planeta y para todos los que lo habitamos, han salido a ratificar con preocupación lo que los científicos vienen anunciando desde hace décadas, creo que es indispensable la destinación de recursos, sobre todo en nuestro país, para la investigación y desarrollo de fuentes de energías alternativas a las de combustión. No sólo porque se nos terminar el petróleo, sino, lo más importante, se nos puede terminar la vida.
