Soja, "amenaza" para Sudamérica

La creciente demanda mundial de los granos de soja podría significar la pérdida de millones de hectáreas de selva y sabana en Sudamérica, advierten los conservacionistas.
El Fondo Mundial para la Naturaleza (cuyas siglas en inglés son WWF) informó que casi 22 millones de hectáreas podrían quedar destruidas para el año 2020, pues se espera que la producción de soja supere el 100% en los próximos 20 años.
No obstante, los expertos consideran que esto se podría prevenir si los agricultores comparten sus terrenos con los ganaderos.
Soja por sabanas
Un reporte del WWF explica que el cultivo de este grano se ha duplicado desde 1994 en países como Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.
De acuerdo con el estudio, estas plantaciones han contribuido en la desaparición de la selva atlántica en el sur de Brasil y este de Paraguay.
Además, según el WWF, millones de hectáreas en la región del Chaco en Argentina y Cerrado en Brasil -una de las sabanas más diversas en el mundo y hogar de animales característicos de Suramérica como el jaguar- se han convertido en plantaciones de soja.
El WWF explica que la creciente demanda de la Unión Europea y China de granos de soja para alimentar el ganado -porcino y aves de corral en su mayoría- ha estimulado la exportación.
Esto trae como consecuencia que se utilice más tierra para la producción, por lo que se espera que en los próximos 20 años se tomen alrededor de 16 millones de hectáreas de sabana y otros 6 millones de selva tropical para suplir la demanda del mercado mundial.
Posible solución
Estas cifras se podrían reducir en un 80% si los productores de soja permiten que el ganado pueda pastar en sus terrenos para que la tierra se revitalice.
De esta forma, según el WWF, no sólo se mejora la tierra, sino que aumenta la cosecha y las reservas de soja.
Matthias Diemer, director de la iniciativa de conversión de la selva del WWF, explica que si además se utilizan los terrenos que están al lado de las carreteras y centros poblados "reducirá la necesidad de limpiar zonas vírgenes".
Pero para que esto funcione, los expertos advierten que los productores, inversionistas, compradores y reguladores de soja deben trabajar en equipo y apoyar las prácticas de desarrollo sostenible, incluyendo aquellas que refuerzan las regulaciones ambientales.
Fuente: www.averlo.com
