La agricultura orgánica en Cuba
La agricultura orgánica está buscando su lugar en el mundo, pero no le resulta sencillo. Mientras que ésta trabaja con la naturaleza, conservando la biodiversidad, la agricultura industrial busca controlar a la naturaleza promoviendo siembras uniformes.

Practicar la agricultura orgánica es cada vez más difícil, ya que los conglomerados agroquímicos buscan poseer y alterar los genes de todas las semillas que producen el alimento de los pueblos.
Sus medios para un control total incluyen acabar con la producción tradicional de semillas a favor de las semillas transgénicas o genéticamente modificadas.
Estas alteraciones en nuestro sistema alimenticio ignoran los principios fundamentales de la agricultura y la alimentación ecológicas y esto puede causar estragos impredecibles.
Muchos científicos concuerdan en que a largo plazo, el incremento en los monocultivos, por ejemplo de variedades de frijol de soya provenientes de sólo unas pocas cepas genéticas aumentará la vulnerabilidad de las siembras a las enfermedades.
Además de enfocarse en una sola inmensa siembra, la agricultura industrial elimina los elementos indeseables en un sistema de producción (como una plaga) al ejercer una fuerza externa (como un pesticida) sin tomar en cuenta el costo ecológico, tal como el envenenamiento de los polinizadores (los encargados de llevar el polen de un fruto, flor o planta hacia otro).
El cambio entre una y otra agricultura es muy difícil, pero según el especialista Santiago Rodríguez asegura que este tipo de cultivos avanza en el mundo, y que Cuba "está enganchada en el carro"
Se trata de una alternativa a la crisis de la agricultura industrial, necesitada de cambios, con una toma de conciencia ambiental y creciente desconfianza de los consumidores a los alimentos convencionales.
Rodríguez, especialista cubano en el tema, estima que la producción orgánica aumenta los ingresos por exportaciones, es sustentable, revaloriza la agricultura, genera empleos y logra mayores ingresos para los productores. Según él, los productos orgánicos reciben 20%-40% más precios que los convencionales, mientras mejoran y conservan los recursos del suelo e hidráulicos.
Los productos -prosigue- son sanos, el trabajo se desarrolla en un ambiente similar sin peligros de enfermedades e intoxicaciones, además de ofrecer un empleo bien remunerado y generar alternativas para la comunidad. Por otra parte, apunta, promueve la producción sostenible y la conservación ambiental en la región y, entre los productores organizados consolida esa auto-gestión para mejor acceso a recursos, insumos y comercialización.
Los propósitos de la agricultura orgánica son asegurar la alimentación de la gente, lograr la sostenibilidad e incrementar los fondos exportables de la agricultura y se escenifica sobre todo en la parte oriental de la isla. La Asociación Nacional de Agricultores Pequeños de Cuba(ANAP) estableció en 2000 los sistemas agroecológicos como política oficial del campesinado cubano, beneficiada por intercambios científico-técnicos.
Estos sistemas de agricultura utilizan prácticas orgánicas con cultivos intercalados o de rotación de leguminosas, control biológico de plagas, biofertilizantes, abonos verdes y otras.
Una buena parte de los frutales de Cuba (32.000 hectáreas) no han recibido agroquímicos en una década y se lleva a cabo un programa de selección de plantaciones recuperables para su conversión, en piña, mango y papaya. En este terreno, el país cuenta con apoyo de la FAO y algunas Organizaciones No Gubernamentales e incursiona en el mercado de cocos orgánicos, con 300 hectáreas en conversión.
La agricultura orgánica abarca en Cuba a un conjunto de producciones además del café, cacao, cítricos, azúcar y miel de abejas. Otros programas abarcan el arroz popular (que surgió de forma espontánea en los 1990) y plantas medicinales, mientras las hortalizas y condimentos frescos tienen 80% de bases orgánicas.
De acuerdo con Rodríguez, la agricultura orgánica en Cuba se encuentra en pañales, en una etapa en la que apenas se contabilizan las potencialidades, se crean las bases y se aprende para etapas posteriores. Hay que tener en cuenta que asumir una agricultura orgánica no es sólo un cambio de modelo tecnológico, sino de concepción, que requiere transformar el pensamiento y la conciencia social.

Comentarios
Para quien le interesa, justamente "El Nuevo Herald" publicó hoy una nota sobre la agricultura orgánica en el Estado de Florida, USA
http://www.miami.com/mld/elnuevo/news/local/15421614.htm?source=rss&channel=elnuevo_local
Publicado por: Vikky | Septiembre 2, 2006 6:15 PM