« 1° Encuentro Iberoamericano de Educación, Comunicación, Cultura y Nuevas Tecnologías "Educomunicación Rosario 2004" | Inicio | La Provincia de Santa Fe se asocia a... educ.ar el portal educativo de la Nación »

Esma: entre los simulacros del olvido y la potencia de las voces críticas

esma.jpg

Reinventar la política desde las voces de la memoria

Secuestro, tortura, asesinato, eliminación de los cuerpos, desaparición de personas, apropiación y robo de niños. Son palabras que nombran nítidamente actos aberrantes, atroces. Palabras que señalan y acusan responsabilidades indestructibles. El paso del tiempo no diluye las culpas, aumenta las exigencias de verdad y de justicia. Ya ha pasado mucho tiempo. Veintiocho años nos distancian de aquel fatídico 24 de marzo de 1976. Más de veinte años desde aquélla primavera democrática de fines del 83. Veinte años no es nada, desgrana Gardel desde el disco. Veinte años, toda una generación.

Hagamos un ejercicio de memoria para señalar ciertas claves que permitan analizar nuestro presente desde los dilemas irresueltos del pasado reciente. Lo entiendo imprescindible como ejercicio que ilumine los debates de estos días.

Los tiempos iniciales de la recuperación democrática del 83 significaron el fin de la censura, los debates parlamentarios, movilizaciones y actos públicos, la defensa de los derechos humanos, el juicio a la Junta de Comandantes, el florecimiento de la vida cultural en las plazas. Era el despertar de la vida luego de años de muertes, torturas, cárceles y exilios tanto externos como internos. Pero la primavera del 83 fue demasiado breve. Sucumbió a sus inconsistencias. Se fue convirtiendo en una democracia restringida que fue olvidando las consignas transformadoras iniciales.

“La casa está en orden”, fue la frase que pronunció Alfonsín en la Semana Santa del 86 y nadie le creyó. Con esa mentira comenzó una claudicación ética que se hizo rápidamente oprobiosa forzando la aprobación de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Allí claudicaron también los políticos, los juristas y los intelectuales que convalidaron con su aprobación o su silencio las razones de Estado que pretendieron justificar tamaña impostura. Fue el inicio de las desvirtuación de la vida democrática argentina. Se aniquiló el valor de la ley. Los efectos de aquel desgarrón simbólico todavía perduran.

“Síganme que no los voy a defraudar”, mintió Menem algunos años después. Hipotecó su discurso de campaña y lo reemplazó abruptamente por la melodía que deseaba escuchar el establishment. Poco demoró en utilizar el indulto y devolver los asesinos a la calle. La cultura menemista paseó con impudicia su goce obsceno del poder e hizo ostentación de sus robos, su hipocrecía y su cinismo. Se hizo noche para la vida democrática argentina. Éxito sin esfuerzo, fin del valor del trabajo, el consumismo como religión oficial, etc. Se instaló una cultura replicada al infinito por los medios de comunicación que caló hondo en la subjetividad y en las prácticas sociales que se manifiestan hasta hoy en la perversión de los lazos, en el individualismo atroz y en la desvirtuación del conjunto de las expresiones de la vida social e institucional de la República.

Se perdió definitivamente el valor de la palabra. Sin ley y sin palabra no hay pacto de hermanos. No hay comunidad de intereses. No hay bien común. No hay vida social digna y democrática.

El vaciamiento de la palabra. Esta es la derrota de la democracia argentina, más severa aún que la ilevantable deuda económica que es su expresión contable. Más grave porque está en el origen de todas las claudicaciones, de todas las imposturas, de los simulacros, del olvido, de la impotencia política.

“Los que hicieron este hecho tenebroso y macabro como la ESMA tienen un solo nombre: asesinos”, afirmó el Presidente Kitchner, y acto seguido pidió “perdón en nombre del Estado argentino por los actos del terrorismo de Estado”.
Hubo que esperar 20 años para escuchar de boca de un presidente democrático una verdad tan evidente y asistir a tal gesto de reconocimiento público.

El infame recurso de la eliminación secreta y cobarde de los cuerpos de miles de jóvenes luchadores políticos durante la dictadura se supuso impune para siempre. Por eso dejaron tantas huellas. Jamás pensaron que iban a ser juzgados por sus actos. Pero además tenían otro propósito: perpetuar un dolor que no cesara de recrear en cada cuerpo y en cada alma el temor encarnado que acobarda, impotentiza e impide pensar un futuro distinto. La pérdida de la valentía y de la dignidad es la pérdida de la vida misma.

“Pero no pudieron, porque hay registro en la memoria, porque todo está guardado en la memoria”, grita desde sus estremecidos 26 años y desde el palco de la ESMA el hijo de desaparecidos que más recientemente recuperó su identidad robada y que con ella descubrió que” la verdad es la libertad absoluta”.

Y en esta frase está la clave del futuro de los argentinos para los años próximos.

Demoler el edificio de la ESMA dispuso Menem en 1998: “Borrar las huellas de la confrontación de los argentinos y erigir un monumento a la unidad naciona” eran sus argumentos textuales. Y vaya coincidencia, el argumento de los legisladores radicales que votaron las leyes de obediencia debida y punto final fue el propósito de “afianzar la unidad nacional y asegurar la paz interior”.

Está claro, Nuestro pasado reciente no tiene una interpretación homogénea. Replica también sobre otros genocidios históricos (el “no ahorrar sangre de gauchos” de Sarmiento, el “no hacer prisioneros” de Roca, etc.). Crímenes políticos de la historia argentina también acallados y silenciados por muchos intelectuales. Aún por los que se dicen de izquierda, y se olvidan de sus propias responsabilidades. De sus apoyos a los bombardeos de Plaza de Mayo del ’55, al golpe del ’76, a la proscripción del peronismo en la “democracia” de los ’60. Alguna de las que ahora escribe con pretensión admonitoria y reconoce provenir de la izquierda revolucionaria, actúa como una memoriosa con Alzheimer; se olvida partes, omite, por ejemplo, su apoyo a López Rega, Isabel y las AAA.

Nuestro pasado consiste en una agregación de distintas historias y de percepciones subjetivas diferentes. ¿Cómo podría no haber polémicas, conflicto de ideas, luchas de sentido?

Es éste precisamente el aspecto más destacado del acto de este 24 de marzo. Hacer memoria abierta es violentar el ritual y la sacralización. Es recuperar la idea de tensión y de conflicto entre los espacios de las experiencias vividas y el horizonte de las expectativas futuras. Es resignificar las prácticas ciudadanas. Es refundar la política. Recuperar la idea de un futuro abierto a los proyectos políticos moldeables por la acción humana, no impuesto por la tiranía de las armas, del mercado o del pensamiento único. Que todos pensemos “lo mismo” significa “lo mismo que el poder piensa por nosotros”. Esto es el autoritarismo.

Por eso debemos abjurar de la uniformidad del sentido único pero también del escamoteo de la verdad que tanto ha molestado en estos días a intelectuales y políticos que necesitan esconder sus responsabilidades por acción, omisión, complacencia o convalidación de la enorme lista de imposturas que durante estos largos veinte años fue desvirtuando la vida democrática. El acto y el discurso presidencial rompe con el legado perverso del posibilismo que afirmaba que democracia es amnesia, que había que olvidar y silenciar parte del pasado para salvar a la democracia.

Dos decisiones presidenciales del 24 de marzo: el retiro de las fotos de Videla y Bignone de las paredes del Colegio Militar y la conversión de la ESMA en Museo de la Memoria. Acción y palabra. Coherencia. El acto y el discurso presidencial en la ESMA expresan una política de la memoria que sacude el adormecedor ritual del recuerdo y lo remplaza por una memoria activa y comprometida con el futuro del país. Invita a recuperar la dignidad, refundar la práctica política y recrear la esperanza.

Este discurso, una vez pronunciado, no admitirá concesiones ni debilidades. Se ha mentido mucho en la Argentina. Es imprescindible recuperar la coherencia entre palabra y acto. Son los riesgos. Si no se lo sostiene se vulnerará definitivamente la vida democrática y civilizada en el país. Pero es también un programa, mejor dicho, el germen de un programa político. Ubica al plano simbólico cultural como el terreno principal de la lucha política. Será la disputa en las mentalidades, en la subjetividad de los argentinos. Es el desafío de utilizar el potencial de las ideas y valores de los ‘60 y de los ‘70 para enfrentar los desafíos actuales. Es una lucha contra la alienación y el sometimiento a las ideas hegemónicas por parte de los colectivos sociales, pero, simultáneamente, una lucha de cada sujeto contra sus miedos y sus imposturas.

Un programa abierto a la polémica, no a la clausura del debate. Que impulsa una ineludible reflexión intelectual. Con imaginación, con audacia, con convicción, con respeto por las diferencias.

“Todo está grabado en la memoria …”. Como escribiera el subcomandante Marcos “al buscar la memoria estamos buscando partes de nuestro rostro. Quien nos pide que olvidemos nos pide que sigamos incompletos usando las prótesis que el Poder oferta”.

Prótesis, olvido, simulacros o recuperación de la verdad, memoria y pensamiento crítico. Reinventar la política desde las voces de la memoria. El principal desafío humano, ayer, hoy y siempre, fue y será, la lucha por la dignidad.

Publicar un comentario

Atenci�n: Para poder enviar un comentario, deber�s ingresar el c�digo que aparece en la imagen y luego oprimir el bot�n Publicar.


Acerca de

Esta p�gina contiene una sola entrada del blog publicada en Abril 20, 2004 1:00 PM.

La entrada anterior en este blog fue 1° Encuentro Iberoamericano de Educación, Comunicación, Cultura y Nuevas Tecnologías "Educomunicación Rosario 2004".

La siguiente entrada en este blog es La Provincia de Santa Fe se asocia a... educ.ar el portal educativo de la Nación.

Puede encontrar m�s en la p�gina principal o mirando a trav�s de los archivos.

Comentarios recientes

Archivos

Licencia Creative Commons
Este weblog est� licenciado bajo una Licencia Creative Commons.
Powered by
Movable Type 3.34