
El feriado puso un alto a la rutina y lo mejor de todo es que no se conformó con paralizar por un día los quehaceres cotidianos sino que además nos invitó casualmente a reflexionar sobre ellos, la inmediatez, la avalancha de información y la escasez de atención que muchas veces padecemos. Algo al menos para mi bastante frecuente debido a la cantidad de actividades que se cobran los días, desde muy temprano hasta altas horas de la noche.
Así que el día de la patria dormimos muchísimo y comimos moderadamente cosas muy ricas, tomamos buen café y mates calientes justo cuando la lluvia se resistía a mermar y Silvio Rodríguez nos cantaba desde la Plaza. Luego de indignarnos y de emocionarnos, desconcertados frente al vacío critico cultural reinante, donde suponemos tenemos que parar y pensar y rever ideas y practicas, propias y ajenas, para poder efectivamente poner en perspectiva y echar algo de luz sobre la opacidad que tanto señala José Nun, tarea pendiente para la resistencia y la construcción de proyectos inclusivos, nos metimos sin darnos cuenta a poner bajo la lupa nuestra falta de atención y los limites del automatismo.
Desde campos en la practica bastante disímiles, la filosofía y la docencia -ella-, la política y el activismo –los dos- y el periodismo y la información bruta -yo-, nos hicimos cargo de exponer nuestras situaciones ahora bastante más ligadas por los modos de una anti-rutina que siempre es diferente, muy entretenida y adictiva pero que imaginamos debemos por ella crear un anticuerpo que nos permita recuperar la atención y la perspectiva en el pensamiento.
Y claro, acotándolo a lo periodístico y al trabajo con la información esta situación resulta digna de nuestro trabajo y de la posibilidad de su mejoramiento y perfeccionamiento capaz de limpiar algunos vicios sustantivos.
Ha sido tema de innumerables artículos, seminarios y discusiones el vértigo propio del trabajo periodístico y cómo esa velocidad y necesidad de urgencia devalúan la calidad de lo que hacemos y ponen en jaque los fundamentos de la profesión misma a la vez que constituyen parte de su naturaleza. Bueno, eso es muy claramente visible en las redacciones actuales de los diarios, los cierres de edición y el correr tras la primicia. Entonces vale preguntarse cuáles son las variables practicas que condicionan de esa manera, de alguna semejante o de otra desconocida cuando el periodismo se hace digital. Porque evidentemente también tenemos nuestras patologías y limites propios de la profesión que tendremos que depurar y evitar en el día a día.
Esto viene a cuento de “la avalancha de información que producimos y consumimos” todos los días en general los cibernautas pero muy en particular quienes escribimos en la red o generamos de alguna manera contenidos. Las dimensiones practicas del periodista digital no parecerían estar tan relacionadas con la de los periodistas tradicionales pero sí probablemente tengamos en común algunas deficiencias y algunas condenas informacionales. Claro también tenemos cada cual las que impone el medio en el que trabajamos pero eso será para la próxima.
Existe una cuestión que muy pocos pueden resolver cuando tenemos la libertad de trabajar sin una agenda impuesta. Quienes tenemos la libertad de informar y de informarnos sobre lo que queremos, los que nos parece más relevante útil (esa es una categoría que me gusta mucho, lo útil debería ser condición insoslayable de la buena información y del buen periodismo) también tenemos la contrapartida de aquello maravilloso y que defenderemos con uñas y dientes. La otra cara de la moneda es que debemos operar como filtros y eso nos hace ser las dos bocas del embudo, y la boca más grande, esa que encontramos por las mañanas cuando la información se renovó respecto del día anterior, es a veces muy difícil de conllevar.
Desde hace relativamente poco gracias al FeedReader y los canales RSS esta situación mejoró notablemente porque nos estamos ahorrando un tiempo precioso pero las condiciones generales persisten. Porque los lectores de información nos dan una mano pero no nos resuelven el problema. Seguramente tampoco debamos pedirles que lo resuelva, tal vez esto no sea para resolver sino para estar concientes y contar con que sucede y nada más, no lo sabemos. De lo único que estamos seguros es que necesitamos bregar por la atención, la búsqueda critica y la publicación reflexiva ante la avalancha de datos, para que los trabajadores de la información en la Red no solo nos diferenciemos de los periodistas tradicionales en las nuevas y geniales posibilidades de este medio sino además en los vicios, errores y carencias que muy difíciles de evitar intentaremos prever. Así que la atención seria ahora el bien escaso y la información lo que abunda. La respuesta fácil seria disminuir las dosis de información pero el punto es cuál será la conveniente para mejorar la calidad de lo que hacemos, porque la cantidad es en gran medida algo que nos propone el medio y la calidad algo que podemos/debemos retribuir.


Comentarios (2)
Felicitaciones por el emprendimiento, desde este momento me tendrán como lector de vuestro día a día. Saludos.
Publicado por Baker | Mayo 26, 2004 12:16 PM
Publicado el Mayo 26, 2004 12:16
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Publicado por tramadol online | Agosto 17, 2006 2:44 AM
Publicado el Agosto 17, 2006 02:44