
Hace poco encontré, en uno de esos apuntes hipnóticos de René Char, una frase que no ha dejado de retumbar en mi cabeza: "Si el hombre -escribe- no cerrara de vez en cuando los ojos soberanamente, no habría nada que mereciese contemplarse"... No estoy ni siquiera seguro de haber entendido lo que el propio Char quiere decir, pero sí me parece clara una cosa: esto tiene que ver con la dimensión de los pequeños declinares del mundo, esos encuentros cotidianos con la nada de todas las cosas, un tema sobre el que he reflexionado en El extrañamineto del mundo. Las imagenes solo llaman la atención cuando no se las ve durante bastante tiempo. Y si tú me preguntas qué es "bastante tiempo", yo te contestaría: "bastante tiempo" es la medida de los declinares del mundo intermedio. Para la mayoría de los hombres basta una noche de buen sueño, una distracción intelectual, un paseo alrededor de una superficie cuadrada. Después de esto vuelve a valer la pena contemplar las cosas. Puede que cerrar soberanamente los ojos sea una forma de expresar mediante un código poético este impulso a alejarse fuera, a solazarse.
Peter Sloterdijk. Experimentos con uno mismo.
Una conversación con Carlos Oliveira (Ed. Pre-Textos Pag.173)
Un faro quieto nada sería guía, mientras no deje de girar no es la luz lo que importa en verdad son los 12 segundos de oscuridad.Jorge Drexler - 12 Segundos De Oscuridad


Comentarios (1)
ma-ra-vi-llo-so... Gracias por este texto!
Publicado por Daniel I. Krichman | Febrero 1, 2007 6:30 PM
Publicado el Febrero 1, 2007 18:30